Frente al escritorio, se llevó los dedos en punta hacia la sien y dio los buenos días. Del otro lado de la mesa, meciéndose con ansiedad en una silla, el hombre de bigotes lo estudiaba a la espera del parte.
—Buenas tardes, mi capitán —saludó.
Al capitán le picaban los huevos, hacía mucho calor en la habitación, pero debía mantener las formas: su rango le quitaba toda posibilidad de andar pellizcándose las pelotas frente a los subordinados.
—Corte la formalidad y vaya al grano, soldado, que no me aguanto la calor.
El que estaba de pie puso los brazos paralelos al cuerpo y golpeó los tacos antes de distender la postura.
—Tenemos los primeros resultados. La droga funcionó a la perfección.
El capitán se peinó fugazmente un lado del bigote y sonrió con regocijo.
—¿En los tres voluntarios?
—Si me permite la expresión —dijo el soldado conteniendo la risa—, quedaron rayados como compaq sin caja. O babeados como bebé con sonajero. Para que se entienda mejor, estaban más dados vuelta que soquete en un campamento…
—Bueno, bueno —interrumpió el capitán blandiendo las manos frente a la cara—. Me gustaría que me dé los datos técnicos y que corte con ese lenguaje de hippy mugroso —repuso al tiempo que ponía los pies sobre el escritorio—. Esto no es un circo, carajo.
El soldado tuvo que contener la risa antes de proseguir.
—Los sujetos ingresaron a la sala de pruebas a las mil novecientas y el gas fue soltado veinte minutos después, conforme a lo acordado.
—¿Se dieron cuenta?
—Ya sabían, capitán. Los voluntarios habían firmado la conformidad con el tratamiento.
—No hace falta que me lo recuerde, soldado, ¿se cree que soy pelotudo?
—Perdón, Señor.
—¿Qué hacían ellos antes de que soltaran el gas?
—Se habían sentado a la mesa y anotaban sensaciones corporales, tal y como les pedimos que hicieran —el solado frunció el ceño, se rascó la cabeza y agregó—: también hacían los jueguitos.
El capitán levantó una ceja para mostrar que esperaba más detalles.
—Lo de las fotos de travestis, Señor.
—No estaba al tanto de eso —dijo el capitán antes de cruzar los brazos sobre la mesa.
—Fue idea mía, Señor. Usted sugirió que les diéramos algunas actividades para evaluar los reflejos, así que yo les entregué un mazo de cartas con fotos de minas en bolas de la cintura para arriba. Ellos tenían que determinar quiénes eran mujeres y quiénes travestis.
El soldado le tendió una baraja española con fotos de mujeres y el capitán se puso a revisarlas.
—Este juego es una pelotudez nunca vista, soldado. Sólo hay que separar a las minas feas de las lindas y ya tiene los dos bandos.
—Si me permite, capitán —contestó el soldado aclarándose la garganta—, esa que puso entre “minas lindas” es Bibi Andersen, un travesaño de acá a la China.
El capitán, disimulando la incomodidad, hizo a un lado las cartas y adoptó un tono severo:
—A mí no me venga a explicar nada. ¿Se cree que soy pelotudo y que no sé? Quería ver si usted estaba atento —dijo reclinándose en la silla—. Vivián Dersén, le voy a dar.
—Usted perdone, mi capitán —dijo el soldado antes de sacar un pañuelo y secarse el cuello—. Hace una calor de locos en esta pieza, me cuesta concentrarme.
—Y me lo va a decir a mí. Bueno, volvamos. ¿Qué le dio la pauta de que la droga hizo efecto tan rápido?
—Uno de los voluntarios se fue al baño…
El capitán le mostró un lado de la cara, levantó las cejas y dibujó un espiral con la mano, esperando que ampliara la información.
—… dos minutos después de que el voluntario se metiera en el excusado, los otros dos se habían olvidado por completo de él. El tipo se podría haber ahogado en el inodoro y ellos ni enterados.
—Confusión —dijo el capitán para sí.
—Msé. O desidia. Los que andan en la droga son desidios, no sé si me entiende.
—Claro que lo entiendo, soldado. ¿Se cree que soy pelotudo?
—Nada más lejos que eso, Señor.
El capitán se puso de pie y dio algunos pasos alrededor de la mesa. Ahora se peinaba ambos lados del bigote con delicadas pinceladas del dedo índice.
—… desidia; aturdimiento; confusión —enumeraba en voz baja.
—Y alucinaciones —agregó el soldado.
—¿Alucinaciones?
—Sí. Es cuando uno empieza a…
—Ya sé lo que son las alucinaciones, soldado. ¿Se cree que soy pelotudo?
—Nada más lejos que eso, Señor.
—¿Qué tipo de alucinaciones? —quiso saber el capitán al tiempo que apuntalaba los puños sobre la mesa.
—Ellos… Cómo le explico —caviló el soldado mientras se mordía una uña—… Los tipos se creían militares. Como si al experimento lo estuvieran conduciendo ellos, no sé si me entiende.
—¿Ah?
El soldado volvió a rascarse la cabeza y dejó que su mirada rodara por el piso antes de aclarar:
—Uno se sentó en la mesa, así como usted. Y el otro se paró adelante y le empezó a hablar de los resultados del experimento, no sé si me entiende.
—Claro que lo entiendo, ¿qué se cree que soy?
—No creo que usted sea un pelotudo, si eso quiere saber —se atajó el soldado.
El capitán le dedicó una mirada de desprecio y cruzó las manos por detrás de la espalda.
—Cambio de rol —dijo para sí.
—Se creían militares, como si al experimento lo… —agregó el soldado antes de enmudecer. El capitán, que le daba la espalda, de pronto había levantado una mano en el aire.
—¿Escucha eso?
El soldado ladeó la cabeza y entrecerró los ojos.
—¿Es un ratón?
El capitán se volvió hacia él y se llevó el índice a los labios para pedir silencio. De la frente le brotaba un centenar de gotitas brillantes que a veces se juntaban y se precipitaban formando pequeños ríos que iban a morir a su cuello.
—No. Viene del baño…
—¿Hay alguien en el baño? —preguntó, intrigado, el soldado.
—Que yo sepa, no. Pero suena como alguien intentando abrir la puerta para salir —aventuró el hombre de bigotes.
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Comentario de Nicasius — un 26 Enero 2009, tipo 15:42
Jaja que buen relato jose, me hiciste cagar de risa ¿ya te acomodaste bien en tu hogar?
saludos
Comentario de Natalia Alabel — un 26 Enero 2009, tipo 15:43
Me recuerda a algunos relatos de ciencia ficción. Me gustó.
Comentario de matias — un 26 Enero 2009, tipo 15:56
Excelente como siempre José. Un gusto volver a leerte =)
Saludos!
Comentario de xavier — un 26 Enero 2009, tipo 16:09
Muy bueno. Muy del estilo de Asimov.
Comentario de Javier — un 26 Enero 2009, tipo 17:06
Muy bueno, José. Me gustó. Pero voy a cometer una imprudencia, algo que nunca se debe hacer después de una lectura rápida, presuroso como estoy por abandonar la oficina y volver a casa.
¿No te parece que al utilizar desde el comienzo las voces “el capitán” y “el soldado” estás siendo desleal con el lector? Me refiero a la voz del narrador, no a los diálogos. ¿No sería justo que el lector se engañe a través de los diálogos (“digamé, soldado”, “sí, mi capitán”) y no por la complicidad del narrador, que los nombra de ese modo aún cuando sabe que no lo son?
Ojo, puede ser una pelotudez, porque si el narrador dice “dijo el tipo de bigotes”, te sale el tiro por la culata y deschavás el final.
Qué sé yo, pensalo sin darle demasiada bola; suelo equivocarme con fatídica regularidad.
Un abrazo.
Comentario de Nevermind — un 26 Enero 2009, tipo 17:16
Muy bueno, me encantan las historias circulares (por llamarlas de alguna forma), son muy borgianas.
Comentario de xavier — un 26 Enero 2009, tipo 17:55
Me gustó mucho el comentario de Javier. Y el tipo algo entiende.
Comentario de José Playo — un 26 Enero 2009, tipo 19:11
@Nicasius: gracias. Estamos en eso, nos metimos en un baile más o menos con las refacciones (hay que huirle como a la peste a la frase “y ya que estamos, por qué no…”). Creo que en un par de años todo volverá a la normalidad. Lo que más me jode por ahora es no disponer de mi tiempo a gusto. Se me van a terminar las vacaciones y yo todavía no me he podido tirar ni una tarde al pedo a ver, no sé, las palomas. Gracias por preguntar.
@Natalia Alabel: qué bueno. Gracias.
@matias: qué bueno volver a leerte también por estos lados, tanto tiempo, che.
@xavier: gracias, gracias. La forma circular-misteriosa es un koinorr que no para nunca de girar. Le demos gracias a quienes la inventaron.
@Javier: tu imprudencia cae como piedrazo para confirmar una sospecha que tenía al momento de publicarlo. Creo que es una sugerencia excelente y voy a intentar ponerla en práctica, haciendo backup de la versión primigenia (siempre pierdo tuercas cuando desarmo y vuelvo a armar). De alguna manera intuía que algún ruido había, con muy buen tino descubriste qué es. Si puedo mejorarle eso, te voy a estar agradecido. Esto es lo más lindo de los blogs, que nos equivocamos todos y que para corregir tenemos todo el tiempo del mundo. Abrazo y gracias.
@Nevermind: me gusta el término “historia circular”. Créditos a quien corresponda. ¡Muchas gracias, cabeza!
@xavier: también a mí. Vamos a ver qué sale.
Comentario de José Playo — un 26 Enero 2009, tipo 19:32
@Javier: acabo de probar los cambios sugeridos y me doy con el mismo escollo que encontré cuando lo escribí -cosa que había olvidado exponer en el comentario anterior-, que es que si hago tan explícita mi postura respecto de lo que no son ellos dos, cierro la puerta de la posibilidad de que no lo sean. ¿Se entiende? (casi pongo “¿se cree que soy pelotudo?”, ja). Digo, al forzar la narración para omitir los indicios que definan de quiénes se trata, doy por sentado que ellos son, efectivamente, los voluntarios. De lo contrario, escudándome en una inocencia demagógica de narrador ingenuo, me puedo permitir el beneficio de la duda, que también propone un giro al lector desprevenido.
Habrá que ver si realmente funciona.
Sigamos comentando. ¡Muchas gracias!
