Peinate que viene gente


Hay que pensar que está bien para empezar

Rafael era culón. Así como algunas personas se distinguen por el tamaño de sus orejas o por el largor de las pestañas, a Rafael lo ubicabas porque de la cintura para arriba era una persona, y para abajo, dos.

Muy culón.

Sus nalgas eran el tópico recurrente en el patiecito interno, el único lugar en la empresa donde se podía fumar. Rafael se la pasaba llenando planillas con su voluminoso culo encallado en la silla frente al monitor, observándolos de reojo. El que más hablaba de él era Moroni, que parecía usar el tiempo fuera de la oficina para pensar chistes sobre los cantos del compañero. Lo apodaba de mil maneras, pero su preferida era “Nalguitas”.

Siempre deslizaba algún comentario hiriente cuando pasaba junto a él:

—Tenemos que organizar una ida al casino con el Rafa —decía mientras le palmeaba la espalda—: con semejante culo no podemos perder.

Una vez alguien descubrió que Rafael comía, solo, en el baño. Abrió la puerta sin golpear y se lo encontró sentado sobre la tabla del inodoro, con el culazo desbordando hacia los costados y una mochila sobre las piernas, de la que asomaba un descomunal sánguche de salame. O mortadela. Pudo ser mortadela. El que lo encontró sólo recuerda que le preguntó:

—¿Qué hacés morfando acá, gordo?

Pero Rafael no contestó. Se limitó a zapatear en el piso con la boca llena, indicándole al intruso, con gesticulación exagerada, que cerrara la puerta. Moroni se enteró en el acto y unos segundos más tarde irrumpió aparatosamente en el baño para robarle la mochila a Rafael y vaciar el contenido sobre un escritorio.

—Por favor —rogaba Rafael con las manos entrelazadas frente al pecho—, por favor damelá.

—Gordo, con razón criás semejante culo —se burlaba Moroni al tiempo que extraía del interior el contenido y lo exhibía delante de todos—. Mirá: alfajores… Chocolates… Bolsita de caramelos… ¡Nalgón hijo de puta, tenés un quiosco en la mochila!

Ya vamos a volver sobre Rafael y su culo. Ahora es importante que adelantemos un poco la historia hasta llegar a una oficina en la otra punta de la ciudad, donde…

… Joaquín Delgado Milgas despierta y abre un solo ojo. El otro está muy hinchado y sangra profusamente. Siente que mira a través de un bife cocido que late con independencia sobre su cara. También le duele mucho un costado. Es un dolor que corta la respiración. Ruega que sólo sean un par de costillas rotas.

Una potente luz le siembra la vista de un blanco que hiere. Comprende que está todavía en su escritorio y que alguien lo apunta con la lámpara directamente a la cara. Gime de dolor cuando intenta mover los brazos y descubre que tiene las manos atadas a la espalda. No se ha dado cuenta porque los nudos están muy apretados y se le ha cortado la circulación, es como si cargara con el peso muerto de los brazos de otra persona. A medida que sus pupilas se adaptan, distingue una silueta detrás de la luz. Es un hombre. Fuma. Lo mira. Se ríe.

—Por favor —dice Joaquín.

La respuesta es un escupitajo caliente que hiede a tabaco rancio.

—Shhh, no habléi. No digái nada.

Hace caso. Las piernas también le duelen. Tal vez porque lo han pateado estando en el piso. Recuerda vagamente una golpiza. Su mente rescata los segundos anteriores al desmayo y empieza a reconstruir la secuencia: está en la oficina del diario. Es el editor de Policiales y se ha quedado para cerrar una nota. Busca, concentrado, un dato entre la marea de papeles del escritorio cuando recibe el primer golpe en la cara. Tal vez con el aparato del teléfono. Sí, fue con el teléfono, por eso asocia el dolor en el ojo con la campanilla y el ruido del plástico rompiéndose contra los huesos. Arco superciliar derecho. Así se llama. Decúbito dorsal, así cayó al suelo. Pero primero de espaldas. Entonces le llovieron las patadas, los pisotones. Y después no hay nada, oscuridad, jadeos, silencio.

