Ahí está la mina, parada del otro lado de la calle. Imposible no verla al salir de la oficina, hay poca gente y tiene un aire familiar. ¿Quién es? ¿Qué hace ahí? Está buena: caderas bien puestas, pinta de ir a los bifes, boquita sensual.
Es la que lo ha estado llamando a la oficina. Tres o cuatro veces por día:
—El señor no recibe llamadas si no puede decir por qué tema es —mandó a decir con la secretaria.
Pero insistió e insistió. Dijo que tenía que tratar un tema delicado.
—Un tema delicado.
Cuando por fin hablaron, él le dijo “no te conozco, no me suena tu nombre”.
Ella respondió:
—A veces me llamo Melissa, no sé si te acordás.
Cortó la comunicación arrastrado por un impulso infantil, dejándola con una frase a medio salir de la boca. Habituado a comunicar más con silencios que con órdenes, pensó que así estaba bien.
Y ahora ella ahí. Parada al frente, en la esquina, con sus tetitas en escote, con su carita de ir a los bifes, con sus caderas bien puestas, con su boquita sensual.
Y ahora él se empieza a acordar de algo vagamente. De una noche hace dos meses. La despedida de soltero, mucha bebida, un par de putas.
Dentro de su cabeza los huesos le arden ante una sospecha atemorizante:
—Es una de las minas de la despedida.
—A veces me llamo Melissa.
Mientras avanza a su encuentro, estudia el rostro con el que tiene que dialogar. No deja de mirarla y de observar el tráfico que avanza de ambos lados de la calle. Falta que lo pisen: a él nadie lo puede pisar.
Sin maquillaje, mellamomelissa parece la trastienda de una fantasía. Nada de rush, a la mierda el delineador y entonces los ojos vivaces ahogados en aureolas grises, una mirada que sintetiza un cansancio descomunal.
Mal, mal, mal. Todo mal.
Cosas de esa noche le rebotan imaginariamente frente a la cara. En su recuerdo la chica vuelve a montar el show con la amiga, vuelve a meterles la mano en la pija, todos se vuelven a enfiestar. Los turnos para garchar. Las rondas de energizante con vodka. La pala y las ganas de hablar.
Había para jalar hasta que levitaran los muebles y fá – fá – fá.
Desde algún rincón lejano de su instinto de supervivencia, detrás de una puerta racional hermética, una alarma empieza a sonar amortiguada:
—Con forro no se me para —se oye pensar.
Y se ve otra vez en la habitación en penumbras, con la chica enroscándole las piernas en la cintura. Se ve a sí mismo cargándola por la habitación al tiempo que le aprieta los cachetes del culo:
—Me la recogí, la puse así, la di vuelta así, me decía “por favor, pará ya”.
Ahora está a pocos metros y ella no sonríe. Mal, mal, mal.
Piensa en eso y en la insistencia… Sólo las urgencias apremian. Lo importante es el mensaje. En los cuadernos de matemática de la fatalidad, mensaje más urgencia es igual a todo mal-todo mal.
Están cara a cara.
Él tampoco sonríe.
Ahora no le cabe duda: es algo grave. El único que no usó preservativo es un ejecutivo de cuentas con guita. Una nausea efervescente le bulle bajo el mentón.
—Hola. Soy Melissa. En realidad me llamo Asunción y trabajo de acompañante.
(caderas se ensanchan, escote in crecendo: por un tiempo no vas a menstruar)
—Cobrás guita para chupar la pija —se oye decir él.
Ella levanta una ceja y le tiende un papel doblado. Es un análisis.
—La panza llena de huesos.
Una puta que a la luz del sol es una parodia de ella misma cuando trabaja.
—La cocina llena de humo.
¿Cómo va a dar esta noticia? Una buena vida puesta en riesgo por otra que se gesta.
—Los riesgos de patear descalzo.
Melissasunción lo mira. Espera. Sabe controlar su ansiedad; trabaja de eso.
