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Que conste que me contengo bastante para no engrosar la lista de los que se ponen monotemáticos y babosos con estas cosas…
leer lo que falta de: Una nena mentirosa…
Entre todas las cosas que podría haberme propuesto hacer este año, sentarme a comer un asado con el gurú del software libre no figuraba en la lista. Pero a veces Córdoba se disfraza de cadena de azares y terminás esquivando los semáforos a las apuradas para llegar antes de las nueve a una cena en Villa Allende.
Vas tranquilo; sabés de antemano que es al pedo llevar la cámara de fotos y el grabador, la invitación es estrictamente gastronómica y para las preguntas está la conferencia que dará al día siguiente.
Resulta extraño, luego de repasar tanto material para armar una entrevista, ver a Stallman sin el loguito de Youtube, sentado frente al teclado pequeño de una portátil, armando un mail en indonesio. Está de perfil, enmarcado por el quicio de una puerta, en patas, y con los mismos colores de ropa que devuelven las páginas de consulta cuando tipeás su nombre.
leer lo que falta de: Un asadito con Richard Stallman…
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Presentación de Peinate vol. II + La irrupción…
Córdoba, 12 de agosto de 2009.
Llego cansado, ansioso, con una acidez monacal. En medio del patio del España Córdoba, el mejor lugar de esta ciudad para presentar un libro, está parado, en vivo, Marcel Arbach. Me mira. Sonríe. Resume su ímpetu colaborativo y su pasión actoral con una invitación indeclinable:
—¿No te chuparías una regia cerveza como para empezar?

Me digo a mí mismo que organizar estas cosas es parafrasear mentalmente a Tu-Sam: “puede fallar; puede fallar”. Naturally born cagón.
leer lo que falta de: No pensé que iba a reírme tanto…
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Debe ser un día de semana. Lo intuyo porque sabe a rutina rota; debe ser un día de semana. Es media mañana y no estoy en el colegio. Voy caminando por Deán Funes, fascinado por la circulación azarosa y libertina de las cosas afuera de esa escuela en la que todos los días, estacionado detrás de un pupitre, barro con el flequillo una blanquísima hoja Rivadavia.
No sé porqué estamos afuera. Voy con mi madre hacia la Biblioteca Circulante, una casona con dos o tres habitaciones atestadas de libros sobre la calle Deán Funes. Un mundo con pisos de madera y estantes que trepan hasta el techo, una guarida segura donde viven textos uniformados de chaquetas verdes, a la que se accede por una escalera angosta. Huele muy bien. En ese momento yo no sé qué es ese olor. Una fragancia levemente agridulce con chispas rancias y suaves, olor a pegamento viejo, a peditos de geriátrico, a papeles amarillos.
Todavía no sé qué es un libro, pero en los próximos años empezaré a darle batalla a un fantasma académico y excluyente, de piel áspera, a fuerza de mover las páginas amarillas que me aguardan alineadas contra esas paredes.
leer lo que falta de: La puerta es una Biblioteca Circulante…
1) Ponga un título que llame la atención (algo como “instrucciones para armar una gacetilla de prensa”).
2) Diga, si se trata de una presentación de libro, que será una presentación de libro “no convencional”, para que la gente no piense que es ir a comerse al autor a bostezos.
3) Distinga el evento, hable de una apuesta original como libro, por ejemplo, diga que es reversible. Use una frase comercial, como “dos libros al precio de uno”.
leer lo que falta de: Cómo armar una buena gacetilla de prensa…
Peinate que viene gente la tiene más grande con WordPress - Plantilla basada en GimpStyle de Horacito y configurada lascivamente por José, que la tocó y se fue.
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