Caminé calle abajo persiguiendo un sol medio muerto que resbalaba detrás del horizonte. Los parquímetros pasaban lentamente a mi lado y los charcos sobre la vereda se quebraban bajo el peso de mis zapatos. La tarde se marchaba entre los restos de la tormenta despedazada; los nubarrones, desgarrados y abatidos, emprendían la retirada montando un aire limpio y oxigenado.
Llegué hasta la esquina y me detuve bajo un semáforo que parpadeaba tiñendo de amarillo las gotas de lluvia que lo habían salpicado. Me quedé un buen rato viendo el agua correr hacia los desagües, como una sangre oscura y muerta que fluía gris por las venas abiertas de la vereda. Sonó el teléfono:
—Soy Horacio; el turco dice que se gastó la guita.
—Córtenle un huevo y pónganselo de collar para que escarmiente —sugerí—. Díganle que si se lo llega a descolgar, le cortamos el otro.
Debajo de los árboles las hojas formaban colchones irregulares y húmedos que abrazaban los troncos y tapaban los canteros mientras la brisa jugaba a mecer las ramas para desprenderles gotones pesados que caían sobre el pavimento.
La puesta de sol parecía un vórtice que succionaba la luz, las nubes, el cielo y la vida de las cosas. La oscuridad se agazapaba en los callejones a mi espalda, aprestándose para alfombrar la ciudad cuando el teléfono sonó de nuevo:
—Habla Galíndez. Nos desapareció un ladrillo de faso que había en el depósito. El único que tenía llaves de ahí era el Balín Tequera.
—Búsquenlo y métanle algo en el culo. Como una llave inglesa o un manubrio de bici, ponele. Usen guantes.
Me senté en el umbral de una iglesia a ver los autos que devolvían violentamente el agua hacia los lados y rebusqué en mi saco hasta encontrar los cigarrillos. Una sirena ululó en la distancia unos segundos antes de dejarse tragar por la oscuridad que ya había ganado las bocacalles. Tiré el fósforo sobre el lomo de una baldosa y la llama siseó hasta consumirse cuando tocó el agua.
—Jefe, disculpe que lo moleste, pero nos llamaron de la Galería Norte para avisarnos que mañana hacen un allanamiento.
—Decíle a Horacito que averigüe el nombre del fiscal que libró la orden. Que vea si el tipo tiene mascota, y que si la tiene, que se la maten y se la pongan adentro de una caja. Que le dejen la caja en la puerta de la casa con un celular en la boca, para que el mensaje sea claro: no nos gustan los perros ni los buchones.
Los postes del alumbrado público titilaron escupiendo ensayos de luz sobre las calles negras, batallando contra la noche que se cernía sobre el mundo, inevitablemente.
En la vereda del frente algo se movía entre los desperdicios de un cubo de basura rebalsado. Una brisa fresca se coló entre los pliegues de mi camisa mientras el día daba sus últimos estertores en el horizonte, arrebujado en un crepúsculo que sucumbía bajo el peso de las tinieblas. Entró un mensajito de texto:
“ABRIMO EL BULO EST NOCHE?? POR LA LLUVIA NO SE SI BIENE GENT A TIMBEAR. ABRZO.”
Esto también es Córdoba, pensé. Una trampa de inequidades, un poeta mafioso, un auto que dobla en la esquina detrás de un halo de luces que me barren las sombras de la cara. Esto es Córdoba; la luz que nos desnuda y nos deja al descubierto.
“O ABRÍS EL BULO O TE ABRO EL CULO. ELEGÍ QUÉ TE CONVIENE.”
Recordé los años de desesperación, las tardes en el internado, los culiadones que te metían los más grandes cuando te quedabas rezagado en las duchas. La ciudad toda era un picadito de fútbol que no se terminaba nunca, una postal de gol frente a un cielo de tormenta que carraspea con aspereza sobre los arcos. El tiempo tiene que pasar para entender el concepto de progreso, necesariamente. Otra vez el aparatito:
—Están comiendo en un bar de Nueva Córdoba. Los dos solos.