—Yo ya conozco a las minas como vos —dice una voz que se parece poco a la suya—. Lo único que buscan es guita. No sé cómo me encontraste, pero te advierto que si no me dejás de romper las pelotas, yo…
Melissasunción, mientras, hurga en su bolso y saca un cigarrillo. Lo enciende. De alguna manera esa acción mínima ahora tiene otro significado, es casi una declaración de principios, una actitud consecuente con lo que dice a continuación:
—Quiero la guita para el aborto. Me importa una mierda tu vida y lo que hacés. Quiero que me consigas una clínica y que me des la guita para terminar con…
El silencio los sepulta a los dos. Ella baja la vista otra vez, parece mirarse el cuerpo. En sus labios nace una mueca indefinida, desagradable.
Él toma aire, embargado por la sensación de que todo lo que ha construido hasta el momento pende de un hilo finísimo. Desde donde está puede ver las raíces del pelo de Melissaasunción desperdigándose como dos cascadas hacia los costados de la raya blanca del cuero cabelludo.
¿Imagina o efectivamente da el golpe seco con un hacha? Parece real: sostener el hacha por el mango mientras el cuerpo de Melissasunción cuelga del filo, muerta.
Túc y ella cuelga. Se mece. Sangra. Se termina. ¿Imagina o es real? Túc y ella cuelga.
—Quiero volver a mi vida como era antes, así no puedo laburar —dice por fin Melissasunción.
Él vuelve a tomar aire. De pronto repara en que no hay mucha gente en la calle. Es la hora de la siesta, todos se han replegado a sus hogares o están de sobremesa en los bares con menú ejecutivo, o encerrados con sus compañeros de trabajo en hoteles baratos, matándose a pijazos, chupándose las tetas, expiando sus culpas con polvos de corta duración.
El calor arrecia. Ella, de pie en la vereda, lo mira. Bastaría un empujón para hacerla caer bajo las ruedas de algo.
—No cuestan caro. Una amiga ya se hizo dos. Es como una pasa de uva —dice ella antes de dar una seca más.
A unos cincuenta metros, cerca de la otra esquina, un colectivo se despega de la vereda, y gana velocidad. Viene hacia ellos, el motor ruge.
La visión de un punto final le produce un alivio imposible de explicar. Añora eso. Volver atrás. O cambiar la suerte. Cambiar. Caderas dislocadas, la piel como un bife, boquita mortal.
Piensa en la muchacha girando como un molinete de trapo bajo el colectivo.
Un empujón: Túc.
Nada más.
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Comentario de Claudio J. Chiabai — un 7 Diciembre 2009, tipo 16:50
Dos palabras Impre … sionante!
Comentario de Santi Minardi — un 7 Diciembre 2009, tipo 17:05
Selente
Comentario de Gastón — un 7 Diciembre 2009, tipo 18:12
mooooy boooeno!
En serio, me encantó.
Gracias!
Gastón.
Comentario de sabalero — un 7 Diciembre 2009, tipo 19:12
ese lente! ese lente! La panza llena de huesos y no de pollo, jajaja.
Comentario de Seba — un 7 Diciembre 2009, tipo 19:47
Si transcurriese en Cba, mellamomelissa cae en un bache y zafa.
“Caderas dislocadas, la piel como un bife, boquita mortal” casi la letra final de un tango (salido de la cabeza de Q. Tarantino).
Me gustó el perfil del tipo armado casi sólo con “Falta que lo pisen: a él nadie lo puede pisar”
Comentario de Lucas, desde Pest — un 7 Diciembre 2009, tipo 20:06
Carajo.
Pero carajo mal, me quede de cara. Podia imaginarme la cara de poker del tipo, los ojos inmoviles pensandola abajo del colectivo.
Si no fuera porque puedo imaginar tambien el momento en que el tipo se tira solito bajo las ruedas del N4: “La visión de un punto final le produce un alivio imposible de explicar.“
Comentario de dayana — un 7 Diciembre 2009, tipo 20:39
Pensé que el papel era un análisis de hiv positivo. Y de serlo ¿Se hubiera tirado él al paso del bondi?
