El camino de tierra nacía en lo alto de un cerro, bajaba por una pendiente pedregosa y entraba en Tilcara, partiéndola con un tajo cuyas veredas culminaban en fachadas de adobe con ventanitas de flores coloridas.
Era de noche, una noche como no había visto nunca, furiosamente estrellada, fresca y compacta, misteriosa.
Los farolitos nos escoltaron hasta donde moría la huella, en un restaurant cálido y con mesitas apretadas. En el centro del salón, un viejito canoso abrazaba una guitarra. Nos hizo una venia cuando entramos sonriendo y sin prisa. Me llamó la atención la forma en que se recostaba el hombre sobre el instrumento aquél, susurrándole no sé qué cosas, mientras le acariciaba las cuerdas y la rascaba la panza con la pasión de los que abrazan las mejores obsesiones.
A su lado, una muchacha apretaba un violín entre el mentón y el hombro. Era un hombro huesudo y delicado, el tipo de hombro que nunca me animaría a besar antes de las dos menos cuarto de la mañana.
Ocupamos una mesa muy cerca y Ricardo Vilca, una vez que todos nos sentamos, tamborileó los dedos sobre canciones que empezaron a pegarse en nuestra ropa y en nuestras bocas con una facilidad pasmosa. Comimos tamales mientras esa voz discreta reverberaba al pie de los cerros, testimoniando la soledad de arrastrar los zapatos sobre la piel de los caminos a la vera de los pueblos imposibles.
Para los viajeros que cruzan Tucumán, Salta y entran en Jujuy, el parabrisas en un momento los cachetea para dejarlos con la boca abierta, justo cuando los autos asoman la nariz sobre la última loma, la que precede un horizonte encrespado de sierras enormes y coloridas; un cortinado que nunca termina de correrse para dejar ver la provincia donde habitan los silencios, las lajas calientes, los cactus que huyen de las fotos trepando hacia los picos en heroica retirada.
En Purmamarca los relojes se empacan, en Humahuaca los sikus se drogan de viento y te aplastan. Hacen falta dos botellas de tinto espeso para empezar a entender ese idioma sin tiempo, un dialecto nocturno y añejado que sólo puede cobrar sentido muy lejos del resto de las ciudades, a muchos kilómetros de esta maraña de cables y veredas cagadas por las que caminamos todos los días. Un idioma de murmullos ciegos que habla de higos, tunas, mordidas y quebradas; eso proponía Vilca desde su sillita discreta.
“La Puna quedó en silencio”, titularon los diarios cuando en 2007 una ráfaga le barrió la voz al NOA, empujando al hombre hacia el barranco que hay que descender para convertirse en leyenda.
Del viaje más lindo que hice en mi vida me traje un puñado de fotos (comparto algunas acá con ustedes) y algunos discos. Tucuta Gordillo, el compañero ideal para recorrer los desiertos; Ricardo Vilca, la voz que precede a las más dolorosas madrugadas. He decidido reflotar este post por dos razones. La primera es que mi hermano encontró una canción de Vilca con el cantante de Divididos (a mí Divididos no me gusta, pero la letra es hermosa). La segunda es que en la vieja versión del blog había un Diario del Viaje al Norte que después se perdió. Lo acabo de encontrar.
Me gusta pensar que si contamos estas cosas se pueden sumar opiniones y anécdotas, y ahí está la contracara del panqueque de los blogs, la parte más rica, quizá, que es el aporte de ustedes. Por mi parte, una contribución minúscula para promover que más gente descubra la tierra esta que no se termina nunca, que sobrepasa los peajes y se ensancha hasta encontrar el mar, volteando a culazos los alambrados y los carteles. Ojalá haya por ahí alguno que, como yo, esté empezando a perderle miedo a moverse.
Para esa persona le dejo un disco de regalo. Es la banda de sonido de un itinerario pequeño y caprichoso. Incluye las canciones que inspiraron las palabras volcadas acá. Es una buena opción por si se deciden a arrancar.
Cariños,
José.
Disco en RapidShare
Disco en UploadJockey
Día 0
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No sé cómo, mi amiga viene y me convence.
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Armo el bolso con huevadas que no voy a usar (bufanda, hilo dental, una camisa y chicles de menta).
Día 1
Salgo y no puedo creer lo que estoy por hacer. Somos 11 personas. Pienso que en cada parada habrá una posibilidad de tomarse un bondi y regresar sin hacer mucho barullo.
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De golpe, estoy en un bosque tipo El Señor de los Anillos. Escucho que alguien dice que esto es Tucumán. Hay niebla y no se ve un pomo.
