Estamos en edad de empezar a cosechar nuestros propios muertos. Ya no muertos solemnes, próceres de manual de tercer grado; muertos reales, muertos que duelen, muertos que cargaremos para siempre dándonos codazos en la memoria.
Estamos en edad de trompearnos con las tragedias: a un amigo se le puede ocurrir la poco feliz idea de morirse un lunes sin avisarnos. Y entonces primero nos miraremos los zapatos y después embutiremos incertidumbres en un bolso mientras lo puteamos: estamos en edad de que nos duelan mucho los sueños cancelados.
A contrapelo de la noche y sobre una ruta con banquinas de sombra, hablaremos de él y pisaremos el acelerador mientras su recuerdo va trotando entre los pastos.
Cabecearemos la ventanilla por turnos, elucubrando. Estamos en edad de comprender que la única certeza es el carácter irreversible de algunos silencios inesperados.
Llegaremos pisándole el vestido a la madrugada, cargando sobre los hombros lágrimas dulces, entrañables, necesarias. Nuestro amigo ríe a carcajadas desde el revés de un tiempo imponderable: “¿qué hacen los boludos, todos amargados?”.
Estamos en edad de fumar en la vereda, tirándole el humo a las luces mientras nos turnamos para recibir la terapia cálida de la semblanza improvisada, la caricia balsámica del anecdotario. Vamos reordenando el cariño, haciéndonos una idea de cómo será dosificarlo entre tanta gente que lo reclama desde sus corazones blandos.
Antes de que el sol se reparta sobre los tejados de una ciudad sin prisa, ya sabemos que nuestro amigo es inmortal. Es lo más hermoso que haya logrado.
Estamos en edad de acunar a nuestros muertos, de pensarlos y extrañarlos. El recuerdo de nuestro amigo empieza a caminar a la par de nuestra historia. Quedará pegado a nuestra sombra hasta que nosotros también sigamos sus pasos.
Estamos en edad de cosechar nuestros propios muertos. Ya no solemnes muertos, ya no artistas consagrados; nuestros muertos simples, los que nos cambiaron la vida, los que con generosidad nos enseñaron.
Estamos en edad de agradecerles por todo lo que nos dieron sin pensarlo.
Si existe un Cielo para los que amamos, nuestro amigo hoy está entrando en él, ruidoso como siempre, atolondrado, golpeando sin querer las puertas, quejándose por las instalaciones, preguntando dónde se puede fumar y por qué el desayuno se sirve tan temprano.
En ese Paraíso inexacto hay Internet Celestial para que nuestro amigo nos cuente que todo ahora es mejor. Recibiremos a diario su reporte escueto, su ocurrencia hilarante, su mensaje contundente: “no hay motivos para no pensarme feliz”.
Nos comprometemos a contestarte siempre con una sonrisa, Esteban.
Sabemos que así te hubiera gustado.
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Peinate que viene gente la tiene más grande con WordPress - Plantilla basada en GimpStyle de Horacito y configurada lascivamente por José, que la tocó y se fue.
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Comentario de ociredef — un 18 noviembre 2009, tipo 15:48
José, es durísimo. Es una de esas cosas que cuando te pasan no caés. Lo digo con conocimiento, y por experiencia propia. Dónde está ese amigo haciendo un comentario o tirando una de las suyas? la puta madre. Te mando un abrazo, muy lindo lo que escribiste.
Comentario de Coke — un 18 noviembre 2009, tipo 16:01
Jose, en todos estos años aun seguís sorprendiendome y me encanta leerte! Todos pasamos por esta situación.. muchos amigos se van antes de tiempo o antes q uno..
De repente me trasladé seis años atras, a las tardes en q caminaba una cuadra hasta la vinería de Urca (Sagrada Familia) a buscar la Peinate.
Besosss amigo!
Comentario de nene — un 18 noviembre 2009, tipo 16:28
Adónde irán los que se van cuando se han ido, no?
