Feria del Libro cordobesa; veinte días desde que arrancó septiembre. Un puñado de almas se acomoda en una sala chorizo que ha visto pasar en las últimas jornadas a una procesión de gente que respondió a la convocatoria de Fenómenos. Estoy nervioso, ansioso; me toca a mí. La noche anterior mis hijas se complotaron en un llanto gremial y nos reventaron a gritos. Voy con tres horas intermitentes de descanso y la cabeza embotada. Tengo ganas de charlar con Hernán, pero me gana la formalidad pelotuda y encaro la conversación como si fuera una entrevista. Por suerte, diez minutos después, Casciari se encargará de romper un poco el hielo mostrándole a los presentes cómo se arma un porro por videochat.
Me interesaba cruzar con él algunas preguntas referidas a la escritura, porque la mayoría de las personas con las que hablo del tema me hacen sentir que no entiendo nada. Es difícil encontrar gente que te regale una hora de su madrugada en un lejano país para que te reconcilies con las palabras. La única premisa que me guiaba era no hablar de blogs. Y Hernán arranca así:
—Buenas noches a todos. Éste soy yo.
Me pareció que correspondía pasarle el parte de lo que ocurría en la sala, así que empecé a minar la cajita del chat con paréntesis al estilo de “(la gente ríe)”, o “(hay aplausos)”. Sobre el final de la charla terminaría sintiéndome un boludo porque en todo momento el micrófono estuvo abierto y mis apuntes eran completamente al pedo.
—¿Por qué se te asocia tanto a la tecnología y no le dan tanta bola a lo que escribís?
—¿Te molesta si miro porno en segundo plano, mientras charlamos?
—Para nada.
—Se me asocia a la tecnología porque empecé a escribir online, como un pelotudo. Tendría que haber escrito sentado arriba de un microondas, y se me habría asociado a la gastronomía.
—¿Te sentís así, un pelotudo? (a la gente le gusta etiquetar.)
—Un poco sí, sobre todo cuando me preguntan sobre las web sociales, cuando me piden consejos de programación, etcétera.
—Me llama la atención que enfoquen sobre eso, como si todo tu mérito fuera el tecnológico. Y que te peguen tanto con lo que escribís.
—¿Vos notás que me pegan mucho?
—Y, pasa que en algunos circuitos, por ejemplo los culturales, pareciera que si no has estudiado alguna carrera afín, no te podés dedicar a eso, no lo podés hacer bien.
—Bueno, pero eso fue siempre así. Yo no creo que me peguen, sino que miran con recelo todo lo que ocurre en la vida digital, porque, en realidad lo que ocurre en la vida digital es bastante confuso. Pero no es grave.

—¿Cuánto placer te da escribir?
—El placer propio de no saber hacer otra cosa. A veces me confundo sobre la intensidad de ese placer, porque también es un poco vagancia. ¿Qué más puedo hacer, jugar al paddle? Me refugio en esto porque me gusta y porque no sé arreglar autos.
—Pero, evidentemente, te sentís muy cómodo haciéndolo, al menos contagiás un disfrute.
—Sí, claro. Y haciéndolo en Internet también. A veces siento que durante los ’90 me vine preparando para este tiempo, sin querer.
—Eso me parece muy loco, porque parte de ese “contagio” es que le permitas a la gente ver la trastienda de tus cosas, ¿por qué pensás que a algunos escritores les cuesta tanto mostrar sus hilos, sus trucos?
—La trastienda, ¿qué seria?
—No veo que gente como, no sé, Galeano, cuente cómo ha escrito algunos de sus libros, y eso sí pasa en algunos textos tuyos, que son como un mapa de cómo escribirlos.
—Bueno, pero los hay. Pienso en Vila-Matas, por ejemplo. En Stephen King. Hay muchos que, además de narrar, gustan de conversar sobre el método de narración. Y en el caso mío, además, hay una novedad (el formato, la velocidad) entonces es bueno compartir esas cosas.
—A veces lo veo como un acto de generosidad, al menos en un ámbito en el que no es común esas cosas. Me ha tocado hablar con vos de cómo escribís. No creés en la inspiración frente a la hoja en blanco, ¿verdad?
