Peinate que viene gente


Entrevista a un hijo de su madre

El boludo soy yo, que pedí entrevistar a Leónidas Velásquez, seducido por sus textos, por la llanura con la que mandaba a sus lectores a la mierda. Un viejo con actitud, onda Fogwill. O sea, de literatura no tengo idea, pero me empernaron en esta sección del diario por cuestiones presupuestarias y de reducción de personal y me tuve que arremangar.

Tengo pasta para las crónicas policiales, eso me gusta. Pero un día vino el jefe, puso medio culo sobre mi escritorio y dijo que ahora a mi trabajo lo iba a hacer el chico que inventaba los horóscopos.

—Necesito un punto en la sección de cultura —agregó señalándome.

Leónidas Velásquez fue lo primero que elegí leer cuando me enteré del bochornoso suceso acontecido en la presentación de su última novela. Para prepararme (quizá por aplicado, más por cagón) me comí todos sus libros en 65 horas. Todos.

Busqué también entrevistas de otros colegas, críticas literarias de revistas prestigiosas y cables de agencias de noticias, cualquier cosa que aportara datos para permitirme encarar la nota con dignidad. Un detalle en especial de mi entrevistado me fascinaba: a quien le preguntaras (desde los fotógrafos hasta los canillitas) decía que Leónidas era MUY jodido.

—Tené cuidado, pibe —te advertían.

Pero después de empacharme con sus escritos estaba más ilusionado que una quinceañera. Era mi primera nota seria a un tipo importante. Ahí estaba la trampa y yo no lo sabía: el personaje te comía la entrevista. Un riesgo del que debe cuidarse todo hombre de prensa.

Llamé a mi amigo Gonzalo, que trabaja en un diario de Río Cuarto:

—El último escándalo que lo puso sobre el tapete fue el de la presentación de su libro Tres razones por las que no voy a contestarte con una agresión, Mercedes —me confirmó.

»Leónidas saltó sobre la mesa que lo separaba de sus lectores para pegarle librazos a una señora. Los demás asistentes (la sala estaba muy concurrida) se enfervorizaron y empezaron a putearlo en todos los idiomas. El tipo, subido a la mesa, comenzó a arrojar ejemplares de Tres razones… sobre el público (con envidiable puntería, según datos aportados por los testigos). Una muchacha resultó con un ojo en compota y el novio respondió tirando al piso un exhibidor. Los lectores ganaron la calle enardecidos, hicieron una pira con los ejemplares firmados y alguien tiró un fósforo. En pocos minutos las llamas tenían más de tres metros.

Según el relato de mi amigo, Leónidas había salido del recinto desencajado y frente a la fogata desafió a la multitud al grito de «vengan de a uno, putos». Se trompeó a diestra y siniestra con un montón de tipos. Todo acabó con tres días de arresto para el autor y una lluvia de cartas de abogados que atosigaron el buzón de la editorial.

—Lo más extraño —continuó mi amigo Gonzalo en el teléfono— es que sus libros siguen vendiéndose como pan caliente. La gente lo perdona. Una cosa de locos, un fenómeno como el de Harry Potter o Ari Paluch.

Cuando corté el teléfono estaba confundido. Y la cita con Leónidas era a las cuatro de la tarde. Me puse el sobretodo, revisé las pilas del grabador y partí.

II

La casa de Leónidas era la antítesis de lo que había imaginado como cubil de un escritor exitoso: vivía en un edificio chotísimo. Toqué el portero y ahí nomás sonó la chicharra. No hubo preguntas ni saludos. Cuando llegó el ascensor a planta baja, me sorprendió ver a una colega de Buenos Aires, Fabiana Berta, saliendo de él.

—¡Fabi! —alcancé a decir, pero ella me miró un instante con los ojos arrasados por lágrimas de impotencia y salió hacia la calle dejando tras de sí varios metros de cinta de casete que flamearon con pereza. Cuando llegué al quinto piso tuve que tragar saliva dos o tres veces antes de llamar al departamento «F».

Las fotografías me habían engañado. La idea que me había hecho del autor no tenía nada que ver con la colección de tics y gestos descontrolados que me abrió la puerta. Leónidas era un tipo de estatura mediana, de cuerpo delgado y movimientos nerviosos. Su pelo blanco era un erizo impoluto que brillaba bajo las luces del living. Tenía manos grandes y nudosas. Vestía musculosa blanca, pantalón de pijama y unas ridículas pantuflas de Garfield, el famoso gato de los dibujos animados.

Y era cabezón. Uno de los marotes más grandes que yo haya visto sobre los hombros de un cristiano. “Un genotipo galo”, fue mi primera impresión.

—Soy Fabricio Lungaro, del diario… —empecé a presentarme. Pero Leónidas ya me había dado la espalda y se dirigía al centro del living, donde dos sillones enfrentados nos aguardaban separados por una mesita que sostenía una pila irregular de diarios y revistas.

—Pase y cierre la puerta —dijo sin mirarme. Después se acomodó en un sillón y me indicó que ocupara otro frente a él. Del piso levantó una botella de pisco, llenó el vaso, echó un trago largo y me miró.

—No tengo nada de tomar para convidarle. Y antes de empezar, me gustaría aclararle un par de cosas, muchacho —. Yo lo estudiaba con los ojos como dos huevos duros, me intrigaba su mirada inquisidora coronada por dos cejas tupidas como una escoba—. No me gusta que me rompan las pelotas. Ustedes los periodistas me dan asco, vienen a mi casa a ver si me pueden sacar información de las boludeces que hago, de mis excesos. Pero no les voy a dar nada. Quiero que lo sepa para que antes de preguntarme alguna estupidez, tenga en cuenta que la respuesta puede ser un ojo en compota. ¿Estamos?

Asentí, saqué mi instrumental con manos temblorosas, aclaré la garganta y dije lo primero que se me vino a la mente:

—Leónidas, yo no entendí sus libros.