—Te crí que soi gracioso, vo —dice la silueta antes de correr la lámpara.

Frente a él queda un rostro enfundado en una capucha negra. Sólo asoman los ojos rojos, desorbitados y anclados en la tela. Cree reconocer algo familiar en la voz, pero todavía está aturdido y el cuerpo empieza a latirle por todas partes, como si su organismo fuera una ciudad bombardeada que envía reportes telegráficos tardíos sobre el daño de en algunas zonas periféricas. Lo que más le preocupa es el dolor en las costillas. Ahora está seguro de que algunas están rotas. Imagina los huesos blancos hincándole la carne. O el pulmón. Duele mucho al respirar.

—Si quiere plata… —alcanza a decir antes de recibir un culatazo en la boca.

Ahora siente la huella filosa del golpe marcándole una hendidura vertical sobre los labios. Le toma un instante descubrir que lo que rueda sobre su lengua es un diente caliente y resbaloso, partido por el golpe del revólver. Ya habrá tiempo para inspeccionar lo que ahora es una hinchazón palpitante que irradia electricidad hacia el interior de su cabeza y que seguramente necesitará, al menos, seis puntos. Tres arriba, tres abajo. Un ardor abrasivo le nace debajo de la nariz y la sangre le baja por la barbilla hasta empaparle la camisa. Si no lo estuviera viendo, pensaría que se trata de una taza de té volcada sobre el pecho.

Dejemos, por el momento, que el Joaquín éste sangre un poco y se debata en la incertidumbre. Él cree conocer al agresor, pero hasta acá no tenemos más datos. Es preciso que ahora avancemos un par de semanas. Tres, cuando mucho. Es una mañana diáfana en el campo…

… sólo quedan hectáreas de rastrojos quebradizos cubriendo una tierra reseca por debajo. Un mes para que se vaya el invierno. A cada paso, una fina nube de polvo envuelve los zapatos. Agosto es frío, el aire quema las narices y la tela de los pantalones se siente como ráfagas de hielo acariciando las piernas. El detective de la capital avanza hacia los tres policías que aguardan con las manos en los bolsillos debajo de un espinillo, al pie de una loma. Estrecha las tres manos duras y resecas, saluda con nubes de vapor en el aliento:

—… nosdías, chogusto, comolevá.

Del bolsillo del sobretodo saca una libretita y una lapicera. Después se lleva un cigarrillo a la boca y pregunta si tienen fuego. Uno de ellos, el policía más gordo con el bigotito recortado prolijamente, le tiende un encendedor.

—¿Quién lo encontró?

El del bigote le informa que fue un peón del campo que estaba buscando una vaca y que se acercó a mirar porque los perros husmeaban y tironeaban algo que había bajo el arbolito.

—Pensó que podía ser la vaca. Hay mucho cuatrero en la zona.

—Pero no era la vaca —agrega uno de los policías. Lo dice levantando las cejas, como paladeando el escándalo. El de bigotes lo reprende con la mirada y todos guardan silencio. El detective anota en la libretita y después les pide los nombres.

—Cabo primero González; cabo Rizzotti; subcomisario Fuentes de Altuna —dice el de bigotes.

El detective toma nota y observa la zona. Sobre la línea del horizonte, interponiéndose frente al sol, hay un rancherío. Frente a la casa hay un grupo de siluetas negras que los miran. Algunos están apoyados en el alambrado. A pesar de la distancia, el detective distingue tres niños, una señora y dos adultos. Se escucha un gallo que canta desde la casa. El viento frío hace doler las orejas.

—Si no haría frío, lo descubrían por el tufo —dice el uniformado adepto a los comentarios dramáticos.

Los tres ríen. El detective vuelve a anotar en la libretita.

—Masculino, cuarenta años, disfrazado de cura —retoma con seriedad el subcomisario.

El detective levanta las cejas y lo mira.

—No creo que sea cura en serio, porque los curas no usan ropa interior de cuero —sentencia.