—Llamalo al Pinchila Solanas, decíle que vaya al bar y los haga fiambre. Que se cobre con lo que haya en la caja del local, para que parezca un afano.
Los días de tormenta son la reposición de la película del fracaso de nuestras vidas grises, por eso no nos gustan. Yo he aprendido a disfrutarlos, porque ya estoy del otro lado, ya no tengo que darme vuelta como una media cuando el granizo acribilla los tinglados. Estoy tranquilo, ya no revuelvo cajones ni lleno el suelo de calcetines dispares buscando un papelito de mierda.
—Al pelado lo mandan a Bower, jefe.
—Averiguá el pabellón. Fijate si todavía está el Sapo Grissechi, que nos debe una boleta. Decile que lo puntee al pelado, no queremos que lo aprieten y cante.
Le di una seca honda al cigarrillo y un fulgor rojizo se reflejó en las baldosas mojadas. Me puse de pie justo cuando la luz del local en la vereda del frente se encendía. La muchacha salió cargando una mochila. Levanté la mano y le hice señas. Era toda una mujer ahora. Una mujer que toma clases de baile, una mujer que no necesita que vengan a buscarla a la salida.
—No hace falta que vengas a buscarme a la salida.
—A mí sí me hace falta.
Regresamos abrazados y ahora yo cargo su mochila mientras el viento nos deshoja el corazón y la noche nos enfría las palabras.
Suena otra vez el celular y no contesto la llamada. Mi tiempo es el tiempo de ella.
—No estás nunca en casa —me dice.
—Tengo mucho trabajo.
Nos damos un abrazo antes de abrir la puerta del auto. Por un instante veo el cielo retorciéndose en melancólicos truenos blancos a la distancia. La tormenta va en busca de nuevos horizontes, horizontes lejanos.
—Lo siento —digo.
Ella sonríe y se da vuelta para asir el picaporte. Yo aprovecho para apuntar con firmeza. Las nubes se reorganizan a lo lejos sobre otras cabezas que no son las nuestras; el mundo continúa su marcha implacable. Los truenos no bastan para camuflar el estampido que ensordece. El cuerpo cae a un costado. Una lluvia finita de sangre dibuja una constelación imposible sobre el parabrisas y el teléfono de nuevo.
Es hora de volver a casa. Me espera un sueño reparador al otro lado de la avenida.
Eso si consigo esquivar al tropel de putas hambrientas y mojadas que siempre estiran peligrosamente las garras intentando sujetarte.
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Comentario de Daniruts — un 21 octubre 2008, tipo 18:36
Cuantas disparidades puede motivar un dia de lluvia. Me gustó mucho. Algunos pasajes, en particular.
“Me senté en el umbral de la iglesia…” es genial.
Saludos.
Comentario de "el que sigue" — un 21 octubre 2008, tipo 19:15
hola. al pelado lo mandan a bowen, esta alverre (digo, por las dudas)
La verdad este relato en particular no me copó mucho. Igual te quería decir algo que iba pensando mientras leía. Me da la sensación a veces de que hace tiempo empezaste a inventar una forma de escribir. Eso me gusta mucho. Eso se logra así, probando y probando. Mostrando y escuchando. Hay algo que aveces no me cierra del todo en tu forma de escribir este tipo de relatos (lo digo aunque se que vos siempre estás experimentando y eso me parece excelente), y es la mixtura entre lo vulgar de córdoba, lo callejero contra los climas más sofisticados con los que te gusta describir (más poéticos, ponele). En algunos relatos me gusta mucho la mezcla, pero no séa veces suena muy forzado. Claro que no se me ocurre una manera de pensarlo claramente mejor. Se me ocurren muchas, pero ninguna me convence del todo. Será porque el escritor sos vos. Debe ser eso.
