El azar quiso que todas las obras de teatro a las que asistí hasta ahora fueran aburridas. Te comía un hombro a bostezos si me invitabas. Me llevaba mal con el teatro, muy mal. Solamente borracho me bancaba una obra completa. Hasta este año. ¿Qué carajo le pasó a mi cerebrito cuentapropista?
Preguntas: ¿Qué es un artista? No tengo la más puta idea. ¿Qué es el humor? Menos todavía. ¿Los Modernos hacen reír? ¿Son graciosos? ¿Marcelo Arbach está loco? ¿Pablo Echarri es lindo?
Me gustaría contestarme que ninguna de esas cosas importa una mierda. Digo, un tipo -o varios- no se para en un escenario y se carga al hombro hora y media de espectáculo sin algo de talento. Yo no suelo estallar en carcajadas nunca, a no ser que esté comiéndome un asado con mi hermano, que dice cosas que me hacen reír sin ganas. Le pregunto si leyó el cuento que le pasé, por ejemplo, y me dice “en mi vida he visto una bosta igual”. Entonces escupo los dientes y la ensalada. Pero no me río fácil. Cuando alguien me dice “andá, te vas a cagar de risa”, por lo general voy y no me cago de risa.
Los Modernos
W, invasión extraterrestre a Córdoba
The Pillowman
Corro con ventaja respecto de los improvisados, porque sé qué busco en una salida: cosas que me distraigan. Así se aprovecha mejor el tiempo y entonces no pesa tanto la abstinencia de almohada. Si voy al cine ahora, espero que en la pantalla aparezca algo que se lleve el peso de hacer cuentas, la lista de compras con pañales y yogurt. Es así. Me importa una mierda el arte si no es en una discusión bizantina, a la disquisición sesuda la tengo montada en un huevo, porque soy un espectador común y silvestre y tanta teoría sobre lo que está bien y está mal me pone histérica. Los críticos, los teoristas. Vamos. Si pongo música hoy con el cansancio que tengo, sé que los acordes deben barrer con las obligaciones de octubre, con la incertidumbre del pago de agosto que nos permitirá llegar a noviembre. Leche en polvo, pechugas de pollo, bifes de cuadril. No me jodan.
***
Los Modernos son Pedro Paiva y Alejandro Orlando. Los Modernos son un ejercicio discursivo enredado y coherente, un juego interminable de palabras que se mezclan y sorprenden. Insisto: yo, de
teatro, como si me hablaras de pipetas: no la cazo, toco de oído, la veo pasar y me hago la cabeza. Lo que sí sé es cuánto vale una invitación a despejar el mate, la posibilidad de ubicar las niñas por unas horas en la casa de alguna abuela y recaer en las cómodas localidades del Studio Theater (en Rosario de Santa Fe, justo al frente de La Bolsa de Comercio). Sí sé cuánto vale la revancha gloriosa de colgarse con la historia del filoso Fo al otro lado de la calle donde los números queman. Cosas que escucho que dice la gente de Los Modernos:
—Son repetitivos.
—Hacen humor inteligente.
—No son graciosos.
—Son sofisticados.
Es la primera vez que ligo entradas gratis para ver algo, y fue bueno arrancar con “FO” (así se llama el espectáculo). Le vamos a estar agradecidos a Santiago Aguirre hasta que nos olvidemos. Yo no sé qué decir acerca de lo que opina la gente, porque siempre entiendo que hay muchas miradas sobre el mismo objeto. Yo sólo puedo decir lo que nos pareció a nosotros:
—Hay un excelente guión.
—Hay una química de puta madre.
—Hay mucho histrionismo (no sé qué carajo es, pero queda bien cuando hablás de teatro).
—Es una apuesta fuerte.
Sólo dos cosas puedo decir de Paiva y de Orlando. Una, que me saco el sombrero ante quienes construyen una propuesta así, totalmente a contrapelo, de punta con las convenciones, y que apuesta al divertimento sobre la bicicleta del lenguaje en una ciudad donde parece que todos los chistes tienen que tener tonada para que funcionen. Otra, que a mi gusto fue un poco larga la obra, pero esto último no tiene un pedo que ver, porque fuimos a verla muy cansados. Y no me gusta poner puntaje.