Yo prefiero pensarlos desde el recuerdo, dándoles la oportunidad de volver cuando se les cante, y dejarles abierta la puerta siempre. No sé si pensarás igual que yo.
Así es mejor, calculo.
Así es mejor.
Abrazo fuerte José.
Comentario de Neuquino — un 18 noviembre 2009, tipo 16:40
ey cordobes, la verdad que a todos nos ha pasado mas de una vez que se fue un ser querido, desde familiares hasta amigos, y la verdad que la angustia es grande.
saludos y metee pilas la verdad que otra no queda .
todavia tenes los recuerdos
saludos playo
Comentario de madre — un 18 noviembre 2009, tipo 18:54
Conmovedor. Esteban se merecía estas palabras. Un abrazo.
Comentario de Maria Jamier — un 18 noviembre 2009, tipo 19:11
José estoy entrando a peinate desde el lunes para leerte… lugar que me hizo descubrir nuestro amigo Esteban y al cual voy a adoptar como propio de ahora en mas!
que buenas lineas, nada mas impecable que tu descripcion… carajo como se lo extraña!!! desde arriba debe estar a las puteadas por la manga de maricones que lo lloran
Comentario de Dolo — un 18 noviembre 2009, tipo 20:03
Muy bueno, me encantó y me emocionó. ASí debería ser, pensar a los que se fueron felices. Creo que pensamos en ellos felices, pero sólo uqeremos que vuelvan, meditamos acerca de lo injusta de la vida y demás cosas sin sentido que no ayudarán a traer a la persona de vuelta.
Gracias por compartirlo con nosotros! un abrazo, Dolo
Comentario de quito — un 18 noviembre 2009, tipo 20:45
es esa cosa de no poder cambiarlo lo que nos molesta, esa frase que se nos acalla en el buche porque ya no la van a escuchar… es ese angustioso egoísmo porque queremos pegarle otro abrazo…
por supuesto que están felices… felices y pacientes brindando mientras nos esperan… porque todos vamos llegando, ellos son adelantados, de precoces nomás…
se extraña, y duele mucho… pero es sólo un cambio en el régimen y la forma de encuentros…
josé, tu amigo ha de ser un grande, se nota por el honor que le hacen tus palabras… la mejor despedida…
abrazo.
quito.
Comentario de sabalero — un 18 noviembre 2009, tipo 20:53
No puedo, tal vez por el contacto frecuente con ella, dejar de pensar la muerte como parte de la vida, pero se va a la puta madre que lo pario…
Comentario de federico — un 18 noviembre 2009, tipo 23:02
Excelso.
Comentario de Diego — un 19 noviembre 2009, tipo 0:45
Don Playo, hay figuras literarias tremendas en este texto…
tre-men-das…
Me pegó y jodido el texto, vea…como los codazos a la memoria… me quedo corto con el comentario y el halago, pero sé que no voy a seguir sin caer en lugares comunes.
Estamos en esa edad, estamos…
Vaso al monitor y abrazo albiverde
Comentario de Matías — un 19 noviembre 2009, tipo 3:10
Muy lindo lo que escribiste. El cielo suele ser lindo, los baños son espaciosos.
:)
Comentario de El Mauri — un 19 noviembre 2009, tipo 7:53
La puta que me hiciste emocionar chango… Hermoso texto. Hermoso. Me gustó lo que dijo quito también, es ese angustioso egoísmo porque queremos pegarle otro abrazo…
Un abrazo grande.
Comentario de profe — un 19 noviembre 2009, tipo 8:49
Lo leí más de una vez, y me emocionó mucho.
Por lo que dijo María Jamier en el comentario nº 6, Esteban también era seguidor de Peinate.
Comentario de Segrob — un 19 noviembre 2009, tipo 9:11
Muy bueno el texto, sin palabras… te acompaño en el sentimiento.