Comentario de Javier — un 26 Enero 2009, tipo 20:43
@José Playo:
Lo sé, José. Por eso decía que puede ser una pelotudez y si decías “dijo el tipo de bigotes” o algo así durante todo el cuento te mandás al muere. Vos lo explicaste mucho mejor: el esfuerzo por evitar llamarlos como lo que no son, le daría al lector la evidencia necesaria para intuir el truco. Más o menos como si ponés “el capitán” entre comillas, ja.
Creo que mi teoría sería aplicable si resignás mucha narración indirecta, y basas casi todo en diálogos, más lo que se puede rescatar confiando en la perspicacia del lector (quiero decir, y esto vos lo sabés muy bien, que a veces no hace falta decir quién lo dijo, porque el orden de los diálogos lo deja claro). Pero la verdad, tal vez nos perderíamos algunas perlitas que le metés entre frase y frase; es probable que el resultado final sea mejor tal como lo armaste.
Como dije antes: no me des pelota. Igual, como vos decís, está bueno esto de charlar sobre el texto así. Es lo bueno de los blogs, pero sobre todo es lo bueno de los autores de blogs que aceptan otras miradas y están abiertos a discutirlo, a defender su texto con criterio, sin poses ni divismos. Gracias, José.
Comentario de José Playo — un 27 Enero 2009, tipo 2:13
@Javier: me quedé colgado pensando en esto. Con tu sugerencia aprendí que también es interesante lo que surge de construir una complicidad con los personajes más que con el lector. Me explico mejor: es como escribir contra la pared, levantando el hombro para que no se vea la hoja, ocultando el rostro para que no se sepa si al alinear renglones sonreímos, lloramos o cosas peores.
Probablemente (digo probablemente porque no soy un estudioso en la materia) muchos autores ya hayan explotado este recurso y mucho mejor que un servidor, lo que no quita que para mí es todo un hallazgo poner en palabras este “truco” que a veces utilizo sin pensar ni darme cuenta.
Muy pocas veces me detengo a desenterrar la verdadera idea que subyace a un texto (propio, se entiende), y ahora se me ocurre que tal vez sea tan sano como productivo leerse a uno mismo de cuando en cuando entre líneas, conservando la frescura.
Algunos escritores que admiro hablan de unir culo con silla sólo si hay “una idea muy clara de lo que se quiere contar a la hora de escribir” (ponele), y a mí esa instancia de preproducción tan técnica y cinematográfica suele darme más tristeza que satisfacción (por ahora). Si ya sé perfectamente todo lo que va a ocurrir en un texto, si no existe la mínima posibilidad de que algo me sorprenda un poco sobre la marcha, acabo con un frío tremendo entre teta y teta.
Ofrezco disculpas por el largor y el anchor de esta digresión, pero si no lo escribo ahora, hace fiú y desaparece. Así que sigo preguntándome si lo que me regodea de las historias que salen a la luz no será la ingenuidad y la vanidad de sentirme primer lector de eso que va tomando forma, y no conforme con eso, reflexiono sobre el onanismo como única escuela en materia de tipear.
Y más-más. ¿Será por esta paja, por esta adicción a la sorpresa que algunos no podamos cumplir con la fórmula coherente para vomitar una novela? Digo, si ya conozco el final, si ya sé qué caminos tomará el relato hasta encontrarlo, ¿cuál es la gracia de contarlo? ¿Sólo el condimento y la arquitectura?
(sigo pensando en voz alta)
Eso me gusta de los comentarios, que te permiten exprimir la naranja hasta romper la cáscara. A la vez, eso me molesta de andar corto de tiempo, que me pierdo todas las discusiones interesantes.
Ha sido muy buena tu intervención para entender esto, posta. No creo que, en materia de escritura, alguien pueda llegar a un punto de perfección tal que resista cualquier crítica o sugerencia. Los que así lo creen, siempre me digo, escriben para escritores y se cagan en mí, que soy un lector. Yo prefiero tener lejos a esa gente, me siento más cómodo entre los de mi raza, asombrándonos todos, jugando con que somos (o no) amigos de los personajes. Como para ver qué pasa.
Un lector piensa con otra cabeza, creo. Una mucho más fresca que la del que escribe, que por lo general se cree un monumento.
Qué útil es que haya lectores, che. Y que podamos dialogar unos con otros. Qué bueno.
Abrazo y gracias,
José.
Comentario de Barna — un 27 Enero 2009, tipo 9:02
Primera vez que leo este blog. Un gusto este relato.
Comentario de xavier — un 27 Enero 2009, tipo 9:19
José: En algún cuento o entrevista, Casciari dice que el mejor taller para escritores es escribir un blog, porque los mismos lectores te van corrigiendo y uno, de esa forma, continúa aprendiendo.
Te digo, me gustaron más los comentarios posteriores que el cuento mismo, y eso que el cuento es bueno. Y yo no soy de leer muchos comentarios.
Me encantaría tener la suerte de que me corrijan lo poco y mal que escribo, pero aparentemente hay que tener huevos para decir “esto no me gusta” en la cara del autor.
Felicitaciones por tu humildad y por la forma de encarar este tipo de situaciones.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 27 Enero 2009, tipo 10:41
¡Hola José!
Agarrate que llueven las críticas.
Previsible, flojito, demasiados gags para mi gusto. Mientras lo leía, se me vinieron las imágenes de Emilio Disi y Miguel del Sel haciendo de policías.
A pesar de eso, me parece que resolviste bien esta cuestión del narrador-que-no-sabe-que-los-protagonistas-no-son-lo-que-parecen.
Con respecto a la escritura de novelas, me parece que te estás quedando con un preconcepto, casi un “prejuicio”. Es cierto que muchos autores tienen definido, al momento de sentarse a escribir, desde dónde arrancan y a dónde quieren llegar. Sobre todo, en los escritores que cultivan un género en particular (entiéndase policial, histórica, ciencia ficción, fantasía, etc, etc). Y si no conocen cómo será el final, sí saben por dónde van a llevar la acción, y a medida que la desarrollan el final va saliendo solo. Creo que King podría ser un ejemplo de esto que digo.
Pero hay otros autores que arrancan con algo muy simple, y terminan más allá del lado de los tomates, y muchas veces el lector no termina de entender por qué terminó allí (eso si es que el mismo autor lo sabe). Pero el gustito está en el durante, no en el final. Creo que César Aira puede ser un ejemplo de esto que digo.
Creo que tu problema, o dificultad, para abordar la escritura de una novela, pasa por otro lado, no por tener la estructura armada previamente, sino porque tu estilo (al menos así lo veo yo) requiere de pequeños chistes, situaciones graciosas, guiños, y el giro sorpresivo del final. Hasta te diría esto: ¡Aflojale a las sit-com, che culiá!
Y que conste en actas que fui lo más objetivo y humilde que pude.
Cuando quieras, lo seguimos charlando, cervezas de por medio.
Abrazo.
Comentario de Irene — un 27 Enero 2009, tipo 11:13
José:
Leo mucho, aunque no sé si sé “leer”, pero me recordó a la vuelta de tuerca que te obliga a dar Cortazar en Rayuela, y que te hace sentir como medio pelo…..dura y decís: “como no la vi venir”, si desde el principio te da el pie entero de los protagonistas reales, y/o verdaderos, muy bueno el ejercicio que provocaste, al menos en mi en un fragmento corto el circunloquio me dio en la nariz y no lo vi. Nuevamente muy bueno.
Con respecto a los perfiles de los personajes, impecables tanto el capitan, como el soldado. Los pude ver y eso logró lo que querias al menos en una lectora simple, logradísimo, touché. Saludos Irene
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 27 Enero 2009, tipo 16:33
@Irene: Más que Rayuela, “Continuidad de los Parques”.
Comentario de Calandria Osorio — un 27 Enero 2009, tipo 17:13
Jose,¡ Que interesantes tus contestaciones ! Hace poco que descubri el blog y cuando lei las criticas pense “uyyy”(se ve que todavia no te conozco). Al final me enganche con los comentarios tanto como con el cuento. Me gustó y me parecio muy divertido .
Comentario de quito — un 27 Enero 2009, tipo 18:11
josé, que suerte tenés de cultivar tantos lectores… y mucho más afortunado y a la vez merecedor por el trabajo de haber logrado q sientan la libertad de hacer observaciones tan preciadas…
un ejemplo…
excelente todo… una fuente de aprendizaje para los q recién le estamos poniendo combustible al motor de la escritura…
gracias, como siempre.
quito.
Comentario de José Playo — un 27 Enero 2009, tipo 18:21
@Barna: grazie y bienvenido/a.
@xavier: suscribo la afirmación, no puedo entender este espacio como otra cosa que un gran laboratorio de divertimentos y aprendizajes. ¿Cómo negarle el carácter lúdico a un blog? Tenés un texto que se expone (de lo que sea) y un montón de voces que aportan y lo cuestionan. Los blogs son foros con ropita loca, a mi entender, espacios donde se cruzan muchísimas ideas, si no lo aprovechás para eso, te estás perdiendo algo muy lindo. Estos comentarios, por ejemplo.
Yo no creo que haya que tener huevos para hacer una apreciación, siempre sentí que las cosas que se dicen con educación y respeto, son mucho más fáciles de entender y aprovechar. Un debate similar y que ejemplifica esto fue lo que ocurrió con el post del Paintball. Lo interesante es mantener la mano quieta y que no se te suban las burbujas del hervor. Yo creo indispensable la discusión de los textos (¿qué sentido tiene hacerse llamar escritor si no te animás a poner en “riesgo” tu producción cruzándola con lectores -o críticos, o correctores, o amigos sin pelos en la lengua- que te ayuden a mejorarla? ¡Cuánta soberbia si no es cagazo!).
No sé si es humildad (también está buenísimo el tema para discutirlo, estoy disfrutando mucho este post). Me gusta pensar en las bondades de los términos medios en algunas cosas referidas a la escritura, me gusta saber que tengo mucho por aprender, y que las críticas hay que tomarlas con abundante soda, para que sirvan y no hieran. Es como si te tuvieras que pegar un tiro en Crónica TV porque te gritan “puto” cuando cruzás en rojo semáforo. Todo tiene un marco, todo tiene una intención, todo tiene una vuelta, y de todo se aprende. Tal vez, y digo tal vez, en este caso la humildad sea un eufemismo para el esfuerzo de evitar los caprichos que nos justifican todo sí o sí. Es un error que cometemos seguido cuando no estamos escribiendo, entenderlo también es bueno.