***
W, invasión extraterrestre en Córdoba es una obra escrita y dirigida por Emanuel Rodríguez y Gonzalo Marull, buena dupla. Caímos al Cine Club para la función de las 20.30 con
Luisito y la Sil. Conocía a algunos de los actores (el de la foto, que está con el grupo Cirulaxia; al músico de los bigotitos, que toca instrumentos raros y es muy piola; al hombre robusto, que trabajó en La Piedra en el Zapato versión radiofónica), pero quien más me sorprendió fue Marcelo Arbach. Ya lo había visto sobre un escenario en la presentación del binomio caprichoso que publicamos a finales de 2007 con el Ema, pero nunca imaginé que un tipo pudiera desplegar tantos colores usando sólo la cara y las manos.
La obra es una olla en la que hierve una locura fumona que contagia alegría. Trata sobre un programa de radio que fusiona la fantasía de la invasión extraterrestre de Orson Welles con los latiguillos de la era dorada de la radio vernácula. El relato hace pie en el doble juego de engañar y ser parte del engaño. Desde el vestuario (pasando por la iluminación, el sonido y el ritmo, todos impecables) hasta los parlamentos, W, invasión extraterrestre es un desembarco alienígena en las orillas del malhumor, y viene a conquistarnos.
Luisito se reía mucho en voz alta, yo, mucho más discreto, festejé los guiños cómplices (hay muchos, todos bien logrados) con alegría, sabiendo de antemano que terminaría escribiendo esto: que es un sueño inquietante, que es una alegoría de la conquista de lo desconocido y que me pone muy contento que Marcelo Arbach esté actuando; personas como él y como los que apuestan por este tipo de proyectos le imprimen esperanza a las salas oscuras, a la apatía recurrente. Sólo hace falta un puñado de muy buenos actores, un hermoso guión y ya tenemos una máquina andando. Hagan más cosas, loco, me estoy reconciliando con el teatro.
***
The Pillowman es una locura. Y dicho esto, empiezo por Pablo Echarri, que no me iba ni me venía. Hasta que lo vi actuar en El Método, sentía que era un actor más en el oscuro catálogo de los protagonistas de novelas de la siesta. Un
figurín con las fosas nasales demasiado abiertas que hacía suspirar a las muchachas aburridas con su porte de muchacho de barrio doblado sobre los motores de los autos en las veredas.
Martin McDonagh es un autor angloirlandés, ¿no?, y parece que el tipo tiene un costadito medio a lo Tarantino con el tema de la violencia. Como sea, fuimos a verla al teatro de la Ciudad de las Artes, una sala enorme que no tenía ni puta idea que estaba ahí, tan linda. Pegamos buenas ubicaciones (gracias a la invitación de mis cuñados) y había un montón de gente dando vueltas; minas lindas, tipos facheros, uno que otro medio famoso, muchos periodistas y esas cosas. Muchos amigos, también. Algo había leído sobre la obra, que era una apuesta minimalista que apoyaba todo el peso de la narración en la versatilidad de cuatro protagónicos. Yo no sé si esto pasa siempre en el teatro, te lo tengo que decir (mi mujer dice que cuando las obras son buenas, sí pasa), pero tuve el culo atornillado a la silla y no me animaba ni a pestañear. No voy a entrar acá en devaneos pelotudos al estilo de “una virtud, un defecto”, porque hacer eso es romperle la unidad a las cosas. Lo que sí quiero destacar es que Belloso, a pesar de que digan que siempre se repite, está para que le tiren con un Oscar desde un palco; que mi mujer quiere que Echarri venga a casa a leerle cuentos (cómo lee este hijo de puta, o cómo narra, no sé, in-cre-í-ble); que si los que adaptaron la obra quisieron respetar la estética de régimen de facto sin anclar la nacionalidad, metieron un gol de media cancha. The Pillowman es una maravilla que te pone cada dos por tres los pelos de punta, una avalancha de buenas actuaciones y golpes a las narices del lugar común, un derroche de inteligencia. Si no fuera por la gorda pelotuda que llevó a la hija de ocho años a ver una cosa que es para mayores (la chica se la pasó escondida detrás de la butaca, llorando y pidiendo por favor que se fueran), diría que es un disfrute permanente, ininterrumpido.
Vayan a ver The Pillowman, loco. En serio.
Y dicho esto, les dejo el post para que hagan lo que se les cante. Creo que este será el último post revisionista, tengo ganas de volver a los relatos.
Cariños,
José.
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Comentario de Xavier Hell — un 17 Octubre 2008, tipo 15:48
Y yo que vivo en la concha de la lora, que carajo voy a ver?