—Hay dos maneras de cazar una historia. Una es ir a buscarla a ciegas, la otra es preparar la carnada, conocer el terreno. Yo prefiero a segunda. No me gusta ir como loco a buscar lo que no sé si voy a encontrar. Cuando me siento, es porque ya tengo un bagaje, unas ideas sin editar, unas nociones claras sobre lo que voy a decir. Mastico muchísimo. Cuando me siento, solamente tengo en mente el “cómo”, nunca el “qué”. El oficio ayuda mucho en la seguridad; a estas alturas, después de veinte años de escribir, estoy seguro, muy seguro de estar contando exactamente lo que se me antoja. Eso no significa un valor agregado para el lector, pero sí para mí: me tengo confianza.
—¿Y las críticas te ayudan a mejorar algo?
—¡Claro! Yo leo un texto mío de hace diez años y me pongo contentísimo, veo los progresos actuales, sé dónde fallaba. Y espero poder ver, en el futuro, los fallos de hoy.
—Veo que entendés tu pasión como un crecimiento. ¿te siguen gustando tus textos viejos?
—Me gusta la espontaneidad que tenían, el efecto cachorro. Yo era un perrito muy feliz que corría por el patio, veo eso, lo comprendo, lo envidio: ahora soy un perro grande, conozco el patio mejor, pero no voy como loco buscando moscas.

—¿En qué momento supiste que ibas a terminar intentando vivir de escribir? ¿Cuándo dejó de ser una fantasía sonsa?
—Cobré mi primer sueldo “de escribir” a los catorce años. Nunca fue una fantasía; supe siempre que mi único sustento sería ése. Quizá no sabía si sería periodismo o literatura (esa franja siempre estuvo dudosa) pero de escribir, sí, eso fue siempre seguro.
—¿Se “nace” con “el don” para escribir, o es una boludez eso?
—Yo creo que hay un “gen de la sobremesa”, no de la literatura. Hay gente que cuenta mejor que otra, que logra fascinar hablando, relatando, mintiendo. Después, escribir es una técnica para llevar eso a un plano formal. Nada más.
—Hay también una fantasía asociada a un prototipo de escritor. El “reventado”, ponele. Me sorprende ver todavía gente que piensa que para ser escritor hay que pasarla mal, nutrirse de los fracasos, padecer. ¿No existe un escritor feliz?
—Es una concepción extraña, pero eficaz. Porque el dolor y la necesidad te agudizan el ingenio. Por ejemplo, estaba revisando hace un rato la publicidad rumana. A los rumanos los dejan hacer publicidad desde el año ’89, hace poquito. Y salieron como locos, desde la desesperación. Están haciendo unos spots que no se pueden hacer en Europa: usan mogólicos, enanos, gordos obesos, se burlan de todo, Están sacados. Eso es bueno, porque han sufrido mucho. En España, un sitio en donde ya nadie sufre, no hay arte en la calle, ni en la sobremesa. Hay una serenidad barrigona, un adormecimiento. Por eso está esa fantasía de que el escritor con problemas sacará mejores folios.
—¿Barcelona no era la ciudad más loca del mundo?
—Barcelona es hermosa, es muy arriesgada en temas como el diseño, etc. Pero no les pidas una buena historia.
—Quiénes van a ser los escritores de mañana, ¿los floggers?
—No sé, pero están conectados los futuros escritores. No están en casa con la Olivetti. No están preguntándose ¿”alguien me leerá?” mientras componen una novela de 600 páginas. No. Están conectados, seguro.
—Me hace pensar tu afirmación en la relación con el lector, ¿cómo es la tuya? ¿te proponés hacer cosas sólo por un lector, eso es un disfrute?
—Cuando escribo, le hablo a Chiri. Ése es mi mercado. Pero después, cuando recibo devoluciones, intento tener una relación franca con los lectores. Una relación normal: quiero decir, dejo mi teléfono a la vista, contesto todos los correos, hablamos.
—¡Estás en Facebook!
—Sí, estoy en facebook por indicación de un compañero de la escuela secundaria.
—Son una plaga.
—Era eso, o que me llenaran la casilla de invitaciones raras.

—¿Qué cenaste?
—Los fines de semana son raros: duermo de día, porque hago radio muy muy temprano. Estoy desayunando mientras hablamos.
—¿Sos de cocinar? Te hago con delantal y todo, mirá.