Qué lindo esto. Me siento en un seminario de Osho, hasta me parece que todos estamos con túnicas y en patas. Destaco la comodidad. Gracias.
José.
Comentario de José Playo — un 27 Enero 2009, tipo 18:33
@Martín – Aquende Libros: no al pedo elegí llamar a mi proyecto “Peinate que viene gente” (“agarrate que llueven críticas” es menos gracioso). Me cagué mucho de risa con lo de Emilio Disi & Miguel del Sel, pero me dejaste el culo lleno de preguntas con lo de la novela. Lo tengo que pensar mejor (en inglés la frase sería: “what a weird way to kick me while I’m down”, ja). Creo que hay algunas cosas ciertas sobre el vicio del texto efectivo y corto. Posiblemente estemos ante la única cosa con punta y peligrosa para los chicos en el patio de recro de los blogs. Los otros días en una charla en Cosquín hablamos de eso con el Iván y el Ema, sobre el condicionamiento del formato. Lo tengo que pensar mejor, aunque igual lo agrego a mi lista de Impedimentos para terminar la novela, entre los que se cuentan “Inconstancia”, “Frágil memoria a corto y mediano plazo” y “Terrible dolor de piernas”. Si a esto le ponemos cerveza el tema se dispara a la mierda. Voy a tachar obligaciones en la agenda.
Besos brujos, me voy a fumar un puchazo y sigo contestando.
Comentario de NANDO — un 27 Enero 2009, tipo 19:00
Hola jose.
Te leo desde que le afane a mi hermana unas 4 o 5 Peinates que tenia por ahi acobachadas, me las lleve al ñoba y me cague tanto….de risa!!!
No me duraron mas de 2 dias, hasta pensaba en consumirlas lentamente con el miedo de no conseguir mas despues, que pelotudazo che.
Me dije a mi mismo, este pibe es un culiao, tiene que escribir un libro!!!! yo se lo compro!!!, asi que las fui pasando a amigos para ver que les parecia, a todos les gusto, salvo alguno que dijo que sos un “hippie pata sucia”, que no voy a extenderme en eso puntuelmente.
El tema es que me entere de tu libro (segunda edicion) y me lo compre al toque y lo deboré, lo que un pedo en una canasta.
No me considero para nada un lector inteligente, no soy un lector analizador, sino mas bien relajado, me dejo convenser por lo que se narra, y vivir esa magia mientras dure, eso me trae mas satisfacciones que la de descubrir la trampa o truco del narrador. Podria decir, no me interesa conocer la formula de la coca cola, pero me gusta mucho tomarla……con branca.
Como ya te habras dado cuenta es la primera vez que escribo en tu blog, aunque lo vengo leyendo hace rato, es mas, le imprimi a mi hermana varias “historias circulares” (tambien me gusta este termino), para que si las analice ya que estudia Letras.
Bueno locura, me gusta tu evolucion, se nota como vas cambiando a medida que te pones viejo y mas pelotudo, pero tambien mas coherente, aunque no por eso mas aburrido.
Pido disculpas a todos por este comentario tan largo, pero es que este Jose me ha hecho reir y pensar tanto que ya lo quiero como a un gran amigo.
Un gran abrazo y espero venir mas seguido por aca.
Exitos!!!
Fernando
Comentario de José Playo — un 27 Enero 2009, tipo 19:15
@Irene: qué lindo. Es como que te avisen que metiste un gol en un partido que se juega lejos, y sin darte cuenta. Muchas gracias, Irene. Me gustan los personajes que se definen con el vestuario de la actitud y de las intenciones ocultas, disfruto mucho de emular esa misma cosa que nos intriga de las personas que creés conocer y que en un momento muestran una cara que ni sabías que tenían. (confesión entre paréntesis: creo que nadie sabe con seguridad si sabe leer, aunque todos creamos que sí).
@Martín – Aquende Libros: a mí también me recordó a la intención de ese cuento, leído por él con esa cascada de erres y “la cara del amante lastimada por el chicotazo de una grama”, soltando cosas tan lindas como “discutir una cuestión de apagcerías”. “Los pegros no debían ladgrar y no ladgraron”. Qué maestro, el flaco. Continuidad de los parques ya está escrito, qué condena.
@Calandria Osorio: este es, justamente, el espíritu que tenía el blog cuando acá sólo entrábamos cuatro o cinco pelagatos (algunos históricos comentaristas tal vez recuerden aquellos días cálidos), antes de que se me borrara todo y ya ves. Es muy lindo que todo vuelva, que podamos otra vez compartir estas discusiones tontas y reconfortantes. Qué lindo. Estoy chocho.
@quito: gracias a vos. Qué lindos remansos, qué útiles para todos. Brindemos.
Comentario de José Playo — un 27 Enero 2009, tipo 19:17
A ver si puedo pegar el audio de Continuidad de los parques…
Comentario de José Playo — un 27 Enero 2009, tipo 19:18
¡SÍ! Tiene una introducción de Lanata. Me gusta cómo lee. Después arranca Cortázar.
Se viene un post lleno de audios. Tengo guardadas por ahí un par de cosas muy lindas.
Comentario de José Playo — un 27 Enero 2009, tipo 19:24
@NANDO: ¡Putazo viejo (yo también ya me siento en confianza), así que al libro lo compraste vos! (ese chiste sí que es de Emilio Disi). No te das una idea de la cantidad de trapos que se me vinieron encima cuando me moviste así el placard con tantos recuerdos. Estas son las cosas que más extraño de la revista en papel, la continuidad de los empates. Creéme que para alguien que hace una revista, o que escribe, o que repulga empanadas, este tipo de líneas tiradas al voleo son una caricia en el alma. Gracias, culeado. Aunque nunca anduve con las patas sucias por una cuestión de no lavar tanto las sábanas, le demos a tu amigo el beneficio de haberle pegado con que tenía un par de ojotas percudidas. Le voy a mostrar este comentario a mi chica. Me puso muy contento. Abrazo grande y qué bueno leerte por acá.
José.
Comentario de vagina way — un 27 Enero 2009, tipo 21:08
ja ja muy gracioso el cuento es verdad que después de leer el comentario de Martín es inevitable ver e a Emilio Disi o a Franchella ja… ahora… te tomaste algo? jaja y estás en la etapa del pedo en el que le empezás a decir a todos “te quiero muchoo” ja, o te dieron un susto muy grande y te diste cuenta que es mejor decir todo lo que uno siente por las dudas… o ligaste anoche? ja!
Abrazo y dá cartas… dá cartas… que cuando posteas dos días seguidos uno se pone muy trainspotting!! Y con un día de lluvia así leyendo tu blog y escuchando “Perfect day” es más que un gozo.
Comentario de sabalero — un 27 Enero 2009, tipo 22:06
Loco yo queria ser escritor cuando tenia 12 años, despuès me convertì en mèdico que es casi la antitesis asi que me pierdo la mitad de las cosas cuando se ponen a discutir en ese nivel, Playo me gustan tus texos y no se bien porque, asi que seguì metiendole nomas que aca tenes un lector asegurado y un comentador ocasional. (Tengo los acentos al revès en esta màquina del demonio, carajo).
Jorge
Comentario de Trinyti — un 28 Enero 2009, tipo 11:49
Hola José, dos cosas:
1) El cuento: me gustan los topetazos finales que solés dar a tus cuentos. Puede que, como dijo Martín, haya sido previsible pero la verdad me quedé encandilada con este tipo de finales que acostumbrás a dar a algunos de tus relatos y eso, che, que me quedé disfrutando del “encandilamiento” y de ese saborcito oscuro, como en Fuma o tantos otros. Un placer.
2) Hace un tiempo ya que te leo en silencio y no sé por qué cosas nunca me sentí impulsada a comentar (si bien siempre se me ocurrían cosas para decirte) hasta que……….. te fui a ver a Cosquín y ahí sí, pude verte, hablarte, felicitarte y contarte que he incluído a Playo entre los textos que trabajo con mis alumnos; entonces, se ve que “te me hiciste” de carne y hueso (jejeje) y ahora puedo escribirte a vos, al tangible.
Un abrazo.
Trynity
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 28 Enero 2009, tipo 13:36
@Trinyti: Pobres pibes…
Comentario de Trinyti — un 28 Enero 2009, tipo 13:46
sip, además de gustarme la literatura, me pinta el sadismo en el aula.
Comentario de Trinyti — un 28 Enero 2009, tipo 13:47
@Martín – Aquende Libros: sip, además de gustarme la literatura, me pinta el sadismo aúlico.
Comentario de Victor Martín — un 28 Enero 2009, tipo 14:07
Primero, hola a todos entre por casualidad y me encantó el blog y el relato y blablablabla.
@Javier: Me gustaría decir a Javier que respeto su opinión, pero no mucho la del lector… Me gusta como tal – como lector – sentirme engañado y sorprendido. Es masoquismo intelectual. Creo que tal y como está escrito aporta un ambiente de locura, confusión y paranoia. ¿No es esto lo que se pretende con este cuento? El texto tiene fuerza por que no se desvela nada hasta el desenlace.
Por cierto, efectivamente no me respeto mucho como lector, quizás mi comentario no sea acertado.
Comentario de Karmakiller — un 28 Enero 2009, tipo 16:53
me mató el ejercicio propuesto por el conscripto.
Yo le hubiera hecho un juego de payana con pildoras que los salven de ese terrible experimento.
Cuantos boludos habremos que boludeamos con eso.
un abrazo josé, desde tierras puntanas.
Comentario de Calandria Osorio — un 28 Enero 2009, tipo 18:15
Quizas a algunos les parecio un final previsible porque saben que los cuentos de José Playo no tienen finales comunes.¿pero no disfrutaron del cuento? ¿siempre tiene que ser algo que nadie imaginaba?, yo no creo.
Comentario de Nicasius — un 28 Enero 2009, tipo 21:30
Jose hay que felicitarte de nuevo. Borges se tuvo que morir sin recibir el Nobel para abrir un debate como los que se viven en este gran blog. Todo un logro.
Y con respecto a tus vacaciones frustradas te digo que estoy un poco en la misma y ya llegamos a febrero.
Mejor yo diria que empecemos a ver que hay en semana santa.
Cuidate loco y segui asi.
Comentario de Maria Tomasini — un 28 Enero 2009, tipo 23:46
Despues de mucho esperar, suplicar, mendigar, alguien me trajo Peguele hasta dejarlo morado. No quiero saber ni imaginar como piensa sus cuentos Jose Playo. Los lei esperando los finales, imprevisibles, locos, como quien dice a ver que me depara el destino. Volvi a encontrarme con Carlitos y tuve ganas de abrazarlo. Es usted bueno Jose Playo, muy bueno. Gracias.