Estaba apelando a una vieja técnica que me enseñó alguna vez uno de mis maestros. Si el entrevistado se cree una estrella, deje que sea él quien se haga la entrevista, después usted saca lo que necesita y al resto lo tira a la mierda. Advertí una mueca en el rostro de Velásquez. Pudo haber sido una sonrisa, pero no lo sé. Hizo una seña con la mano indicándome que continuara:

—Digo, es evidente que todas sus novelas, incluso sus cuentos, tienen como protagonistas a hombres. Nunca a las mujeres. De hecho, en ninguna de las historias (y mire que me las leí a todas) se habla bien de las mujeres. En ninguna se les atribuye mérito alguno. Eso me llamó la atención, y los cortes abruptos. Sus libros no tienen mujeres y tampoco tienen final —agregué.

Me miró de pies a cabeza. Después me preguntó algo que me descolocó por completo:

—¿Prefiere té o café?

Pensé en la pobre Fabiana, en cómo habría encarado ella la entrevista para motivar la reacción tan adversa de Velásquez. Seguramente, cosa que comprendí más tarde, Leónidas estaba cansado de escuchar a pseudo expertos que se sentaban en el living de su casa a explicarle qué era lo que él mismo había escrito. El ego de los autores puede ser enorme, pero ante la ingenuidad se desvanece como hielo en el agua.

Me tomé el café de un saque y en ese lapso él se bajó tres vasos de pisco sin pestañear ni una sola vez.

—Es un juego, señor periodista —empezó a explicar de repente—. Un juego macabro en el que todos me siguen la corriente. Los autores somos así. Pasa que algunos lo hacen explícito, como yo, y otros la juegan de cagones, como Vargas Llosa, o Bioy. Yo no me cago. Yo me pongo los guantes y lo cago a trompadas a usted, a García Márquez o a quien me pongan adelante.

—Eso explica los finales cortados, pero ¿qué pasa con las mujeres?

Leónidas prolongó un silencio pensativo antes de decir:

—La culpa la tuvo mi madre.

Ahora su mirada se perdía en la ventana. Sus ojos brillaban apenas. En ese momento, lo que más temí fue que Velásquez se quebrara. Hubiera significado el final de la entrevista. No se puede entrevistar a alguien que llora porque no se le entienden bien las respuestas.

—¿Su madre? —pregunté confundido.

—See, mi vieja —dijo ladeando infantilmente la cabeza—. Ella es la culpable también del quilombo que se armó en la presentación de Tres razones por las que no voy a contestarte con una agresión, Mercedes. Ella es la fuente de mi perdición y de mi inspiración.

—¿Cómo se llama su madre, Leónidas? —pregunté mientras tomaba nota en mi block.

—Mercedes —dijo cortante—. ¿Cómo mierda se va a llamar?

—Y usted dice que ella…

—Lo que yo digo es que a las madres no hay forma de dejarlas contentas. Nos rompen las pelotas todo el tiempo —antes de continuar adoptó una voz chillona—: “por qué no estudiaste medicina; por qué no te casaste con la hija de la Porota, por qué no te ponés camisa y corbata”. Mire, periodista, esa noche, la noche de la presentación, la tenía parada al lado, diciéndome lo que debía o no hacer. Esta vieja de mierda se piensa que soy un chico —concluyó antes de vaciar el vaso entero de pisco de un trago.

Ahora que lo mencionaba, el detalle de su madre era algo que se me había escapado por completo. En todas las fotografías podía verse a una señora que, ya fuera de pie, un paso más atrás o protagonizando un primer plano desenfocado, acompañaba a Leónidas como una sombra. Una madre corpulenta y rolliza, de rostro inexpugnable. Horrible, la vieja.

Velásquez era un hombre torturado, no un hijo de puta. Un hijo de su madre, tal vez. Una víctima. Sentí un poco de lástima por él mientras dejaba salir a la luz su versión de la noche de la presentación:

—… ya venía enculada en el auto. Poniendo jeta todo el viaje, criticándome por la ropa que me había puesto. A mi viejo le hacía lo mismo, y ahora que él se murió, a la bronca me la tira a mí. No paraba de decirme que el editor me estaba cagando, que los sanguchitos de miga eran feos. A cada rato venía y me traía un sánguche con los bordes medio doblados para arriba y me decía “mirá, tocá el borde, Leónidas, te-ca-ga-ron”.

—Qué jodido —acoté.

—¿Jodido? ¡Una tortura de la Inquisición! Esta vieja no entiende razones. Le pedí como cien veces que la terminara, que me dejara trabajar tranquilo, pero no, ella estaba empecinada en cagarme la noche. Así que, después de las palabras del editor que presentó el libro, cuando me fui a la mesita para firmar los ejemplares, ella vino y se paró a mi lado.

—Sí —dije—. Vi una foto donde usted firma los libros, es una señora de ruleros, ¿no?

—Esa misma —confirmó él.

No me atrevía a preguntar qué había pasado, pero intuía que me lo contaría de todas maneras, así que esperé. Me puse a tomar nota como dándole tiempo. Leónidas se había inclinado hacia delante, con los codos sobre las rodillas y los brazos cruzados, la cabeza le colgaba como a un perrito de juguete en la luneta de un taxi. Un hombre que se confesaba vencido ante un extraño. Era un momento mágico.

—El quilombo fue por las dedicatorias —soltó pasándose una mano por la nuca—. ¿Cuántas cosas originales y amables cree usted que se pueden escribir sin tomar un respiro y con alguien hablándote al oído? ¿Veinte? ¿Treinta? —preguntó retóricamente—. Yo llevaba autografiados más de ochenta libros con ella al lado diciéndome “ya pusiste Con cariño”», «Ya pusiste Con afecto». Por eso exploté.

—Por eso empezó a tirar los ejemplares…

—Estaba loco, muchacho. Y la mala suerte quiso que un librazo fuera a parar al ojo de la chica esa. Ahí se armó el quilombo del siglo.

Los diarios y revistas sobre la mesa estaban repletos de fotos de las hogueras. No hacía falta aclarar nada.

—Por eso, pibe, cuando me tildan de machista, yo me cago en la gente. Yo no creo que la mujer se tenga que quedar en su casa a lavar los platos, ¿mentendés? No, eso sería vulgar, trillado. Eso no es machista, eso es boludo. Mi machismo radica en que creo que los machos somos infantiles y que las mujeres, tal y como las concebimos, se aprovechan de eso. Soy un “machista renegado”, si quiere usted poner para que se entienda mejor —dijo inclinándose un poco sobre mis notas para ver si apuntaba el término.

