No sé cómo será en otros países, pero en Argentina es tradición comer dulce de leche, putear a los árbitros a través de un alambrado y contratar servicios que de por vida nos dejan agarrados de los huevos.
En nuestro país adoptamos el eufemismo “usuario” porque no remite a grilletes, celdas incómodas y gente arrastrándose por una absolución contractual que por fin le dé paz a su bolsillo torturado por falta de ingresos.
A mí, la verdad, me incomoda balbucear para darle explicaciones a los extranjeros:
—No, Michael, el peor insulto no es “boludo”, es “promoción” o “descuento”.
La viveza criolla es el equivalente cultural a los ritos de iniciación en esos lugares donde los jóvenes entran en una selva y salen cargando al hombro un león muerto. Acá, para demostrar que estás en forma para la vida adulta, tenés que saber esquivar las boleadoras de las empresas y de los entes reguladores que sodomizan a los clientes con formularios eternos.
A los jóvenes argentinos los bautizan a diario las remiserías, las empresas de banda ancha, las de telefonía celular, los bancos con sus señuelos del crédito, las inmobiliarias de comisiones cobrar, y las estaciones de servicio, que te hacen pagarle el jornal al playero.
—Vamos por la vida con una cruz humillante en la frente, che Michael. Es un dolor de huevos.
—Perou entonces tú ser comunista, Playou.
—Wá sé comunista con el pichón de Nolbuk que me quiero sacar con una tarjeta de crédito…
En esta cultura del consumo, el individualismo y las boludeces que se postean en Facebook, los argentinos fantaseamos con tener mucha plata para pagar abogados que hagan estallar los juzgados con nuestras plegarias del “Me jodieron”, e invertimos horas larguísimas confesándonos en algún 0800.
—De noche, Michael, a mis niñas les cuento la historia de Caperucita roja en negro y el lobo de una obra social ruinosa que le come los sueldos.
—No la conozcou.
—Velo.
Es molesta la cantinela de quienes se quejan mucho al pedo, pero si no dejan de monopolizarnos los temas de conversación con sus penes usureros, no queda otra:
—En los ascensores ya no se habla del tiempo, Michael: se habla de las visitas higiénicas que nos hacen nuestros gobernantes con sus planes negreros.
—Oh.
Nuestros culitos displicentes están atentos, viven esperando el cuchillo entre los trapos, la mano que nos agarra el codo, la letra chica que dice que ahora somos propiedad de un monopolio extranjero.
—En este país, Michael, hay que pagar sin retraso las facturas de la luz así te ganás unas vacaciones en el tórrido Medioevo, entrando en la promoción “Te dejo sin luz todo el mes de enero”.
—Ah.
Ya el sádico de Pavlov hablaba del tema. Todos, tarde o temprano, aprendemos a vivir amenazados por la carta que asoma la lengua debajo de la puerta para citarnos por esos impagables mil quinientos.
Una empresa de telefonía puede demorar catorce meses para un cambio de domicilio y ponerte, por fin, el número que tenía un banco de crédito.
Mientras escribo esto atiendo el teléfono, doy citas con gerentes, les aviso a los clientes que el banco está por levantar campamento porque se viene otro Corralito funesto. Le he pedido a mi hija que grabe un saludo en el contestador para disuadir a toda esta gente, y los tipos les dan sus datos personales a una niña de tres años que dice “po favó, señó”.
Después de pedir de rodillas que nos dieran el teléfono, nos hacen esto. Cuarenta números equivocados por día, promedio.
—En este país, Michael, la vocecita trémula de tus derechos morirá de soledad e incomprensión en un call center, a manos de uno que cobra ochocientos.
—¡Perou tienen que protestar, queharse, hacer manifestéishon!
—Michael, no seas tan boludo que ya terminó el mes de febrero.
Por suerte los argentinos aprendemos a respirar sin casco en este mundo de contradicciones humillantes. Y somos tan italianos que lloramos a carcajadas cuando vemos desmaterializarse nuestros anhelos en el humo de los escasos asados que cada vez nos infartan menos.
