Se les iba el colectivo y tuvieron que correr. Lito dejó caer dos cospeles en la mano del chofer y Maite empezó a abrirse camino hacia el fondo, donde había lugar cerca a la única ventanilla abierta. Hacía calor ahí adentro, el tufo envolvía a la gente como una bufanda.
—¿Este es el bondi? ¿Estás segura? —preguntó él.
—De una. Tenemos que bajarnos apenas crucemos Colón.
El sol se había metido y en las ventanillas el cielo se reflejaba como una paleta de óleos irreales. Iban los dos parados, él detrás, a veces enterrándole la nariz en el pelo, aspirando la fragancia rústica y sudorosa que anidaba debajo de los cabellos. El vaivén promovía acercamientos fortuitos y Lito aprovechaba para apoyarse contra el culo pequeño y regordete.
—No me apoyes así, boludo. Ponete las pilas —le dijo ella la primera vez, pero después se puso los auriculares y dejó que siguiera.
—No hay nada más lindo que abollar a una mina en el bondi —bromeó él.
Apenas cruzaron Colón, Lito se fue hasta la puerta llevándola de la mano y tocó el timbre. Caminaron despacio para cruzar la plaza en penumbras; ella cantaba en voz apenas audible, mientras él pateaba ocasionalmente una piedra, o hacía jueguitos con las bolsas que se cruzaban en su camino, desplazadas por una brisa fresca y perezosa.
Al llegar al cementerio, Lito se detuvo y le apretó el brazo:
—¿Estás segura, no? —insistió él.
Por toda respuesta ella avanzó hasta la puerta principal, se quitó los auriculares y tocó el timbre. Mientras esperaban, encendieron dos cigarrillos y les sacudieron dos o tres secas seguidas.
—Mete miedo, este lugar.
—¿Vas a arrugar, flaco?
—No. Ni ahí. Decía, nomás —se excusó—. Los cementerios de noche meten miedo, nada más.
Ella le puso una mano entre las piernas y apretó suavemente:
—Si querés, lo dejamos para otra vuelta.
—No, flaca. Ni ahí —contestó con una sonrisa.
Un gato cruzó entre las rejas de la puerta, les dedicó una mirada distraída y siguió su camino.
—Un gato negro —dijo ella—. Buena señal.
Un hombre alto y pelado vestido con un mameluco apareció entre los barrotes por donde había escapado el felino y se quedó mirándolos. Las luces de la calle se habían encendido, pero la figura permanecía oculta en la sombra y del rostro sólo se vislumbraban unos ojos pequeños e inexpresivos que brillaban auscultándolos de pies a cabeza.
—Soy amiga de la Marioneta —explicó Maite.
El tipo retrocedió hasta encender la luz de la entrada. Llevaba la boca entreabierta y el labio inferior brillante de saliva. Lito reparó en la piel de su cara, blanca como una nube, a excepción de las ojeras. Verlo sonreír dolía, y la pestilencia del aliento que se colaba entre la hilera de dientes ensombrecidos por oscuros chispazos, le hicieron correr la cara.
—¿Y éste? —preguntó con voz grave y cavernosa.
—Es un amigo. Está todo bien —aclaró ella.
La figura avanzó barajando un puñado de llaves. Por fin se abrió la reja. El chirrido hizo crispar a Lito, que frunció el ceño.
—Empezás mal si te da miedo el ruido de la puerta, pibe —se burló el sereno antes de aclarar—: Tienen media hora. Si en media hora no volvieron, yo cierro la reja y ustedes se van a tener que quedar a pasar la noche acá.
Maite no esperó indicaciones y avanzó hasta un patio intermedio, del que nacía una ramificación de caminitos franqueados por cruces, panteones, nichos y edificios pequeños. Adonde quiera que miraran había estatuas asomándose entre los árboles. Aquel era el reino del mármol, las piedras, las baldosas y los gatos. A medida que la oscuridad se tragaba por igual senderos y siluetas, el cementerio cobraba el aspecto de una ciudad pequeña y ominosa que se hundía en un mar negro.
—No hay luces —observó Lito.
Maite se encontraba estudiando un pequeño mapa que había sacado de uno de sus bolsillos. Entre sus labios aparecía cada tanto un globo rosado de chicle que crecía hasta tocarle la nariz y luego se desinflaba para volver boca adentro.