Comentario de diego — un 8 Diciembre 2009, tipo 1:06
Buen cuento Jose me gusto lo de arrabal mezclado con algo de yuppie berreta de cordoba , acorralado por sus miserias escondidas , es el tipico mediocre ventajero que para sentirse limpio debe usar pato pampa je.
Te mando una hoja en blanco para ser llenada con simples y cursis saludos de mi parte¡¡¡
Comentario de tavo — un 8 Diciembre 2009, tipo 4:48
playo + 10
Comentario de ociredef — un 8 Diciembre 2009, tipo 10:14
Tampoco es para tanto, le paga el aborto y a la bosta… o no? él que seguro que tiene la guita, qué es lo peor que le puede pasar? que se muera la mina, y bueno, de esa forma el tipo gana por donde sea. Sí, debe ser una guita pero que se la banque. Ahí la que arriesgó fue Asunción más que el otro culiadazo. ‘A mí con forro no se me para’, con una puta? tá del culo el guaso.
Me gustó la parte que dice “Él vuelve a tomar aire. De pronto repara en que no hay mucha gente en la calle. Es la hora de la siesta, todos se han replegado a sus hogares o están de sobremesa en los bares con menú ejecutivo, o encerrados con sus compañeros de trabajo en hoteles baratos, matándose a pijazos, chupándose las tetas, expiando sus culpas con polvos de corta duración.”
jajaja, se darán tanta masa entre compañeros de trabajo?
Abrazo!
Comentario de José Playo — un 8 Diciembre 2009, tipo 11:06
@ociredef: creo que ese párrafo es para terminar de pintar cómo es la cabeza del protagonista, de lo contrario, hay que preparar CV para presentar en la empresa donde trabaja ese señor.
Comentario de José Playo — un 8 Diciembre 2009, tipo 11:11
@diego: qué bueno que se haya entendido el yupismo del muchacho, pensé que iba a quedar medio diluido entre tanta pincelada poética. Grachia, Diego.
@dayana: al principio también pensé que podía venir por ese lado, me frenó que hay ya varias historias al respecto de los contagios adrede, y que sobre la marcha pensé que para un tipo así, lo peor es quedar pegado con alguien, más que con algo. Es un girito, nomás. Tanto tiempo sin leerla por acá…
@Lucas, desde Pest: apa. Guarda con esa también, porque no la tenía en cuenta. De hecho, creo que hasta puede ser una de las interpretaciones del final. Bien como siempre, amigo desde Pest.
Comentario de José Playo — un 8 Diciembre 2009, tipo 11:18
@Seba: Esos detalles son los que más cuesta sembrar, es una apuesta ciega a palabras solitas que hay que ver si alguien las pesca. Es uno de los puntos en común que encuentro entre cine y “literatura”, eso de ir sembrando detalles para que el espectador/lector vaya terminando de armar la idea en la cabeza. Un supuesto asesino puede vivir en un lugar sórdido y lleno de detalles que te hagan pensar que él es el que se está cargando al resto del elenco, aunque después muestres que es, de hecho, el buenazo de la peli. A todo eso lo conseguís con detalles, creo yo. Me gusta laburar con esas cosas pequeñas, ir poniendo cuadritos en las paredes, cositas sobre la mesa. Gracias por destacarlo.
@sabalero: lo traicionaba el cordobés subconciente…
@Gastón: gracias a vos por comentarlo, che. Abrazo.
@Santi Minardi: graciela.
@Claudio J. Chiabai: también dos: chaa gracia.
Comentario de Gonz@lo — un 8 Diciembre 2009, tipo 11:51
…y el título, genial.
Comentario de alea — un 8 Diciembre 2009, tipo 13:10
Buenísmo, me encantó….
Me gustaron muchísimo los contrastes: él formal, con todo bajo control, de día y él descontrolado, de noche y en manos de la suerte; ella maquillada, estrella de la noche y ella ojerosa, desencajada, embarazada de día. Y ellos, tan distintos, pero tan humanos, separados por una calle con autos.
Me encantó la dignidad del alma destruída de melissaasunción (“No cuestan caro…”)
Me encantó el título, genial, como siempre.
Me encantó volver a leer y a comentar.