—No comprendou cómo pueden vivir sufriendou…
—No sufrimos, che Michael; hacemos lo que podemos. Vamos a trabajar a un puto cyber, gastamos fortunas raspando tarjetas de teléfono, corremos detrás de colectivos lerdos, hacemos chicles nuestros sueldos, armamos quilombos espantosos en los mostradores, nos vamos pasando clandestinamente los datos ciertos para sacarnos de encima una promoción engañosa que hace metástasis en nuestros aguinaldos enfermos.
Compartimos este conocimiento como quien comparte chocolates en las barricadas donde a diario nos llueven las balas de un mundo pensado para jodernos.
—Es muy triste, Joe Plane.
—Es una lluvia de soretes, Michael. Pero es la historia de nuestra vida. Y la vivimos extrañamente contentos.
Y te dejo, Michael.
Alguien tiene que contestar —otra vez— este puto teléfono.
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Comentario de Marcos Sader — un 1 marzo 2010, tipo 12:55
Alguien, en algún momento de la historia, fue lo suficientemente astuto como para darse cuenta de que todo eso sería llevadero a cambio de buenas minas.
Comentario de arthur CP — un 1 marzo 2010, tipo 14:25
anotame como odiador oficial de telecom, personal, la municipalidad de cordoba, epec y toods los inventos que hay para saquearte el sueldo a la gente.
saludos, jose.
Comentario de José Playo — un 1 marzo 2010, tipo 15:53
@Marcos Sader: no entendí muy bien la relación, pero te aseguro que el concepto de “buenas minas” es discutible. Tuve un cajón lleno de revistas pornográficas ochentosas que avalan lo que digo. Muy bueno leerte por estos lados, Marcos. Abrazo.
@arthur CP: no sé por qué es tan conflictiva mi relación con las empresas de telecomunicaciones, he llegado a pensar que quizá el boludo soy yo, que no entiendo bien los contratos.
Estás anotado. Abrazo.
Comentario de quito — un 1 marzo 2010, tipo 16:15
tengo la mala fortuna de trabajar para una telefónica… y vista de adentro puedo decir que es nefasta… si antes los puteaba y quería deshacerme de ellos, ahora que los conozco empecé a pensar seriamente en incomunicarme por completo… somos rehenes de sus caprichos de poder, y todo lo que pasa pareciera ser obra del azar, sin embargo creo q atiende al sabio dicho “a río revuelto, ganancia de pescador”…
estos tipos, que son muchos, son una raza nefasta que tiene la suerte de poseer una red cómplice extensísima… hasta nosotros somos sus cómplices indirectos!!!
en cuanto a los yanquis, no sé si no les va peor, porque ellos no se dan cuenta de lo que pasa… si acá vemos una lluvia de soretes, ellos allá abren la boca porque les dicen que son heladitos de nesquik…
excelente plane, siempre un gusto…
q.
Comentario de José Playo — un 1 marzo 2010, tipo 16:20
@quito: algunos desórdenes sólo pueden explicarse cuando estás viéndolos desde adentro. Si bien acá hablo como usuario final con los huevos al plato (no sabés, en serio, la cantidad de veces que llaman por día para hablar con el banco del orto), me parece llamativo que sea tanta la gente que tenga problemas con los servicios que no sirven.
Lo que más me da tristeza es que sólo te queda la opción de iniciar trámites inútiles y eternos que no te llevan a ningún lado, y con los que perdés años de tiempo sin recuperar un centavo de lo malgastado.
Hoy me siento medio chocho y medio choto, porque me anda bien internet, y es como si estuviera drogado.
Abrazo.
Comentario de roberto fantasy — un 1 marzo 2010, tipo 18:22
Según cuenta la leyenda en la época de Entel, tardaban un año en darte un teléfono que no funcionaba, tal vez a propósito, para luego justificar su privatización que nos permitiría “elegir”.
Que vivo el yanqui, si ellos tienen la fábrica de dolares con los que dominan el mundo.
