Peinate que viene gente


Duérmete, niño

El libro Duérmete, niño empieza diciendo: «Yo le garantizo que en una semana estaréis durmiendo los tres de un tirón».

Ahora mismo mi mujer lo repasa, con la espalda torcida entre una pila de almohadas. Sus ojos rojos buscan un dato que no sabemos si falta o se nos ha escapado. En el texto, un tal Pepito parece que es un terrible hijo de puta con insomnio precoz que debe ser reeducado. El autor, un español muy entendido en la materia, explica cuáles son los pasos.

Los hemos cumplido a todos y nada.

La casa toda suena como un matadero, el chupete vuela por los aires y yo espero que mi hija en cualquier momento flote a 20 cm del colchón y empiece a putearme en arameo.

La revisamos.
«Esto no puede ser sólo insomnio» nos decimos. «Algo le pasa» conjeturamos.

Durante el día, Niki es un pan de dios en rodajas; pero cae la noche, se van las visitas, y empieza la primera función de Aullidos.

—Gallego de mierda —digo, refiriéndome al autor del libro.

Mi mujer, infinitamente más paciente que yo, continúa buscando el capítulo que no está, ese que debería llamarse «Cabe la posibilidad de que todo salga como el ocote y usted no vuelva a pegar jamás un puto ojo».

Nos miramos.

Hay algo de contradictorio en todo este proceso.

Durante el día, a la mirada de los abuelos y los amigos, nuestro cuadro es hermoso. De noche, nuestra realidad se da vuelta como una media y nos cuelga ojeras renegridas y bostezos delirados en la cara. Vamos por ahí de mal humor, cruzados, molestos, fastidiosos.

—¿Qué comemos hoy?

—Qué, ¿soy empleada tuya acaso?

Sé que hay algo que no funciona en este mundo cachafaz y cambalachero.

No puede andar nada bien si al pie de las escaleras de un lujoso centro comercial, junto al exhibidor donde está el último grito de la tecnología, una señorita pela una teta para darle de comer a su hijo.
La gente pasa y no dice nada.

La paternidad es un vicio posmoderno.

Y mi hija es un grito que te cala los huesos.




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  1. 1

    Comentario de Emma un 12 noviembre 2008, tipo 0:35


    ¿Sin comentarios?
    Dios, como te entiendo! Y mirá que me la re banco, pero sola es todo mucho más difícil.
    Apliqué el duermete niño durante una semana, ni un día dejó de dormirse sin llorar. Lo trasladé a mí y recordé lo terrible que es dormirse llorando, te duela la cabeza, te despertás y estás triste.
    Ahora me acuesto con ella en su cama hasta que se duerme solita sin llorar, con mamá a su lado; después me voy a mi cama. Ella se despierta mil veces por la noche, yo voy y cuando no doy mas me duermo en la cama de ella.
    «Cabe la posibilidad de que todo salga como el ocote y usted no vuelva a pegar jamás un puto ojo».
    O cabe la posibilidad que uno tengo lo que se llama instinto maternal y haga lo que no está escrito en ningún libro. Y resulte.

    Saludos.
    (¿Cómo les fue con la segunda bebé?)


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  2. 2

    Comentario de juan un 12 noviembre 2008, tipo 11:36


    y yo espero que mi hija en cualquier momento flote a 20 cm del colchón y empiece a putearme en arameo.

    me descostille de risa con esa frase
    dio mio


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  3. 3

    Comentario de mariana un 26 noviembre 2008, tipo 17:37


    Gente, yo voy por la segunda noche del duermete niño, en 5 dìas màs les cuento…por suerte mi hija tanto no llora, yo voy,le digo la famosa frasesita y al minuto se duerme…para despertarse dos horas despues, pero bue…
    bueno, despues les cuento!! Chau


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  4. 4

    Comentario de andrea un 2 diciembre 2008, tipo 13:10


    hola. yo apliquè el metodo con mi primer hijo cuando tenia ocho meses. Al segundo dìa de aplicarlo terminamos en el sanatorio dentro de un tomografo haciendole estudios porque volò de la cuna ante la desesperaciòn de estar solo y cayò de cabeza el piso, desmayàndose.
    Al autor del libro lo puteè en arameo, francès y guaranì. Ellos no pidieron venir a este mundo y no podemos dejarlos llorar y gritar y sentirse solos durante la noche. Con el tiempo Juani aprendio a dormir solo, toda la noche y tranquilo.


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