—Si no lo hago, morimos de hambre. Mi mujer no entiende de esas cosas y a mí me encanta (por suerte). Soy el cocinero oficial de la casa, y la Nina es mi Juanita.
—Una de las cosas que te leí y que más me hicieron reír era que los españoles no saben hacer la tortilla española.
—No tienen idea! Son unos hijos de puta, la hacen chirlita, aguada, no es compacta como una pared.
—Decíme que la paella les sale como el ojete y empiezo a saltar acá nomás.
—La paella les sale muy bien, no sé por qué.
—Los bichos, boludo, los bichos. Los tienen todos. acá llegan moluscos todos hechos mierda.
—Claro, tienen todos los jugadores del mar, es verdad.
—Corren con un ventajón. No sé cómo será con la bebida, dicen que andan todo el día muy chupados.
—No, te confundís con Chile. Acá se bebe moderado.
—¿Sos un bebedor social? No te hago muy chupador que digamos…
—Soy abstemio, no bebo nada desde los 18 ó 19 años. A excepción de una cosa que se llama carajillo, que es café con ron. Eso sí, uno por noche. Pero solamente eso.
—¿Y con el porro cómo andás? Acá no se usa hablar de eso y genera toda una incomodidad, pero lo siento muy presente en tus textos.
—No sé si está bien armar uno en directo en la Feria del Libro. Preguntá si se puede.
—Creo que vamos a terminar todos en cana, aunque acá hubo una risa de complicidad muy rara… para mí que están todos fumados…
—ok, armo. Es hachís, que pega bien.

(Casciari corre de lugar la camarita web y enfoca la mesa, donde dispone una serie de adminículos para armar el cosito).
—Esto, te voy a decir, es histórico… Y hay un noventa por ciento de chances de que yo termine en cana con la chica que organizó todo (cuyo nombre no voy a dar)…
—Tranquilo, hay jurisdicción española en esto.
—¿Podés ir cronicando el proceso? Lo piden todos, acá.
—Ok, antes quemando hash, y ahora armando el filtro de cartón… colocando en maquinita… Ahora mezclamos con tabaco… el hash, mezcladito es más repimporoteante… ¡Listo!
(Casciari prende el chirimbolo y la gente ríe en la sala)

—Ha sido una de las cosas más raras que he visto en la Feria del Libro, sin dudas.
—Es bueno, porque antiyer, cuando hicimos la prueba piloto, no habíamos pensado en esto.
—¿Tenés plantitas?
—Cinco, están preciosas. La nina las riega todas las mañanas. Mi mujer me dice que me saldría más barato ir a la esquina y comprar. Les pongo amor y dinero. Hay algo muy interesante en el cultivo, y es tener una hija chiquita que pueda ver cómo es todo, la semilla, el amor, el trabajo, porque cuando crezca, y un pelotudo le ofrezca un porro en una esquina oscura, ella lo va a mirar con sorna, no va a entender tanta clandestinidad. Va a decir: “estás fumando una cosa horrible, con moho, boludo”. Es mejor que lo vea con claridad.

Aprovecho para preguntarle sobre los cortes de carne argentinos y hablamos de un posible asado acá en enero, cuando venga a ver la obra de Gasalla. De esto surge un error de tipeo, una risa del público y entonces yo aprovecho para aclarar:
—(el público ríe) mis paréntesis son fundamentales para que entiendas lo que pasa acá.
—¡Es que los escucho! Tenés el micrófono prendido.
—Soy el más boludo del grado (muchas risas).
—Aplauso para Playo!!
(El público aplaude.)
Después de superar el rubor, continuamos haciendo pruebas con el público; Hernán pide que lo puteen, y lo putean, por ejemplo. Después hablamos de la pésima selección musical que hice para la ocasión, unas canciones de Dylan que le están robando el alma a la gente. También algo de Oscar Aleman.
—¿Qué estás escuchando vos?
—Ahora mismo, nada. 1:35 AM, familia duerme. Pero si fuera un mal padre, estaría escuchando la Bersuit.
—Me da miedo el cantante…
—¿Te da miedo Cordera? si es un santo.
—¿Es ese en pijama?
—Sí, es ese. De joven, él caminaba por Mercedes en pijama.
—Nadie que ande en pijama por la vida puede ser de confianza.