Bueno, eso, quería compartirte mi humilde análisis de una faseta de tus talentos.
Sin otro particular, me despido atte, je. abrazo
Comentario de José Playo — un 21 octubre 2008, tipo 21:14
@Daniruts: muchas gracias.
@“el que sigue”: (corregido lo del dolape). Te agradezco mucho la apreciación, porque es cierto, es un tema sobre el que me gusta laburar bastante. Siempre me cuelgo pensando en la forma de escribir que tenemos los cordobeses, intentando sonar foráneos. A veces tengo la misma sensación que cuando veo una película de la Coca Sarli (“¿qué hace? ¡Salga, salga de aquí!”), con las voces en castellano neutro. Eso, supongo, me causa un rechazo natural con algunos textos que me suenan a Federico Lupi en la década del setenta (muchos escritores vernáculos insisten con trabajar esos registros). Eso, supongo también, me hace laburar los diálogos de una manera más familiar y llana.
Aunque suena a excusa, este texto en particular se llamó primero “Dicotomía narrativa con lluvia” precisamente por eso. Digo que te agradezco mucho la opinión porque me ayuda a pensarlo bien: ¿qué quise contar? Supongo que la dualidad del pensamiento y de la acción. Tenemos una persona sin escrúpulos que, a pesar de ser un mafioso, se maneja con un pensamiento poético e intelectual. Me gustó eso y que no se traicione, que pueda ser tan hijo de puta con lo que dice y con lo que hace. Es un personaje complejo, o al menos quiso serlo, pero puede haber fallado, tranquilamente. Como decía Tusan: “todo puede fallar”.
Te confieso que no tengo en claro cuál es mi propia voz narrativa (si es que tal cosa existe) y que muchas veces encaro un texto de determinada manera porque en la cabeza lo tengo sonando así. A veces aflora esta voz medio medio rústica y de arrabal, otras veces una vena poética me come la prosa y, las menos, me encuentro haciendo un equilibrio entre las dos que da como resultado cosas que me ponen contento.
De todas formas no creo que haya fórmulas que resulten siempre y eso mismo lo hace también interesante, porque sigue siendo un constante probar y probar. Ahora, por ejemplo, que he vuelto con cautela sobre mi novela, me encuentro escribiendo con muchas metáforas y ecualizando acciones con efectos, situaciones con resoluciones, y todo es una gran ensalada a la que le falta, precisamente, unidad. Espero que cuando la termine haya gente que como vos se anime a criticarla con la misma franqueza, porque para eso está lo escrito. De nada sirve encasillarse en una postura simplista al estilo de “y a mí qué carajo me importa si yo sé lo que quise escribir”. Rescato eso, que las personas que escriben necesitan opiniones sobre sus escritos. Esa magia, precisamente, es la que permite cosas como los blogs.
Un abrazo,
José.
Comentario de MR — un 21 octubre 2008, tipo 22:07
Contrariamente a “el que sigue”, a mí este es uno de los relatos que más me gustó. Sobre todo esta parte:
“Esto también es Córdoba, pensé. Una trampa de inequidades, un poeta mafioso, un auto que dobla en la esquina detrás de un halo de luces que me barren las sombras de la cara. Esto es Córdoba; la luz que nos desnuda y nos deja al descubierto.”
Un abrazo,
MR
Comentario de Federico Gauffin — un 22 octubre 2008, tipo 7:40
A mí el texto me gustó pero no entendí quién muere al final. Está claro que el cuerpo que cae al final es el de la mujer pero… ¿era su hija?