Comentario de El_Agustín — un 29 Enero 2009, tipo 1:26
Me gustó mucho este post. Tanto por el relato como por los comentarios.
Pero debo reconocer que el comentario de Martín -de Aquende Libros- donde puso “pobres pibes” (haciendo alusión a los que tienen que estudiar tus libros en el cole) me mató!!!!
Estoy riéndome a carcajadas en mi casa…
Un abrazo a todos y suerte.
Comentario de Maria Tomasini — un 29 Enero 2009, tipo 1:51
Para Martin-Aquende Libros
Hay un libro de S.King. Mientras escribo, se llama. Muy en el tema a los comentarios de este cuento de Jose Playo, sobre todo al suyo.
Comentario de vagina way — un 29 Enero 2009, tipo 7:26
Releyendo… es buenísimo!! ja Porqué será que a tus cuentos cuando uno los vuelve a agarrar, les vas encontrando más los detalles, y las minucias deleitantes…
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 29 Enero 2009, tipo 9:16
Bueno, SADISMO ÁULICO y MASOQUISMO INTELECTUAL… ¡¡¡esto se está poniendo bueno!!!
Responder
Comentario de Fabiana — un 29 Enero 2009, tipo 15:43
Muy bueno José. Me encantó y me hiciste reír un rato.
Gracias.
Comentario de Maria Tomasini — un 29 Enero 2009, tipo 17:56
Martin-Aquende-Libros
¿Sadismo aulico y masoquismo intelectual? Quedo en ayunas, por favor ¿hay especificaciones? O por lo menos ¿donde esta lo aulico y donde el masoquismo? Gracias.
Comentario de OLANDO MARTINEZ — un 29 Enero 2009, tipo 21:40
No me gusto.
Los otros que he leido me parecen muchisimo mejores,
El de los finaditos es muy profesional.
En este, el capitan repite demasiado la misma frase.
Eso aburre,.
Lo unino que me parece bueno es las barajas con los
travestis.
Comentario de OLANDO MARTINEZ — un 29 Enero 2009, tipo 21:44
El cuento de Nelly, la tetona es muchisimo mejor.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 30 Enero 2009, tipo 8:41
@Maria Tomasini: En estos dos comentarios:
Comentario de Trinyti — un 28 Enero 2009, tipo 13:47
@Martín – Aquende Libros: sip, además de gustarme la literatura, me pinta el sadismo aúlico/b.
Comentario de Victor Martín — un 28 Enero 2009, tipo 14:07
Primero, hola a todos entre por casualidad y me encantó el blog y el relato y blablablabla.
@Javier: Me gustaría decir a Javier que respeto su opinión, pero no mucho la del lector… Me gusta como tal – como lector – sentirme engañado y sorprendido. Es masoquismo intelectual/b. Creo que tal y como está escrito aporta un ambiente de locura, confusión y paranoia. ¿No es esto lo que se pretende con este cuento? El texto tiene fuerza por que no se desvela nada hasta el desenlace.
Por cierto, efectivamente no me respeto mucho como lector, quizás mi comentario no sea acertado.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 30 Enero 2009, tipo 8:42
@Maria Tomasini: En estos dos comentarios:
Comentario de Trinyti — un 28 Enero 2009, tipo 13:47
@Martín – Aquende Libros: sip, además de gustarme la literatura, me pinta el sadismo aúlico
Comentario de Victor Martín — un 28 Enero 2009, tipo 14:07
Primero, hola a todos entre por casualidad y me encantó el blog y el relato y blablablabla.
@Javier: Me gustaría decir a Javier que respeto su opinión, pero no mucho la del lector… Me gusta como tal – como lector – sentirme engañado y sorprendido. Es masoquismo intelectual. Creo que tal y como está escrito aporta un ambiente de locura, confusión y paranoia. ¿No es esto lo que se pretende con este cuento? El texto tiene fuerza por que no se desvela nada hasta el desenlace.
Por cierto, efectivamente no me respeto mucho como lector, quizás mi comentario no sea acertado.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 30 Enero 2009, tipo 8:43
Bueno, no logro poner en negrita sólo lo que quiero resaltar. Pero está ahí.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 30 Enero 2009, tipo 8:43
@OLANDO MARTINEZ: Estoy de acuerdo.
Comentario de vagina way — un 30 Enero 2009, tipo 9:38
jjajjajja
Tenés razón Martín jaja es masoquismo intelectual!! ja ja
Comentario de vagina way — un 30 Enero 2009, tipo 9:39
Y OLANDO MARTINEZ, es un maestro!!! ja ja Es como pitufo-gruñón (me encanta) está siempre quejandosé y criticando, pero siempre está. Es un fiel peinetero! ja ja
Comentario de Maria Tomasini — un 30 Enero 2009, tipo 13:18
Bueno, ahi vamos, justificaria el masoquismo intelectual, cuando entra en el relato, lo lee, se engancha, se apura, quiere el final y espera que el final sea como se lo esta imaginando. Llega al final, le gusta o no, lo vuelve a leer, lo desmenuza, lo filtra, busca, hurga. Eso lo considero masoquismo puro. Mi pregunta ¿disfruto de lo que leyo? supongo que si, si no no se tomaria el trabajo de tamizarlo.
En cuanto al sadismo aulico, bueno soy sadica pero no me considero aulica.
El relato o cuento breve, esta condicionado por un formato y en ese formato hay que comprimir toda una idea, desarrollarla, hacerla entendible, llegar a quien va a leerla.
Y creo que ese es el gran merito de Jose Playo, puede gustar mas o menos el relato, pero siempre juega con lo imprevisto, lo desconcertante, pero, siempre, siempre entendible, no hay que leer diez veces el cuento o relato para ver donde me perdi.
Y sigo sin ser aulica.
Uno de los mejores cuentos de Jose Playo, considero (para mi) es de “Mario a Wanda Dafne”, ¿quien mejor que el puede concebir la frase final?.
Y este cuento me gusto otros me gustaron mas otros menos, pero siempre me atraparon y lo mejor, los entendi.
Y de aulica no tengo nada.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 30 Enero 2009, tipo 14:21
Playo, acá la estamos remando para mantener a flote TU blog, y vos no das señales de vida.
Maria Tomasini: no recuerdo ese cuento, ¿está en Peguelé?
A mí, el que más me gustó, es “Marie wanna be”, que está en La Belleza del Escándalo. Pero hay muchos que no me gustaron, y otros simplemente me entretetuvieron. Y se lo dije a José, y en la cara, y sin anestesia. Pero no me dio bola.
Comentario de Tampax ultra — un 30 Enero 2009, tipo 16:09
¿y si escribimos una novela entre todos?
Es como el jueguito ese de anotar algo en una hoja, doblarla y que el próximo de la mesa anote otra cosa. Al final se lee todo junto y todos nos reímos del resultado.
Largá vos José, escribí el primer párrafo y doblá el papel. Los lectores escriben el segundo, vos el tercero y así.
Si no te gusta la idea avisá.
La hago yo en mi blog, publico el libro y me lleno de guita como todos los escritores de blogs con libros publicados.
Que lindo leer los comentarios y ver a lectores sesudos debatiendo sobre técnicas literarias. Un lujo, no cualquiera los tiene ¿eh?
Comentario de Leandro — un 30 Enero 2009, tipo 21:40
buenísimo!!!!! muy muy logrado (parece una califiación de libreta de primario!) pero de verdad, me pareció excelente, viejo!
un gusto como siempre!
Comentario de Maria Tomasini — un 30 Enero 2009, tipo 21:57
Para Martin, si ese cuento esta en Peguele..La Belleza del Escandalo todavia no lo pude conseguir. Bueno, que no le de bola, es derecho del autor. ¿o no?
Tampax. Eso lo hicimos un dia en casa, eramos muchos y cada uno escribio una frase o un parrafo, no te cuento los disparates y el disparate que quedo, pero eso si, nos reimos tanto que hubo quien camino con las rodillas apretadas.
Eso de discutir tecnicas literarias, podes tener mil, pero si no tenes neuronas de escritor, no sirven para nada. Si no proba con la lista del supermercado, a que te sale toda mezclada-
Comentario de OLANDO MARTINEZ — un 31 Enero 2009, tipo 20:47
Vagina way dice:
Y OLANDO MARTINEZ, es un maestro!!! ja ja Es como pitufo-gruñón (me encanta) está siempre quejandosé y criticando, pero siempre está. Es un fiel peinetero! ja ja
–
Fui profesor. Hace annos. Y me gusta mucho la literatura.
Y este tipo de literatura es muy agradable.
Conocen la historia de las tecnicas de dar y que te den
por esa parte. No se si lo escribe un “gay” ., pero es
comiquisimo.
Comentario de EL INAGOTABLEORLANDO — un 1 Febrero 2009, tipo 10:55
Les pongo un pedazo de algo en que trabajo. Me gustaria oir opiniones, por supuesto prefiero opiniones positivas. ji ji ji.
Ahi va:
Ana Milena me comentó varias veces que el miedo a ser sorprendidos era un acicate que aumentaba muchísimo la emoción y multiplicaba la intensidad del erotismo. De casados, ya en la vida civil, a cada rato lo hacíamos a la interperie. Una vez, durante las vacaciones, la convencí para utilizar el puesto de observación de una de las playas de la Habana del Este cuyo nombre no revelo porque rompimos la silla del salvavidas. Subimos la escalera. Me senté en la silla, me saqué aquello y ella, sin despojarse del vestido, con las braguitas en una mano a horcajadas sobre mi vientre se clavó a si misma y comenzó a moverse acompasadamante. No hay nada como el olor a salitre, las estrellas titilando, la vista del océano desde lo alto y escuchar romper las olas para follar. Su ritmo, ¿Dije acompasado? ¡No jodas! a los pocos minutos era un desenfreno que hacia crujir la madera del observatorio: “Tran, tran” Tap, tap, tap, tap. Tap, tap, tap”
Como se sabe, nos encontrábamos inmersos en la etapa de la Guerra Fría.“Tap, tap, tap, tap, tap”. El helicóptero se encontraba suspendido a unos metros de nuestras cabezas y alumbraba en dirección al océano con un potente haz de luz blanca. Me dí cuenta, por el ruido, dada mi experiencia, que habían enviado un Antonov ruso de reconocimiento. Cuando divisé el AN-26 de intersección y combate y tiraron un par de bengalas y varios misiles traté de sacarme a Ana de arriba para echar a correr y también traté de rezar, pero Ana pesaba muchísimo. Por primera vez en mi vida lamenté que tuviera semejante culo. Ni logré recordar ni el Padre Nuestro porque no era religioso.
