El bien más preciado de un periodista no es su credibilidad, no es su olfato para detectar la noticia, tampoco su habilidad para titular o encarar una nota. El bien más preciado, aquello por lo que daría la vida, es su agenda. Y no hablo de la lista de sus compromisos, almuerzos y reuniones, sino de los teléfonos y correos electrónicos de personalidades reconocidas, de famosos, de políticos, de empresarios importantes, que a lo largo de años en el oficio ha ido coleccionando y celando, como lo hacen los niños con las figuritas difíciles de un mundial.
Un periodista sin contactos no sirve como periodista. Y para alguien “del medio”, perder la agenda es una tragedia similar a la del policía que extravía la placa o el arma reglamentaria: un dolor de cabeza de la gran puta.
A todo esto lo aprendí hace dos años en una conversación de trasnoche con mi amigo, a quien, para preservar su integridad, llamaré “Omar”.
Estábamos a punto de entrar en el empalagoso terreno del fernet sin hielo esa madrugada, hartos de ponernos al tanto de nuestras vidas aburridas, cuando se hizo un silencio largo que, por el estado en el que nos encontrábamos, no nos resultó incómodo, sino predecible.
En la radio sonaba, me acuerdo, una canción de Arjona, y los dos tamborileábamos la melodía con los dedos sobre la mesa. En un momento se me ocurrió decir:
—Si yo tuviera el teléfono del representante de este hijo de puta, le rajaría una puteada.
Omar, que hasta ese momento se había limitado a mecer la cabeza en el mar de su modorra etílica, de pronto enfocó sus ojos rojos en mí, al tiempo que sus labios se torcían en una mueca similar a una sonrisa.
—¿Qué dirías si yo te contara que tengo el teléfono del representante de Arjona?
—Que estás más chupado que una teta —contesté.
Para mi sorpresa, Omar soltó una carcajada y, ayudándose con las manos en los muslos, se puso de pie.
—¿Vas a buscar hielo?
—No, nabo. Voy a buscar la agenda.
Así supe que en el corazón muerto de un armario de su departamento, brillaba el latido del tesoro más codiciado por cualquier hombre de prensa: la agenda de un importantísimo periodista de Buenos Aires.
—¿Y esto qué mierda es? —dije mientras examinaba las tapas de cuero, la letra prolija, los nombres apuntados.
—Una agenda. Pero fijate de quién es, ahí en la primera hoja está el nombre.
Leí sin poder creer lo que leía. La agenda de [nombre que no puedo dar], nada más y nada menos, había ido a parar a manos de dos borrachos. Excitado por los secretos que encerraban esas hojas, balbuceé dos o tres intentos de preguntar cómo y cuándo.
—El mes pasado el tipo vino a dar una charla a Córdoba. Habíamos ido con Lulú (nombre con que bautizaré a su novia) porque en la facultad le habían pedido un trabajo sobre el tema de la disertación.
—Me acuerdo, salió en el diario.
—Sí. Bueno, la cosa es que Lulú me dejó los huevos lacios con que la acompañara. Viste que esas charlas siempre son un plomo, imaginate para mí, que de periodismo no entiendo un carajo. Bueno, cuestión que cuando el tipo terminó de hablar y la gente se le fue encima para hacerle preguntas, en medio del quilombo, se le cayó.
—Se la afanaste.
—Pongamos que se la olvidó y yo no le dije nada. Cuando salimos de ahí, Lulú no lo podía creer. Nos metimos en un café y nos quedamos hasta la noche mirando los nombres y los teléfonos.
Eso mismo hacía yo mientras Omar me contaba: pensaba en un ex presidente, buscaba la letra, y ahí estaba.
—Deportistas, actrices, cantantes, políticos —enumeré—. ¡Están todos!
—Es un tipo muy conocido.
—¿Vos sabés lo que vale esto? —pensé en voz alta.
—Eso no es todo. Esperá.
Omar volvió hasta el armario y extrajo de un cajón una carpeta tamaño oficio forrada con papel araña azul.
Volvió a sentarse a la mesa y la deslizó hacia mí.