—No entiendo en qué radica su machismo, Velásquez.

—Mire. De acuerdo al modelo que nos pone nuestra madre, no existe ni existirá jamás en la vida de dios una mujer que esté a la altura de las expectativas. Eso me ha obligado a descartar de plano la felicidad en mi vida. No me queda otra que hacer lo que hago y ser lo que soy, porque el juicio de mi madre está enquistado acá —dijo señalándose el pecho con el puño— lo tengo metido hasta el tuétano. No me lo saco ni con un by pass.

Su rostro constreñido por la furia no se condecía con el brillo de la lágrima que asomaba por su ojo derecho. Sus emociones contrastaban. Sentí lástima por él.

—¿Terapia? —pregunté, inocente.

—Las pelotas —contestó—. Los psicólogos son como los periodistas, o los críticos literarios, o los técnicos en computadoras. Una manga de cagadores del primero al último.

—¿Entonces usted no cree en el amor, Velásquez?

El autor vaciló.

El amor es un animal que ya no quiero domesticar —dijo parafraseando el título de una de sus novelas—. Es un ensayo, muchacho. Un ensayo tramposo que se resume a la transacción de sentimientos en un determinado momento. Cuando encaramos a la gorda que quedó sentada sola en el baile, estamos ensayando el amor. Después de eso, más allá de eso, no hay nada.

Guardé silencio y él, ya sin mirarme, continuó:

—Yo tengo que simplificar las cosas. En mi vida, digo. En mis textos no. En mis textos me permito ser lo que no soy. En mis textos dejo que los clientes se enamoren de las putas, aunque sea por unos momentos.

Recordé entonces su cuento Javier, me enamoré de una puta. Una obra maestra.

—Si hay amor —continuó con los ojos inundados de lágrimas—, si realmente existe el amor, te aseguro que es una burbuja pequeña e inestable, efímera, que aguanta intacta sin reventarse no más de cinco minutos. Lo mismo que dura en promedio una paja, como para que lo entienda un tipo como vos.

Algo me hacía presentir que llegábamos al final de la entrevista, tal vez la forma en que Velásquez consultaba su reloj. Me animé a una última pregunta porque el grado de intimidad entre nosotros se había afianzado al ritmo vertiginoso con el que la botella de pisco se había vaciado.

Formulé la interrogación sin levantar la vista de mis notas. Otra técnica aprendida de mis maestros. Es como tirar la piedra y esconder la mano. Funcionó a la perfección:

—¿Ninguna mujer en su vida aparte de su madre, Velásquez?

Leónidas calló unos instantes. Resopló, como tomando fuerzas para su confesión:

—Muchacho, tengo cincuenta años y soy virgen. ¿Vos qué creés?

Levanté la vista del block esperando encontrar una sonrisa cómplice, pero en su lugar me di con un gesto de pesar que me inspiró compasión.

Lo decía en serio. Este hombre no había estado jamás en la intimidad con una mujer. Imaginé sus noches solitarias frente a las botellas, las llamadas telefónicas de su madre interrumpiendo con puntería afinadísima sus solitarias sesiones amatorias, las encamadas consigo mismo.

No contesté.

Salí de ahí dejando a un Leónidas Velásquez como nadie viera jamás, asustado; virgen; descompuesto por el pisco.

Me iba sin que la nota me importara tres carajos. Trabajar en Policiales era más fácil. La crónica dura es simple, “quién”, “qué”, “cómo”, “dónde”, “cuándo”. Nunca un “por qué”.

En Policiales las emociones no tienen un pedo que ver.




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  1. 1

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 16:05


    Pongo un cuento largo por tres razones:

    a) porque es una versión tuneada de otro que publiqué en el libro de Peguelé.

    b) porque me gusta mucho el personaje de Velásquez.

    c) porque hoy cumplo años y es el regalo blogger que me quiero hacer.

    Saludos,

    José.

    ResponderResponder


  2. 2

    Comentario de los ardiles un 12 Noviembre 2009, tipo 16:25


    feliz cumple yuseppe! lei por algun lado que no te gusta festejarlo pero un saludito no le hace mal a nadie!!!

    ResponderResponder

  3. 3

    Comentario de juan un 12 Noviembre 2009, tipo 16:28


    Feliz cumpleaños, jose. Que haya muchos muchos mas! (cuantos tirones de huevo???).

    ResponderResponder

  4. 4

    Comentario de juan un 12 Noviembre 2009, tipo 16:29


    Y muy bueno el cuento me olvide de poner. Un cabronazo el vasquez jaja.

    ResponderResponder

  5. 5

    Comentario de Fielding Mellish un 12 Noviembre 2009, tipo 16:29


    Alles Gutte, Mr. P.

    ResponderResponder

  6. 6

    Comentario de Lourdes D M un 12 Noviembre 2009, tipo 16:34


    FELIZ CUMPLEAÑOOOOOSSSSSSSS, PLAYÍN!!!!!!!!! ESCROPIANO VIEJO Y PELUDOOOOO!!!!!!!!!!!!

    ResponderResponder

  7. 7

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 16:40


    @los ardiles: totalmente de acuerdo. En realidad me dan mucha paja los festejos. Abrazo y gracias.

    ResponderResponder


  8. 8

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 16:42


    @juan: “tirón” y “huevos” son dos palabras que no me gusta poner en una misma oración, pero voy ya por la versión 3.5 (al revés de lo que ocurre con los autos, que cada año sacan modelo nuevo, este update viene sin aire, flojo de chásis y con muchos detalles de pintura; del motor, ni hablemos). Abrazo y gracias.

    @Fielding Mellish: aló bonté. Abrazo y gracias.

    @Lourdes D M: con las dos cosas estás en lo cierto, con lo del signo y con lo de los pelos. Abrazo y gracias, che.

    ResponderResponder


  9. 9

    Comentario de Pulpo un 12 Noviembre 2009, tipo 16:47


    Primero: Feliz Cumple

    Segundo: Si los cuentos largos van a ser como éste. Poné todos los que quieras.

    Muy bueno estuvo, che

    ResponderResponder

  10. 10

    Comentario de Vanina un 12 Noviembre 2009, tipo 16:51


    ¡Feliz cumple, Josè! El cuento como siempre divertidìsimo :D No comento nunca pero para tu aniversario no me podìa quedar callada jejeje.

