Dejo esto en claro: yo no estuve de acuerdo con el nombre del proyecto.
En esta silla, escritorio de por medio con el caribe, rememoro los pormenores de lo acontecido y sonrío entre líneas mientras escribo.
No me distraen las manos hábiles de esta nativa en pelotas que acaricia mi pelo. Tampoco me preocupa que lea mis papeles: no hablamos la misma lengua, ella sólo entiende el dialecto local.
En su boca mi nombre suena como si estuviera masticando coco. Puros chasquidos.
Yo la he bautizado “Perla”, a secas.
O “Perlita”, cuando cae la noche y me enciendo de felicidad.
—Venga, Perlita —le digo, palmeándome un muslo, y ella viene y asienta sus nalgas caribeñas turgentes en mi regazo.
Nueve kilos bajé desde que vine.
¿El aire del mar? ¿La dieta frutal? No; Perla y sus exigentes posturas amatorias, para qué me voy a engañar.
Un hombre dormido y gordo, eso era yo.
Un científico aburrido en su guardapolvo, vertiendo líquidos de color ámbar en pipetas, haciendo hervir sustancias espesas en quemadores individuales.
¿Qué sabía de copular aturdido por el ruido de las olas?
¿Qué sabía de los placeres encerrados en la carne prieta de una adolescente morena con pechos de sal?
Un gordo aburrido, eso era.
Hasta que llegó Jacobson y me propuso trabajar en La droga de la felicidad.
—Un brebaje para quedar pelotudo de contento —lo definía, simplista, Jacobson.
Nunca aceptó que yo quisiera usar como eslogan una frase un tanto más comercial. Chocamos de entrada con Jacobson. Él pretendía que yo me limitara a llevar el registro del experimento.
—Vos escribí, gordo —me decía con un ademán despectivo—, vos sos bueno para la parte testimonial.
Y al principio hice eso; detallé la fórmula, sus componentes, las dosis que les suministramos a unos monos de Nueva Guinea, animales que en poco tiempo se convirtieron en ejemplos vivos de la felicidad. ¡Cómo bailaban!
—Mi ukelele, tengo que trabajar —le digo a Perla ahora.
Ella nunca se cansa de sobarme, de besarme. Yo me empeño en llenar estos papeles porque el tiempo apremia. Le digo a Perla mediante señas que me espere en la cama, que ya voy. Si algo me enseñaron los monos de Nueva Guinea es que la comunicación puede prescindir de las palabras.
Los monos eran vivísimos.
Jacobson también:
—No voy a entregar la fórmula jamás —le dijo a la Comisión Directiva del Instituto cuando le pidieron un informe de sus avances—. Con esto me voy a hacer rico, no pienso darles un centavo a ustedes, vampiros de la multinacional.
Después volvimos al laboratorio y antes de ponernos a trabajar, me aclaró:
—Y si vos llegás a publicar alguno de estos resultados te meto un tiro en la cabeza.
Jodido, Jacobson.
Este mundo está lleno de gente que busca alternativas para reinventar la felicidad. Pienso en él mientras el sol se recuesta sobre la superficie irregular del mar.
¿Cuánto me costó llegar acá? La gente que diseña los folletos sabe dónde golpea: “desayunos frutales, una dieta abundante en pescado, el canto de las aves exóticas, la vegetación selvática y el cuerpo de las nativas, mujeres que enamoran tan sólo con mirar”.
Ja ja.
Río entre líneas.
Encontré a Perla una tarde en la playa. Ahora estoy en su cabaña. Ella me espera en la cama, con los ojos encendidos y el cuerpo adolescente hirviendo de hormonas y pasión centroamericana.
“Mujeres que enamoran tan sólo con mirar”. ¿El embrujo de la voluntad tropical?
Ja ja.
Y no siento culpa, ojo.
Cuando Jacobson me convocó para llevar el registro del experimento, confieso, no tenía idea de qué tan lejos estaba dispuesto a llegar. Un hombre desconoce sus límites hasta que un folleto le muestra la verdad.
Volteo la cabeza y observo a Perla tomando la pastilla.
Ha desplegado su cuerpo sobre las sábanas y mantiene en el aire una pierna larga y torneada.