—Mirá.
La carpeta contenía un detallado cronograma de llamadas telefónicas, listas larguísimas de nombres que se unían con flechas. Algunas hojas eran como un árbol genealógico que partían de algún contacto de la agenda y se ramificaban uniendo a personalidades que al importante periodista le faltaban.
—Estamos ampliándola —dijo mi amigo con orgullo—. Se ve que al tipo algunos nombres no le interesan, pero, teniendo los teléfonos, con Lulú hemos ido llamando, haciéndonos pasar por representantes y agentes de prensa, hasta averiguar todos los que nos hacen falta.
Había muchas hojas en la carpeta. Muchos nombres.
Lo miré, desconcertado:
—¿Para qué?
Omar sonrió y me mostró la palma de su mano, pidiéndome que lo esperara.
(continuará)
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Comentario de Jackie — un 28 Julio 2008, tipo 18:13
Sin agenda y sin celular… ¡¡¡¡me quiero volver chango!!!!
Beso
Jackie
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 28 Julio 2008, tipo 19:08
Odio tu “continuará”.
Por extensión, eso me hace odiarte a vos.
Sabelo.
Y cuidá tu libreta de direcciones.
Comentario de Rencoroso — un 28 Julio 2008, tipo 20:10
Por razones que no vienen al caso, además de ser irrelevantes, recién tomo conocimiento de tu mudanza, asi que las felicitaciones del caso. Me siento más cómodo que borracho en “Tonos y Toneles”.
Genial. Me pienso en lugar de tu amigo y se me ocurren las más horrendas fantasias para satisfacer mi sed de venganza!.. Pagaría por el teléfono de un Gelblung, Menem o D’elia.
Saludos y volveré.
Comentario de PResteban — un 28 Julio 2008, tipo 20:31
vamosssssssss, vamossssssssss!!! genial, quiero maaasssssss
pd: es la agenda de “benson en el bolsillo de la camisa” ahora?
Comentario de matias — un 28 Julio 2008, tipo 22:11
Se sentía como Gollum, el chabón? Algo tan importante que puede llegar a causar tantos males?
Yo no sé lo que haría, pero gracias a Dios, existe MercadoLibre o DeRemate para sacarse esos muertos de encima. Si por los poemas de la Francese dieron cuatro lucas, lo que harías con una de esas agendas!
Decile a tu amigo que pase el número de Rial. Tengo unas cuantas cosas para decirle…
Comentario de "el que sigue" — un 29 Julio 2008, tipo 0:30
maldito!
Comentario de "el que sigue" — un 29 Julio 2008, tipo 0:36
ah… claramente ahora si siento que comenzó la explosión de la que hablaba. Las noticias entre medio. La peinate II. Las diferencias entre tus comentarios y los nuestros. El gran tamaño. Lo estoy disfrutando amigo. Viste que si cada uno ponia de lo suyo….jajaja.
Comentario de vagina way — un 29 Julio 2008, tipo 8:55
Estoy tratando de continuar la historia en mi cabeza (porque a mi también tus continuará, me meten en una carrera obsesiva de revisar mil veces tu blog hasta encontrar que subiste lo que sigue), pero definitivamente es una tarea imposible, podés salir con cada cosa… ja!
Me matan los apodos, nombres y salidas de cada uno de tus personajes. Me muero de la risa cada vez que el texto me situa, sin resistencias, a esos escenarios tan dispares y poco comunes.
Comentario de eugenia — un 29 Julio 2008, tipo 9:09
sos conciente del daño que le hace el continuará a las personas ansiosas e impacientes como yo?
que fea actitud!!
eugenia
Comentario de Chipako — un 29 Julio 2008, tipo 11:10
Me he acordado de una peli vieja en la que un preso se escapaba para ver un partido de baseball y se encontraba la agenda de un ejecutivo y se daba la gran vida mientras el otro pobre infeliz padecia la falta de su “Filofax” (creo que asi se llamaba la pelicula).
Me imagino como sera para esta gente perder sus “contactos” si yo que no trabajo de eso tengo por las dudas un backup de mi agenda telefonica en la compu y en un simbackup por las dudas.