El detective ladea la cabeza y mira el cuerpo que yace detrás de los uniformados. La sotana abierta deja ver un calzoncillo minúsculo de cuero con un corazón de brillantina sobre los genitales. También un corpiño con tachas que cubre la mitad del pecho peludo. El occiso lleva las uñas pintadas de negro y los ojos delineados.

—Putazo, el cura —dice el de los comentarios dramáticos.

El detective les pide que aguarden junto al cuerpo mientras llega el móvil de la judicial. Los hombres asienten y le preguntan si pueden acercarse a la casa a tomar unos mates. El detective les dice que sí, pero que no pierdan de vista el cuerpo. Y que no dejen que los perros se acerquen, porque falta peritarlo.

Ahora volvamos…

Tenemos un muerto en el futuro y algunos potenciales candidatos a estirar la pata: el Rafa, Moroni, el periodista golpeado, el golpeador e, incluso, el propio narrador.

Pintaba bien, pero lamento no tener una respuesta al enigma, toda esta historia nació con el capricho de empezar un cuento con la frase “Rafael era culón”. Lo demás no tiene la más mínima importancia.




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  1. 1

    Comentario de Grachu un 25 mayo 2009, tipo 1:38


    Mirá que sos caprichoso vos, che.


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  2. 2

    Comentario de Jackie un 25 mayo 2009, tipo 1:39


    Me gusta pero me dejaste como si en pleno franeleo, la mujer se arrepiente y al hombre lo dejan con dolor de huevo… y eso que no tengo la más pálida idea de cómo sea ese dolor…

    Beso!


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  3. 3

    Comentario de Nevermind un 25 mayo 2009, tipo 1:57


    Jajaja, me hizo reir tu final (final?). Muy Lost lo tuyo, con eso de los flashforwards….

    @Jackie: el dolor de huevos es sólo comparable a un pelotazo en una teta. Me contaron.


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  4. 4

    Comentario de il Santi un 25 mayo 2009, tipo 2:08


    Qué raro vos… “suspensión neumática” te voy a apodar… Meta suspenso y al final un suspiro de “la puta, otra vez se cortó la luz y me perdí el final de la película con actores desconocidos y que la agarré empezada”…

    Supongo que al próximo cuento le vas a meter un final aunque sea a presión eh?

    Un abrazo playo…


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  5. 5

    Comentario de Dani un 25 mayo 2009, tipo 2:22


    está bien para empezar… ponele.


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  6. 6

    Comentario de júpiter un 25 mayo 2009, tipo 2:54


    @Nevermind: te lo debo haber contado yo cuando jugaba al futbol en el “sportig trava”, de otra manera quien puede equiparar los dos dolores?


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  7. 7

    Comentario de Jackie un 25 mayo 2009, tipo 3:01


    Never, afortunadamente nunca recibí un pelotazo en la pechuga, así que no te puedo decir, capaz que el dolor de huevos se podría comparar con cólicos menstruales, y esos sí son la muerte chiquita.

    Bueno, regresando al tema, sí, me quedé “a medias” pero la historia me gusta, sería patético encontrarme con un culón dándose atracones de pasteles en el baño… puaj….


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  8. 8

    Comentario de Despeinada un 25 mayo 2009, tipo 6:56


    En una peli preguntaba un tipo blanco reencarnado en negro:

    - Y cómo diablos se conquista a una Negra?
    - Igual…la única diferencia es que cuando gritas CULONA! la blanca se ofende y la negra se crece.

    Esto lo he recordado con tu frase Rafael era culón… debía ser muy blanco para sentirse mal por ello XD


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  9. 9

    Comentario de sabalero un 25 mayo 2009, tipo 9:20


    Anda hacete c…
    Me molesta mucho, pero mucho, la gente como Moroni, aguante el gordo culon que comia en el baño.
    Jackie, el problema con el dolor de huevos no es el dolor en si no la calentera con lamina hija de puta, la ganas de matarla (en sentido literal y figurado) y la ganas de agarrarte la pija con la puerta que te quedan.
    Playo, ¿se puede decir pija en este blog? Ponele un final y dejate de joder!!!!