Comentario de Manu — un 19 noviembre 2009, tipo 9:42
Iincreible texto José, escrito desde el dolor (que sirva para algo, no?)
te felicito,
Abrazo,
Manu.
Comentario de sil — un 19 noviembre 2009, tipo 10:13
anoche estuve en el recital de la Oreja de Van Gogh, una invitación inesperada… y en medio de la euforia una canción harto repetida que me atrapó prenguntando “que sería sin tí el resto de mi vida” así, de sopetón, tan inesperado e inquietante como la muerte que lo único bueno que nos deja es la instintiva necesidad de aferrarse al lado positivo de la vida”
ABRAZO!
Comentario de Nippur — un 19 noviembre 2009, tipo 10:22
Podrá fumar allá donde esté ? Si no es así seguro que encuentra la manera. Gracias José por expresar en palabras lo que yo particularmente sólo puedo convertir en un nudo en la garganta.
Comentario de marcelo — un 19 noviembre 2009, tipo 16:33
POR DIOS!!…JOSE…PORQUE DUELEN TANTO TUS PALABRAS…QUIZAS SEA PORQUE TODOS TENGAMOS UN ESTEBAN CON EL QUE NOS GUSTARIA MANDARNOS MAILES…GRACIAS.
Comentario de Natushka — un 19 noviembre 2009, tipo 21:13
Ay, mierda… :(
Comentario de El_Agustín — un 19 noviembre 2009, tipo 21:44
Y no se puede agregar nada mas…
Yo lo recuerdo con mucha alegría. Me hacía reir mucho con sus comentarios.
Lo vamos a extañar y se lo ha ganado.
Comentario de gabriela — un 20 noviembre 2009, tipo 8:02
josé….que más se puede agregar…los que conociamos y queríamos a Esteban sabemos que lo que escribiste es el mejor homenaje que le podemos rendir…Nos van a faltar sus chistes inteligentes, sus ironías, sus puteadas…en fin…lo vamos a extrañas…me queda el consuelo de haber conocido a una persona inteligente, sensible y bondadosa…no era perfecto, (a caso alguien lo es?) (odiaba los parentesis) ja ja ja!!!
Gabriela: alias “Sosa”, compañera de oficina de Esteban. saludos!!!
Comentario de Céu de Buarque — un 20 noviembre 2009, tipo 12:29
Es triste e inexplicable perder un amigo. Tenía quince cuando perdí a Christine, ella tenía 18. Compartíamos salidas a la Cordillera y paracaidismo, salir con amigos, almuerzos y cenas. En fin era mi amiga. Y el vacío fue total. Pasaron lo meses, los años y… son cosas que una no olvida, aprende a vivir con la ausencia de la risa, sus palabras y gestos quedan ancladas, y es como si una parte de ella viviera conmigo en cada etapa. No creo en la vida después de la muerte, pero sí en aquello que sembramos, y muchas amigas y amigos siembran en nosotros algo inolvidable que nos ayuda en el día a día. Ser más felices, aprender a disfrutar de las cosas simples…
Y los recuerdos, ah! esos sí que quedan grabados y te ayudan a tenerlo presente.
Un abrazo
C.
Comentario de Rob — un 20 noviembre 2009, tipo 17:12
A veces me pregunto que será estar en el lugar de “el amigo que se fue antes de tiempo”… los correos se acumularán en tu cuenta, tu mesenjer siempre en gris, 0 comentarios en los blogs que frecuentabas, tu celular morirá…
Comentario de Federico Gauffin — un 21 noviembre 2009, tipo 1:20
¡SNIF!
Comentario de Ana — un 21 noviembre 2009, tipo 2:51
Cariños, Jose.
Comentario de Walterio — un 21 noviembre 2009, tipo 15:16
Ante la muerte, yo siempre me quedo sin palabras.
Es bueno que al menos para Esteban, hayas podido encontrar las mejores.
Duele mucho saber que los sueños se interrumpen.