Se formó un tiroteo de ametralladora entre nuestas tropas de guardafronteras y un team de infiltración de la CIA que para que te cuento. Parecía que el mundo se fuera a acabar aquella noche de 1975. El revuelo fue tal que tuvo repercusiones históricas y hasta lo narraron en los periódicos cuarenta meses después.
La chica, naturalmente, en medio de su orgasmo, pero sin dejar de menearse, se asustó.
“¡Ay coño, Manguito ¿Qué es esto? ¿Qué coño es esto? ¿Que coño es esto que siento?
Ella siempre tenía unos orgasmos muy fuertes.
“Nos agarraron. Nos agarraron por tu culpa y nos están tirando a matar”.
Comentario de vagina way — un 2 Febrero 2009, tipo 8:54
@EL INAGOTABLEORLANDO: disculpá pero a mi me pareció muy malo.
Comentario de OLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 9:39
Vagina: Esta bien. No hay agravios.
Yo dije lo mismo del cuento
de Playo, que a ti te perece tan gracioso, pero al menos opino
algo (La repeticion de una misma frase, que ademas es el
titulo de la historia , aburre)
Los finaditos lo encontre excelente y el de la chica tetona
bastante bueno.
Este que me tomo el atrevimiento de postear (espero no
recibir muchas criticas por eso) es parte de una
novela. Dudo, aun , si incluirlo. No tiene , creo, ni una metafora.
Para mi defensa, solo tiene dos dias de haber sido creado.
Comentario de OLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 10:31
El soldado frente al escritorio se llevó los dedos en punta hacia la sien y dio los buenos días. Del otro lado de la mesa, meciéndose con ansiedad en una silla, el hombre de bigotes lo estudiaba a la espera del parte.
—Buenas tardes, mi capitán.
————————————-
Sugerencia:
“y dio los buenos dias” puede quitarse.
Es innecesario. Se repite el saludo enseguida cuando empieza el dialogo.
—————————–
Al capitán le picaban los huevos, hacía mucho calor en la habitación, pero debía mantener las formas: su rango le quitaba toda posibilidad de andar pellizcándose las pelotas frente a los subordinados.
—Corte la formalidad y vaya al grano, que no me aguanto la calor.
El soldado puso los brazos paralelos al cuerpo y golpeó los tacos antes de distender la postura.
—Tenemos los primeros resultados. La droga funcionó a la perfección.
El capitán se peinó fugazmente un lado del bigote y sonrió con regocijo.
—¿En los tres voluntarios?
————————————————-
Todo lo anterior me parece excelente.
——————————————-
—Si me permite la expresión, capitán —dijo el soldado conteniendo la risa—, quedaron rayados como compaq sin caja. O babeados como bebé con sonajero. Para que se entienda mejor, estaban más dados vuelta que soquete en un campamento…
——————————————–
Los dos primeros similes no me parecen bien logrados.
Un compaq sin caja no tiene que rayarse, un bebe con
sonajero no tiene porque babearse.
El soquete en un campamento esta mejor.
————————————-
—Bueno, bueno —interrumpió el capitán blandiendo las manos frente a la cara—. Me gustaría que me dé los datos técnicos y que corte con ese lenguaje de hippy mugroso —repuso al tiempo que ponía los pies sobre el escritorio—. Esto no es un circo, carajo.
———————————-
Yo quitaria la palabra hippy .
————————–
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 10:58
Inagotable:
, me saqué aquello , es muy desagradable. Puedes poner:
El cannon del Acorazado Potemkin y esta mejor y mas a tono con
la epoca.
Comentario de vagina way — un 2 Febrero 2009, tipo 11:48
Así corregido me suena un poco aburrido… igual como dice ese dicho de la paja en el ojo ajeno, o algo así…
Yo no escribo, ni soy profe, pero dale tus escritos a alguien de confianza que te marque los errores, tiene muchos de redacción, igual me pareció aburrido y forzado, la imagen de sexo no me llega (parece escrito por mi abuela haciendosé la transgresora), quesió; disculpá Orlando, te soy sincero… pero siga participando…
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 12:33
Para Vagina:
Esperemos otras opiniones. Ninguno de nosotros tres o cuatro
tenemos toda la verdad.
Sobre la pareja que hace el amor en la silla del salvavidas, creo
que esta bien logrado eso de hacer el amor al aire libre como
emocion . El autor ya dijo que no ha madurado la redaccion
pues parece que lo redacta en el fin de semana.
Y, el ruido de la silla que luego se confunde con las
aspas del helicoptero me parece bueno, aunque puede
mejorarse. No hay metaforas, ni hay similes. Y , la escena hay
que aceptarla como valida sin que resulte creible.
Eso debe mejorar. No es un cuento. Es parte de una novela.
Asi, que no debe juzgarse con los patrones de ese genero.
Volviendo al de Playo.
Decir hippie mugroso , en mi opinion, es una cacofonia y no es
una frase bien lograda. “Tu mugroso lenguaje” es preferible.
El simil debe usarse con cuidado:
Es preferible decir solamente “babeados” que agregar un parrafo
diciendo como estaban babeados que aporte solamenete mas
espacio.
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 12:36
El simil hay que usarlo con cuidado. Es preferible solamente decir
que estaban babeados, que ponerse a explicar como estaban
babeados y que el parrafo no agregue nada nuevo.
De todas formas, esperemos mas opiniones.
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 12:42
Corte ese mugroso lenguaje.
O, simplemente corte ese lenguaje,
Me parece superior a:
Corte ese lenguaje de Hippie mugroso.
La razon :
La frase no suena bien al oido. No fluye por decirlo
de alguna manera. Y:
Hippie, dada la imagen que tenemos es practicamente
sinonimo de mugroso.
Mario Vargas Llosa dice que para escribir bien, ay que tirar al
tacho de la basura.
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 12:42
Hay que tirar.
Lo siento, escribi ay que tirar
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 12:47
No me estoy ensannado con Playo… Espero que el me lo
agradezca.
Pero…
” a las mil novecientas ”
—
Que yo sepa, en lo militar se dice a las diecinueve horas.
Literariamente, no me parece mal.
Pero , solo por curiosidad… Ese lenguaje existe?
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 12:53
El final de la historia de Playo no lo entiendo.
Que quiere decir? Eso queda en suspenso, pero
no se que pensar.
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 14:14
Bueno. Releyendo la historia, me parece que esta bien.
Sigo penssando que hay que cortar esa misma frase donde el
oficial declara que no es pelotudo. Playo pudiera buscar otra
manera de indicarnos que si lo es.
Y sigo sin entender el final. Criticar un cuento, no significa
decir que Playo no tiene excelentes dotes de narrador.
Los finaditos impresiona de principio a fin, y es un cuento
largo. Creo que comento que no tiene nada que envidiarle
a los mejores del genero.
Comentario de Maria Tomasini — un 2 Febrero 2009, tipo 14:17
Orlando Martinez, voy a tratar de numerar mis ideas asi no me pierdo:
1) No se si es correcto publicar sus historias o cuentos en un blog ajeno, lo correcto seria abrir su propio blog. Creo, no se, me parece, podria ser.
2) ¿No es un poco atrevido, pedante, corregir la obra de un escritor aunque sea, supuestamente mejor que el?. Creo, no se, me parece, podria ser.
3) Ya que tamizo tanto, tomese el trabajo de leerlo otra vez, sin desmenuzarlo, triturarlo, disfrutelo o no, y tal vez entienda el final. Creo, no se, me parece, podria ser.
4) Reiterativa, redundante, pesima escritora, pero creo, podria ser, no se, me parece, buena lectora.
5) En cuanto a su cuento o historia, la leere con gusto en su propio blog.
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 15:25
Es increíble lo que se generó con este post. Empiezo a responder con lentitud… ¡Cuánto análisis para un texto tan poco pretencioso!
@vagina way: tomé whisky con Coca, de ahí lo meloso. Qué bueno que es Perfect day, una de mis favoritas de Velvet.
@sabalero: bien aplicado el bisturí de la síntesis, Jorge. Abrazo.
@Trinyti: un gusto leerte por acá. “Fuma” también es uno de esos cuentitos que recuerdo con cariño, celebro que te guste. El placer es mío. Lo que me contaste en Cosquín me hizo poner la piel de gallina. Pensé lo que dijo Martín un comentario más abajo del tuyo, y leérselo a él me hizo reír solo en voz alta en mi casa, nunca mejor expresado en tu bonus track lo del “sadismo áulico”, ja. Me quedé con la duda sobre qué materia, o al menos en qué año. Nunca sé qué responder en ese momento cuando pasan cosas como la de Cosquín, después me vuelvo pensando en mi deficiencia para la repregunta y lamentándome por ser tan boludo. Un gusto conocerte y nos seguimos leyendo.
@Victor Martín: todos los comentarios, salvo que puteen a alguien al pedo, son acertados. Si te ponés a pensar, hay tantas formas de verlo y opiniones como lectores se lo crucen en el camino. Creo que pienso igual que vos. A veces siento que ese famoso “contrato de lectura” del que se habla entre el que escribe y el que lee cada vez es menos leonino. Eso también me pone contento. Un gustazo.
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 15:38
salvo que puteen a alguien al pedo, son acertados.
—
Esa frase es buena. Puteen a alguien al pedo.
Muy pocas veces he esciuchado usar al pedo para dar
sentido de velocidad.. A mi, me parece excelente toda
la frase
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 15:46
Maria:
Si. En parte.
Me parece un poco improcedente poner la historia.
Le pido disculpas a Playo, principal encartado en el
asunto. Si lo estima, puede borrarla.
La puse por tres razones:
Una. Tiene que ver con lo militar y la encontre relacionada.
Dos. Esperaba escuchar algunas reacciones . Me gustaria
la amabilidad de que alguien me dijera que le ha gustado y
que no.
Tres. Veo que es un blog de gente que gusta leer
y.. Cuatro:
Esperaba “feedback” para quitarla o mantenela o cambiar
cosas.
No he dicho en ninguna parte que yo me crea mejor que Playo.
Ijala yo pudiera escribir algo como esos finaditos que te
parace que los estas viendo y te van a atacar.