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  10. 10

    Comentario de Lale un 25 mayo 2009, tipo 9:38


    Mi final alternativo:

    Moroni es el “cura” del cuero. El periodista publica el suceso en.. bueno, la sección “Sucesos” del diario. Alguien lo manda torturar por hacerse el vivo con la nota, y revelar detalles de los posibles implicados. El que lo manda a torturar es el culón de Rafael.

    Ahora, ¿por qué Rafael querría vengar la muerte de aquél que lo acosaba por el tamaño de sus nalgas en la oficina? Fácil. Moroni y Rafael eran amantes. Los comentarios mordaces eran sólo una cubierta para que los compañeros de laburo jamás sospecharan la relación.

    ¿En qué circunstancias fue encontrado Moroni disfrazado así? ah bueh loco, no te puedo armar toooda la historieta…!

    Lo único: todo lo anterior tendría sentido si la secuencia de tiempo fuera exactamente al revés que la descrita por José.

    Saludos!!


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  11. 11

    Comentario de Napoo un 25 mayo 2009, tipo 13:34


    Yo alguna vez tuve un amigo culón. Le decíamos “culo de papa”. Siempre sospeche que tenia el deseo de darnos una zurra a todos, pero su carácter moderado se lo impedía.

    Raro relato, sobre todo por el no final.

    Saludos!


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  12. 12

    Comentario de ociredef un 25 mayo 2009, tipo 15:06


    tenés material como para hacer una temporada de serie yanqui…


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  13. 13

    Comentario de Caminos un 25 mayo 2009, tipo 18:59


    Quedé como tratando de mirar detrás de una foto…
    O como un caza talentos al pederse el gol del crack que fue a ver por atender el celular…

    1 pregunta + 1 afirmación:

    1-¿Porqué será que personas como Rafa son tan pacientes en la vida real y no mandan de una al diablo al burlista de turno?

    2- Todos tenemos, en algunos más visibles que en otros, nuestro lado burlón.

    Saludos


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  14. 14

    Comentario de Monsieur Côtelette un 25 mayo 2009, tipo 19:07


    Exigo que me reintegre los siete minutos que perdi leyendo este relato.


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  15. 15

    Comentario de tavo un 25 mayo 2009, tipo 19:30


    @Monsieur Côtelette: siete minutos que hubieramos aprovechado en una porno de bajo presupuesto.


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  16. 16

    Comentario de Salvador un 25 mayo 2009, tipo 22:28


    Naaaa. Andá cagá.
    Seguí lo del culón por lo menos.
    Voto saber como mueren todos.


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  17. 17

    Comentario de licha un 25 mayo 2009, tipo 22:51


    jijijiji, esto de leer y mientras chatear con mi mamá, me mató! primero pensé q el viaje en el tiempo habia sido para atrás, y despues bueno, yo q el curita es Moroni…si el culo inspiró el título, q el culo se haga cargo del final!!!
    jejeje


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  18. 18

    Comentario de Gonz@lo un 25 mayo 2009, tipo 23:10


    Uno de estos días van a empezar a salir notas en los diarios sobre un nuevo asesino serial. La sociedad se rasgará las vestiduras una vez más. El psicópata asfixia a su víctimas; todas ellas son encontradas en el baño de sus casas con un sánguche de mortadela enterrado en el culo.
    Nadie nunca sabrá que hizo que un tal Rafa actuara de esa forma…… tan bueno que era……….


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  19. 19

    Comentario de Lilith un 25 mayo 2009, tipo 23:23


    Ehm… fue como estar leyendo un episodio de Savarese, levantarse a orinar -lo otro no porque sino acompañaba la Intervalo- y, al regreso, continuar leyendo a Pepe Sánchez…


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  20. 20

    Comentario de tavo un 26 mayo 2009, tipo 2:06


    @Lilith: que lastima que Pepe Sanchez se haya retirado. Manu lo va a extrañar.


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  21. 21

    Comentario de Lilith un 26 mayo 2009, tipo 2:30


    @tavo: como decirle… cuando este Pepe Sánchez se retiró, Manu no era ni esperma en los túbulos seminíferos del tata.