—Nunca tuvo pelo. Los mercedinos vimos crecer a la Bersuit de la nada, tocaban en los bares. Venían todos los fines de semana a tomar merca a Mercedes, que estaba cortada pero valía 500 australes el gramo. ¿Te acordás de lo que hablábamos el otro día? Aquello de nunca escribir drogado, pero sí corregir con dos secas. De ese modo, vamos de las drogas otra vez a la literatura. Yo le contaba a Playo, que corregir con dos secas en el marote es muy recomendable. La idea es: escribir de cara, sobrio como un zapato, porque el porro te quita las nociones básicas del oficio, es pura idea base. Entonces nunca es conveniente. El desarrollo argumental tiene que ser metódico, estructurado. ¿Pero qué pasa? Esa misma estructura le quita espontaneidad al texto. Entonces, a la hora de corregir, lo mejor es volver a la espontaneidad, ya con el cimiento armado. E ir puliendo, quitando solemnidades, con la cabeza mal. Eso, niños, es un gran consejo.
—De ahí tu máxima: el porro rejuvenece.
—Claro, te devuelve a una edad en donde escribir era más un juego de perro chico.
—Creo que con eso podemos cerrar, al menos de mi parte. ¿Querés que abra preguntas al público? (se usa mucho eso).
—¿Los podés enfocar a ellos?
—Sí, cómo no.
(Playo enfoca al público con la cámara, el público saluda a Casciari)
—Che: ¡hay minas!
—Ahí vienen a saludarte.
—Esto ya es otra cosa… ¿Puede ser que haya visto a uno que está en patas?
—Todos están en patas… es como una moda para venir a la feria. Si no venís en patas, no existís. Te pisan. Te pasan por arriba.

—Tengo preguntas que salieron del blog. Una es muy larga.
—Son las mejores
—“En el post El humor es un perro mutante, Hernán cuenta que ha recibido mails de gente indignada y ofendida por las caracterizaciones de algunos personajes del Diario de una mujer gorda. Me gustaría saber a que atribuye la ruptura del pacto lector-autor en donde se sobrentiende (o debería) que se trata de una ficción y que quienes hablan son los personajes que pueden tener una ideología propia diferente a la del autor”.
—La respuesta es “No.” (risas del público). Cuando en la pregunta hay palabras como ruptura y pacto, la respuesta siempre es “no”.
—Otra: “Si muchos de los que leen on line confunden realidad con ficción, ¿a qué se podría atribuir esto? ¿a la falta de una educación formal adecuada (no sé si es la mejor palabra pero bueh) que les permita interpretar textos? ¿a la intención del autor (él en este caso) de sembrar esa duda como parte del juego de realidad/irrelidad que se da en internet?
—¿Quée? No, mijito… Esa frontera, la de realidad-ficción, es FUNDAMENTAL, es hermosa. ¿cómo va a ser falta de educación? La gente que no termina de entender si un cuento es verdad o ficción, está pasando por el eje de la literatura, tiene una suerte enorme, está viviendo la prehistoria, la verdad de los cuentos. Los intelectuales, tan modositos, perdieron eso con la lectura y le llaman “falta de educación”.
—Con esto sí podemos cerrar, me apuntan acá.
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Comentario de El_Agustín — un 21 septiembre 2008, tipo 22:35
Estuvo muy buena la charla o chateo…
La verdad que fue algo muy raro y loco, hubo cosas que creí que nunca las vería.
Felicitaciones a los dos.
Comentario de vagina way — un 21 septiembre 2008, tipo 23:19
Estuvo muy buena la video conferencia, me cagué de risa, sobre todo cuando pintaba como una charla entre amigos.
Hernán es un maestro y vos José muy tragicómico, más cuando te querés hacer el serio… ja ja
Te sale el tiro por la culata!
Saludos a los dos y ojalá se repita pronto.
Comentario de Ircopcito — un 22 septiembre 2008, tipo 0:41
—Me gusta la espontaneidad que tenían, el efecto cachorro. Yo era un perrito muy feliz que corría por el patio, veo eso, lo comprendo, lo envidio: ahora soy un perro grande, conozco el patio mejor, pero no voy como loco buscando moscas.
Qué grande.
Realmente, da gusto leerlo. Sea algo serio o algo cómico, siempre te llama la atención.