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Después, Tafí del Valle. Para la mierda mejor que Carlos Paz.
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Atención: aparecen las Llamas. Bichos jodidos con terribles caras de culo. Nos bajamos y las manoseamos enteras. Tienen pezuñas que parecen zapatitos y cuando caminan por el asfalto hacen clack-clack. Se le van al humo al Gordo Agustín cuando pela un paquete de galletitas Rex. No nos escupen, por suerte.
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Me voy acostumbrando a la gente y al movimiento en la ruta, me siento Magallanes, el explorador (ahora).
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De repente apareció el desierto; música de Tukuta Gordillo, que tiene dos temas que bautizamos como Tutuca Chill Out. No sé bien si lo que toca se llama Sikus o Ficus, pero suena grandioso.
Día 2
No siento el culo ni las piernas de tanto andar en auto.
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Salta definitivamente es La Linda. No dan ganas de tirar ni un pedo en la calle. Pienso que podría vivir acá, pero la idea de otra mudanza me entristece.
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De noche, a una peña. Comemos empanadas de Llama, como un homenaje a los bichos que toqueteamos en la ruta.
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Al otro día tomamos helado de vino tinto y blanco. Después, diarrea.
Día 3
Acabo de ver un cartel que dice Trópico de Capricornio. Nos fuimos a la relomada de la mierda, pienso.
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De golpe aparece Jujuy. Es increíble el tamaño de estas montañas. Tengo ganas de llorar y aprovecho que voy con anteojos negros. Extraño poder escribir esto rápido en la computadora. Volvemos a escuchar Tutuca Chill Out.
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Pienso en los indios que tuvieron que domar esas geografías. Me los imagino en bolas saltando sobre los cactus. Qué huevos le pusieron. Imagino que tropiezan y se enganchan las bolas. Gritan de dolor en los cerros.
Día 4
Estamos en Purmamarca. Hermoso pueblo. Gente pacífica, gestos tranquilos. Hay montañas de la gran puta, hay algunos en el grupo que hablan todo el tiempo y me pierdo.
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Llegamos a Tilkara. El hotel es una casa grande sobre la montaña. Barato, che. Abajo se ve el pueblo. La gente saluda diciendo “bienvenido a mi pueblo”. Vuelvo a llorar.
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Vamos a La Garganta del Diablo, un cañadón inmenso. Orino parado en una piedra y el chorrito medio como que flota por las corrientes de aire ascendentes. Es peligroso, me siento vivo, a pesar de tener el pantalón todo meado.
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Llegamos a La Quebrada de Humahuaca. Compro bijouterí norteña (un collar y una pulsera) a una hippie rubia y linda con un tatuaje muy feo en la frente. No le queda bien y huele a genitales sucios. Me disfrazo de Pacho Mamo con mis joyas de piedra. Lloro en La Quebrada y volvemos.
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Caminamos Tilcara de noche y cenamos humita y otra cosa que no recuerdo. Más picante que el ocote.
Día 5
Me levanto a ver el amanecer sobre la montaña. Estamos por regresar y tengo acidez de nuevo.
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Vemos el Cerro de los 7 Colores y nos volvemos.
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Compro alfajores de regalo para mis viejos. Son hediondos. Se los comen igual. Están contentos de que haya vuelto. Yo también. Extrañaba horrores el departamento.
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Trackback de Bitacoras.com — un 14 Octubre 2008, tipo 18:04
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
Comentario de El Mauri — un 14 Octubre 2008, tipo 21:29
José:
Estaba esperando que termines el post (como decías en el feisbuc), pero justo tuve que salir y recién vuelvo y recién lo veo.
Es hermoso lo que escribiste y me emociona cuando la gente escribe cosas así de mi provincia…
Tengo algunas fotos que (a mi pobre entender) son buenas y ya te las voy a pasar.
Te dejo un par de links a unos videos en Youtube que subió mi hermano, con música de Vilca
Video 1
Video 2
Me extraña que no hayas conocido “Guanuqueando” hasta ahora. La versión en la voz de Mollo es sencillamente excelente.
Un abrazo grande José.
Y gracias…
Comentario de Emma — un 14 Octubre 2008, tipo 23:49
Hice el mismo viaje unas 5 veces en 3 años. En uno de los últimos en que fuimos a visitar a su familia, mi amor me propuso que vivamos en Jujuy, me asusté y dije que no. En el medio de los cerros se quedó él y mi amor, yo me volví a nuestro dpto. en Córdoba. Siempre pienso como hubiera sido vivir en aquel lugar con la única persona que amé en mi vida.
“Jujuy, cuando volveré, ya me estoy volviendo tiempo.