Abrazos
Comentario de manuel — un 8 Diciembre 2009, tipo 15:41
esta bueno! te llama a leerlo hasta el final, pero ahi (si se permite una opinion negativa de un pendejo) se va al carajo. lo lei, no me gusto el final, despues lei el comentario con el posible suicidio, pero la palabra empujon lo anulaba… pero lo q no megusta es la sensacion q me queda de q haya gente basura de mierda como ese tipo, q nececite garcharse a una puta y despues se le ocurra tirarla debajo del n4, y que TENGA LOS HUEVOS para hacerlo, ahi ya me da bronca, un gil de esa calaña lo mas q puede llegar a hacer es levantar la mano y pegarle un cachetazo, o insultarla, mientras el miedo a perder su cubiculo de oficina se lo permita. pero no tiene los huevos, y el pecho lo tiene bien adentro, bien sanito por que no lo pone ni para parar la pelota.
“Piensa en la muchacha girando como un molinete de trapo bajo el colectivo.. la mira mirar el pizo, parece querer agugerear el asfalto con la punta del zapato, mide la distancia, colectivo 20 metros, 10… la deja hacer una ultima seca, se le tira encima… -que haces pelotudo- ella lo esquiva, demasiado facil, un molinete de trapo bajo el colectivo, un pedazo de corbata y dos zapatos. uno de los turistas chinos creyó escuchar un ay! debajo de sus rodillas y el colectivero pizo el freno justo cuando las ruedas de atras estaban sobre los dientes de algo q parece un oficinista rodando sobre la calle. la puta madre, piensa la puta, me quede sin aborto. se acuerda del cigarrillo y, ahora sí, le hace una ultima seca, lo deja caer justo sobre dos gotitas de sangre. dandole a la escena sin querer un final bien tarantinezco… gira sobre los talones y se las toma a chupar pijas para pagar un aborto”
ya se q soy un pelotudo (acá va una carita feliz [:)], pero no se si se usan el los blogs) pero me pinto el final feliz, no me banque al cara de naipe cagandose en otra mina. esta muy bueno el blog, entré por que lei un articulo sobre vos en “matices” y me rei de las observaciones peatonales, donde consigo esos tomos.. ¿? los voy a buscar en google. te dejo un saludo y una abrazaso, dale duro.
mmm ahora q lo pienso esto puede ser mala educacion… quien me manda ami… pero ya loe scribi, cualquier cosa eliminalo sin remordimientos (lo cual no significa q crea q los tengas) total digo salamanqueces nomas. suerte.
me da risa apretar el boton “!TOMÁ!”
Comentario de José Playo — un 8 Diciembre 2009, tipo 16:26
@Gonz@lo: confieso que tuve el título mucho antes que el cuento.
@alea: no lo había pensado de esa manera, con los contrastes. Ahora me gusta más. Gracias.
Comentario de José Playo — un 8 Diciembre 2009, tipo 16:31
@manuel: el personaje es asqueroso, yo creo que fue otro intento de conseguir que un hijo de puta genere empatía, aunque sea por contraposición. Creo que los ensayos en los que un personaje no puede ser querible y el narrador se pone como meta hacer que lo entiendas, son psiquiátricos, además de interesantes.
Que te hayas tomado el trabajo de escribirle otro final habla de que algún efecto tuvo, aunque no te haya gustado, y eso también está buenísimo.
¿Salió la nota en Matices? Me hicieron una entrevista (no sé si habrá salido eso o algo del libro, por lo que contás), me reí mucho contestándola, después la cuelgo acá.
Podés conseguir los libros en varios lugares, al último, mirando acá.
Gracias y bienvenido, manuel.
Comentario de manuel — un 9 Diciembre 2009, tipo 16:37
si…! de eso me rei mucho… de las respuestas q das… por eso entre al blog.. me rei bastante (teniendo en cuenta q es una revista q encontre tirada en la puerta de la casa de mi abuela)
buenisimo ya me voy a volver a pasar..
Comentario de Ana — un 9 Diciembre 2009, tipo 19:54
Que bueno el titulo! Está mucho mejor cuando uno lo vuelve a leer al final!