Dos grosos ;)
Aioz.-
Comentario de Martín — un 22 septiembre 2008, tipo 9:43
Abrazo, querido, disfruté muchísimo del encuentro virtual. Hasta no me importa no haber vendido un p… libro, mirá lo que te digo.
Comentario de Federico Gauffin — un 22 septiembre 2008, tipo 10:05
Jajajaj
Muy buena estuvo, mi amigo Playo. Había pensado en mandarte una pregunta pero se ve que calculé mal los días. Me habría gustado mucho estar ahí. Pero, como no pude, ¡gracias por publicar la entrevista!
Abrazos desde “La Linda”
Comentario de Dayana — un 22 septiembre 2008, tipo 10:30
weeee, le hiciste mis preguntas aunque terminé quedando como “modosita”, jajaja. Bueh, sabía que lo de “falta de educación formal”no era exactamente el término adecuado y sonó como “son todos una manga de ignorantes que no entienden un carajo” :P
Me parece que en la respuesta de Hernán hay una doble cuestión: por un lado la “fe” sobre la veracidad de la historia de quienes son lectores ocasionales.
Está bueno lograr eso y él lo vive como un triunfo, como el verdadero logro de la literatura.
Pero por otro lado, están los lectores frecuentes, los consumiedores de literatura quienes toman el texto como ficción y lo procesan desde otro lugar y desde otros saberes, que no tienen por qué ser menos valiosos por “no ser ingenuos” (dicho muy entre comillas, eh?).
Me quedo con que los dos son parte del proceso y que los dos aportan. Aunque en los personal me molesta cuando la gente confunde ficción con realidad y se ofende en serio con los autores.
Y si, capaz que soy modosita nomás :P
Muy interesante la entrevista, me gustó especialmente la primera parte sobre el autor vs la imagen de geek que escribe con el que confunden los que nunca lo leyeron. Me parece que a vos te debe pasar lo mismo por ahí.
Saludos!
Comentario de Fledermaus — un 22 septiembre 2008, tipo 10:31
Lamentablemente me perdí la charla, pero por causas de fuerza mayor. Muy buena crónica de lo acontecido… si lo bueno es bueno, por más que no sea breve, dos veces bueno.
Buenísima anécdota la del micrófono (a ver si testeamos un poco la tecnología con la que disponemos), sos único.
Un abrazo, amigo Playo.
Comentario de Karmakiller — un 22 septiembre 2008, tipo 11:46
por supuesto, como en todas las cosas interesantes de la vida, no llegué a tiempo.
Así que te felicito como te felicita alguien que sabe que chocaron dos potencias y por pelotudear se la perdió.
un abrazo josé y felicidades un poco atrasadas por el agrande de la familia.
Ahora si, seguí agrandado.
Un abrazo!
Comentario de Julieta — un 22 septiembre 2008, tipo 14:06
Excelente la charla ,hiciste muy buenas preguntas que ,por supuesto fueron bien contestadas..Fue un gran placer esa entrevista…
Comentario de Lucas, de regreso — un 22 septiembre 2008, tipo 14:51
Si sere pelotudo che… todo el fin de semana escribiendo tesis como un poseso, y se me recontra olvido lo del encuentro del sabado…
Decile a Martin que no se enoje tanto, que un par de dias antes de la feria si le compre La beiesa del escandalo.
Abrazos. Y felicidades che, por lo que se puede leer estuvo estupendo.
L
Comentario de El_Agustín — un 22 septiembre 2008, tipo 16:05
@Dayana:
Estuviste en la charla?
Solo me preguntaba eso…
Comentario de otra Eli — un 22 septiembre 2008, tipo 19:12
hermoso!!me alegra haber estado ahí.Un verdadero disfrute!
Comentario de José Playo — un 22 septiembre 2008, tipo 19:40
@El_Agustín: ¿hablás de cuando Hernán nos empezó a recomendar sitios porno?
@vagina way: totalmente. No me puedo sacar esa idea escolástica de la seriedad pelotuda. Me tengo que relajar.
@Ircopcito: siempre es un placer enorme leerlo a Hernán.
@Martín: sus aportes desde la primera lìnea de batalla fueron indispensables. Gran detalle el de haber llevado los libros. Yo creo mucho en la máxima: “donde haya un lector, ahí estaré” (leí el primer cuento de Soriano y después me dormí, pero me gustó bastante más que Triste, solitario y final…).