—Tendríamos que seguir por allá —dijo.
—¿Para qué trajiste un mapa?
Maite guardó el papel y le tomó la mano:
—Vamos, no me vas a decir que justo ahora te cagás.
—No me cago —dijo al tiempo que le apretaba un cachete del culo y empezaban caminar.
Avanzaron por la derecha unos veinte metros y después doblaron a la izquierda. Cada tanto ella se adelantaba un poco y él la perseguía, la tomaba por los hombros, hacía que se volviera para besarla. Caminaban dando pequeños saltos. En el silencio compacto y pesado sus respiraciones agitadas sonaban amplificadas y obscenas. Maite parecía estar buscando algo y Lito comprendió que si por alguna razón llegaban a separarse, no sabría cómo volver: tanto se había concentrado en el culo que tenía adelante que ya no se ubicaba, ¿habían doblado una o dos veces hacia la izquierda? ¿Bastaría con caminar en línea recta hasta llegar a un muro para bordear la periferia y dar otra vez con la entrada? ¿Podría hacer eso en menos de media hora?
—Acá —interrumpió ella sus cavilaciones.
Se hallaban en un pasillo estrecho al final del cual había una estatua sentada en un trono de mármol que de tan viejo parecía hecho de hueso.
—¿Acá qué?
—Acá podemos estar más tranquilos.
Lito se acercó a ella y se bajó el pantalón. La oscuridad era casi total, apenas si distinguía el contorno vaporoso del cabello de Maite, recortado por el lejano fulgor de las luces de la ciudad.
—Qué grandota la tenés —dijo ella mientras lo acariciaba.
Lito retrocedió hasta apoyarse contra una pared y aferró su muñeca:
—Desperezamelá —le pidió.
—¿Y eso?
—Si me la doblás para un lado y para el otro, es como si se me desperezara la pija, es muy lindo, dale.
Maite probó.
—Está muy dura, tengo miedo de quebrartelá.
—Qué va quebrá…
Pero Maite se detuvo y se apartó.
—¿Qué te pasa?
—Pará —le dijo—. Primero necesito que me hagas un favor.
Lito resopló.
—Necesito que me ayudes a correr la tapa del nicho ese que está allá, el que tiene la flor de plástico violeta.
—¿Tas loca, chabona? ¿Qué onda? ¿Qué te pasa? —preguntó al tiempo que se llevaba la punta de los dedos a la sien.
—Tengo que buscar una cosa ahí, después, si querés, te hago terminar.
Aunque molesto por la interrupción, Lito accedió. Estaba caliente, pero la chica no le gustaba tanto, así que si podían apurar el trámite, mucho mejor. Se sentía un poco incómodo, el lugar le resultaba horrible y peligroso. No se había dado cuenta del esfuerzo que estaba haciendo desde que entraron para no pensar que se encontraban rodeados de miles de muertos. Para no colgarse con eso, se puso a trabajar sobre la tapa. Era de una piedra oscura y arenosa. Los bordes quebrados e irregulares le hicieron pensar que alguien la había abierto no hacía mucho. Estuvo a punto de mover la flor que tapaba la foto, pero Maite le pidió que se apurara.
Hubo un chirrido estridente y por fin se abrió un espacio de quince centímetros.
—No la puedo mover más. Pesa como la puta que la parió —explicó Lito.
Maite le pidió que se corriera y metió la mano en el hueco, donde rebuscó unos instantes. Él la miraba absorto, concentrado en recuperar la rigidez, porque en donde antes había un mástil lustroso ahora sólo le quedaba un colgajo chuciento.
—Acá está —dijo ella en un momento.
Cuando quiso adelantarse para mirar, Maite guardó lo que había sacado en un bolsillo y le metió la lengua en la boca. El contacto con la baba tibia y perfumada de chicle lo puso a tono de nuevo.
—Bajate los pantalones y cerrá los ojos. Me da vergüenza que me veas —se excusó.
Él hizo lo propio, se apoyó contra la pared y se llevó las manos detrás de la cabeza:
—Dale.
Abrió los ojos porque no pasaba nada y descubrió con sorpresa que se hallaba solo en todo ese inmenso cementerio.
.
.
.
.
.
(tal vez vaya poniendo otros capítulos,
así que por ahí conviene cerrar
con un discreto: “Continuará”).
RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI
Peinate que viene gente la tiene más grande con WordPress - Plantilla basada en GimpStyle de Horacito y configurada lascivamente por José, que la tocó y se fue.
Entradas y Comentarios feeds.
XHTML y CSS válidos.
Comentario de juan — un 25 septiembre 2008, tipo 18:00
priii!!!!!!!!!!!!
Comentario de José Playo — un 25 septiembre 2008, tipo 18:04
@juan: jajaja
Comentario de Jackie — un 25 septiembre 2008, tipo 18:12
Amo el suspenso, sobre todo con historias de éste tipo.
Quizá no exista un lugar más tranquilo para hacer “cositas sucias” que un cementerio, y ese par, desde el principio parecían pulpos…
“DESPEREZAMELÁ”, jajajajaja, bueno José, muy bueno.
Beso, desde mi lluvioso México.
Comentario de Nevermind — un 25 septiembre 2008, tipo 18:57
Como será que hace mucho que no paso (a comentar, leer leo siempre), que mi nick no estaba en el autocompletar :P
Loco, me enferma cuando haces eso de dejar las historias así por la mitad. Es como empezar a ver un preestreno en el cine y te de diarrea. (No se me ocurrió otra cosa como metáfora de “una cagada”).
Se espera con ansias el Vol II. Abrazo che.
Comentario de Lucius — un 25 septiembre 2008, tipo 20:38
primera vez que posteo en este foro!!!! Lo conocí gracias a un compañero del instituto. La verdad, es que me río demasiado, me emociono hasta reventar y me concentro en cada palabra que duele la cabeza!!!!! Un grox José.
Desde Córdoba, Barrio Alberdi, Luly G.
Comentario de Gabriela — un 25 septiembre 2008, tipo 20:53
DESPEREZAMELÁ… no coments!
Fue cruel el continuarà con esa promesa poco firme de seguir…
Comentario de Jackie — un 25 septiembre 2008, tipo 23:03
Hablando de frases chistosas en momentos poco apropiados, alguna vez en cierto momento comprometedor, hace ya muuuuchos años, mi (por decirlo así) “interlocutor”, me dijo con voz jadeante y entrecortada: “agarrame los huevitos”…. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Ahí murió todo…
Comentario de Dayana — un 26 septiembre 2008, tipo 0:41
Jackie, que querés decir con eso de que parecían pulpos?
¿será que me tengo que enterar de pasados necrófilos de mi chico justo acá? Con razón lo de Cómo ser necrófilo y feliz :S
Muy intrigante esta primera parte.
Comentario de Jackie — un 26 septiembre 2008, tipo 0:51
Dayana: acá a los novios afrechudos les decimos pulpos, porque parece que tienen más de dos manos, no le terminas de sacar una mano de encima tuyo, que ya tiene la otra por otro lado y etc…
Trackback de Bitacoras.com — un 26 septiembre 2008, tipo 1:52
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
Comentario de ESLOQUEHAY — un 26 septiembre 2008, tipo 9:31
Excelente, Jose, me encanto y espero muy ansiosa la seunta y sigientes partes…..’desperezamela’….jajaja es verdad!!!
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 26 septiembre 2008, tipo 10:08
No veo la necesidad del “continuará”, me parece que este cuento te salió redondito. Y muy bueno. Como para libro, no sólo para blog ;-)
Comentario de juan — un 26 septiembre 2008, tipo 10:31
no culiado, poné ya la segunda parte, ya!
Comentario de Dr. CroW — un 26 septiembre 2008, tipo 10:57
La puta madre, leí el final teniéndome los huevos. Estaba convencido de que la Maite le iba a dar un mal final al “mástil lustroso”. Espero la continuación, huevos en mano…
Comentario de Liliana — un 26 septiembre 2008, tipo 11:41
El relato es muy denso -a mi gusto, con algunos adjetivos de más pero es a mi gusto, se entiende. Espero las próximas páginas :)
¡¡Carámbola con los cementerios!!
Comentario de Liliana — un 26 septiembre 2008, tipo 11:48
@Martín – Aquende Libros:
Creo que es obligatorio que lo relatado se continúe porque quedan algunas piezas sueltas … por ej. ¿qué pasa con lo que Maite saca de la tumba? ¿Qué papel juega Marioneta allí?
Bueno … es lo que se me ocurrió después de leerlo.