Comentario de Martín - Aquende Libros — un 10 Diciembre 2009, tipo 0:43
zafa
Comentario de Despeinada — un 10 Diciembre 2009, tipo 4:03
Viste Match Point? De ahí nació mi frase predilecta:
“Nunca acorrales a una rata…seguro te brinca a la cara”
Unhijodeputa bien plantado…. Aunque vivimos otros tiempos…quieres saber de un hijodeputa real?, imaginate al descalzo vendiendo el producto… lamentablemente existen y protas así dan tanto asco que garantizan el fracaso del cuento.
Yo me quito el sombrero ante alguien que le vende una Scarlett Ohara al mundo o un Esteban (de tu link Hablalo con mi abogado). Somos fanàticos de los finales “felices”…qué se le hace…
Me encanta leerte
Comentario de Rob — un 11 Diciembre 2009, tipo 17:57
Fantástico… igual y no tiene nada que ver pero por un momento me hizo recordar a Patrick Bateman, ya sabes, el sicópata americano… pero el del libro no el de la pelicula
Comentario de Fressi — un 12 Diciembre 2009, tipo 1:42
mucha pala y se le para?, seguramente si está cortada al 10% (me lo dijo un amigo no piensen mal che), falta rigor científico.
Comentario de elrober — un 14 Diciembre 2009, tipo 18:16
lo entiendo al loco, a mi no me queda otra que patear descalzo, pero le tengo tanto cagazo al sida ( no a la muerte, al síndrome) que nunca he estado con una chica mala, anque me gustaría vivir la experiencia…
Comentario de pablo — un 16 Diciembre 2009, tipo 12:55
Es de una sordidez que deja pasmado, escribis muy bien y haces muy mal ja ja ja!! Felicitaciones.
Comentario de lucre — un 16 Diciembre 2009, tipo 20:51
“…teniendo en cuenta q es una revista q encontre tirada en la puerta de la casa de mi abuela”
ammmmmmmmm…
“La envidia es la forma más sincera de mostrar admiración”.
No lo admires tanto, Manuel
Excelente
Excelente
Excelente
Comentario de Federico Gauffin — un 22 Diciembre 2009, tipo 6:36
Jaaaaaaaaa!!
Me encantó.
Comentario de manuel — un 22 Diciembre 2009, tipo 16:05
a lucre:
se le chiflo?
fue un comentario re inocente… y no hay envidia en ningun aspecto, (y esta dentro de parentesis, no de comillas) lo dije por q la revista se llama matices… y es una revista en donde estan todos los numeros comerciales de la zona… es bastante “equis” y nunca espere reirme al abrir una pagina y leer las respuestas q da un chabon q tiene un blog al cual entre y me segui riendo, por supuesto q lo admiro, asi como a todos los q mueven un par de pelos por hacer algo.
repito: no hay envidia, y en cuanto a la misma como forma de
admiracion, me parece falso
-puedo admirar sinceramente muchas cosas, desde un atardecer nublado, hasta una escultura hecha con latitas de gaseosa.. y en ambas no hay una sola gota de envidia,
-o puedo envidiar como una gorda se traga dos kilos de frutillas bañadas en crema o como macri viaja a donde se le canta la gana sin gastar un solo mango, y te aseguro q en ambos casos NO HAY UNA SOLA MINUSCULA GOTA DE ADMIRACION…
encima ahora q lo leo no se siquiera si lo dijiste con ironia, zarcasmo o aburrimiento, o a falta de palabras para decir cualquier otra cosa, igual respondi sobre todo para desmentir la frase, q no se de quien es, pero desacuerdo.
besos, me voy a ver q hay en als entradas siguientes.
otra vez mils disculpas a todos.
Comentario de Dorotea — un 25 Diciembre 2009, tipo 11:33
Hey!! muy bueno José! eso, muy bueno. Abrazo
Comentario de Gustavo — un 23 Enero 2010, tipo 19:54
Lindo relato, linda puta, feo loco. Me lo imagine en la 27 de abril a dos cuadras de la cañada
Comentario de Ines — un 27 Enero 2010, tipo 13:19
El título…
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