Se redactar , algo, y he ganado un premio de prestigio, pero
no en literatura.
Saludos.
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 15:56
@Nicasius: avisame si encontrás alguna propuesta interesante y que no implique la sodomía. No se puede creer lo que están cobrando un café, una cabaña, un peaje. Bajen un cambio, loco. Abrazo.
@Karmakiller: abrazo y cariños para todos.
@Calandria Osorio: en la variedad está el gusto. Bienvenida, Calandria.
@Maria Tomasini: jaja, te cuento que se agotó la primera edición y me negué rotundamente a reimprimirlo. Tiene la virtud de contener por igual historias que me gustan mucho y otras que ahora releo y sé que sí o sí hay que ajustar. Cuenta con la impunidad de los primeros libros. Dicen los que saben que a los primeros libros siempre hay que perdonarlos. ¡Qué de cosas que salieron en este post!
@El_Agustín: fue muy bueno.
@Maria Tomasini: Martín de Aquende me tiene mucho cariño, pero no sabe cómo demostrarlo. Es el Humphrey Bogart de las librerías cordobesas, los que lo queremos sabemos que no hay animosidad en su maltrato. Y te cuento que me enamoré de Mientras escribo. Me pareció un acto de generosidad inmensa. Con lo único que patiné fue con su metáfora de la novela que se desentierra como un fósil, porque no la terminé de entender nunca. Limitaciones, que le llaman…
@vagina way: porque están en internet y acá todo se lee muy rápido. Tengo la teoría de que también por eso hay tantas puteadas en los foros.
@Fabiana: un placer. Cariños y abrazos.
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 16:09
@OLANDO MARTINEZ: no se puede tener todo en esta vida.
@OLANDO MARTINEZ: “axiología mata galán”.
@Martín – Aquende Libros: lo que va en negritas tiene que tener una apertura < b > (sin espacios) y un cierre, onda “hasta acá en negritas”. Al cierre se lo das repitiendo la apertura y anteponiendo al comando una barra: (< / b >) (también sin espacios). Así queda, por ejemplo, “Martín pobres clientes Aquende” (“Martín < b >pobres clientes< / b > Aquende”).
@Maria Tomasini: Wanda Dafne, aunque te cueste creerlo, existe. No puedo dar más datos (que serían muy jugosos y simpáticos) por una cuestión de secreto profesional. Gracias, María. Es bueno tener la opinión de Peguelé, no sabés con el cariño que edité ese libro.
@Martín – Aquende Libros: gracias por no dejar que se me hundan los barquitos. Muchas gracias. Estoy borrado, pero por una noble causa. Ya casi soy carpintero. Ya casi soy albañil. Ya casi soy durlero. Sí, de Durlock. Besos y abrazos.
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 16:12
Me voy a fumar y después sigo contestando.
Comentario de Carranza — un 2 Febrero 2009, tipo 16:20
Siendo esta la primera vez que ingreso, me ha gustado mucho el relato. Por lo visto, el joven escribe bastante bien por lo que procederé a aprovechar mi franco leyendo sus anteriores post.
Saludos.
Comentario de Cerdos y Cerdas — un 2 Febrero 2009, tipo 16:39
jajaja, me cagué de risa… Excelente, José
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 16:54
@Tampax ultra: con un grupo de amigos solíamos jugar al diccionario, con reglas muy simples. Uno en la mesa toma el diccionario, lo abre en algún lado y elige la palabra más rara que hay en esa hoja. Anota la definición y le dice qué palabra es al resto. Los demás también anotan definiciones para engañar a los demás participantes. Las definiciones (la verdadera y las otras) se mezclan y el que lleva el diccionario en esa mano lee todas en voz alta. Cada voto que alguien te da, es un punto. Si le pegás a la que es posta, son cinco. Nunca le pude ganar a quien ahora es mi mujer. Sistemáticamente le votaba todas sus definiciones (me daba cuenta porque apenas decía “elijo esa”, ella se tentaba y se me reía en la cara). Me hizo acordar a eso.
Está buena la idea. Ojalá alguien se pueda llenar de plata con eso. Hacer dinero escribiendo libros es menos frecuente de lo que se cree.
Es lindo esto que pasa, sí. Por un post como este cada dos años, vale la pena ponerse un blog, Tampax. Abrazo grande.
@Leandro: muchas gracias. A ver si coincidimos alguna vez en algún lado.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 2 Febrero 2009, tipo 17:01
@José Playo: Ajá, entonces acá voy a probarlo.
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 2 Febrero 2009, tipo 17:05
FUNCIONA
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 2 Febrero 2009, tipo 17:47
@José Playo: “noble causa”: eufemismo por “mi jermu me tiene a los saltos”
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 18:43
@Maria Tomasini: a riesgo de que suene como una mutua tirada de flores que empalaga, e intentando despejar afinidades, estoy de acuerdo con vos sobre el sentido de disfrute que en algún lugar citaste. De ahí que no me lleve bien con la gente que dice que, para ser escritor, tenés que leer a Borges, por ejemplo. Siempre me pregunto a dónde se pueden consultar esas reglas férreas que uno no puede trasgredir (“tenés que haber estudiado tal carrera”; “tenés que haber leído tal obra”). Vivimos en un mundo cínico (lo dijo Jerry Maguire) en el que las apreciaciones se hacen sin respeto, en el que se atropella la labor de los demás, las pasiones del resto. Cada día me cuesta más abandonar mis caprichos con lo escrito. Me hace gracia el discurso sobre la inutilidad de los blogs tanto como la descalificación lisa y llana, sin fundamentos (“lo que hace tal es una mierda”). Yo entiendo que hay un sistema “formal”, una serie de “reglas” que sugieren caminos, hasta comprendo que hay un discurso hegemónico (aunque no sé si termino de abarcarlo con esta cabecita atolondrada), pero eso no puede hacerme renunciar a mi afinidad por la incertidumbre, a mi apuesta tonta por la prueba y el error, al descubrimiento obsceno en la oscuridad absoluta. De esas cosas también se aprende, ¿no?
¿Para qué sirve escribir? En mi caso, para conseguir, puntualmente, que algunas personas lean y me lean. Ese es uno de mis motores. Si hace falta que los cuentos estén plagados de puteadas para que dos o tres lectores ideales los entiendan, si es necesario convertir lo que hago en panfletos trogloditas para lograrlo, con gusto me pongo la camiseta. Me aterra pensar que escasean los lectores, que muchos de mi generación jamás han comprado ni un libro, y que hay gente que sencillamente no lee porque no siente que nadie les esté escribiendo. Me siento Neustad (ahora) repitiendo esta cantinela del amor por el papel, de la fantasía compartida, pero hasta que no vea las cosas de otra manera, seguiré apostando así. Esa quiero que sea mi cruzada. ¿Será este motor muy popular, muy rústico, muy playo? Me importa tres caranchos (acá no puse “carajo” a propósito, para sonar a lengua romance). Los que califican de literatura menor a algo que está en internet, los que despotrican contra Stephen King, Osho, Dan Brown, etc., se la pasan midiéndose los pitos en las reuniones, a ver si sus interlocutores están a la altura de las circunstancias. Yo guardo con mucho cariño los recuerdos de las conversaciones con algunos amigos con quienes intercambiábamos libros, tertulias en las que sepultábamos el análisis académico bajo un manto de infantil disfrute como el que vos mencionás (“¿viste qué bueno cuando la mina descubre que el asesino era el marido y lo requetecaga a golpes con un pico? Fuaaa”). Puedo entender la necesidad de etiquetar (tal o cual es tal o cual cosa), lo que no comprendo es -en materia de escritura- la descalificación del autor y de sus lectores. Conozco gente que lee a Osho y que son buenas personas, y me he cruzado con cada pelotudo fanático de Borges que ni te cuento. La relación entre escritor y lector es imposible de tipificar, de ahí que sea tan mágica, y de ahí que haya tantos libros (o blogs, si vamos al caso) que se ocupen de tal o cual materia.
Esto que es virtual, (Internet y sus bitácoras y Facebook), como bien dice Casciari, es una circunstancia (hoy hay mucha gente que está acá, ¿qué necesidad hay de pensarla y criticarla tanto?) tendría que motivarnos a pensar “donde haya un lector, ahí estaré”, qué joder. Y sin embargo allá vamos, dejando que los suplementos culturales se sigan ensañando con los pichones de lectores y de escritores, sin hacer nada para evitar que con la crítica despiadada y enmascarada detrás de la fachada “académica”, se patotee la necesidad de consumir fantasía al leer y escribir, algo que es para todos un idioma universal. “Yo te voy a explicar cómo son las cosas”, me suena demasiado elitista (en materia de literatura, y por no decir soberbio). De cuando en cuando me engancho en discusiones como ésta, a sabiendas de que con ello se pierde mucho tiempo que podría emplearse para, por ejemplo, escribir. Búsquenme en la tribuna del equipo “da lo mismo si te ayuda a estar bien”. Siempre es factible buscar la perfección y el refinamiento (en la escritura) porque es una tendencia natural para todas las cosas. Los lectores necesariamente crecen con lo que leen. El problema, a mi modesto entender, es que se sigue abonando hoy la tesis de que si no leés, sos un bruto. Y entonces cada vez menos gente se anima a entrar a una librería, a una biblioteca, porque cada vez es más grande el papelón de no saber quién es Borges. ¿Cuál es el drama si no sabés? ¿De qué orto van a vivir los libreros si no embocan un puto libro por semana a alguien que caiga preguntando por “el sordo que escribía poemas”? Aprovecho esta respuesta que te escribo para poner en claro lo que pienso, porque siempre se me hace latido y muy pocas veces palabra. Y es así porque no quiero que este blog sea un espacio para aburrir a la gente, eso me pasa cuando me meto en bitácoras donde se le busca tanto el pelo a la leche que me como el monitor a bostezos. Se lo he dicho también a Martín de Aquende más de una vez (también sin anestesia, también sin que me dé bola), no tenemos que ser tan categóricos, no podemos medir a las personas por lo que leen y consumen, porque es una forma de escindirnos a nosotros mismos.
Si hay una pregunta que tiene que retumbar en el cráneo cultural de todas las personas que tienen algo que ver con lo escrito, esa pregunta tiene que ser ¿cómo hago para llegarle a la gente que no quiere leer? O ¿por qué hay gente que no quiere saber nada con los libros? Si los que leemos cada vez somos menos, ya no habrá con quién comunicarnos con el idioma de la fantasía, y eso es triste. Es como crecer de golpe. ¿Es necesario “bastardear” la literatura, apostar por fórmulas ya probadas, actualizar lo que producimos? Puta si no. Yo creo que esa debería ser la premisa para toda persona que se quiera dedicar a esto (no sé bien qué es “esto”), porque sí o sí todos los que llenamos papeles y monitores necesitamos de un ojo en la vereda del frente para que la magia funcione.