Trackback de Bitacoras.com — un 17 Octubre 2008, tipo 16:47
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
Comentario de Javier — un 17 Octubre 2008, tipo 17:07
Cuando hicieron la obra acá en Rosario, trabajó la hija de un conocido. Supongo que en Córdoba habrán hecho lo mismo: un casting previo y cuatro extras locales para las funciones en la ciudad y alrededores. Por eso pienso que, en una de esas, la pendeja que lloraba pudo ser hermana de la que actuaba. No estaba asustada sino hinchada las pelotas porque ya se había tenido que comer todas las funciones previas. Y a los ocho años, eso es jodido…
Al margen de eso, me dijeron que la obra está muy buena. Y eso que me lo dijo este conocido al que hice referencia, que la vio como cinco veces. Pero tu reseña fue mejor: el otro boludo me contó toda la obra, incluído el final.
Igual, por acá ya pasaron y no conseguí entradas. Cuando tiré el mangazo, quiero decir.
Comentario de Juno — un 17 Octubre 2008, tipo 20:25
¿por qué carajo al leer este post me dieron ganas de ir al baño? será la lluvia? o será que me gusta más leer tus historias dementes que escucharte hablar de lo bien que hacen las cosas esta gente?
Comentario de Federico Gauffin — un 17 Octubre 2008, tipo 20:46
Muy bueno, che. Yo amo el teatro, aunque no me dé el cuero para ir muy seguido.
En Salta estuvo, el fin de semana pasado “Muerte de un viajante”, con Alfredo Alcón, María Onetto y Diego Peretti. IM-PER-DI-BLE.
Si no la vieron, os la recomiendo. Un dramón de la puta madre. Sin embargo, hubo gente a la que no le gustó… Es que por ahí va más público de revista que otra cosa y, como no se divierten, se van medio embolados.
Próximamente una reseñita al respecto en mi blog.
Salute!
Comentario de Emma — un 18 Octubre 2008, tipo 1:01
Dudo de tu objetividad.
Comentario de Walterio — un 18 Octubre 2008, tipo 10:05
Hace tiempo que no voy a ver TeHarto, pero ya tenía agendada la obrita de Marul, nunca me decepcionó con sus propuestas.
La gente del teatro independiente cordobés me ha llenado de muy buenos recuerdos el corazón y extraño la alegría y la emoción disfrutada en “La Cochera”, “La Luna”, “El Cuenco”, “La Chacarita”, “Espacio Cirulaxia”, “Medida por Medida”…
Comentario de nélida — un 18 Octubre 2008, tipo 10:52
Como todo en la vida, hay teatro del bueno y del malo. A veces acertamos y otras nos queremos comer el hígado o comérselo a los actores. En fin, creo que esto también tiene mucho que ver con nuestros estados de ánimo y disposición, como cuando leemos un libro que hoy nos gusta y resulta que pasado el tiempo, decimos: “cómo me pudo gustar esta cagada” o al revés “¿cómo es que antes no me gustó?”
… y respecto a qué es arte, buee depende del cristal con que lo mires o del cristal del que lo mira y lo define, y es que hay una necesidad imperiosa de definir tanto, todo…
saludos!!
Comentario de // Dadá. // — un 18 Octubre 2008, tipo 15:19
Hola JoséPlayo! Yo soy otra de las personas que siempre lee Peinate y que quiere conocerlo/te (nunca me defino si tutear o no a la gente).
Oh, qué mala suerte porque el miércoles estaba con la lista de entradas en W. Bueno, otra vez será. Ahora que tengo blog va a ser más fácil.
Hace mucho que no comento nada por acá. Me divierto muchísimo con la peinate. Me conmovió demasiado la entrada enterior, la del Norte. Muy hermosa.
Y me parece excelente ésta. Si bien no vi ni Pillowman (no tengo mucha simpatía por ver obras de Bs As, a pesar de lo que mis compañeros y colegas me digan, ni los Modernos, me llegó un buen comentario de ellos. De Pillowman nomás la nota que salió en el diario. Pero de W puedo decir que es exquisítamente buena! Y yo tampoco soy objetiva, pero te confirmo que sí, Marcelo Arbach es un genio para la actuación, un maestro (lo tengo de profe al ídolo), un placer verlo actuar. Y te olvidaste (ya te tuteo…en fin) del Colo Balmaceda! Una revelación, una joven promesa!! Otro muy buen actor. Del resto, vos lo decís, no hace falta decir nada, son geniales. Muy buen elenco y muy buenos textos.
Eso es todo mi comentario. Un saludo!