    Besos y que la pases re bien.

    ResponderResponder

  11. 11

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 16:55


    @Pulpo: gracias, Guillermo. Muchas gracias por dos. Abrazo.

    @Vanina: menos mal que te animaste, Vanina. Un placer y muchas gracias.

    ResponderResponder


  12. 12

    Comentario de Vanina un 12 Noviembre 2009, tipo 17:17


    Gracias a vos por tu respuesta y a disfrutar que los primeros 35 son los mejores.

    ResponderResponder

  13. 13

    Comentario de Serranita un 12 Noviembre 2009, tipo 17:36


    Joyeux anniversaire José!! (a ver si logramos que te digan feliz cumpleaños en todos los idiomas??) Espero que pases un hermoso día más allá de que no te gusten los festejos! y no te preocupes que esta noche yo levantaré un copa de vino en tu honor! (aunque te tires un pedo por la oreja!,otro dicho de mi madre equivalente a aunque te rasques con un palo/caña!!!) Abrazo

    ResponderResponder

  14. 14

    Comentario de Johan Bush Walls un 12 Noviembre 2009, tipo 17:43


    No está nada mal el regalo que se dio. Me parece que si uno quiere un buen regalo lo mejor es dárselo a sí mismo.

    Salú pue.

    ResponderResponder

  15. 15

    Comentario de Serranita un 12 Noviembre 2009, tipo 18:12


    PD: Tengo un amigo que es muy parecido a Léonidas Velásquez sobre todo en cuanto al carácter de mierrrrrda (pero que en el fondo esconde mucha ternura y una historia de vida triste), es por eso que me llegó mucho el relato…vos también lo conocés José??? : O qué buen regalo que te/nos hiciste!

    ResponderResponder

  16. 16

    Comentario de libelula de acero un 12 Noviembre 2009, tipo 18:12


    Que bueno esto del cumpleaños y el regalo para nosotros.
    Que bueno bueno bueno es siempre venir por aca y leer cosas tan buenas.
    Lo celebro a la distancia!
    Y me gusto mucho esta entrada, explica perfectamente mi idea de fogwill y otros.

    ResponderResponder

  17. 17

    Comentario de Rob un 12 Noviembre 2009, tipo 18:21


    Felíz cumpleaños Pepe… una botellita de pisco!

    ResponderResponder

  18. 18

    Comentario de Neuquino un 12 Noviembre 2009, tipo 19:23


    saludos desde neuquen playo
    abrazo

    ResponderResponder

  19. 19

    Comentario de Kari un 12 Noviembre 2009, tipo 20:14


    Excelente, me encantó la pintura de esa madre que toca tantos puntos con la mía jaj,
    Feliz Cumple José! Saludos!

    ResponderResponder

  20. 20

    Comentario de sabalero un 12 Noviembre 2009, tipo 21:54


    Apio berde tu yu!!!! que la pases lindo, gracias por tu regalo hacia vos, muy bueno, cxt<<<<<<< (eso agrego mi hijo)

    ResponderResponder

  21. 21

    Comentario de Diego un 12 Noviembre 2009, tipo 22:20


    ¡Bueno! Antes de leer el cuento, lo voy a saludar, Don Playo, porque hoy encuentro más de una razón para levantar un vaso frente al monitor, amén de sus letras…

    ¡Feliz cumpleaños!

    Un abrazo albiverde

    ResponderResponder

  22. 22

    Comentario de Julián un 12 Noviembre 2009, tipo 22:26


    Para mi que viste la lista del archivo .doc que dice “posibles títulos graciosos” y como no sabías que hacer, mandaste este cuento, que salió genial.
    Anoche mirá, que casualidad, me ví Santa Sangre de Jodorowsky, peliculón. Y ya que estamos Playo, las manos de Velazquez…

    ResponderResponder

  23. 23

    Comentario de Caminos un 12 Noviembre 2009, tipo 23:02


    Feliz Natalicio José!!!!

    Qué historia la de Velásquez, un atado de nervíos!!! Es de los tipos que te pinchan el “fulbo” si por accidente se cae al patio de su casa…

    Un fuerte abrazo.

    ResponderResponder

  24. 24

    Comentario de Natushka un 12 Noviembre 2009, tipo 23:21


    Feliz cumpleaños, José!! ^^ Un abrazo grande y brindo porque nos sigas deleitando con tus escritos durante muchos años mas.
    Pavada de tuneada te mandaste :)

    ResponderResponder

  25. 25

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 23:32


    @Serranita: entonces que sea con salú. Abrazo y mercí bocú.

    @Johan Bush Walls: gracias, che. Muchas gracias.

    @Serranita: creo que todos los hombres que conozco somos, de alguna manera, Leónidas Velásquez. Y un poco también el entrevistador. Eso me gusta creer.

    ResponderResponder


  26. 26

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 23:36


    @libelula de acero: no sé mucho de Fogwill, no he pasado jamás de la página dos del único libro suyo que tengo. Es el tipo de escritor que me interesa por lo que representa para algunos, fijate que me leí casi todas las entrevistas que dio y con ellas llego a la conclusión de que es lo que es en gran parte gracias a lo que los suplementos han impuesto. Una vez más, tengo que leerlo antes de hablar tantas pavadas. Saludos y muchas gracias por el comentario, en serio.

    @Rob: y que no se corte. Eso.

    @Neuquino: cariños interprovinciales, mi estimado. Gracias por el saludo.

    ResponderResponder


  27. 27

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 23:38


    @Kari: todas las madres la madre, diría Julito. Abrazo y gracias.

    @sabalero: gracias y saludos al chiquitín, ya se nota que perfila para amigo del teclado. Cariños.

    @Diego: que albiverde sea y que dure mucho tiempo. Muchas gracias y salud.

    ResponderResponder


  28. 28

    Comentario de Jackie un 12 Noviembre 2009, tipo 23:39


    Feliz cumple, cabeza!!!

    Te dejo un beso grande y saludos a la familia.