Espero la segunda parte…
Abrazo.
Comentario de juan — un 29 Julio 2008, tipo 14:41
alevooosoo
Comentario de Maria Tomasini — un 29 Julio 2008, tipo 16:18
Estos suspensos me estan matando, no quiero morir sin saber como sigue….
Comentario de Gonzalo — un 29 Julio 2008, tipo 20:24
Si, así son los periodistas. No miden el “tamaño de su hombría” sino el de su agenda.
Aclaración: con lo de “tamaño de la hombría” me refería al pene, pero traté de evitar esa palabra para no herir suceptibilidades.
Ah, felicitaciones José. Muy buena la historia y espero el desenlace.
Comentario de Luchino — un 29 Julio 2008, tipo 22:23
José:
Porque carajo tenes la manía de poner “continuará”?
No te das cuenta que produce inestabilidad psicofisica en los lectores del blog?
Que corroe las mentes de algunos sujetos solitarios que escuchan Radiohead y Coldplay y cuando llega el “continuará” es demasiado para sus atormentados corazones y quieren morir pasando una hoja de tu libro mil veces por sus venas?
Que la fragilidad emocional de un sujeto que acaba de pelear con su novia colapsa cuando una historia más termina abruptamente, pero la muy desgraciada sigue dando oportunidades…
En fin… que culia que sos… pone el capítulo dos yaaaaaa….
Abrazo!
Te ves al rato…
Trackback de Bitacoras.com — un 29 Julio 2008, tipo 22:54
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
Comentario de José Playo — un 29 Julio 2008, tipo 23:19
Che, qué lindo, no pensé que iba a gustar tanto.
Mañana viene la parte dos.
U hoy, más tarde, no sé, ahora tengo que terminar de leer unos trabajos y veo cómo termino.
Abrazo y gracias, en serio, muy alentador.
José.
Comentario de nene — un 30 Julio 2008, tipo 2:58
que te parió, me dejaste en ascuas…felices ascuas.
(a propósito, yo tengo el teléfono de García, Charly, pero él no tiene plata, se lo cortaron. encima, por estos días no anda por su casa, pobre…)
Comentario de vagina way — un 30 Julio 2008, tipo 9:31
JAJAJA! Buenísimo el comentario de Luchino. Ja ja ja.
Dale Playoooo, subilo yaaaaaaa
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 30 Julio 2008, tipo 9:53
Maracaibo, o no viniste y sos un falluto, o viniste justo cuando fui al baño, y tenés peor suerte que belgrano en primera.
¿Sigo guardando el ejemplar, o lo regreso al estante?
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 30 Julio 2008, tipo 9:56
Acabo de darme cuenta de que en wordpress los comments tenían fecha y hora, y acá solamente la hora.
¿Por qué?
¿Podés poner la hora?
¿Te da fiaca hacerlo?
¿O decidiste que no ponerla era lo mejor?
A la hora, digo.
Comentario de vagina way — un 30 Julio 2008, tipo 10:04
Es verdad Martín, yo ya me había acostumbrado, pero antes siempre me fijaba en la hora, aparte de la fecha, no?
Comentario de Walterio — un 30 Julio 2008, tipo 11:15
¡Concretar la fantasía de todos los arjonafóbicos!
¡Por un mundo sin Arjona!
Comentario de José Playo — un 30 Julio 2008, tipo 15:10
@nene: me cagaste el “felices ascuas”. Somos pocos los que tenemos el teléfono de Charly.
@vagina way: paciencia, paciencia, todo de golpe hace mal.
@Martín – Aquende Libros: te respondí por mail. Y ahí puse la hora de los comentarios, muchas gracias por las sugerencias, me hacen bien.
@vagina way: corregido
@Walterio: ¡ÉA!
Comentario de Napoleón — un 30 Julio 2008, tipo 15:50
No entiendo nada, pero lo que se dice un carajo
Igual está bueno
Comentario de José Playo — un 30 Julio 2008, tipo 16:02
@Napoleón: y bué.