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  22. 22

    Comentario de mariano463 un 26 mayo 2009, tipo 12:24


    muy bueno José, lástima el último párrafo que dan ganas de cagarte a piñas, jeje. abrazo. Habrá un continuará de esto? suspenso……


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  23. 23

    Comentario de Luchino un 26 mayo 2009, tipo 13:27


    Me caes como el culo…
    jajaja, no podía dejar de hacer el chiste facil…

    Final alternativo 2:
    Después del episodio de la mochila, el culón Rafael se indigna con Moroni y lo manda en cana con el director de policiales del diario. Resulta que al pibe Moroni le gustaba andar disfrazado de cuero y atracandosé a algunos curas de las afueras que no eran muy del palo de los votos de castidad.

    Esto desencadena que salga publicado en el diario y un escandalo mediatico. Moroni se hace cagar al periodista pero, sin embargo no puede dejar su adicción por el sexo sagrado y vuelve a visitar a un viejo Pastor.

    El periodista, que por algo es periodista, averigua que Moroni lo había molido a palos, así que decide tomar venganza y le tiende una trampa.

    Cuando Moroni esta con su Pastorcito mentiroso, aparecen 2 chavales tamaño ropero, de esos que te cruzas por la calle y te cambiás de vereda. Moroni sale corriendo, se lleva la sotana para no huir en bolas, pero los pibes estaban bien entrenados y cuando lo alcanzan, a los pocos metros, le meten un cagadon para 20.

    Moroni queda tirado y con los huesos rotos. El resto es trabajo de los perros que andaban un poco cagados de hambre y se encontraron la comida para la cena.

    FIN

    Creo que tengo que dejar de leer un poco a Stephen King…

    Un abrazo Playo…

    Se ven al rato…


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  24. 24

    Comentario de Luchino un 26 mayo 2009, tipo 13:34


    El dolor de huevos de cuando te dejan de cara con la pava tirando humo, no tiene comparación… Porque va más allá de cualquier dolor físico, es un dolor emocional en los huevos…

    Cuando van a entender… LOS HUEVOS también tienen sentimientos…

    jajaja, se ven al rato…


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  25. 25

    Comentario de Martín - Aquende Libros un 26 mayo 2009, tipo 14:51


    @Luchino: Lucio, dejá de leer huevadas y ponete a laburar, que no me bajaste los libros que te devolví.

    Playo, agarre ese culo grandote (¿será Reef?), y váyase a cagar.

    @Napoo: ¿Por qué “culo de papa”?

    @Lilith: Pepe Sánchez, el agente secreto hincha de Chacarita. Se lo extraña. Tanto como a Dago y a Gilgamesh y a Gwendolyn 3-19-4.


    Reply to this comment

  26. 26

    Comentario de Lilith un 26 mayo 2009, tipo 15:13


    @Martín – Aquende Libros: El mismísimo (a Chacarita también querían mandarlo múltiples féminas).

    Se extraña a ese puñado, claro que sí.

    Si por estos tiempos usted dice El Tony, suponen que es Soprano o algún cantante de reguetón. En fin…


    Reply to this comment

  27. 27

    Comentario de Luchino un 26 mayo 2009, tipo 15:55


    @Martín – Aquende Libros: Siempre tengo la misma duda… Cuando me mandas a laburar, ¿no te ahce frío en la espalda?

    Dejá de leer huevadas y ponete a trabajar que ahora tenés otra boca que alimentar (Felicitacines)…

    Te ves al rato…


    Reply to this comment

  28. 28

    Comentario de Napoo un 26 mayo 2009, tipo 16:07


    @Martín – Aquende Libros: Porque tenia el traste desproporcionado con respecto al cuerpo, y un profesor de gimnasia –de la secundaria- le decía: “ahí viene el titi…culo de papa”. Después le quedó el apodo. Encima que tenía el culo grande nos tenía que aguantar a nosotros, que éramos medio pichones de Moroni.