Dejemos de tratar a las palabras con guantes blancos, que las personas, todos los días, usamos el lenguaje como la mierda. Si queremos cambiar algo, empecemos a usar la inteligencia y la sutileza. Sobran las pruebas de que la letra con sangre entra y no por eso enamora.
Si me buscan, estoy en el carajo.
José.
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 18:44
@ORLANDO MARTINEZ: agradezco el trabajo del análisis, pero me resulta demasiado microscópico. Hay cosas que podemos discutir, que seguramente son mejorables, pero hay también un cuerpo más grande que se vale de una piel tejida con los giros idiomáticos localistas y que -adrede- pretendo conservar, exacerbar, denotar, porque está muy presente en mi entorno, en lo que vivo a diario.
Me parece que, salvo contadas excepciones, los relatos que publico no están planteados como “textos sin fronteras”, o como exponentes del castellano neutro. Mucho menos, diría, están reñidos con pretensiones académicas. Lo “bien” y lo “mal” siempre me ha dado alergia, porque como discurso expone un halo correctivo que, en lo personal, siento que paraliza (por favor, entiéndase que todo esto que digo es MUY personal y que todo es discutible, sólo estoy exponiendo mi punto de vista).
Creo que ese es un grave error minar el camino al disfrute literario con tanta seriedad certificada, con tan pocas licencias, y no lo digo sólo por tu comentario, que me parece que puede ser. Todo lo que digamos sobre algo hará que los demás piensen, estemos de acuerdo o no con lo dicho. Esto no es un aula con un pizarrón atestado de apuntes de Saussure, es un patio con campana que no excluye las discusiones bizantinas. Acá pasamos el rato leyendo pavadas, coincidiendo en nuestros recreos, esos que nos damos minimizando la planilla de Excel para buscar algo que nos distraiga. Si a alguno le sirve tensar tanto la cuerda, sírvase nomás. Que tenga en claro que obviamente lo que hay se puede pulir para quitar los errores muy groseros y entonces todo será mejor. Me gusta respetar el sentimiento del lector que no se cuelga tanto con lo técnico, porque es a él a quien quiero seducir, a él que a veces está cansado, que no tiene ganas de pensar tanto después de soportar a un jefe hijoputa y que sólo busca tragarse los párrafos como si fueran empanadas en un mostrador antes de seguir viaje.
Pienso que si analizamos muy a fondo algunas cosas en pos de la excelencia, tenemos que cerrar el blog y ponernos a terminar nuestra novela interminable en la más absoluta soledad. Yo valoro mucho que podamos discutir así, con esta libertad, cosas tan reñidas con la pasión. Pero también creo que -necesariamente- el universo literario es una espiral cíclica que actualiza temas, modos, formas y tradiciones de generación en generación. Sólo así pueden inventarse cosas que embriaguen al lector desprevenido que se engancha sin saber por qué. A mí me gusta pensar que alguno (que nunca lo dice) por ahí descubre por un post a otros autores (cordobeses o no) y que esta posta le sirvió para tomar aire.
Insisto con que es bueno el ejercicio de autopsia, aunque no simpatice con apretar el escalpelo hasta tocar el hueso. Yo siento que los blogs que necesitan clínica abundan, y que lo que cada uno puede aportar será parte de esa piel que te decía, algo que a veces tiene sentido y otras no, para unos y otros. De lo que estoy seguro es de la inexistencia de la verdad absoluta. Recuerdo, por caso, tu comentario acerca del relato “La irrupción de los finaditos” (que te gustó) y el comentario acerca de mi última mudanza (que no tanto). En éste último decías no estar seguro de la existencia del “enduido”, y yo tengo tanto de ese material en mi casa, que cuando te leí, pensé: “qué tranquila era mi vida cuando tampoco sabía que esta mierda existía”.
Que haya paz.
De mi parte ya ha salido todo lo que debía salir para que se entienda que es un relato simple en el marco de un blog que no es de literatura. Estoy abierto a las sugerencias, las celebro, las aplaudo, y me cago de risa cuando son del tipo “boludo, escribiste pereza con ese”. Con lo que no me llevo bien es con el lápiz rojo que anula párrafos. Si hay amateurismo, que se note. A veces es frescura. A veces contagia entusiasmo.
Qué largo todo esto,
José.
Comentario de José Playo — un 2 Febrero 2009, tipo 18:47
@Carranza: qué lindo, Carranza. Que le aproveche. Un gusto tenerlo por acá.
@Cerdos y Cerdas: ¡muchas gracias!
@Martín – Aquende Libros:
(el guiño va por los dos comentarios).
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 19:55
Gracias, Playo por dedicarme tanto tiempo.
Ahora recuerdo ese comentario de enduido. Es una especie de
bicho fantastico. Lo di como irreal .No le preste mucha atencion al
asunto.
Te repito que tienes muy buena pluma . Unas cuentos los
he encontrado excelentes. Una de las cosas que me gusta de
los Finaditos es como pones a los personajes a correr por los
pasillos del banco. Las entradas de golpe estan muy bien
narradas. Alli , creo que lo unico que te sennalo es que uses
un lenhguaje accesible para todos. No soy argentino, como sabes,
y se me escapan algunas ideas.
Los mensajes de texto entre el tipo y la
esposa estan formidables, con las faltas de ortografia que
normalmente llevan.
Yo no se los demas participantes, pero yo quiero leer mas
de ese tipo de literatura.
Este ultimo pudiera mejorarse, pero si tu idea es limitada y no
buscas la perfeccion, no tengo mas nada que opinar al respecto.
Pienso que todos podemos formarnos criterios del trabajo
ajeno y tambien que es mas facil ver la pajilla en el ojo ajeno
que la estaca el propio, como me sennala un comentarista y me
disculpo en la parte que me corresponde en todo esto.
A Victor Hugo, por ejemplo, y a lo mejor me entran a palo
sus fanaticos, pero si lo tuviera delante le diria.
?Como se te ocurre escribir un capitulo describiendome
las alcantarillas de Paris?
De unos pocos escritores, no tengo absolutamente nada que
criticar. De Kafka, por ejejmplo y de Stendal.
“Tira esa mierda de capitulo , Victor Hugo. ?A quien carajo le
importa si una tuberia gira en Notradame y mide no se cuantos
metros? ”
No creo que se necesiten miuchas licencias para darse cuenta de
que a ese maesttro , se le va la mano en ese capitulo.
Ahora me estoy leyendo “El testigo” Una policiaca de Dee Hender
son. La traducion al espannol debe ser mala, supongo.
Leo en la caratula que fue un exito. Voy por la pagina 268
y lo encuentro super mediocre todo.
Saludos.
Comentario de Maria Tomasini — un 2 Febrero 2009, tipo 22:52
COMO SIEMPRE, GRACIAS SEÑOR JOSE PLAYO
Comentario de OLANDO MARTINEZ — un 2 Febrero 2009, tipo 23:16
JI JI . ji, ji, ji:
Al fin lo agarro. El final es bueno, sorpresivo
y original, como los finales de O’ Henry.
Solo me doy cuenta leyendo el
comentario de Playo.
Sin leer esto:
“ellos son, efectivamente, los voluntarios”
nunca me hubiera dado cuenta.
Comentario de MR — un 3 Febrero 2009, tipo 0:09
Che, Playo, por razones amorosas este porteño va muy seguido a Córdoba, pero siempre se olvida de hacerte una pregunta: ¿quedan ejemplares de alguno de los dos libros de Peinate? De ser así, ¿dónde se pueden conseguir?
Abrazo,
MR
Comentario de José Playo — un 3 Febrero 2009, tipo 10:11
@ORLANDO MARTINEZ: historias como la de los finaditos me entusiasman, pero las limitaciones propias del blog con respecto a la longitud de los textos me hacen levantar el pie del acelerador. Se agradecen los comentarios, sé que hay buena intención, y no deja de sorprenderme la buena voluntad que se necesita para deglutir relatos que se valen de tantos modismos locales, de tantos giros caprichosos. Es todo un tema la falta de tiempo para responder a los comentarios, sería muy lindo poder contestar todas las intervenciones. Muchas gracias, Orlando. Saludos.
@Maria Tomasini: las que la adornan, Tomasini.
@OLANDO MARTINEZ:
Comentario de José Playo — un 3 Febrero 2009, tipo 10:12
@MR: gracias por el interés, mi estimado. Podrás hacerte de la cantidad de ejemplares que desees de todo cuanto tengo editado en la única librería en la que deposito mi confianza, la mejor de Córdoba, la más completa, la más especializada en autores vernáculos, la que mejor trata a sus clientes…
Si no lo conseguís ahí, no dudes en pasar por Aquende Libros, en la galería San Martín (tiene entrada por uno de los laterales de la plaza homónima).
Si te atiende un señor de gran tamaño y ojitos tiernos que se pierden en una barba tupida, pregúntale por mí, porteño enamorado; se llama Martín y cerca del mediodía tiene mejor humor que bien temprano por la mañana. Es de la clase de mercenario que, de onda nomás, pone mis libros en la vidriera.
Aquende Libros
San Martín 48 local 5 – Galería San Martín
Córdoba, Argentina
+0054 351 4270859
+0054 351 5915473
aquendelibros@arnetbiz.com.ar
aquendelibros@argentina.com
Cariños,
José.
Comentario de El Mauri — un 3 Febrero 2009, tipo 10:32
a la mierda!!! me comí todos los comentarios uno atrás del otro y de corrido.
Excelente todo lo que dicen y decís. Y lo que mas me gusta es que todo se dijo con elegancia, con respeto.
A mi el cuento me cagó de gusto. Coincido con Nando en que No me considero para nada un lector inteligente, no soy un lector analizador, sino mas bien relajado, me dejo convencer por lo que se narra, y vivir esa magia mientras dure, eso me trae mas satisfacciones que la de descubrir la trampa o truco del narrador. También coincido con Nando en que Podria decir, no me interesa conocer la formula de la coca cola, pero me gusta mucho tomarla……con branca, pero eso es otro tema.