@Federico Gauffin: me debía a mí mismo la publicación, sobre todo para los que no pudieron estar. Me alegra saber que la disfrutaste igual acá.
@Dayana: tu pregunta sirvió para cerrar la charla con una reflexión muy linda sobre los desprevenidos y la literatura, así que no desestimo el aporte ni ahí. Tené en cuenta que tu pregunta cayó cuando ya estábamos muy relajados y daba para chacotear. Creo que eso que te molesta es lo que tiene que pasar. La relación de los lectores con los autores de un blog es vaga e indefinida, muchas veces no entienden que están dialogando con un personaje y no con una persona, y ahí empiezan los quilombos. De todas maneras, es muy lindo que estemos discutiendo de estas cosas, que los blogs y las personas y los personajes y las historias hagan que hablemos. Eso.
@Fledermaus: dudé en algún momento, porque era larga, pero me pareció al pedo cortarla, porque se perdía la gracia y la frescura del intercambio. La disfrutamos mucho, creo. Había que dejar constancia, qué tanto. Decí que me pasó lo del micrófono y no rompí el proyector, por ejemplo. Decí.
@Karmakiller: gracias, Karma; ya repetiremos (la conferencia, digo; la paternidad por ahora nos va ganando por goleada).
@Julieta: gracias, che. Muy bueno saber que lo recibieron así.
@Lucas, de regreso: seguro que con la tesis te cagaste de risa lo mismo… La naturaleza de Martín es quejarse y ya veo que todos lo queremos así…
Comentario de José Playo — un 22 septiembre 2008, tipo 19:42
@otra Eli: gracias, fue muy lindo conocer a tanta gente. Saludos al Seba :)
Comentario de José Playo — un 22 septiembre 2008, tipo 19:43
Y en la foto parezco una vieja. El secreto es no sonreír, me parece…
Comentario de El_Agustín — un 22 septiembre 2008, tipo 20:01
Al blog de Casciari no lo puedo abrir…
Será por la Jurisdicción Española????
Comentario de José Playo — un 22 septiembre 2008, tipo 20:09
@El_Agustín: debe estar metiéndole mano a la trastienda. Cosas de bloggers…
Comentario de Matías — un 22 septiembre 2008, tipo 23:24
Hola, yo hace mucho… muuuuuucho tiempo, chateaba por yahoo, y había alguien con el nick peinatequevienegente, pero esto fué hace más de 12 años.
Solo para saber si sos vos, de chusma que soy.
Comentario de Dayana — un 23 septiembre 2008, tipo 0:54
@El Agustín, no, no fui a esta de Hernán, estuve en la que dio José el primer finde de la feria. Dejé la pregunta por acá nomás para ver si ganaba la rifa que hacía Peinate.
Ojalá siga con suerte en las rifas y me saque el microondas de una que compré el otro día :D
Comentario de VidoX — un 23 septiembre 2008, tipo 4:14
Playo permitame preguntarle algo.
Estoy seguro de hace unos días haber comentado un relato suyo. El del Paintball.
Ahora no lo encuentro, existió alguna vez, o fue efecto de eso que se armó Orsai-Man en pleno chat?
Si fué así, disculpe, pero me atormenta la duda.
Comentario de Jopi — un 23 septiembre 2008, tipo 11:35
Muy buena la charla y muy bueno que la hayas copiado acá. Muy valiosa. Lástima que no pude llegarme, se nota que se disfrutó mucho.
Abrazo.
Comentario de José Playo — un 23 septiembre 2008, tipo 12:06
@Matías: no, es otra persona, yo también vi el nombre ahí. El mundo es pequeño, después cruzamos algunos correos con él. En las primeras revistas Peinate salía siempre la aclaración: “nombre choreado a un guaso en el chat”. Internet es un pañuelo…
@Dayana: y ganó, nomás.
@VidoX: efectivamente, publiqué el relato hace unos días, pero después recordé que me lo habían pedido para una revista, así que lo bajé. Volverá a salir a mediados de octubre y con tu comentario, que no se perdió. Disculpe las molestias ;)
@Jopi: estuvo de pelos, sí señor. También creo en el valor del testimonio. Y le puse fotos ahora. Abrazos, Jopi.