Me mira. Se toca los pechos y me mira.
Estoy escribiendo estos resultados a sabiendas de que mis colegas pedirán mi cabeza cuando se hagan públicas estas notas.
Allá ellos. Tengo 70 años, ¿cuánto me puede quedar?
Jacobson seguramente estará buscándome. O tal vez haya muerto de angustia al descubrir que todas las dosis de La droga de la felicidad desaparecieron junto con el gordo de guardapolvo que nunca decía nada, que siempre acataba las órdenes sin chistar.
Las tengo acá.
Se las doy a Perla, una por noche, y ella se pone pelotuda de contenta y sonríe como los monos de Nueva Guinea, babeándose de felicidad.
Soy un viejo loco que escribe en el cuaderno sus memorias antes de marchar.
Tiene una hermana Perla.
Yo era un hombre dormido.
Tengo tantas cosas que probar…
.
.
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ensayo, sobre, la, farmacopea, aplicada, con, la, intencion, de, promover, el, placer, desmedido, de, una, caribeña, en, pelotas, fantasia, tipica, masculina, que, no, por, inconducente, pierde, vigencia, y, se, olvida, asi, nomas
ensayo, sobre, la, farmacopea, aplicada, con, la, intencion, de, promover, el, placer, desmedido, de, una, caribeña, en, pelotas, fantasia, tipica, masculina, que, no, por, inconducente, pierde, vigencia, y, se, olvida, asi, nomas
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Comentario de Bonifacio Flores — un 22 diciembre 2007, tipo 13:10
Excelente! En mi barrio, a los que están pelotudos de contentos o pelotudos de cualquier cosa, les dicen que están “papeados”. Siempre me dio mucha gracia. Un abrazo, Playo.-
Comentario de matias — un 22 diciembre 2007, tipo 15:37
Yo espero darme cuenta de las cosas que tengo que probar antes de llegar a los 70….
Muy bueno el cuento, José…. y en mi barrio a esos boludos de contentos les decimos boludos nomas…
Son pesimistas en mi barrio, son….
Saludos y suerte
Comentario de BoyCordoba — un 22 diciembre 2007, tipo 18:04
Muy buena la pildorita jej, pero espero que el viejo verde no la venga a probar por acá, pelotudos ya tenemos muchos (pelotudos contentos, pelotudos aburridos, pelotudos peligrosos, pelotudos a secas..)
Comentario de BoyCordoba — un 22 diciembre 2007, tipo 18:07
Hoy no estoy de humor para los pelotudos…. Será el calor, será la tensión acumulada de todo un año o será que en dos días seguidos, dos pelotudos me chocan el auto? grrr, ardan en el infierno pelotudos del mundo! (si, acá nomás en el microcentro cordobés tenemos sucursal -falta el azufre, pero el calor y los pelotudos/as arrastrando las patas todos sudorosos están-)
Comentario de Graciela — un 22 diciembre 2007, tipo 18:09
Muy buena tu “parábola de la vida desperdiciada de los que nunca piensan en ellos”. Espero que el 2008 me permita pagar la banda ancha y el teléfono, así puedo seguir visitando tu blog, el de Emanuel y otros muy buenos que he descubierto. Felices fiestas. Graciela.
Comentario de Lore — un 22 diciembre 2007, tipo 22:04
excelente!!!! para variar
Comentario de Eli — un 23 diciembre 2007, tipo 1:25
Me encantó, jose, felicitaciones y felicidades para estas fiestas!!
Comentario de GALA — un 23 diciembre 2007, tipo 18:22
Nice… Dónde adquirimos la droga?
Comentario de Mormon — un 23 diciembre 2007, tipo 19:29
Bueno y llevadero pero no logre captar, ¿me perdi de algo? Saludos
Comentario de diegofool — un 23 diciembre 2007, tipo 22:20
muy bueno, escondido hasta el ultimo; tal y como me gustan los cuentos… GRAcias Playo. Felices Fiestasss
Comentario de "el que sigue" — un 24 diciembre 2007, tipo 0:25
Genial! (me sale el “winner” de adentro, a Gala le diría que se venga a mi casa bronceada y yo se la doy. Yo también tengo un gordo que te va a ahcer feliz, mamaza! Pero bueno, no me quiero pasar de listo). Je.