Comentario de Javier — un 22 octubre 2008, tipo 10:34
Hola, José. Veo que llegué tarde, porque te estaba por decir algo parecido a lo que expuso “El que sigue”. Empecé a leerte hace poco; por lo que sinceramente no sé si estás inventando una forma de escribir, como él dice, si es tu estilo de siempre o si estás experimentando: recién te estoy descubriendo. Sin embargo, cuando leí el texto me llamó la atención el contraste entre el lenguaje poético y el personaje. No estoy tan seguro de que haya sido sólo el lenguaje; por ahí también se trataba de lo que decía y no cómo lo decía. Esa dicotomía a la que vos hacés referencia después, de un personaje capaz de pensar en la puesta del sol como un vórtice que succiona la luz y, acto seguido, pedir que le metan a alguien una llave inglesa en el culo. Creo que recién por ese párrafo percibí un intento del autor de jugar con eso, de buscar ese contraste; y lo interpreté como una búsqueda de efecto. Aunque esto se puede deber también a que lo leí hace un rato, en el trabajo, con interrupciones indebidas, lo cual atenta también contra cualquier lectura.
En fin, no me termino de convencer ese efecto. Por momentos era como si se viera la mano del escritor detrás, retorciendo una frase para construir una figura literaria. Sin embargo tiene partes muy logradas y no deja de ser un buen texto.
Pero sobre todo me parece muy interesante la propuesta de probar y probar, de buscar siempre. Por ahí escribir también sea un poco eso: una búsqueda constante, un borrador eterno.
Y es muy bueno poder asomarse acá, ver el tuyo y poder charlarlo.
Voy a seguir pasando. Saludos.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 22 octubre 2008, tipo 12:54
Creo que te sale mejor el estilo directo que la mezcla. De hecho, he leído policiales escritos en Córdoba, de un amigo común, donde la narración está en primera persona, pero es tan distinta la voz del personaje y la voz del narrador, que suenan como el culo . Como acá.
Sin ánimo de ofender, amigo feisbuc, pero necesita, a mi juicio, una pulida de las buenas.
Creo que tu mejor registro, insisto, está en cuentos como Mary wanna be o La Belleza del Escándalo.
O me levanté cruzado y vos me diste la oportunidad de hablar mal de algo. No sé
Pensalo.
Un abrazo.
Comentario de Fledermaus — un 22 octubre 2008, tipo 14:41
A mí me gustó mucho. Empecé a leerlo, dejándome cautivar por la poética, y de repente me metiste un cross de derecha que me dejó descolocado.
Continúo leyendo y vuelvo a ablandarme a las palabras, cuando sin previo aviso, me viene un uppercut terrible a la pera. A partir de ahí, me sentí preparado. Incluso cuidándome de los golpes y hasta atajándome. Pero, cuando creí que sería un final más light, el personaje mata a la chica (hija o amante barely legal).
Me parece fantástica la mezcla.
Ciertamente me gusta más la faceta humorística que tenés, pero este texto se lleva mis aplausos. Palabra.
Quizás, como te vengo leyendo desde hace mucho (las primeras Peinate de papel) ya no puedo ser objetivo y opinar.
Cuando hay algo nuevo en este blog, ya tengo una predisposición a que me guste. Suena muy balín, pero es la posta. La paso bien leyendo tus cosas.
Un abrazo, amigaso Playo.
Comentario de Eugenia — un 22 octubre 2008, tipo 15:07
Es verdad, de los coments de otros se aprende también. Esa mezcla entre lo poetico y lo marginal que tenés esta buena, pero prefiero más la primera veta que la segunda. DE todas formas hay algo que me resulta muy valorable y es esa capacidad de aproximación que tenes (y que tienen los buenos escritores) para acercarse a mundos tan lejanos y particulares para decir algo de ellos. Eso es algo que a mi (como escritora que todavia no soy!) me interesaria lograr con mis escritos.
te dejo un abrazo!
Comentario de "el que sigue" — un 22 octubre 2008, tipo 15:33
Gracias por contestar con tanta dedicación playo. Posta.
Se largó como una serie de comentarios interesantes. Eso también me gustó. Por otro lado, los coments de tu editor siempre le pone un toqué de pimienta, de violencia. A mi parecer, es un tipo demasiado definido, pero definitivamente muy gracioso para expresar sus opiniones.