No se si tiene mucho que ver, pero les dejo este video sobre como las corporaciones hacen lo que se les canta.
http://www.youtube.com/watch?v=LgZY78uwvxk
Comentario de dayana — un 1 marzo 2010, tipo 21:18
Hablando de teléfonos, yo tengo dos posts paradigmáticos sobre ese tema.
Uno es cómo darse de baja a los servicios de contenidos por SMS, que es un choreo conjunto entre medios de comunicación, telefónicas y el creador de contenidos, pero a la hora de darse de baja los dos últimos se hacen bien los boludos.
Terminan todos en mi blog pidendo a gritos y en mayúscula que los ayude a libarse de la 8va plaga de Egipto.
Otro es un post que escribí la semana pasada sobre Telecom y Arnet: hace cuatro años que llaman mensualmente al teléfono que está a mi nombre para que cambie de Fibertel a Arnet.
El dato de color es que ese tel. está en el departamento de mi ex novio, así que hace como dos años y medio que nunca estoy.
Seguidores como perro de sulky, siguen llamando y mi ex se caga de risa contándome las historias delirantes que les dice a los operadores.
Mi consejo: empezá a delirar a los que llaman, puede ser buen material para post. Sería algo así como el personaje de Francella en El secreto de sus ojos que cuando sonaba el teléfono de su despacho en el juzgado atendía diciendo “Pizzería” o algo por el estilo.
Que te sea leve, José!
Comentario de Seba — un 2 marzo 2010, tipo 10:08
“Y somos tan italianos que lloramos a carcajadas cuando vemos desmaterializarse nuestros anhelos en el humo de los escasos asados que cada vez nos infartan menos”… la argentinidad en 26 palabras.
¿A qué tasa tenés los créditos para construcción?
Abrazo grande.
Comentario de elrober — un 2 marzo 2010, tipo 13:24
el otro día llamó al negcio un hijo de mil putas diciendo que la larga distancia (que tenemos por Telecom) iba a pasar irremediablemente a ser de Telefónica, me dijo que no era una opción y que me iban a llamar en un rato para confirmar el cambio dándome un número de trámite. Corté y llamé a la oficina para preguntar por las dudas y me explicaron que es todo mentira, que te embaucan con una cantinela y que ningún cambio de ese tipo es obligatorio, asi que cuando me llamó el otro tuve la delicadeza de tratarlo de estafador y de mentiroso, sugiriéndole que se busque un trabajo en una empresa seria, fue una descarga grandiosa ante tanto silencio frente a una musiquita interminable que muchas veces he sufrido. Ahora, asados y juntadas como las de acá, en ningún lado…
Comentario de Andrés — un 3 marzo 2010, tipo 9:52
Y así andamos, puteando, riendo, llorando, encerrados en la pedanteria, dispuestos a dar una mano a cambio de una cometa.
¿Será que nos tomamos a pecho eso de que “el que no llora no mama”?
Comentario de rosarino — un 3 marzo 2010, tipo 16:49
siempre me pregunto si realmente vale la pena vivir rodeado de tanta miseria y angustia generalizada a cambio de compartir un asado con amigos una vez por semana..
tengo 22 años y hace casi un año que estoy viviendo en alemania, y aunque muchas veces sienta que no pertenezco a este pais y extrañe mucho, cuando me detengo a pensar un minuto en frio me doy cuenta lo mal que se vive en argentina.
sé que muchos quizas no me entiendan.. creo que hay una vida sola, y nos merecemos algo mucho mejor de lo que tenemos.
acaso no es justo que como ciudadanos puedas caminar a las 2 de la mañana por la calle sin nada de que preocuparte? poder subir al colectivo en pleno invierno y que este calefaccionado? poder salir a la calle a sacar fotos con mi camara que pude comprarme con tanto esfuerzo?