Si cada día la vida, me va llevando más lejos.
La vida me encadenó, de la distancia estoy preso.” J.H.C.
Comentario de vagina way — un 15 Octubre 2008, tipo 0:27
Muy lindo el post. Es hermoso el tema Guanuqueando y la Quebrada un lugar extraordinariamente bello que te llena el alma. Me encantaría poder volver a visitarla alguna vez.
Por Argentina no he viajado mucho, pero creo que este es uno de los lugares más exoticos e impactantes para visitar.
Comentario de Ircopcito — un 15 Octubre 2008, tipo 3:26
Bueno, qué decir….
En realidad, mucho.
Primero: Las llamas no escupen, esos son los guanacos.
Segundo: Sos más llorón que la mierda, no se si eso bueno ya, tratalo con tu psicólogo.
Ahora, hablando en serio, de un jujeño residiendo en La Plata te digo:
¡Me hiciste emocionar, boludo!. Mañana hablarás con mi vieja para explicarle por qué me quiero volver a Jujuy…
Algún día repetirás el viaje y te estaré esperando para hacerte de guía turístico, ya que viste sólo la parte seca de Jujuy, y la húmeda no tiene desperdicio.
Hay un dicho que dice: “A Jujuy siempre se vuelve…”. No te atrevas a refutarlo o ser la excepción a la regla, ya que tiene un castigo: 30 puneños calzados de entrepierna te sodomizarán en una noche calurosa de Córdoba.
Abrazo puneño.
Aioz.-
Comentario de Federico Gauffin — un 15 Octubre 2008, tipo 8:40
Personalmente (y, como buen salteño), me quedo con Cachi, Salta. El camino es impresionante y pasás por un lugar hermoso que se llama “Cuesta del obispo”. El pueblito es espectacular y, cuando sea grande (je) y me alcance la guita, me voy a hacer mi casita de campo ahí.
Sin embargo, hay que reconocer que Tilcara tiene una magia que es ineludible. Muy cierto lo que decís sobre las estrellas. Una vez (un enero tilcareño) tuve la posibilidad de entrar al Pucará de noche. Lo que viví ahí no se puede describir con palabras.
También habría que agregar que nunca en mi vida he visto un cielo más limpio ni respirado un aire más puro.
Comentario de Sabri — un 15 Octubre 2008, tipo 10:30
Hermoso post, hermoso lugar.
Espero no tener que esperar tanto para poder conocer esos bellísimos lugares.
Besos!
Comentario de Fledermaus — un 15 Octubre 2008, tipo 10:33
José, muy lindo diario. Menos mal que aclaraste que ya lo habías posteado, me sonaba muy familiar el texto.
Tengo una corrección molesta para hacerte: “le acariciaba las cuerdas y la rascaba la panza”.
Lamentablemente no tengo el placer de conocer el norte argentino, salvo Tucumán y medio de pasada nomás.
Tu diario es un anzuelo preparado para los pescados como yo, que no hemos viajado mucho por nuestro querido país (y nunca tenemos los huevos suficientes para hacerlo).
Miro las palomas en la ventana de la oficina, envidio su libertad para volar. Se que ellas envidian mi inmunidad con los felinos, pero ese es otro cantar.
Abrazo, querido José.
Comentario de vagina way — un 15 Octubre 2008, tipo 11:57
Me sorprende la cantidad de lectores norteños… muy linda gente! Los que he conocido son re fiesteros, ja ja. Les encanta el vino, los asados, los amigos, la joda… ja ja
Cachi es mágico! Increíble. Pude pasar también por ahí en mi viaje.
Comentario de Julieta — un 15 Octubre 2008, tipo 13:56
Me emocionó tu relato porque estuve hace un mes en Salta y Jujuy ,fui con el Coro donde canto,estuvimos en Tilcara ,Humahuaca y todos lo sitios que nombrás..Fué hermoso cantar la Misa Criolla en esos lugares y después comer empanadas y milanesas de llama .Escuchamos a folkloristas de la zona que ponían su corazón en lo que hacían,el instrumento es el sikus (no sé bien si se escribe así ) ,y suena de una forma que quisieras morirte escuchándolo..Muy lindas las fotos ,a pesar de todo nuestro país es bello ,hay que recorrerlo..Un beso
Comentario de otra eli — un 15 Octubre 2008, tipo 14:05
Pasé mi cumpleaños nº veintipico en Tilcara y Humahuaca, y fue uno de los viajes mas emotivos de mi vida…tambien llorè mucho de emoción porque conocimos gente muy hermosa de alma, y nos sucedieron cosas realmente muy bellas..como conocer a Ricardo Vilca sin tener ni idea en ese momento de quien era, en Tilcara…fue màgico escucharlo en la plaza del pueblo, con el paisaje de esos cerros…me fallaron varios latidos, fue tan inmenso.