    Atentamente

    Pos yo…

    ResponderResponder

  29. 29

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 23:43


    @Julián: el título original del relato era “Un hijo de su madre”, que publiqué en 2006 en el libro Peguelé…, lo tenía como pendiente desde hace un tiempo, porque estaba juntando coraje para editarlo bien. Me alegra que el resultado te haya gustado. No vi Santa Sangre, pero recién vengo de ver la de Campanella y me siento plenamente reconciliado con el cine argentino. Quedé en bolas con lo de las manos. Abrazo grande.

    @Caminos: gracias, che. Y sí, es tal cual eso, ja. Abrazo.

    @Natushka: ¿leíste la versión original? Me interesa mucho tu opinión. Tengo un montón de conflictos con el libro de Peguelé en general. Me parece que en estos años gané un poco más de maña y que a muchos relatos les vendría bien pasar por boxes para una tuneadita. Es mi sueño poder sacar un “Director’s cut” de ese libro. Tanto, que no dejé que se reimprimiera, a pesar de que se agotó. Le tengo muchísimo cariño, pero como dice una querida escritora “a los primeros libros hay que perdonarlos”. Mi editor no está de acuerdo, cada tanto lo discutimos y no llegamos a ningún lado. Cuando tenga plata lo voy a sacar por mi cuenta, ja. Abrazo.

    ResponderResponder


  30. 30

    Comentario de José Playo un 12 Noviembre 2009, tipo 23:45


    @Jackie: pos chamaca, qué alegría verte otra vez por acá. Espero que estés bien y que todo marche como quieras. Es un placer verte asomar la cabeza por la puerta. Abrazo grande y aguante México lindo y querido. José.

    ResponderResponder


  31. 31

    Comentario de dayana un 13 Noviembre 2009, tipo 1:51


    Feliz cumple José! Muy bueno el regalo :)

    Ah! Hablando de regalo… los libros que me firmaste no se los pude llevar a mi amigo a Bs As, así que mientras esperan su destino se los voy a prestar a mi mamá a ver qué le parecen.

    ResponderResponder

  32. 32

    Comentario de Flor un 13 Noviembre 2009, tipo 1:52


    FELIZ CUMPLEAÑOS!

    GE-NIAL el cuento. Me mató la parte de los sandwiches de miga, cuando la madre le dice TE CA-GA-RON!
    jajajaj que horror.
    Y bueno siempre uno es como es, por algo! En este caso una madre tremenda!

    ResponderResponder

  33. 33

    Comentario de El Mauri un 13 Noviembre 2009, tipo 7:59


    José:

    Apenas empecé a leer el cuento dije “acá hay algo diferente, o yo tengo muy mala memoria”..
    La verdad no lo terminé de leer, creo que le dí al primer párrafo nomás y ya te estaba por preguntar si lo habías cambiado cuando leí tu primer comentario. Después me leí todos los comentarios y:

    1) Felíz cumple papá!!! Aunque era ayer, pero bueh!

    2) Insisto, todavía no lo leí, pero la versión original me había gustado mucho.

    3) No soy nadie calificado para hacerte una crítica literaria, pero a mi peguelé… me gustó mucho che. No recuerdo que haya algo que merezca correcciones, me parece que son caprichos tuyos nomás, pero los entiendo.

    4) PARABENS PRA VOCÊ!!! (alguien dijo que a ver si te saludábamos en muchos idiomas)

    Un abrazo grande y totalmente transpirado (No sabés los calores que están haciendo en Jujuy…)

    El Mauri

    ResponderResponder

  34. 34

    Comentario de El Mauri un 13 Noviembre 2009, tipo 8:12


    Ya lo leí y te digo una cosa:

    Me gusta mas la versión orginal. Por la imagen de la tía, porque con la versión original me sentí sentado en el mismo cuarto que Leónidas y el periodista y porque la forma en que habías escrito las respuestas de Leónidas en la versión original, sonaban… mas reales te diría.

    ResponderResponder

  35. 35

    Comentario de Liliana un 13 Noviembre 2009, tipo 9:21


    ¡Feliz cumple. José!
    El cuento, bueno requetebueno. Ni siquiera advertí que era un cuento ‘largo’ :) )

    ResponderResponder

  36. 36

    Comentario de Lucía Malvido un 13 Noviembre 2009, tipo 9:37


    Querido José:

    Ya sos querido, como puedes ver. No voy a decir nada acerca de tu cumpleaños más que una humilde felicitación, ya que escuché atentamenta cada una de las cosas que dijiste en la entrevista. Es por eso mismo que, como dicen por ahí “me quedó el saco” y me sentí algo aludida de que publicaras este cuento: como una pequeña Fabricia a la que, inexplicablemente, todo le salió muy bien. Salud entonces, por Leónidas, por Mercedes y por todos los personajes que pintan sonrisas a través de tus historias.

    Cariños ché:

    Atte: otra hija de su madre.

    Lu =)!

    ResponderResponder

  37. 37

    Comentario de raqueL un 13 Noviembre 2009, tipo 9:47


    Hace mucho que hojeo el blog y nunca habia comentado.
    Qué buen detalle el de los ruleros.. y muy feliz cumpleaños!!! (atrasado ya)

    ResponderResponder

  38. 38

    Comentario de Monica un 13 Noviembre 2009, tipo 10:50


    Tanti Auguri !! (para seguir con lo de los idiomas…)
    Muy bueno el cuento. Saludos desde el sur

    ResponderResponder

  39. 39

    Comentario de Modorra Digital un 13 Noviembre 2009, tipo 11:01


    En esta frase, cuando habla del amor, se podría explicar a un desconocido en el medio de la peatonal de que se trata el cuento que estas leyendo… “Lo mismo que dura en promedio una paja, como para que lo entienda un tipo como vos”…
    Siga tirandonos de estos cuentitos majestuosos o cumpla los años todos los días

    Un abrazo!

    Pd:a próposito de entrevistas y Río Cuarto, le regalo otro cuento que me gusto mucho


  40. 40

    Comentario de Paula un 13 Noviembre 2009, tipo 11:03


    José, sos muy groso. Es un gustazo leerte, siempre. No comento casi nunca, siempre me lo disfruto sola y sin feedback así que aquí va: sos gro-so.
    besos!

    ResponderResponder

  41. 41

    Comentario de pablo un 13 Noviembre 2009, tipo 12:46


    Impecable… emocionante e impecable.