Un abrazo.
Comentario de julian — un 22 noviembre 2009, tipo 20:39
José hoy pude abrir los mail , talvez por miedo a encontrar alguno de Esteban; y me encuentro con esta genialidad. Seguro te esta puteando, pero seguro se debe haber guardado una copia. Gracias
Comentario de elrober — un 23 noviembre 2009, tipo 13:13
me gustaría ser tu amigo, del tipo de amigo al que alguien quiere tanto como para esribirle semejante homenaje, voy a llamar a los pocos y buenos amigos que tengo y agradecerles por ser tan queribles, que tus sentiría lo mismo que vos tan maravillosamente expresás si me faltarían
Comentario de juliana — un 23 noviembre 2009, tipo 14:17
Jose, es genial lo que escribiste…..lo leo todos los dias…y trato de que al terminar se me ilumine una sonrisa en mi boca, cuesta, pero poco a poco va queriendo..asi le gustaria a el…se extraña muchio….beso grande..
Comentario de Tomás — un 27 noviembre 2009, tipo 10:54
Muchas gracias por tus palabras José, en nombre mío y de mi mamá. Un abrazo.
Comentario de amali — un 28 noviembre 2009, tipo 14:22
QUE HERMOSAS PALABRAS!!! ME EMOCIONAN !!!, y creo que tenes tanta razón, Esteban en cualquier momento encuentra una computadora alla arriba para mandarnos un mail, como se lo extraña !!!!!!!! un abrazo.-
Comentario de Malú — un 1 diciembre 2009, tipo 19:08
José, los dias pasan y el dolor no…tampoco disminuye….
Tus hermosas y conmovedoras palabras son sentidas, profundas y muy intensas, realmente es un gran homenaje el que le brindas a tu querido amigo….
Esteban dejo marcas profundas a todos los que pudimos disfrutar de su compañia, su amistad……
Esteban esta vivo gracias al AMOR y los hermosos recuerdos que nos dejó….y nuestra tristeza…. pasará ….
Recordemoslo riendo, como a él le gusta.
Cariños
Malú
Comentario de Martin — un 4 diciembre 2009, tipo 14:20
Rolo querido, lo que te conocíamos como Rolo, te vamos a extrañar un montón, anoche por casualidad del facebook leí esto sin saber que hablaban de vos, sin sospechas me fui a dormir, hoy me entero que sos vos, que te fuiste y no a Brasil, he conocido a poca gente tan especial como vos loco, la verdad me quedan lindísimos recuerdos, a mí y a toda la gente que trabajo con vos en Lempert , a mi jermu, a todos. No se que mas escribir, solo sé que para mi esta líneas son como mi despedida. Rolo donde sea un abrazo y ya nos juntaremos a comer fideos en pata.
Comentario de Julia — un 4 diciembre 2009, tipo 22:35
Una vez más: gracias José!
Comentario de gabriela — un 9 julio 2010, tipo 23:15
este post es viejo, los recuerdos de esteban estan mas presentes que nunca…como siempre repito…le puso sello a todo y por ese motivo no lo olvidamos, esta aca, al lado nuestro. necesitaba leer tus palabras una vez mas…te extrañamos VIEJO!!!
Comentario de Ariel — un 27 septiembre 2010, tipo 1:45
Hola jose!! la verdad que hoy como tantos dias pienso en por que se fue !! sin querer me meti en internet y google su nombre y encontre esta publicacion, me gustaron mucho tus palabras .
Pingback de Peinate que viene gente » Blog Archive » Y siete años después, yo te banco — un 4 junio 2011, tipo 0:51
[...] como otros amigos, ya no está para brindar. Sólo quedamos un puñado de lectores, este barbudo cachetón que teclea sobre tu lomo, y vos, que [...]
Comentario de El_Agustín — un 8 junio 2011, tipo 8:40
Recién vuelvo a leer lo que escribiste.
Y la verdad que es emocionante…