Comentario de Lucas, de regreso — un 30 Julio 2008, tipo 19:23
Loco, uno no alcanza a llegar a Cba que el laburo, tus padres y los amigos cambian de casa…
Adhiero al petitorio de Walt.
Felicidades por el nuevo espacio, la verdad que esta excelente. Y el post tambien chabon, quien me saca la intriga?
Abrazos.
L
Pingback de Peinate que viene gente » Blog Archive » El secreto de Omar (parte II) — un 30 Julio 2008, tipo 20:33
[...] (Podés leer la primera acá) [...]
Comentario de Federico Gauffin — un 31 Julio 2008, tipo 19:53
Ya sé que no es periodista pero… Ojalá fuera la agenda de Feinmann!!!!
Comentario de carla — un 31 Julio 2008, tipo 20:26
hace como tres meses fui al correo cuando llega mi turno en la caja me esperaba un señor muy poco amable que demoro muchisimo en terminar mi tramite, al lado de la balanza donde te pesan los sobres habia un celular reventado y viejo pero que al parecer estaba en uso, disimuladamente lo guarde en mi bolso como si me lo estuviera robando porque si se lo dejaba a este pelotudo que me atendio seguro que se limitaria a tirarlo a la basura. cansa de perder celulares crei que tenia en mis manos la posibilidad de hacer lo correcto y que por alguna ley del cosmo el proximo celular que pierda bien me sea devuelto, ademas entre nosotros estaba hecho mierda. probe llamar a alguno de sus contactos pero no tenia credito asi que me limite a esperar que me llame su dueño dispuesto a felicitarme por mi buen acto, mientras esperaba usmie hasta el ultimo contacto, para mi sorpresa habia numeros telefonicos de casi toda la prensa argentina, canales, camarografos, productores, y hasta del mismo sofovich, nadie me lo creia pero pase mi nueva adquisicion por todas las manos de mis compañeros de trabajo que pueden corroborar esta historia, como a la hora suena mi reliquia y la voz de un hombre muy molesto por la situacion me dice; mira si queres el aparato dejatelo yo necesito el chip y a vos no te va a servir porque es un coorporativo. yo le explique que no queria ni una cosa ni la otra que yo queria devolverlo que viniera a mi trabajo a buscarlo, a lo que respondio; yo no voy a ir a tu trabajo nos juntemos en una esquina me das el chip y haces lo que se te ocurra con el celular, bueno me parecio un sorete el viejo y yo no queria dramas en el laburo asi que en colon y gral paz iba a ser el encuentro, lo espere mas de 15 min y me volvi al trabajo en eso me llama diciendo; mira pendeja de mierda necesito el chip asi que dejate de joder y decime donde mierda trabajas asi termino con este tramite del orto… yo le conteste mira viejo tengo todos tus contactos y no voy a dudar en usarlos la proxima vez fijate en como tratas a una desconocida que estaba dispuesta a darte una mano, chau boludo por gente como vos este pais se esta llendo al carajo. asi que jose si necesitas el numero de algun periodista de cordoba o de buenos aires no dudes en pedirmelo. chicas ni lo piensen sofovich ya cambio el numero. ja,ja,ja un beso playos lo tuyo simplemente genial
Comentario de Fledermaus — un 1 Agosto 2008, tipo 10:22
¡jajaja!. Me dejaste de cara con el comentario, carla. Creo que tuviste la honestidad suficiente como para mandar a la mismísima mierda a quien se lo merecía, por desagradecido.
Honestidad, franqueza y valor… ¿qué más se puede pedir para la córdoba actual?.
Saludos.
Comentario de José Playo — un 1 Agosto 2008, tipo 13:46
@Lucas, de regreso: ¡qué bueno que hayas vuelto, loco!
@Federico Gauffin: jaja, no sé cuántos contactos habrá en la agenda de Feinmann… es más, no sé si tendrá agenda… es más-más, ¡no sé si tendrá contactos!
@carla: me dejaste de cara. Pero te juro que de cara, me quedé. Increíble tu historia.
@Fledermaus: muy groso lo de carla. Muy.