    ResponderResponder

  42. 42

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 14:42


    @dayana: ¿estás enojada con ella y esto es una suerte de venganza cruel? No, de verdad, espero que tu madre los disfrute. Me gustaría saber qué le parecieron, tanto si sí o si no (sin ánimo de comprometerte/la, si le pinta, claro). Gracias, Dayana.

    @Flor: esa fue una de las cosas que le agregué a la versión tuneada, en el original, si mal no recuerdo, no estaba. Y me gusta imaginarme a la vieja diciéndolo con dos dedos en anillo mientras sube y baja la mano enfatizándolo. Gracias. Abrazo.

    ResponderResponder


  43. 43

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 14:47


    @El Mauri: qué pichón de memoria, chango. Gracias por la salutación, a mí la versión original me gustaba también, pero me daba la impresión de que había una historia bonita enredada en una telaraña de párrafos asfixiantes.

    A mí Peguelé también me gustó mucho, por lo que es y por lo que representa, pero calculo que es lo que la pasa al cantante que está aprendiendo a vocalizar y después de unos años escucha esa primera grabación. En ese momento sentí que no podía mejorarlos, pero ahora estoy convencido de que los puedo poner a punto para que se ajusten más a lo que disfruto hoy.

    Es complicado, y yo tampoco soy quién para hacer crítica literaria. Para mí, hablar de literatura siempre ha sido como hablar de colores de autos. Todos pueden decir lo que quieran, todo es válido.

    Gracias por la salutación. Acá en Córdoba también se están haciendo agua los helados. Hoy tenemos humedad, lo que ha hecho que nos hiervan los huevos a los que tenemos que hacer trámites en el centro. Es horrible esta sequía, no me quiero imaginar lo mal que la está pasando la gente que vive en Chaco y otras provincias donde arrastran este drama desde mucha más larga data. Qué horror. Abrazos.

    ResponderResponder


  44. 44

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 14:59


    @El Mauri: comprendo. Lo voy a tener que pensar un rato, pero gracias de corazón, estas cosas me vienen muy bien, en la vida real a nadie le puedo pedir que se tome semejante laburo de corrección.

    Y todavía hay gente que no entendió cuál es el negocio de tener un blog…

    ResponderResponder


  45. 45

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 15:04


    @Liliana: eso sí que es un piropazo. Y conviene aclarar que es “largo” para los parámetros de Internet. Siempre pienso en eso cuando alguien se queja de los largores: si te hacés la idea de que un texto “largo” te toma cinco minutos de atención, no creo que sea para tanto. Hoy parece que todos tenemos que economizar tiempo a rabiar, aunque no sepamos para qué. Aguanten las cosas largas (se entienda como se entienda).

    No sé qué me pasa, hoy estoy medio idealista.

    @Lucía Malvido: qué bueno que todo sea así de circular. Abrazo y enhorabuena.

    @raqueL: también es el detalle que más me gusta, porque aparece muy al pasar, como que si no lo agarraste, allá fue. Me alegra saber que te llamó la atención, salió completamente de pedo y termina por dar una idea de cómo son los personajes que me alucina como recurso: desde la pincelada casual. ¡Qué embrollado estoy hoy!

    ResponderResponder


  46. 46

    Comentario de Martín - Aquende Libros un 13 Noviembre 2009, tipo 15:13


    ¡Feliz No Cumpleaños!

    ResponderResponder

  47. 47

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 15:13


    @Monica: tante graze (que no sé en qué idioma es, pero es lo primero que se me ocurre). Chempre é un plachere retcibire mensaquítos di la quénte que vive en el cuesto sure. Chi vediamo. Giusseppe.

    @Modorra Digital: me gustaría poder colgar un cuento por día, pero empezaríamos a andar de mla en peor. Gracias y ahora veo. Abrazo.

    @Paula: eh, gracias, che. Muchas gracias. Me alegra mucho poder “escucharte la voz” por estos lados. Ojalá lo hagas más seguido. Abrazo y gracias por el piropón.

    @pablo: gracias, pablo. Abrazo grande.

    ResponderResponder


  48. 48

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 16:58


    @Martín – Aquende Libros: graciela, borges. Abrazo rapipago.

    ResponderResponder


  49. 49

    Comentario de Julián un 13 Noviembre 2009, tipo 18:19


    José, te recomiendo Santa Sangre, es un delirio absoluto, pero con mucha coherencia (por mas que resulte contradictorio). Lo de las manos viene de la película.
    Saludos.

    ResponderResponder

  50. 50

    Comentario de Desencontrada un 13 Noviembre 2009, tipo 18:45


    Me encantó el cuento!!!

    Ah, y feliz cumple, colega escorpiano!

    Besos

    D

    ResponderResponder

  51. 51

    Comentario de Natushka un 13 Noviembre 2009, tipo 19:01


    Si, lei el original… pero para no meter la pata acabo de releerlo :P

    A ver… Coincido con El Mauri con respecto a las respuestas de Leonidas. Le hiciste algo ahora que enternece un poco más de entrada el tipo. En la versión original te cuesta un poco más porque es un duro hijo de put… bueh, de su madre. A lo que voy es que era genial que al final lograra ablandarte semejante personaje.

    A la tia no la extrañé, si bien le da un toque bizarro a la escena (y un dolor de huevos mas importante) me habia parecido muy tirada de los pelos.. como que por que aparecía de repente una tia?

    Hubo parrafos extirpados de cuajo. Los del principio, desde el lugar del periodista, me parecen bien eliminados (no estaban mal… pero no eran imprescindibles) A mi me habia gustado que lo enternezcan las putas :P esa parte se fue…

    El final me gusta mucho más ahora, es más redondo.

    En fin, tampoco yo soy quien para hacer crítica literaria, asi que me limito a señalar puntualmente las diferencias que noto, para bien o para mal.
    Hubo una sola cosa que me causó gracia y veo que ahora la corregiste. En el original decía:
    “-Cierre la puerta y pase”
    Se le iba a complicar un poco al vago, jajaja.

    Espero que haya servido de algo ^^ Abrazos desde este viernes pasado por agua.