Martín A: espero que no suene a que hablo de vos sin que estés. No sabía como conjugar la frase de otra manera.
abrazo.
Comentario de Mar y ano — un 22 octubre 2008, tipo 19:25
Te empecé a leer hace poco, y eso deslegitima cualquier crítica de mi parte, aunque fuera constructiva
Comentario de Mar y Ano — un 22 octubre 2008, tipo 19:35
Me encantó el contraste entre el discurrir poético de la conciencia y la brutalidad de la realidad cotidiana. Estéticamente me pareció que apela directamente a un efecto humorístico, que se vale de un poco de exceso descriptivo y metafórico, para a su vez reventar contra un exceso de realidad bestial; y te juro que me encantó, me hizo reir a carcajadas.
Lo sentí a su vez como una metáfora de lo que nos pasa todos los días como ciudadanos alienados; eso de tener en la cabeza palabras, sensaciones, figuras, imágenes, ideas filosóficas y estéticas, y que de repente contrastan con tener que pagar impuestos, aguantar un jefe neurótico, ver noticias de mierda en la tele, cuidarse de que no te hagan cagar en la calle, etc, etc, etc.
El final, abierto y algo ambiguo, no lo terminé de entender; quizás así deba ser !
Abrazo, y gracias por dejarme meter un ratito
Comentario de lucas — un 22 octubre 2008, tipo 20:53
Playo como andas? Volvi despues de un largo rato… Solo puedo decir que este post es IMPRESIONANTE.
Saludos
Comentario de José Playo — un 23 octubre 2008, tipo 15:06
@MR: también me gusta mucho esa parte.
@Federico Gauffin: ¡ah!
@Javier: gracias por la opinión y por el compromiso. Espero que encuentres más cosas. Abrazo.
@Martín – Aquende Libros: espero que no hables del único narrador cordobés que te dio lugar en una página (¿56? ¿59?). No hace falta pensar mucho, insisto con que lo importante es probar, pero muchas gracias.
@Fledermaus: gracias, flaco. Y sí, estás condicionado. Me hizo acordar a un chistonto que va con cariño. Abrazo.
@Eugenia: es tan lindo mezclar cosas…
@“el que sigue”: cristian, Martín de Aquende no es mi editor, ¡dios me libre con todo el cariño que le tengo!
@Mar y Ano: cuando tengas opinión, me gustaría conocerla. Abrazo y bienvenidos a los dos.
@lucas: ¡Tanto tiempo, culeado! Ya estaba pensando que te había agarrado alguno de los acólitos del protagonista, hermano. Abrazos.
Comentario de "el que sigue" — un 23 octubre 2008, tipo 16:07
ba..no se de donde saqué eso entonces. Bueno, igual eso no quita que sería muy divertido que él lo sea. Muy divertido para mi, claro.
Comentario de Nevermind — un 23 octubre 2008, tipo 16:35
Debo decir que desde hace tiempo vengo masticando todo lo que escribís, y me sensación es en muchos casos la misma que la de “el que sigue”. De hecho, lástima que no está el archivo del blog viejo, porque creo haberte comentado algo así un par de veces. Esa mezcla entre lo poético y lo vulgar que muchas veces no me terminaba de cerrar.
Viéndolo en retrospectiva, yo diría que de a poco fuiste mejorando muchísimo ese equilibrio, dejando lo vulgar para los personajes y sus diálogos, y manteniendo lo poético para la descripción narrativa de las circunstancias temporales y espaciales.
Eso, o me acostumbre a que escribís así y punto.
Abrazo.
Comentario de Fledermaus — un 24 octubre 2008, tipo 9:57
¡Jajaja! (por el chistonto). Sé que va con onda…
Abrazo.