Comentario de Eugenia — un 26 septiembre 2008, tipo 12:53
Usted puede darse el lujo de hacer con esto lo que quiera porque es seguro que si hay una segunda parte va a estar buena, pero eso no quita que asi tenga todos los elementos para ser el relato perfecto. El cierre inconcluso da esa sensacion de cabos sueltos, de libre interpretacion libre que me gusta. Modesta opinion, nomas…
Saludos José!!
Comentario de Dayana — un 26 septiembre 2008, tipo 13:42
@Jackie: acá les decimos novios nomás :P
Comentario de El_Agustin — un 26 septiembre 2008, tipo 13:56
Está muy bueno, pero ahora la intriga me mata.
Esperamos los próximos capítulos.
Comentario de otra eli — un 26 septiembre 2008, tipo 14:21
ay que sensación ominosa al leer esto, me late el corazon….me encantó el relato, solo que no puedo superar mi pánico a los muertos, a los cementerios de noche. En mi pueblo el cementerio era una de las “villas cariños”(que antigua!), pero solo los audaces iban..no fue mi caso!
Beso
Comentario de nene — un 26 septiembre 2008, tipo 15:05
Yo fuì el único al que le gustó:
—No me apoyes así, boludo. Ponete las pilas- ???
Vamos, quién da más? A mí me resultó mucho más gracioso que lo de
-Desperezamelá-……!!
Comentario de elrober — un 26 septiembre 2008, tipo 15:10
Hace dos meses que falleció mi abuela (de 92 años) y voy todos los domingos al San Jerónimo,cosa que jamás pensé hacer. De chico iba con ella y talvez ahí radique éste impulso actual. Todos mis familares se sorprenden de mi actitud, pero la verdad es que lo hago porque me siento a gusto en la necrópolis, no me temblaría el pulso para hacer La Gran Lito. Pero no me gustaría que desapareciera la muy guacha , ¿es una muerta, no?. Seguro que no, tus finales son muy poco predecibles para que hacía sea.
Comentario de El_Agustín — un 26 septiembre 2008, tipo 18:38
Lo único que lo puede salvar a Lito es pensar que está en un Cementario, de noche y que la tiene “muerta”…
Comentario de El_Agustín — un 26 septiembre 2008, tipo 18:39
Lo único que lo puede salvar a Lito es pensar que está en un Cementario, de noche y que, por lo tanto, la tiene “muerta”…
Comentario de beduino — un 26 septiembre 2008, tipo 23:30
Que lo parió, esperaba una fellatio fulminante sobre el marmol, y el tipo jadeando con el pescuezo sobre la lápida… (bueno, che… mi mujer se fue de viaje hace 7 días).
José, dejalo ahí, es un buen final.
Comentario de Reies — un 27 septiembre 2008, tipo 0:24
Pucha yo esperaba que entre el pelado del llavero a darle bomba…
Comentario de Jackie — un 27 septiembre 2008, tipo 0:29
Nene (¡hola!):
Es que esa “desperezamelá” suena espontánea, en una sola palabra dijo más de lo que se podía esperar.
Beso!
Comentario de solcito — un 27 septiembre 2008, tipo 3:52
Me parece que lo que saca Maite del nicho son las llaves para salir del cementerio ,seguro el sereno se las dejó ahí ,para que ella lo dejara Nito solo ahí adentro ,de puro mala ,o si continuará habrá que ver
Comentario de Federico Gauffin — un 27 septiembre 2008, tipo 11:00
Aia! Mamá!
Cómo se va a quedar solo así?
Comentario de manu — un 27 septiembre 2008, tipo 11:10
muy buena la historia. Espero la conclusión. Beso
Comentario de Walterio — un 27 septiembre 2008, tipo 11:35
@Jackie: Deberíamos hacer una antología de “Frases que mandan el eros al carajo”, tiro una:
-Uy! jijiji… sí, tengo un algodoncito!
Comentario de Walterio — un 27 septiembre 2008, tipo 11:42
Estoy de acuerdo con Marín Aquende! cuando llegué a “cementerio” me dije, previsible pero eficaz.
Lo que me desquició por completo es esa especie de agujero negro que es el “continuará” esa estrategia morbosa de autores que adoran temas escabrosos para que no nos consagremos al relleno de una historia con clichés que nos dejen dormir en paz.