no creo que este pidiendo nada muy loco, no? cuantos años tienen que pasar hasta que podamos empezar a disfrutar? cuantos años tienen que pasar hasta que podamos salir a la calle y ver a la gente ser feliz? sin tacheros puteando a colectiveros? sin pibes jugando a ser payasos en cada esquina?
no quiero verte haciendo malabares. no quiero que me des el vuelto con caramelos. no quiero darme vuelta y perder mi lugar en la fila. no quiero ver gente tratando de sacar ventaja de todo.
me canse.
quizas piensen que soy un cobarde, un cagon, vende patria, amargo, pecho frio o como mas les guste.. pero como dije mas arriba, vida hay una sola.. y si les soy sincero, no estoy dispuesto a luchar contra molinos de viento.. si, busque la mas facil… termine mis estudios, agarre mi pasaporte aleman y me tome un avion.
y cada dia me convenzo mas de que fue la mejor decision en mi inexperimentada y corta vida.
aaa playo y a lo mejor pareciera que no tiene nada que ver, pero mientras leia el cuento me senti raro y por eso escribi esto
Comentario de Patria o eso — un 3 marzo 2010, tipo 19:15
Comparto lo que dice rosarino pero tamiben creo que hay muchas razones para quedarse. La argentina es un pais hermoso y su gente es calida, no se si en otros lugares se encuentra eso.
Saludos.
Comentario de javiandroll — un 4 marzo 2010, tipo 0:49
jaja me encantó, ¡es tal cual!
me cagué de riza con jajajajajaj
abrazos!
Comentario de javiandroll — un 4 marzo 2010, tipo 0:51
jaja me encantó, ¡es tal cual!
me cagué de riza con “Wá sé comunista con el pichón de Nolbuk que me quiero sacar con la tarjeta de credito” jajajajajaj
abrazos!
Comentario de José Playo — un 4 marzo 2010, tipo 1:03
@roberto fantasy: empiezo a sentirme un acólito de Michael Moore, lo cual todavía no sé si es bueno. Gracias por el aporte.
@dayana: es un horror lo que hacen con los smss, no se puede creer que te enganchen de esa forma. Va a sonar re mal esto, pero tengo un amigo que mandó no sé qué bosta a un 2020 y ahora el crédito le dura menos que un pedo en una canasta. Y lo que hacen Telecom y Arnet también es un horror, a mí la chica que me vendió el “pack” de internet me encajó de prepo una pelotudez con antivirus y no sé qué, IMPOSIBLE de no aceptar, porque si no la querés, no te venden el servicio. El cosito este es gratis… los seis primeros meses, después me tengo que acordar yo de darlo de baja, de lo contrario empiezan a facturármelo sin avisar nada. Imaginate, no me acuerdo la fecha del cumpleaños de mis padres y estos quieren que me recuerde dar de baja un servicio que ni sé qué es, de acá a seis meses. Hijos de un camión cargado con putas, como les dicen en Turquía…
Comentario de José Playo — un 4 marzo 2010, tipo 1:06
@Seba: me apena decirlo, pero la tengo bajísima, Seba. Estas cosas de las telefónicas me la bajan…
@elrober: hoy me hablaron de Claro para decirme que como soy una suerte de boludo sumiso que paga sin chistar lo que se les cante los huevos cobrarme, me gané un modem de esos que parecen un pendrive largo. Me regalan el modem y lo tengo que pagar a 120 por mes. Le dije “ya lo tuve, y la verdad es que anda como el ojete, así que no le veo mucho sentido”. Me contestó “entonces no lo quiere”. Le dije “no, claro que no”. Últimamente tengo conversaciones reboludas por teléfono.
Comentario de José Playo — un 4 marzo 2010, tipo 1:10
@Andrés: yo creo que sí, snif, snif.
@rosarino: da para pensar muchas cosas, tu comentario. La primera que se me ocurre es que no está bueno pensar que hay una sola alternativa para todo el mundo y que a todos nos hará bien. Me alegra mucho saber que estás contento y me hace pensar en lo que vivimos a diario. Tampoco me va mucho la onda de los noticieros argentinos, que nos desayunan, almuerzan, meriendan y cenan con un catálogo de crueldades y de destinos trágicos.