Comentario de santi — un 24 octubre 2008, tipo 13:23
muy bueno este y tus otros relatos.
me gustó eso del tipo medio poético y que a la vez es un famoso que no se inmuta al dictaminar que “boleteen” a este o le hagan tal tratamiento análogo al otro (en el sentido proctal de la palabra)
saludos
Comentario de Pau — un 24 octubre 2008, tipo 14:40
a mi me gustó que sea chocante. Y me gustó imaginarme un tipo de esos mirando la misma lluvia que miro y quebrando los mismos charcos que quiebro y que por telefono vaya resuelviendo cosas como que le metan la llave inglesa en el ojete a uno mientras que yo por telefono voy resolviendo que la viga la hagan invertida porque sino se chocan la cabeza en el ingreso..
Comentario de CARLOSMC — un 25 octubre 2008, tipo 1:35
Conste que hace poco que te leo. Este en especial, me pareció espectacular, sobre todo el lenguaje del protagonista. Me iba imaginando un policial negro pero en Córdoba, con un final a lo gaspar noé… Sin que suene a lamida de patas, hace poco leí Caterva, de Juan Filloy, y allí los grandes filósofos son cirujas… Anyway, me encanta el estilo de este cuento, y creo que lo mas atrapante de leerte es ver las ideas contadas con lenguaje diario.
Saludos afectuosos
CARLOSMC
Comentario de vagina way — un 26 octubre 2008, tipo 11:49
Muy bueno el relato. A mi al contrario de la opinión del que sigue, me gusta mucho este estilo de contrastar al malo con sentimientos también romanticos y poéticos, me parece mucho más real, que aquellos que describen personajes enteramente malos o buenos. Después de todo creo que los hombres somos así, también como la vida, con aspectos sumamente sensibles y otros repugnantes. No creo que sea necesario ser un mafia o una santa teresa para encontrar estas contradicciones en cada uno de nosotros…
Con respecto a esto y a un post que escribiste hace poco, la obra de Martin McDonagh me parece alucinante justamente por estos contrasentidos en las personalidades de sus personajes. Sus guiones me parecen geniales.
Tarantino también creo que juega mucho con este mix en sus personajes…
Muy bellas las descripciones de un día de lluvia y las ordenes mafiosas… jajja que cabezota Playo eehh
“—Córtenle un huevo y pónganselo de collar para que escarmiente —sugerí—. Díganle que si se lo llega a descolgar, le cortamos el otro.”
ja ja buenísimoooo
Comentario de vagina way — un 26 octubre 2008, tipo 11:52
ah! Los Sopranos también me gusta por eso… y la peli Analizame con Robert de Niro, me hizo cagar de risa, el mafioso yendo al psicólogo con ataques de pánico y llorando a mares… jajajj
Comentario de Eli — un 27 octubre 2008, tipo 11:29
José: más allá de los gustos personales sin duda este escrito moviliza, mirá la cantidad de comentarios super interesantes que ha sucitado!
A seguir trabajando, no se puede dejar felices a todos, incluso es muy díficil hacerlo con uno mismo.
Comentario de moquero — un 30 octubre 2008, tipo 23:33
me vienen a la cabeza algunos pasajes de Cortázar, sobre todo de Rayuela, pateá la bocha para ese lado…
Comentario de JAVIER — un 5 noviembre 2008, tipo 15:25
Soy otro javier, ami me parecio increible como Boggie “el aceitoso” se le metia a Don Neruda en su poema, sinceramente disfruto mucho pero mucho estas cosas, Gracias Jose.
Comentario de Valenzetti — un 7 noviembre 2008, tipo 13:37
Me gusto mucho la articulación entre la descripción de paisajes y las decisiones ‘laborales’ que tomaba mecánicamente el protagonista sin que se le moviese un pelo. Saludos! .-
Comentario de José Playo — un 7 noviembre 2008, tipo 15:43
@“el que sigue”: no te voy a negar que podría llegar a ser (en algún punto muy remoto) algo así como divertido.