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  29. 29

    Comentario de alea un 26 mayo 2009, tipo 19:54


    Una vida paralela de Nadal, en la que no se cruzó con la pelotita (leí la frase y no me lo pude sacar de la cabeza)

    Me gustó muchísimo la escena del detective y los policías, elegante y absurda….como el buen humor
    (la imagen de la sotana y el calzoncillito de cuero es, digamos, inspiradora)

    El final me pareció muy gracioso y, además, sabio. Convengamos que para conectar estas tres historias se necesita o un niño que lo haga, o meterle 25 personajes entre los que haya un carnicero, una prostituta y un par de extraterrestres y/o almas en pena…

    …O no. Ahora que me entero que los huevos tienen sentimientos, ya nada tiene sentido.


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  30. 30

    Comentario de NANDO un 26 mayo 2009, tipo 20:49


    Jose la verdad que me tenes las pelotas llenas con tus historias tan entretenidas e inconclusas. Terminala con el jueguito decia un guaso. Ya estas grande viejo, termina las cosas que empezas!
    Un abrazo un poco enojado.


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  31. 31

    Comentario de vagina way un 27 mayo 2009, tipo 10:01


    EEES VERDAAAÁA!! Terminá las historias carajo!! Venía espectacular y te venís con el coitus interruptus!!


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  32. 32

    Comentario de José Playo un 27 mayo 2009, tipo 11:58


    Parafraseando a mi abuela: “”bueeenooo, bueeenooo, agarren un palo y matenmé!”. Esa frase (bien de árabe exagerado) ya es un clásico familiar. Hasta tiene su versión en inglés.


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  33. 33

    Comentario de Asterion un 27 mayo 2009, tipo 12:03


    Pienso que para empezar está bien… muy bien. Métale pata con la historia.


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  34. 34

    Comentario de vale un 27 mayo 2009, tipo 13:22


    Buenísima José, como siempre. Cuando no puedo leer tus publicaciones, dejo el mail “marcar como no leído” :P y vuelvo, siempre vuelvo, no me quiero perder esas historias, que siempre me recuerdan a Bukowski en algo…
    Igual, hasta ahora no me reí tanto como cuando contaste cómo, haciendo la mudanza, te reventaste piernas, brazos, cara, etc. jajaja.
    Un beso!
    vale


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  35. 35

    Comentario de vale un 27 mayo 2009, tipo 13:23


    Era “Recibirse de boludo”!! excelente!

    http://revistapeinate.com.ar/2008/08/05/recibirse-de-boludo/


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  36. 36

    Comentario de chela un 28 mayo 2009, tipo 10:12


    Ufa!!! ¿Y ahora? Quiero saber cómo sigue…en fin, hasta donde llegaste, excelente muy bien diez felicitado.

    Llegó a mis manos un ejemplar de “Peguelé hasta dejarlo morado” y lo solté más o menos 24 horas después… y la semana que viene voy a buscar algún/os otro/s. Pare de ser tan adictivo, señor!.

    Nada que ver con nada, no? pero debo confesar que siempre creí que “decúbito dorsal” era “de-cúbito-dorsal”, como quien dice “se cayó de-culo”, o “de-costado”, me imaginaba que el cúbito era una parte del cuerpo.
    Un poco ruborizada me retiro, saludos.


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  37. 37

    Comentario de Alita un 28 mayo 2009, tipo 17:59


    jajaja lo q mas me gusto fueron esas comparaciones con el dolor de huevos y esta mortal ser hija de puta y deja a algun boludo con “dolor de huevos”…PONELE UN FINAL!!!!!!


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  38. 38

    Comentario de Lau un 30 mayo 2009, tipo 2:02


    José, no tenés derecho!


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  39. 39

    Comentario de sandorman un 6 junio 2009, tipo 11:30


    sin lugar a dudas el fiambre era Rafael,
    si quieren saber porqué escribanmé a :

    87 M.Thai Tower, All Season Place, 23rd Floor, Wireless Road Khwaeng, Lumpini, Khet, Pathumwam Bangkok Metropolis.

    the end is coming soon.


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  40. 40

    Comentario de Federico Gauffin un 15 junio 2009, tipo 22:30


    ¡Que lo parió! Ya me estaba imaginando los finales de cada historia.


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  41. 41

    Comentario de Leandro un 27 abril 2010, tipo 18:10


    te odié


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