Sole
Comentario de // Dadá. // — un 18 Octubre 2008, tipo 15:19
Hola JoséPlayo! Yo soy otra de las personas que siempre lee Peinate y que quiere conocerlo/te (nunca me defino si tutear o no a la gente).
Oh, qué mala suerte porque el miércoles estaba con la lista de entradas en W. Bueno, otra vez será. Ahora que tengo blog va a ser más fácil.
Hace mucho que no comento nada por acá. Me divierto muchísimo con la peinate. Me conmovió demasiado la entrada enterior, la del Norte. Muy hermosa.
Y me parece excelente ésta. Si bien no vi ni Pillowman (no tengo mucha simpatía por ver obras de Bs As, a pesar de lo que mis compañeros y colegas me digan), ni los Modernos, me llegó un buen comentario de ellos. De Pillowman nomás la nota que salió en el diario. Pero de W puedo decir que es exquisítamente buena! Y yo tampoco soy objetiva, pero te confirmo que sí, Marcelo Arbach es un genio para la actuación, un maestro (lo tengo de profe al ídolo), un placer verlo actuar. Y te olvidaste (ya te tuteo…en fin) del Colo Balmaceda! Una revelación, una joven promesa!! Otro muy buen actor. Del resto, vos lo decís, no hace falta decir nada, son geniales. Muy buen elenco y muy buenos textos.
Eso es todo mi comentario. Un saludo!
Sole
Comentario de Yo lucass — un 18 Octubre 2008, tipo 16:30
Aunque no uso, me saco el sombrero ante la presentación de “The Pillowman”. La verdad que pocas cosas lograr mantener mi atención por más de 10 minutos. Esta obra me mantuvo entretenida durante dos horas.
Con respecto a Los Modernos, los respeto mucho. No me parece malo el espectáculo, pero cuando los fui a ver no pude reirme, no es culpa de ellos., yo no me río fácil. A Orlando es interesante encontrarlo haciendo otros papeles: Los iluminados y El duo Sosa – Echagüe fueron dos buenas obras en las que actuó entre mediados del 2007 y principios del 2008.
A Paiva no pude verlo en otras obras, pero si sé que Pedro no es su nombre ¿por qué todos hacen lo mismo? José no es Playo, Julio no es Chávez, Paiva no es Pedro.
A la obra de Emanuel la voy a ver el miércoles, los comentarios vendrán a posteriori.
Saludos
Buen finde
Comentario de Fledermaus — un 19 Octubre 2008, tipo 1:02
Yo no vi ninguna. Tengo una relación poco cercana con el teatro (y eso que tengo algunas amigas y conocidas que se dedican al teatro independiente acá en Córdoba).
A los modernos, es la segunda vez me los pierdo. Encima, esta vez mi hermana estaba laburando en Studio. Soy un pelele.
Pillowman, me conquistó solo con el nombre. Pero me dormí para las entradas y allá fue mi asistencia a la obra.
De W, no tenía idea de su existencia hasta que leí este post (hoy, 19 de octubre a eso de las 2 de la mañana).
Hay que amigarse con el teatro independiente y “oficial”, hay cosas muy buenas que ni sabemos que existen.
Lamentablemente, en el verano invaden las salas son las porquerías del teatro de revistas. Cosa que no le veo la más mínima originalidad y talento. Minas en bolas haciendo gags gastados hasta el hartazgo, comediantes mediocres y otros muy buenos que llevan minas en pelotas para llenar las salas. Una pena.
Nos vemos, me voy a morfar.
Un abrazo
Comentario de Eli — un 19 Octubre 2008, tipo 4:37
mjm
Comentario de Ramiro — un 19 Octubre 2008, tipo 18:36
¿no habrás sido influenciado por la gratuidad de las entradas?
digo, sin ánimo de ofender. tampoco espero objetividad, ni siquiera de un juez
hace tiempo que me hacés cagar de risa, suficiente motivo para mandarte un abrazo
Pingback de “Una locura fumona que contagia alegría” « W Invasión Extraterrestre — un 19 Octubre 2008, tipo 19:03
[...] “Una locura fumona que contagia alegría” El escritor José Playo fue a ver la obra y opinó esto. [...]
Comentario de Martin — un 19 Octubre 2008, tipo 22:54
muy bueno
Comentario de José Playo — un 20 Octubre 2008, tipo 1:22
@Juno: declaremos un empate. A mí también me gustan más mis historias, vuelvo a la carga en cualquier momento.
@Emma: lo bien que hacés.