@Nevermind: cualquiera de las dos es buena, ¿no? Gracias por la crítica constructiva.
@Fledermaus: muak!
@santi: me encantó lo del sentido proctal. Gracias, che.
@Pau: a mí me gustó mucho tu comentario, es muy bueno. Gracias.
@CARLOSMC: qué lindo, Carlos. Por ahí está bien que a algunos les guste y a otros no, yo creo que todo es cuestión de gustos, de qué cosas nos llaman las historias dentro de nuestras cabezas. He leído cosas que se suponían que eran muy buenas y no me han gustado, y he leído cosas que se suponían que no lo eran y me encantaron. Lo que está bueno es que sepamos que siempre hay que leer para saber si nos gusta o no. Me colgué, perdón. Abrazo.
@vagina way: en realidad pretendía reflejar eso (estoy demorado con los comentarios, no voy a releerlos a todos, pero creo que ya lo dije), que hay siempre dos o más personas en cada uno de nosotros. Y esto es mucho más evidente en los que escriben, porque están escribiendo siempre. Alguien dijo alguna vez que la persona que escribe con pasión lo hace siempre, aunque no esté usando las manos. Era, supongo, una involuntaria metáfora de eso.
@Eli: totalmente de acuerdo, por eso rescato que sirvan al menos, sino para disfrutarlos, para hablar de otras cosas muy interesantes. Totalmente de acuerdo.
@moquero: gracias por el consejo.
@JAVIER: gracias a vos, che.
@Valenzetti: a mí también, es una combinación interesante. Gracias por apuntarlo.
Comentario de xoxex — un 19 noviembre 2008, tipo 15:39
Que agradable.
La verdad, el relato me pareció muy bueno. Y solo voy a decir eso… no quiero caer en la critica literaria, no me gusta. A estas alturas, para mi, la cosa se divide en malo, regular bueno y muy bueno… más allá del estilo.
Es agradable encontrar una buena idea ( bien escrita). Lo demás es solo color.
Comentario de Mely — un 4 agosto 2009, tipo 20:19
José; todavía no encuentro el hilo en tus escritos y eso es quizás lo que mas me atrae, saber que leo un texto y otro y son tan diferentes hasta en la manera de narrarlos, tampoco entiendo muy bien la pagina y no quiero excusarme pero hace poco que te encontré en este medio, pero el fin de este comentario es simplemente para decirte que tengo por vos un amor platónico por así decirlo, me identifico en tus palabras y en tus pensamientos a veces escribís las cosas como yo misma quisiera decirlas, pero no esta de mas aclarar que solo soy una fiel lectora. Te felicito por tu humildad y tu autocrítica eso es tal vez lo que mas me lleva a querer leer una y otra vez lo que decís, buscarte a vos como persona en tus relatos, me gusta pensar que dentro de tu complejidad sos un pibe de barrio.
Te dejo un abrazo y nos encontramos en tus próximas publicaciones.
Comentario de Mely — un 4 agosto 2009, tipo 20:38
Ya se que mi comentario queda un poco descolgado en tiempos y demás, pero aunque quede un poco mediocre lo repito….. recién estoy conociendo la página…
Comentario de seba — un 5 agosto 2009, tipo 16:32
jose, yo creo , hablando en terminos de los otros comentarios, que “la mezcla” es justamente lo que hace al texto, lo que me paso mientras iba leyendo es que pase de la risa a decir, pucha que hijo de puta, y de nuevo a la risa, estaba como que no sabia si reirme o putear, y es obvio para mi que estoy leyendo a un loco que la tiene mas que clara y que estoy en presencia de algo grosso, yo leo mucho, desde los 11 0 12. escribo poco y nada, me siento muy identificado con tu forma de contar una historia… y todo es ensayo y error, lo que pasa es que como medis un error en estos casos? es muy subjetivo todo… vale la critica, pero no se si la critica a nivel de lo que se viene planteando, me parece pasa por otro lado… por donde? ni idea…