    ResponderResponder

  52. 52

    Comentario de madre un 13 Noviembre 2009, tipo 19:13


    Me gustó mucho el cuento. Tampoco me di cuenta que es largo. Que este año sea uno de los mejores. Felicitaciones.

    ResponderResponder

  53. 53

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 19:19


    @Julián: ¿ves? Esa falta de atención y de cabeza para la sutileza es propia de andar todo el día haciendo boludeces que no tienen que ver con la escritura. Gracias, Julián. Abrazo.

    @Desencontrada: gracias y gracias, colega. Abrazo.

    ResponderResponder


  54. 54

    Comentario de vagina way un 13 Noviembre 2009, tipo 19:26


    Me encantó, no reconozco los cambios, pero aunque leí el original. Esta versión me atrapó como si nunca lo hubiera leído antes. Muy bueno!!
    Bendito el 12 de noviembre que nos trajo tantas dichas!!! jeee
    Ojalá la hayas pasado bien.

    ResponderResponder

  55. 55

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 19:30


    @Natushka: vos no te das una idea del valor que tiene esto que ponés acá. Impresionante. Voy por partes así no me pierdo, pero de antemano te digo GRACIAS.

    A mí Leónidas en la versión original me sonaba demasiado duro, al punto que ya no me convencía de tan paródico. Después, hace unos días, pensé en Fogwill, y ahí lo vi, Velásquez se le parece incluso físicamente. Igual es cierto que el periodista lo ablanda, pero es más sutil, sale un poco más de pedo. Es como si el muchacho no se diera cuenta de lo que acaba de lograr. Él, un tipo que no tiene afinidad por la cultura, se lleva la mejor nota que le hayan hecho al ícono literario. Me gusta ese jueguito.

    Lo de la tía, coincido plenamente, era al reverendo pedo. Demasiado secundario el plot, no aportaba nada y confundía. En la historia original jugaba de blanco al que arrojarle el primer librazo en la presentación, pero después me di cuenta de que directamente a ese lugar lo podía ocupar la madre, y que así cerraba más.

    Hay muchos párrafos que ya no están, corrieron la misma suerte de la tía. El principio está un poco más pulido, pero tampoco lo siento con el peso de una versión final. Creo que todavía se lo puede acomodar un toque más para que funcione mejor.

    Todavía se menciona algo de las putas, como para que no las extrañes tanto ;)

    En la otra versión también sentía que se me había perdido el final. Me gustaba poder cerrar con algo que no dejara cabos sueltos, creo que acá hay más prolijidad. Todavía no sé si esta onda circular garpa o no en un cuento, pero al menos da la idea de “redondito”. Me siento un gerente comercial.

    Insisto con lo del comienzo: estas críticas me hacen muchísimo bien, porque no abundan las chances en la vida real de analizar así cada texto. Eso para mí, como le decía al Mauri, es lo mejor que puede dar un blog. Me parece que estamos lejísimo de la crítica literaria, cosa que me parece absolutamente festejable: hacemos crítica de lector, algo mucho más humano y entendible, además de valioso e interesante.

    Te juro que me di cuenta de “-Cierre la puerta y pase” cuando le di la relectura final antes de publicarlo acá. Mirá lo que son las cosas, esa frase pasó inadvertida para el editor, para la correctora, para las tres lecturas de testeo que hice con conocidos y para mí, que ya llevo releído este texto unas 400 veces. Nadie antes lo señaló. Eso me parece muy bonito. Casi que me hace pensar que la frase debería quedar. Quién te dice…

    Sirvió muchísimo. Vuelvo a darte las gracias.

    José.

    ResponderResponder


  56. 56

    Comentario de José Playo un 13 Noviembre 2009, tipo 19:32


    @vagina way: qué bueno que haya pegado lo mismo. Qué paciencia tiene la gente que lee por acá, ja. Y ya que estoy digo que la pasé muy bien, muchas gracias. Abrazo.

    ResponderResponder


  57. 57

    Comentario de Gaby* un 13 Noviembre 2009, tipo 23:05


    ¡Muy feliz cumpleaños! y felicitaciones! Excelente lo de hoy :)

    ResponderResponder

  58. 58

    Comentario de Matías un 13 Noviembre 2009, tipo 23:44


    ¡Genial! Ingeniosa la última confesión…

    ResponderResponder

  59. 59

    Comentario de Cristian un 13 Noviembre 2009, tipo 23:47


    Feliz cumple y gracias por tanto. Me gustan los cuentos largos. A veces muchos de tus cuentos me gustarían que siguieran un poco más.

    Abrazo cordobé, éxitos. Buena vida.

    ResponderResponder

  60. 60

    Comentario de Federico Gauffin un 14 Noviembre 2009, tipo 1:06


    Genial, Playo. ¡Abrazos!

    ResponderResponder

  61. 61

    Comentario de Lucas, desde Pest un 14 Noviembre 2009, tipo 11:44


    Bueh, ya no es exactamente tu cumple, pero igual podemos hacer de cuenta que los saludos se demoran cruzando el Atlantico:
    Boldog születésnapot, cabeza! Espero que lo hayas pasado de la hostia.
    Y el cuento, impecable che. Parece mentira que hay gente que no entiende que la literatura puede ser otra cosa, no necesariamente Sara Kay.
    Abrazos!

    L

    ResponderResponder

  62. 62

    Comentario de Natushka un 14 Noviembre 2009, tipo 12:38


    De nada, che, es un placer ^^

    Una cosa más, que me acaban de señalar (mi novio es de darse cuenta de esos detalles, yo los perdono de facil… Stephen King tiene muchos de estos y yo ni bola xD):
    Si sacaste a la tía y la madre está parada a su lado durante la firma de libros, que se suba a la mesa para tirar los libros hacia el lado del público es un error de continuidad :P
    En el original se justifica porque la tia venia de ese lado para que le firme el libro.

    Uno no puede darse cuenta de muchos errores pavotes de sus propios escritos porque es como que lees “de memoria”, no lees de verdad. Me pasa muy seguido. Los ojos ajenos son una bendicion :)

    ResponderResponder

  63. 63

    Comentario de euge un 14 Noviembre 2009, tipo 20:40


    la vieja velazquez es en lo que no me quiero convertir! le temo a la carga genetica, se parece a mi abuela
    muy bueno el cuento José!
    feliz cumple!