A veces soy intolerante con lo que lee la gente (coelho por ejemplo), pero tenés razón en que el fin es lo positivo. Entiéndase que por “el fin” me refiero a acercar a mas gente a los libros. Veo a mis sobrinos y pareciera que los libros transmitieran alguna enfermedad contagiosa y viral para la que no hubiera cura… les huyen. Y pienso con el amor que yo leía “Cuentos de la selva” o “Tom Sawyer” cuando tenía esa edad; pienso en el disfrute que me producían los libros de Verne… y al verlos huir de los libros de esa forma, no puedo sentir otra cosa que tristeza. Pero te cuento con orgullo y para que te sientas orgulloso vos también, que le dí el libro de peinate a mi sobrina de 13 años y la hice leer un par de boludeces y me dijo: “es muy gracioso ese libro” (obviamente la hice leer el relato de una incontinencia entre otros).
Iba a decir mas cosas pero me cortaron la inspiración.
Un abrazo grande José
Saludos a la banda
Comentario de ORLANDO MARTINEZ — un 3 Febrero 2009, tipo 10:44
Dice Javier:
Me gustó. Pero voy a cometer una imprudencia, algo que nunca se debe hacer después de una lectura rápida, presuroso como estoy por abandonar la oficina y volver a casa.
¿No te parece que al utilizar desde el comienzo las voces “el capitán” y “el soldado” estás siendo desleal con el lector? Me refiero a la voz del narrador, no a los diálogos. ¿No sería justo que el lector se engañe a través de los diálogos (”digamé, soldado”, “sí, mi capitán”) y no por la complicidad del narrador, que los nombra de ese modo aún cuando sabe que no lo son?
————-
Digo yo:
Si. Opino como Javier. El mismo narrador omniciente (creo que lo
escribi bien) les llama capitan y soldado en los dos primeros
parrafos.
Y luego describe como el soldado taconea y se distiende de su
posicion de atencion. (Muy buen parrafo)
El lector, inmediatamente se hace la imagen.
Por eso, y quizas por el cansancio, no me doy cuenta de ninguna
manera de la estratagema final.
Lo que propone Javier seria un juego mas “limpio”, solo que si
el lector se da cuenta, ya pierde la gracia.
Volviendo a mi critica, constructiva que es la unica que se permitia
en mi pais, pienso que si se reduce el numero de veces
que aparece la palabra pelotudo, el cuento ganaria muchisimo.
Se que es una palabra, como Guevon, que se usa mucho,
pero por lo menos, a mi, ambas me paracen chocantes.
Es dificil criticar sin trazar la linea si se hace por ayudar o por
darse, uno mismo, brillo. ji, ji, ji. Leyendo los finaditos, senti
envidia. “!Conno! porque yo no puedo escribir cosas asi.”
Saludos a todos.
Comentario de José Playo — un 3 Febrero 2009, tipo 20:11
@El Mauri: son un montón, ja. Huelga aclarar que pensamos lo mismo. Ya lo habíamos discutido alguna vez en la vieja versión del blog, creo. Es muy lindo lo que me contás, bolú. Gracias y un abrazo grande, chango. Espero que andes muy bien.
@ORLANDO MARTINEZ: gracias, Orlando. Estuvo muy entretenido el cruce de opiniones y lo que salió de todo esto. Abrazo.
Comentario de Dorotea — un 3 Febrero 2009, tipo 21:00
U
Comentario de Dorotea — un 3 Febrero 2009, tipo 21:05
Un placer el nivel alcanzado por la discusión! che, así da gusto y responsabilidad. Qué bueno animarse a compartir de esta forma. Saludos a todos.
Comentario de notanythinggoes — un 4 Febrero 2009, tipo 23:36
excelente relato, el estilo circular, creo que alguien menciono eso. muy bueno
Comentario de Rocío — un 5 Febrero 2009, tipo 10:26
Me gustó!
Siguiendo la línea de Javier, y en otra vuelta de tuerca, nombraría a los personajes como “el capitán” y “el soldado” sólo una vez que el otro les haya dado ese lugar en el diálogo. Es decir, dejaría que cada uno presentara al otro con el rol que tiene, y recién ahí los nombraría en el texto, porque de esa forma el narrador sólo repite lo que dice cada personaje en el diálogo, y no se compromete en una mentira. Sólo al final y releyendo desde el inicio el lector entiende que él solo se enredó en el texto, pero que no hay trampa del narrador.
Por ejemplo, en la frase inicial sacaría “El soldado…” para comenzar con “Frente al escritorio se llevó los dedos en punta hacia la sien y dio los buenos días. Del otro lado de la mesa, meciéndose con ansiedad en una silla, el hombre de bigotes lo estudiaba a la espera del parte.
“—Buenas tardes, mi capitán.
“Al capitán le picaban los huevos, hacía mucho calor en la habitación, pero debía mantener las formas: su rango le quitaba toda posibilidad de andar pellizcándose las pelotas frente a los subordinados.”
Luego, que el capitán lo llame al otro “soldado” como para presentarlo:
“—Corte la formalidad, soldado, y vaya al grano, que no me aguanto la calor.”
Y desde ahí sí el narrador puede empezar a referirse al otro como “soldado”.
Se entiende? Es como en “Sexto Sentido”: durante la película uno cree que Bruce Willis interactúa con otros personajes además del chico, pero sólo al final y viéndola de nuevo se encuentra con las sutilezas que pone el narrador para que el espectador “se imagine” que hay interacción y se sorprenda al final. Me enredé mucho?
Saludos!
Comentario de eli — un 6 Febrero 2009, tipo 13:25
hola Jose
la verdad es que lei tantos comentarios que ya me olvidé del relato!! voy a tener que leerlo de vuelta, pero sin duda me había gustado porque pense en mandarselo a un amigo.
por otro lado con tu blog me pasa que cunado veo 98 comentarios me refriego las manos antes de leerlos y anticipadamente disfruto lo que se que vendrá, porque esa es una de las cosas que mas me gustan de tu blog (esto te lo he dicho muchas veces pero es así) me gusta la calidad de lo que escribis y de los que te leen y comentan.
como siempre un placer pasar por aqui
saludos desde mendoza
Comentario de 100 clavado — un 6 Febrero 2009, tipo 20:01
hola jose. primero que no me queria perder la chance de clavar las tres cifras a primera. segundo que te queria decir que muchas veces no entiendo mucho sobre lo que discuten pero esta bien que se discuta si no se putea la gente. tercero que quiero que sepas que el primer libro que lei fue gracias a vos pero no fue el tuyo (despues lei el tuyo ) y cuarto que me identifico mucho con tu discurso sobre la literatua por que es una materia que me la lleve siempre en el cole( no cazaba una ) y si la profe que tenia ( la vieja del campo que quemo el mate con los poemas de borges ) se entera que de ves en cuando me compro un libro y leo algo se muere.
bueno loco. eso eso como decia el chavo. no le des bola a la gilada y segui haciendo la tuya que somos muchos los que te bancamos a muerte.
Jorgelino.
Comentario de NANDO — un 9 Febrero 2009, tipo 2:04
Franchella y Disi, tambien del Sel. Es innegable que son los actores del relato, tiene ese nivel de absurdo y donde mas se nota, creo, es cuando el capitan repite la frase que titula la obra. Uno se imagina al negraso todo bañado en chivo, con los bigotes teñidos por el faso, los que acaricia como a un gato con sus uñas mugrientas. Negraso igggnorante que repite una y otra vez, tratandolo como un pelotudo al otro, la pregunta. Esa creo es la clave para que el lector se convenza que es realmente el capitan y mas aun, le tome ese cariño que uno le toma al personaje del comico Disi, comisario garka putañero e ignorante que lamentablemente le cazla tan bien porque asi estamos acostumbrados. Tambien te lleva para ese lado. ¿sabes quien es Emilio Disi, Orlando?
El soldado sometido con tintes de mariconazo en sus metaforas, el CAPITAN hace resaltar muy bien tildandolo de Hippy, (como dice capusotto “el hippie es puto”, el que lo vio lo entiende)………no sé, a mi Humilde entender, es muy completa. Este culiao de jose comprime tan bien todas estas imagenes en un texto tan corto que merece un aplauso al cerrarse el telon, no por el final, sino por la obra completa, que ya la “ves” desde un comienzo, como a la Nelly.
A quien no le habra tocado cruzarse con un oficial que en tono soberbio y pedante, le repite frases de este estilo una y otra vez?
Ahora se me puso en la cabeza leer los finaditos, ¿en que libro esta?, aparentemente voy a terminar comprando todos tus libros.
Muy bueno che, me hiciste agarrar el habito de leer que ya habia perdido, eso, aunque parezca poco, es mucho boló.
caraepoio
Comentario de desencontrada — un 9 Febrero 2009, tipo 10:07
Muy linda historia, bien contada!
besos
D
Comentario de elrober — un 21 Febrero 2009, tipo 19:12
José, voy a hacer un intento, desde mi simple posición de lector que se emociona cuando defendés con tanto ahinco tu laburo de entretener más allá de todos los formalismos, por convencerte de que abandones esa poco mascullada decisión tuya de no incursionar en el terreno de la novela, comenzando por recordarte que peso 120 kilos y mido 1,90 y terminando por asegurarte que si llegás a los 40 y no hay ninguna novela de Playo en la vidriera de Aquende, a donde te cruce te voy a meter semejante trompadón que tus niñas van a tener pesadillas en las que tus moretones les cuentan dibujitos de Alejo y Valentina con voces y todo. O sea, haceme la gamba y por favor terminá esa del viejo culiador Mario Chubut
Comentario de José Playo — un 23 Febrero 2009, tipo 0:36
@Rocío: nunca te agradecí por la sugerencia, porque finalmente tu cambio quedó bárbaro.
@elrober: ¿y ahora qué hago? ja.
Comentario de alvaro — un 25 Febrero 2009, tipo 16:36
hay hay hay… siempre vuelvo a esta pagina. sobre todo cuando me quedo sin que leer mientras me hecho una loza. un gusto como siempre por nuestra comunicacion anual, y lamento no haber leido mas de lo que lei en mi corta vida para poder entender del todo este cuento. voy a imprimirlo y llevarselo a mi abuela, que leyo mas libros q cualquiera que yo conozca. como sabe esa vieja. en fin, estoy desactualizado totalmente y no se si sacaste otro libro o nuevas revistas. me quede en el libro de peinate, el que sacaste desp de peguele…
un abrazo querido escritor de mis mejores momentos mientras cago
Comentario de Rocío — un 16 Marzo 2009, tipo 14:31
De nada José, me alegra que haya funcionado.
Saludos!