Comentario de tapi — un 24 diciembre 2007, tipo 10:55
Seguramente en poco tiempo apareceran los genéricos. Sería mas práctico si fuera monodósica. Y de los efectos adversos nada?
Felicidades para todos ustedes.
Comentario de BoyCordoba — un 24 diciembre 2007, tipo 10:59
Que pases una muy feliz Navidad José!
Lo mismo para el resto de los comentaristas. Se vemo del otro lado de la primera de las celebraciones.
Comentario de gaby — un 24 diciembre 2007, tipo 12:13
Muy bueno jose , me encanta tu forma de escribir. Un abrazo
Comentario de Pulpo — un 24 diciembre 2007, tipo 13:28
Descolgado del tema, pero para decir Feliz Navidad.
No descubriría nada nuevo si te digo que me gustó el texto.
Abrazos, José.
Comentario de Mirko — un 24 diciembre 2007, tipo 15:36
Feliz navidad José!!! fue un gusto haberte conocido!!!
Comentario de Chipako — un 24 diciembre 2007, tipo 16:45
mmmm una fiestita con dos morochitas centroamericanas de carnes duras y hormonas a full, encima hermanas!!! (solo le ha faltado que sean gemelas) que buena forma de terminar una vida!!!!
Felicidades a todos
Comentario de moscarey — un 24 diciembre 2007, tipo 16:53
Muy parecido al Viagra pero para minas, que bueno José, aguante el gordo, si viene Jacobson avisame que lo peleo. Saludos, felicidades pasela bien, un abrazo grande.
Comentario de pablo — un 24 diciembre 2007, tipo 17:38
hola antes que nada gracias por el espacio
te invito a conocer OPERACIONPUA
es un blog que da muestra de lo que el rock y el amor pueden lograr
http://operacionpua.blogspot.com/
si te parece bien te invito a que pongas el banner en tu blog para sumarte a la causa…
gracias, un abrazo
pablo di carlo
Comentario de "el que sigue" — un 24 diciembre 2007, tipo 18:32
De casualidad me meti al link anterior y espor una buena causa. Es Sobre una mina que necesita juntar plata para operarse un problema serio de la cadera.
Comentario de lucas — un 24 diciembre 2007, tipo 18:43
Che y si invintamos esa dosis y se las damos a las minas y cuando estan asi de contentas las …..
Comentario de Lali — un 25 diciembre 2007, tipo 7:44
..una conocida me recomendo la pagina. Esta buenisima…la hiciste muy bien Jose…saludos en la distancia. El tiempo me apura y prometo volver a abrir la pagina!!!
Comentario de Libelula de acero — un 26 diciembre 2007, tipo 16:34
Che, cada día mas mejor lo suyo eh?
Comentario de DARIO — un 26 diciembre 2007, tipo 17:09
No se si hara falta pildora pero que garchar a lo loco te pone loco de contento no cabe duda, valga la redundancia, y mas si es con una adolescente centroamericana cachonda.
Brindo por la mujeres, que derrochan simpatiaaaaaaa…..
Mujeres: si Dios fuera internet, ustedes serían Google.
Comentario de sugus — un 27 diciembre 2007, tipo 15:19
entre saldos y novedades..
uno vuelve siempre al mismo lugar..
no falla lo suyo playo, abrazo buen fin de año..
Comentario de elrober — un 27 diciembre 2007, tipo 19:51
El Anatomista dió vuelta cielo y tierra para levantarse una como la caribeña ésa, hasta descubrió el clítoris en su búsqueda, El viagra debe hacer todo más fácil, no? (dije “debe hacer”)
Comentario de José Playo — un 31 enero 2008, tipo 11:29
Gracias a todos por los comentarios, olvidé contestarlos a todos, pero me pongo prontito en la tarea. Abrazos.
Comentario de YUCCO — un 14 marzo 2008, tipo 13:55
Que maravilla!!!, excelente relato. ¿En que parte de centroamerica consigo una prieta asi?
Comentario de José Playo — un 14 marzo 2008, tipo 15:02
YUCCO: habría que preguntarle al doctor, si es que ha sobrevivido.
Gracias y saludos.