Y luego en Huamahuaca, celebrando mi cumple con vino en caja y una pata de cabrito, en un ranchito al lado de la famosa virgencita, toda gente de allì…conversaciones supersabrosas, con la sabiduria de la Pachamama, y sobre todo mucha musica, sikus y charangos y una danza del fuego improvisada para honrar la Pachamama……MÁGICO. PURA ESENCIA.
debo volver..debo volver…debo volver…debo volver..
Comentario de Eli — un 15 Octubre 2008, tipo 17:42
José
acá va mi experiencia para compartirla con todos
Tilcara es un lugar indiscutiblemente mágico. Quien haya viajado para Semana Santa a este pueblo sabrá de que les hablo, quienes nunca fueron se están perdiendo una experiencia increible:
Comunidades aborígenes se reunen en el pueblo para subir al Abra de la Virgen, una a una estas agrupaciones entran en la capilla del pueblo donde reciben su bendición y entre cantares y sikus salen tocando de la iglesa para partir en una interminable peregreniación a la montaña.
Caminan toda la noche mientras la música suena haciendo eco en las montañas.
Para quienes se quedan en el pueblo la noche siguiente parece triste y silenciosa pero al despuntar el día se despierta con la alegría del que espera, el pueblo de cubre de flores y aguarda con su mejor vestido el regreso de los peregrinos…
Poco a poco la montaña deja oir uno que otro sonido, son los sikus de aquellos que partieron a rendir su culto a la Virgen. Lentamente los sonidos se hacen mas y más precisos hasta que un río de gente inunda las calles, la música suena en cada rincón y la vida fluye en el alma del pueblo.
Este es un tímido reflejo de lo que se vive esos días en aquel pueblo, pero para aquellos que no lo han vivido quizás les aliente a hacerlo, se los recomiendo.
Comentario de Myriam — un 15 Octubre 2008, tipo 19:34
Ayyy!!!! Ayer me estaba por ir a Mendoza y un pelotudo me chocó el auto.
Creo que me voy a ir igual, pero me encanta manejar por esas rutas argentinas. Por favor, hagan votos para que la puta companía de seguros pague. El viejo que me chocó tenía una mala onda infernal, hizo un trompo y me acusó de ir a demasiada velocidad. Gente de mierda. Chevy puto.
Acepto consuelos. Por favor, los necesito.
Besos.
Comentario de vagina way — un 16 Octubre 2008, tipo 3:41
Bueno… me tentaste!
Consuelos para Myriam:
Peor hubiera sido… agarrarse los huevos con la puerta de la catedral (un clásico)
… que te agarre urticaria en el upite modelando en un desfile de no me peguen soy Giordano…
Myriam, voto para que la companía te pague!
Comentario de nélida — un 16 Octubre 2008, tipo 7:50
Todavía tengo guardada en mi memoria, el viaje decidido por mis padres, hacia el norte argentino.
Todavía puedo respirar en mi memoria, el silencio
sentir en la piel el sonido de viento,
saborear las empanadas que las cholas, a orillas de la plaza,
amasaban con ganas y como en un ritual, para fritar en el brasero.
Todavía 30 años después, sigo caminando esos lugares rústicos, llenos de colores, de casitas silenciosas y del lenguaje murmurado.
Todavía… Tengo que volver
Ha sido un placer este viaje!! Gracias por compartir!!
Comentario de emilio — un 16 Octubre 2008, tipo 13:18
Yo soy de los que no se animan a moverse. No puedo desprenderme de la ciudad. Este tipo de post dan ganas de irse a la mierda, aunque sea un par de días.
Abrazo, José.
Comentario de Lucas, de regreso — un 16 Octubre 2008, tipo 14:02
Ahhh, si supieran las mujeres por las pelotudeces que lagrimeamos los hombres… sospecho que lo saben y se hacen las opas de buena gente que son, nomás.
Hace muuucho que no voy al norte, pero siempre volví con la misma expresión bobalicona que genera ver las fotos y leer el relato.
BTW, me imagino a la hippy -si leyera esto, claro- entre la bañera y el espejo, con una esponja en una mano y el detergente en la otra, tratando de decidir si empieza por arriba o por abajo…
Abrazos.
L
Comentario de TucumanB — un 16 Octubre 2008, tipo 15:53
Cuando vuelva del norte, te invito a
Comentario de TB (continuacion) — un 16 Octubre 2008, tipo 15:55
que demos una vuelta por el Norte. Y si queres, se te escapa un lagrimon por el picante de las empanadas.
