Nunca fui de los que meten el encendedor dentro de la etiqueta.
(20) rispostas |
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| desaforismos avorazados |
Los siguientes relatos contienen imágenes que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas. Se recomienda discreción por parte de los lectores.
(el caso de la mesa de saldos)
Dos estudiantes de letras se pasean por la mesa de saldos de una librería de usados. El plan es sencillo: robar algunos títulos que no deberían estar ahí para revenderlos con la merecida pompa y la justa recomendación en el Paseo de las Artes. Son jóvenes, son idealistas, son medio boludos. Saben a ciencia cierta que Rilke y Huxley merecen la misma exposición y estrellato de vidriera que tienen Paluch y Piña. Les jode que la buena literatura sea denigrada y que la industria cultural se pase por las bolas a los clásicos.
leer lo que falta de: Lectura y perversión: tres casos prácticos…
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Luego de tres décadas balbuceando ante la pregunta “¿por qué te gusta este autor?”, he llegado de casualidad a una respuesta que no incluye monstruos Clase B ni onomatopeyas de fanático adolescente: Stephen King me gusta porque escribe sobre el acto de escribir. Casi siempre.
Embriagado con su catálogo de apariciones, vampiros y extraterrestres, durante años me moví muy orondo por el mar del regodeo sin el salvavidas del análisis, comiéndome sus libracos como si fueran canapés. Cada tanto repetía el conjuro:
—Seré bruto, pero cómo lo disfruto.
Hasta que un día, como le sucede a sus personajes, mientras me ensuciaba el dedo en un breve repaso por sus títulos en mi biblioteca, la síntesis de los novelones se convirtió en un planteo recurrente, tomó forma oscura y me saltó a la cara como una araña gorda y peluda. Y desde entonces nada fue igual.
leer lo que falta de: Stephen King hace Eso…
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Atención diseñadores gráficos y gente con buen gusto: este post contiene imágenes que pueden afectar la sensibilidad y hacer daño. Otra vez Peinate mira al pasado para redescubrir nuevas obras rebosantes de gallardía y buen gusto. Vuelve, digo, después de ver la primera, la segunda y la tercera tanda de las tapas de discos horribles, una de las secciones que más repercusiones alcanzara en este humilde blog que apuesta al entretenimiento y al hipódromo.
Gracias al link de Érika me doy con Bizarrecords.com, una web que también compila estos bocattos di cardinale. Y descubro, para mi sorpresa, un blog hecho sólo con material vernáculo. Va, pues, una cuarta entrega de piezas de comunicación con bonus track incluido. Un compendio para sacarse el sombrero.

leer lo que falta de: 22 joyas en los anales del diseño gráfico…
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En los últimos meses hemos tomado por asalto —y a los gritos— la guardia de un montón de hospitales. Me lo hizo notar una amiga con la que estábamos poniéndonos al día sobre las pequeñas rutinas accidentadas de nuestros hogares. Todas mis anécdotas terminaban más o menos con la misma frase:
—… en la guardia nos dijeron que todo estaba bien, así que volvimos a casa.
—¿Por qué van tanto a los hospitales? —quiso saber ella, con toda razón. Y no supe qué contestarle.
A medio vestir, con la cabeza llena de shampú, o dejando la cena en el fuego, en el barrio nos conocen porque somos de salir corriendo a las puteadas con las niñas en los brazos. Los motivos varían, también los escenarios. La última vez, festejando el cumpleaños de mi viejo en Las Sierras, Niki encontró un termómetro escondido en el fondo de un bolso y se las ingenió para romper uno de los extremos con los dientes antes de mandarse un fondo blanco de mercurio.
leer lo que falta de: La crueldad del pasado en blanco y negro…
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Peinate que viene gente la tiene más grande con WordPress - Plantilla basada en GimpStyle de Horacito y configurada lascivamente por José, que la tocó y se fue.
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