Comentario de SiL — un 23 septiembre 2008, tipo 19:33
Yo tenia una pregunta re zarpada….Pero me cortarón internet
:(
Comentario de mmoreno80 — un 24 septiembre 2008, tipo 1:19
La gente que no termina de entender si un cuento es verdad o ficción, está pasando por el eje de la literatura, tiene una suerte enorme, está viviendo la prehistoria, la verdad de los cuentos.
Como cuando uno es un niño; que gran verdad que ha dicho.
Me apena un poco saber que aquí en Argentina no podamos conseguir hachís a la vuelta de la esquina.
Excelente “entrevista”.
Saludos,
Matias.
Comentario de Martin — un 24 septiembre 2008, tipo 12:57
No puedo creer lo que me perdi…
Comentario de vagina way — un 24 septiembre 2008, tipo 16:13
ja ja el comentario de Matias…
Comentario de vagina way — un 24 septiembre 2008, tipo 16:14
Hernán habrá emigrado por eso…? ja ja
Comentario de jesi — un 24 septiembre 2008, tipo 18:44
hernan!
Comentario de tin_nqn — un 25 septiembre 2008, tipo 1:19
ay, pero que pelotudo soy! yo insistiendo en que eso de la feria era un evento para cazar bobos consumistas y que ningun libro que allí se ofreciera no se pudiera conseguir en otro lado, al mismo precio o más fácil de robar.
Y me olvidé rotundamente que no eran sólo libros: también había minas, y estaba casciari enseñando a armar porro.
qué lo parió.
de paso, playo, lo suyo excelente. Haga más de estos. ;-)
Comentario de José Playo — un 25 septiembre 2008, tipo 18:18
@SiL: si te place, podés dejarla acá.
@mmoreno80: esa frase es demoledora. Así la haya sacado de una taza que le regalaron, igual me pongo de pie por el espíritu de lo que transmite.
@Martin: yo también me lamentaría si me lo hubiera perdido, es muy lindo escucharlo al Hernán.
@vagina way: no sé Hernán, pero conozco unos cuantos que no se vuelven justamente por eso.
@tin_nqn: levanto el guante, mi estimado. Había que decir la verdad.
Comentario de Gabo Caruana — un 27 septiembre 2008, tipo 14:38
José, que bueno esto viejo. Hacía tiempo que no pasaba y ahora descubro todo así, tan ordenado, tan bonito, con tanta cosa buena escrita y estas fotos de la entrevista con esa onda 1984 y todo el menéame y el más leído y el más comentado y el HTML y el CSS y que se yo y me pongo contento de irme por un rato y después volver para que todo sea sorpresa y mucha alegría. Saludos estimado y gracias.
Comentario de "el que sigue" — un 28 septiembre 2008, tipo 14:05
muy buena! Buena, buena, buena, buena, buena!
Comentario de Cursor — un 9 octubre 2008, tipo 15:05
Soy un seguidor de Hernan y no sabia de esta entrevista, te felicito porque es dificil estar a la altura de este monstruo ……poco a poco me pongo al dia con tu blog.
Salu2
Comentario de Luciana — un 12 octubre 2008, tipo 14:47
No pude ir ese día a fenómenos (qué bronca). Debe haber estado muy bueno. Linda la entrevista, y las fotos también.
Saludos
Comentario de Mane69 — un 30 octubre 2008, tipo 4:39
Tremendo Hernán (como siempre), es impresionante el alcance que tiene la web, debo de aceptar que el primer acercamiento que tuve con el trabajo de Hernán fue con su blog acerca de televisión “Espoiler” y desde ese momento supe que él era algo que jamás había visto en la Blogosfera y ahora esto de armar un porro “on line” y en un evento “serio” jaja me parece genial, en fin, un grande Hernán!
Comentario de Cristian — un 11 julio 2009, tipo 17:59
Aplusos, espetacular!! Tienen que salir de gira, ponete las plumas Playo. Me cagué de risa. Abrazos cordobé.
Comentario de Pablo — un 8 agosto 2010, tipo 15:34
Qué grande el gordo!! Siempre es un placer atender a sus palabras.
Alguien que fumando hachis sea capaz de decir “Cuando en la pregunta hay palabras como ruptura y pacto, la respuesta siempre es “no”.” ha de ser un genio. Bueno.. a mí no me queda ninguna duda de su genialidad.
Muy buena la entrevista, gracias!
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