Besos!!
Comentario de El_Agustín — un 17 Octubre 2008, tipo 0:35
Que hermoso que todo el norte… Tilcara que hace mierda la cabeza!!! Que lugar!
El tema Guanuqueando de Vilca me encanta y cantada por Divididos está muy buena.
Saludos a todos y recuerden que “a Tilcara se vuelve”.
Comentario de El_Agustín — un 17 Octubre 2008, tipo 0:37
Tilcara “te” hace mierda la cabeza!!!
(quería corregir eso)
Comentario de Xavier Hell — un 17 Octubre 2008, tipo 15:42
Cuando escuché por primera vez a Ricardo Vilca la emosión de escuchar un folklore distinto me envolvió. Sus melodías interpretadas por esos dulces vientos te abrigan el alma.
Un tiempo después escuché a Mollo cantando Guanuqueando y la alegría fue completa. Era lo único que le faltaba a esa composición impecable.
La muerte de este grande nos deja un hueco en el folklore, que ya de por si, viene bastante pobre.
Comentario de Silvina — un 17 Octubre 2008, tipo 16:06
CÓmo extraño viajar ! decile a tu amiga que la invito a casa a ver si lo convence a Luis !
Cariños a los 4
Sil
Comentario de Eugenia — un 17 Octubre 2008, tipo 17:31
hice ese viaje hace unos años con la persona que más quise. La magia existe y está toda junta ahí, no hace falta más que mirar a los costados, y eso ya es bastante para el alma…
llegamos a Bolivia, y cuando estuvimos lo más alto que nos dio el cuerpo, dimos la vuelta…
también escribimos un diario, cuando podiamos poner en palabras lo que veíamos…
que lindo el tuyo José, me gustó…
abrazo fuerte!
Comentario de José Playo — un 20 Octubre 2008, tipo 1:29
@El Mauri: muchas gracias por el aporte, chango. Abrazazo y subo las fotos al final del post.
@Ircopcito: gracias por todas y cada una de las aclaraciones. La mejor, lejos, la del guanaco.
@Fledermaus: me mató la imagen de las palomas en tu ventana.
@Myriam: me hicieron reír mucho los consuelos de vagina way. Lo siento, che. Es una cagada saber que hay que desembolsar dinero que no tenías pensado.
@emilio: a todos nos toca alguna vez, yo estaba seguro de que moriría sin salir de Córdoba. Tenete fe, tenete.
@TB (continuacion): tengo malas experiencias con algunos picores de algunas empanadas, y me deja pensando mucho mi propia respuesta.
@Silvina: le voy haciendo la cabeza.
Gracias a todos por compartir sus viajes, che. Me sorprendió gratamente saberme rodeado de tanta gente de aquellas latitudes, es muy gratificante saber que el post sirvió para acercarnos un cacho. Abrazos.
Comentario de Walterio — un 20 Octubre 2008, tipo 11:11
Esa escultura con el culo escrito me trae el recuerdo de alguna anécdota personal!
Me encantó este viaje ajeno, el NOA sigue siendo una asignatura pendiente.
Comentario de José Playo — un 21 Octubre 2008, tipo 21:16
@Walterio: hasta que te animes. Y traigas fotos. Y tu propio relato. Es tan linda la diversidad… Yo voto porque vayas a por ese culo de hierro.
Comentario de elrober — un 22 Octubre 2008, tipo 14:29
Mi sra es de Salta, de Campo Santo, fuí el mes pasado. Otras veces que fuí tuve la oportunidad de visitar San Lorenzo, Cerrillos, Betania y otros lugares, sin dudas la magnificencia de las montañas es lo que más atrae, sobre todo al compararla con nuestras sierras que al lado de aquellas parecen la Torre Angela al lado de las Kuala Lampur. No me gustan los ríos, que son fríos barrosos y pedregosos, lo demás lindo.
Comentario de leo — un 1 Febrero 2009, tipo 0:07
Hola ! hace unos dias estuve por salta, cafayate, tambien en jujuy, tilcara, purmamarca, humahuaca y todos esos lugares muy pero muy lindos !. escuche en la recepcion de la posada donde me quede un disco que sonaba siempre. eran temas lentos clasicos tocados por sikuris ( creo que se llama asi ) muchos o varios sikus, ese instrumento de viento que suena muy bien. Alguien me puede decir que o quienes pueden ser? los que tocan?? esta muy bueno, re tranquilo poara bajar ja!
Gracias ! Leoi.
Comentario de Dario Giana — un 11 Febrero 2010, tipo 9:13
me siente chico, diminuto