    ResponderResponder

  64. 64

    Comentario de Ana un 15 Noviembre 2009, tipo 3:47


    Feliz Cumple José!!!
    Estaba a mil y hacía mucho que no pasaba, asi que me leí todo de golpe. Y la verdad es que ha sido un placer leerte, como siempre!

    ResponderResponder

  65. 65

    Comentario de cafe un 15 Noviembre 2009, tipo 11:13


    japi verde!

    José, ¿te sentís identificado con Velásquez?

    No me pareció largo che, muy bueno.

    ResponderResponder

  66. 66

    Comentario de easy rider un 16 Noviembre 2009, tipo 1:01


    me identifiqué con Leonidas Velasquez, estoy hecho percha,
    genialmente relatado el cuento, me hizo usted cagar de risa otra vez, saludos.

    ResponderResponder

  67. 67

    Comentario de elrober un 16 Noviembre 2009, tipo 22:41


    FELIZ CUMPLE!!!!!!!!!!!! RECUERDO QUE TENÍA GRABADA LA FECHA EN UN CELU QUE PERDÍ, MALDITA MEMORIA, HABÍA LEÍDO EL CUENTO EN PEGUELÉ, Y LO VOLVÍ A LEER CON EL MISMO ENTUSIASMO, AUNQUE RECORDABA EL FINAL

    ResponderResponder

  68. 68

    Comentario de Miguel un 16 Noviembre 2009, tipo 23:33


    Pero será posible que siempre llegue tarde a los comentarios, me parece que voy a tener que usar más la compu para disfutar y menos para laburar…

    De todas formas aprovecho la demora para no desearte un amarrete feliz cumple sino mas bien un feliz año completo.

    El cuento un lujo, yo creo que los cuentos no son ni cortos ni largos, son buenos o no, y este es de los primeros.

    Un abrazo.

    ResponderResponder

  69. 69

    Comentario de costasimarmar un 17 Noviembre 2009, tipo 13:23


    zasssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
    me atrapó muy cabrón vato

    ResponderResponder

  70. 70

    Comentario de Inti un 18 Noviembre 2009, tipo 7:10


    Hola, que tal? La verdad, pensé que eras uno más de esos escritores con un blog medio famoso que no hacen caso a sus comentarios y que poco se preocupan por si alguna boluda como yo les habla, por ese prejuicio te leía solo de vez en cuando y me iba. Hoy, sin dormir, sin ganas de dormir, recién llegada de un largo viaje, me puse a leerte, un post, y otro, y otro, y otro y no pude parar. Después empezé a leer los comentarios y como respondias a ellos y me sorprendí, al fin y al cabo no sos uno de esos… creo. Que boluda yo.
    Ahora que llegué no me voy más, me puedo quedar?
    Besos y Feliz Cumpleaños atrasado!

    ResponderResponder

  71. 71

    Comentario de martin eschoyez un 18 Noviembre 2009, tipo 20:35


    Tarde. Pero seguro aunque a seguro se lo llevaron preso.
    Ya te saludé por el FB, así que pasemos a lo demás:

    NO leí peguelé porque es el único que me falta pa completar mi colección de Playo. Lo rastreé por varias librerías a pesar de la explícita advertencia del mismísimo autor del hecho literario acerca del agotamiento o agotación del citado ejemplar.
    ergo: lo leí por vez primera acá y la puta que vale la pena estar vivo. Playo, debo decirle que a punto de terminar de leer los finaditos, guardo un lugar muy querido en mi biblioteca para sus libros ya publicados y los futuros.

    Le mando un abrazo de oso yogui desde la calidez del estudio donde estoy anclado desde hace días y me pasan comida bajo las rejas hasta que termine unos laburos. Y usté no contribuye a que me vaya más temprano, vea. ;)

    ResponderResponder

  72. 72

    Comentario de Rox un 19 Noviembre 2009, tipo 12:57


    Guau… me dejó con la boca abierta.. Excelente relato Playo.. simplemente Excelente!

    ResponderResponder

  73. 73

    Comentario de Rox un 19 Noviembre 2009, tipo 12:58


    Me demoré un poco en leerlo.. pero Guau… me dejó con la boca abierta.. Excelente relato Playo..

    Simplemente Excelente!

    ResponderResponder

  74. 74

    Comentario de carlos mc un 19 Noviembre 2009, tipo 20:10


    Amigo Playo, llego tarde, pero igual quería comentar. Hace rato que no leía algo que te metiera las sensaciones en la cabeza; si hasta sentía el olor del deparamento de Velazquez…
    Vengan de a uno, putos, me mató; lo pinta de cuerpo entero.
    Un pedido: siga con los cuentos “largos”, maestro.
    abrazo

    ResponderResponder

  75. 75

    Comentario de Julia un 20 Noviembre 2009, tipo 1:23


    cai de casualidad aquí, leí el cuento y me gustó, solo una critica “algunas” “demasiadas” malas palabras…. Igual me gustó!! Saludos desde Uruguay y Feliz cumple!!!

    ResponderResponder

  76. 76

    Comentario de LEÒNIDAS un 23 Noviembre 2009, tipo 20:05


    como me escrachaste el nombre boludo. hubieras elegido otro jeje.

    ResponderResponder

  77. 77

    Comentario de Mon un 8 Diciembre 2009, tipo 19:32


    jajajajajaja me encanto!

    ResponderResponder

  78. 78

    Comentario de Desert69 un 9 Enero 2010, tipo 2:35


    Hermano, puta madre… ¡qué historia!

    Y después andás por ahí sorprendiéndote de que unos checoslorusojaponeses te nominen a “Blog que la tiene larga”…

    Un ídolo…

    Me alegra que sea éste el blog que me terminó de convencer de hacer el mío propio (y eso que, al momento de tomar la decisión, aún no estaba tan fanatizado con Peinate…)

    ResponderResponder

  79. 79

    Comentario de Un mediocre un 9 Febrero 2010, tipo 4:00


    Esto es una de las mejores cosas que encontre por internet, esta increible. Te aplaudo de pie.

    La del ego es sublime.

    Y es tan simple, tan complicado, tan intrincado.

    Me parecio buenisimo che.

    ResponderResponder

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