(He vuelto, estaba elaborando mi segundo duelo posterior a la cuarentena).
Comentario de Walterio — un 27 septiembre 2008, tipo 11:44
@Liliana: Si te parece que tiene adjetivos de más… jamás podria invitarte a leer alguno de mis últimos relatos que son mermelada de adjetivos!
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 27 septiembre 2008, tipo 14:54
Profe Playo, ¿cómo estuvo la clase de hoy?
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 27 septiembre 2008, tipo 14:56
@Walterio: Otra frase que manda el eros al carajo:
- Papi, haceme la leche. (viniendo de un hijo asomado por la puerta)
- Ay, pará, me cansé.
Comentario de Lore — un 27 septiembre 2008, tipo 17:03
Creo que si haces un encuesta (continuación- no continuación)mi opción perdería de manera estrepitosa, pero bueno… A mi me parece que el relato esta redondito asi como está, y que una continuación haría que pierda eficacia. Como lectora agradezco los “huecos” que nos obligan a completar las historias.
Saludos José, siempre es un placer pasar por acá.
Comentario de José Playo — un 27 septiembre 2008, tipo 17:08
Debo confesar que me ganan algunos argumentos, y que por eso me pliego -cobarde- a la moción de cerrarla acá.
Esto era parte de una historia más larga que el formato del blog haría derrapar. No sé si es buena o no, digo que derraparía porque perdería fuerza y ya no me gustaría tanto.
Tal vez sea como dijo Martín y le haga falta papel (al relato, no a Martín).
José.
Comentario de José Playo — un 27 septiembre 2008, tipo 17:14
Y el algodoncito de Walterio me cagó la semana.
Comentario de Julieta — un 27 septiembre 2008, tipo 17:31
No me gustan las historias con final abierto,pero ,en este caso me parece que va ,así cada uno piensa lo que quiere y le da un final .Pienso que la mujer era una muerta ,no sé qué puede haber sacado de la tumba.Primero pensé que era un forro,pero si está muerta ,para qué ??? ves ? sirve para hacer disquisiciones …
Comentario de Vanu — un 27 septiembre 2008, tipo 20:15
Espectacular como siempre…lástima que nos quedamos con las ganas del final…
Saludos…=)
Comentario de vagina way — un 27 septiembre 2008, tipo 21:27
Buenísimo el relato José, a la vez de ponerme los pelos de punta, porque está genialmente creado el suspenso, es muy erotizante, ese contrajuego, me pareció alucinante, el sexo rápido, casual. Muy bien descripto, llega mucho. Sos muy capo loco.
Aunque esté de 10 así, me encantaría leer que se te ocurre para el final…
Comentario de Ernestina — un 27 septiembre 2008, tipo 21:29
GENIAL…
por dios apresura los tramites y continualo que me muero de intriga!
Comentario de vanina — un 27 septiembre 2008, tipo 22:27
ay.. me dio miedito, pero me gusto.
Comentario de Jackie — un 27 septiembre 2008, tipo 22:57
Vanina: suele suceder, da miedo, pero después no hay poder humano que te haga soltarla…
… La historia.
Walterio, me mataste con el algodoncito jajajajajaja. Beso
José, haz lo que se te cante, que igual escribes de puta madre. Otro Beso.
Comentario de No discrimine — un 28 septiembre 2008, tipo 2:47
Realmente brillante. FELICITACIONES
Comentario de Liliana — un 28 septiembre 2008, tipo 7:45
@Walterio:
Walterio: hola.
(Hola a todos los participantes, en verdad. Es que vi las luces encendidas; la puerta abierta y me mandé así como así, sin preguntar si se estila alguna presentación o similar de cada participante. Que alguien me cuente … gracias)
Error, amigo. Me encantaría leer tus trabajos :))
Comentario de Fer.. de Tandil — un 28 septiembre 2008, tipo 10:56
Muy bueno!! eso si que es escribir bien!! más allá de que la historia no sea espectacular, escribís como la con.. de la lora… volveré!!
http://metelemerengue.blogspot.com/
Comentario de Walterio — un 28 septiembre 2008, tipo 16:41
@Martín – Aquende Libros: Hasta que no leí la aclaración entre paréntesis pensé cualquier cosa.
Comentario de Walterio — un 28 septiembre 2008, tipo 16:44
@José Playo: Perdón (y a Jackie también). Tengo otras anécdotas que son irreproducibles.