@// Dadá. //: es cierto, me olvidé de un actor, y agregarlo ahora va a quedar como la mona, así que pongo acá que lo del colorado también estuvo bueno (no sabía que era pelirrojo, yo estaba medio lejos).
@Yo lucass: nada es lo que parece.
@Fledermaus: bon apetít.
@Eli: gpg
@Ramiro: todo tiene que ver con todo, por suerte. Abrazo.
Comentario de Eugenia — un 20 Octubre 2008, tipo 12:19
Vivo en buenos aires, aca el teatro por lo general es bueno en serio. recomiendo las ultimas que vi:
De Rafael Spregelburd, “Acassuso” (es la mejor obra que he visto en años), tengo buenas referencias de “Lucido” tambien
De Bernando Capa, “La Presa”
De Marcelo Katz, “Agua” (clown)
En el club del trapecista “Mamushka” (circo)
De las que mencionaste no vi ninguna José, pero apuesto a que las tres son disfrutables. El teatro para mi solo puede ser eso al menos. Arbach es un genio, lo conozco desde hace mucho tiempo, cuando yo hacía teatro en la facu y concursaba para las Maratones de Teatro, toda esa camada de gente ya perfilaban exitosos en el mundillo del arte…
un abrazo grande, buen post!
Comentario de vagina way — un 20 Octubre 2008, tipo 15:15
Yo también vi el hombre almohada, me pareció genial. Eso sí, es muy fuerte el guión, muy fuerte… Se me hace un nudo en las tripas cuando se habla de suicidio en los niños…
(no conté nada esencial, no me puteen… aparte hasta que vuelva la obra, si es que la van a ver, ya se olvidaron, ja!)
Comentario de Karmakiller — un 21 Octubre 2008, tipo 10:53
me parece que yo vivo en esa ciudad….
o en esta.
o es la misma?….
que el mundo cambie, es lo unico que puede pasar. A estas alturas.
un abrazo josé, que sea siempre feliz!
Comentario de Tincho! — un 22 Octubre 2008, tipo 3:19
Hola José!
No sé si sabés pero yo hago teatro independiente en Cba, y coincido con vos en lo que decís sobre W Invasión extraterrestre. La fui a ver y me encantó. Una obra magnífica y llena de presupuestos que no alcancé a entender, quizás por ser de Córdoba. Fue como ver “Los Simpson” por el amarillismo, la ironía y el humor desenchufado que se maneja ahí. Y Arbach, sí, es un genio definitivamente. Te recomiendo que veas “La Gran Fleita” de Gonzalo Marull y “Matar al Otro” de Rodrigo Cuesta que para mí son las dos mejores obras que ví en el circuito independiente de Córdoba.
Y te invito a vos y a todos los que quieran a que vayan a ver la obra que estamos presentando: “La Pileta (Historias en remojo)”, yo actúo y me gustaría tener una crítica tuya.
Te mando la info por mail.
Un abrazo
Tincho!
Seguí comentando de arte, como el Bambino o la Jelinek jejeje
Comentario de Angelica — un 30 Octubre 2008, tipo 22:02
Digo… no les parece que “los Modernos” en su estetica, es lo mas parecido a Freddy Mercuri en el video de “quiero ser libre”??? (que por otra parte, y no se que tendra que ver, es un clip fantastico) Jose, hoy descubri este sitio y te lo agradezco, me encantaria ser como vos (¡¡¡¿¿¿que dije???!!!)
Comentario de Angelica — un 30 Octubre 2008, tipo 22:13
Joseeeee: como uso el gravatar.com (no se ingles)
Comentario de moquero — un 30 Octubre 2008, tipo 23:49
Yo también me encrespo cuando escucho “teatro”, y hace unos sábados se le cruzó a la bruja salir temprano. Fuimos al Goethe a ver “Destercerizando el hogar -Personas en hoteles de mierda”, parte de un a trilogía de René Pollesch (mucho gusto, igualmente) dirigida por Marcelo Massa. Groso, entretenida y con mucha rosca… Si no tuviste bastante, tirate 20 mangos y andá.
Comentario de Sandra — un 31 Octubre 2008, tipo 13:11
Hola José, supe te tu feliz nominación ayer, no me acuerdo cómo, ni recorriendo qué página (de esas que andan por ahí) y hoy viendo el noticiero del último día de octubre te vi la cara.
Eso, me dieron ganas de entrar y votar, porque si bien los blogs me marean un poco, el tuyo tiene un gustito diferente.
saludos y suerte!!!