Comentario de Walterio — un 28 septiembre 2008, tipo 16:45
@Liliana: Cuando quieras puedes pasar por mi anticuario, tiene una puerta abierta a mi Axis Mundi donde con timidez iré sacando los adjetivos del desván.
Comentario de anita — un 28 septiembre 2008, tipo 22:00
un preguntita… el titulo del post q relacion tiene con el relato?? no entendi… Creo q lo mejor es dejar el final abierto, que cada uno saque su propia conclusion… bah no se me parece
Para mi, la mina no es una muerta, sino una persona regular q fue a buscar alguna sustancia prohibida y como contraseña p entrar dijo lo de la marioneta. y se habra borrado para hacerlo morir delcagaso al pobre tipo, que lo unico q queria es q se la desperece… jejeje. El pelado que les abrió, ese sí tenia facha de muerto….
Comentario de gataflora — un 29 septiembre 2008, tipo 5:12
te lei en doctambulos
muy buena nota, la viste?
saludos, pasate si tenes tiempo
Comentario de Liliana — un 29 septiembre 2008, tipo 11:29
quesque nadie me dice todavía cómo funciona esto …
Comentario de Liliana — un 29 septiembre 2008, tipo 11:38
@Walterio:
¿Axis Mundo es tu blog, tu espacio personal en la web?
Comentario de José Playo — un 29 septiembre 2008, tipo 17:13
@Liliana: ¡Te mandé por mail el tutorial! (es el mismo que está acá). Aprovecho este sencillo acto para darte la calurosa y correspondiente bienvenida. Creo que hablo por todos los que comentan a diario acá, que disfrutan de las opiniones que se van sumando.
Saludos a todos,
José.
Comentario de José Playo — un 29 septiembre 2008, tipo 17:14
@gataflora: no, no leí todavía la nota, el periodista que me la hizo quedó de avisarme cuando estuviera publicada, pero gracias ponerme al tanto.
@anita: el título es el de una historia más larga en la que se descubría sobre el final el porqué del nombre, pero ahora no da para publicarla e igual quedó. Gases del oficio.
Comentario de Lucas, de regreso — un 29 septiembre 2008, tipo 17:32
José, pinta muy bien el relato pero ¿qué hizo Maite con el chicle? ¿Y si el Marioneta es un productor de porno voyeur y/o necrofílico? Me mató lo de “abollar” minas en el colectivo.
Walt: quiero mas anécdotas cortapolvos (Playo, va un ideón para un post).
Lil: welcome.
All: feliz lo que sea.
L
Comentario de Walterio — un 30 septiembre 2008, tipo 12:14
@Liliana: Axis Mundi es el más nuevo, el otro es el de las postales de Altaria.
Comentario de Liliana — un 30 septiembre 2008, tipo 16:47
Soy mala alumna, Profe:
enseguida me vuelvo al correo a estudiar el capítulo 2.
¡Gracias por tu bienvenida!
Y a Lucas también.
Comentario de Walterio — un 30 septiembre 2008, tipo 23:03
@Lucas, de regreso:
- “Disculpame, tengo que tomar la pastilla… es que soy bipolar”
Comentario de Lau — un 1 octubre 2008, tipo 10:18
Linda vuelta para un clásico de cementerio!
termine o no, a mi me gustó así :)
nueva comentando… no tan nueva leyendo
Saludos!
Comentario de Maite — un 6 octubre 2008, tipo 17:45
Si alguna vez conozco un Lito me lo llevo a un cementerio
Comentario de Cursor — un 10 octubre 2008, tipo 6:12
Que mala leche la de Maite …..despues de “desperezarsela” !!
je je je …..espero la segund entrega
Salu2
Comentario de moquero — un 31 octubre 2008, tipo 0:07
yo también agradezco los huecos…
Comentario de florencita — un 10 noviembre 2008, tipo 18:30
a ver, a ver algo deserotizante… que al chongo le de hipo??!!!
Comentario de mmoreno80 — un 11 noviembre 2008, tipo 7:03
Casi, casi que me pierdo este cuento. ‘ta bueno, con algunos momentos sublimes; lastima que el remate me dejo sabor a poco. De todos modos tiene lo suyo. Es increible la cantidad de boludeces que uno puede hacer por un buen p….
Saludos,
Matias.