Me quedo pensando mucho, rosarino. Abrazo.
Comentario de José Playo — un 4 marzo 2010, tipo 1:12
@Patria o eso: como le decía a rosarino, es muy difícil encontrar una generalidad. Acá hay hijos de puta esperándote en todos lados, pero también podés pensar que si tu destino es morir cagado por los pájaros, no importa dónde estés, los bichos te van a encontrar lo mismo para ponerte en el marote el regalo. Sigo pensando…
@javiandroll: eso me pinta de cuerpo entero, creo que soy un comunistalista embrollado. Abrazo.
Comentario de quito — un 5 marzo 2010, tipo 10:04
acaso eso de comunitalista será la manera de definir y explicar que los extremos nunca son buenos y que poray está bueno ser un poco equilibrista?
Las telefónicas son más de lo mismo que padecemos, y lamentablemente no son el único mal…
hay que relajarse y esquivar la mayor cantidad de golpes al bolsillo que nos dan a diario… y no es porque seamos argentinos, en realidad debe suceder lo mismo en los países del “primer” mundo, nada más q a ellos como ganan mucha guita no les calienta demasiado…
Debe ser muy lindo vivir en esos países, de veras, pero yo que sé, capáz hasta nos aburrimos…
es simple, es claro…
(perdón por el mal chiste =P )
Comentario de elrober — un 5 marzo 2010, tipo 13:19
vos si que sos un suertudo, yo nunca me gané nada a 120 pesos por mes…
Comentario de Gallo — un 14 marzo 2010, tipo 22:21
Es verdad José, cuántas cosa nos hace, no sólo pensar, si no sentir, el comentario del guaso ése que está en Alemania. Nos golpea con su verdad. ¿Porqué tenemos que rajar para vivir mejor? ¿Porqué, habiendo aquí tanto potencial cultural, geográfico, climático, paisajístico, turístico, agrícola y humano, sigue siendo la mejor opción meter dos buzos y un tapperware lleno de sánguches de salame en una mochila y rajar a Europa?
Tengo un amigo que labura de jardinero en Milán. El loco puede mandarle 200 euros a su vieja por mes y vivir sin que le falte nada allá. Eso sí, llora cuando ve un video de La Juntada en youtube, pero sabe que regresar sería volver a lo mismo.
Y retumba la pregunta… ¿Porqué? Que lista larga de hijos de puta se nos cruza por la cabeza para dar respuesta de la realidad actual que tenemos.
Y me quiero matar cuado descubro dentro de mi, aquello que no quiero sentir. Que muy profundo en mi alma yo quiero hacer lo mismo. Rajar. Y ese es el peor sufrimiento, el de comprender que por debajo de lo que creíamos desear, hay otros deseos totalmente contrarios pero mas fuertes.
Destino de argentinos.
Comentario de Federico Gauffin — un 15 marzo 2010, tipo 2:38
Totalmente identificado: ahora soy esclavo del 8008.
Pingback de Descargas de Informacion | Ochocientas palabras sobre la esclavitud en los tiempos modernos — un 9 abril 2010, tipo 16:52
[...] Tema Original: Ochocientas palabras sobre la esclavitud en los tiempos modernos [...]
Trackback de Lorazepam. — un 15 junio 2010, tipo 14:12
Lorazepam….
Nurse takes lorazepam. Lorazepam. Lorazepam fatal. Effect of lorazepam. Buy lorazepam. Lorazepam overdose….
Comentario de Mariano — un 17 agosto 2010, tipo 21:16
Bueno, aunque es un poco viejo el post te digo que yo estaba por abrir un negocio, entonces previsor pedí el teléfono antes asi me lo instalaban con tiempo jejejeje. iluso de mi, al teléfono lo pedi en febrero, al negocio lo abrí en abril y hace 3 semanas me pusieron el dichoso aparato, que como todavia no esta avilitado solo puedo recivir llamadas, por lo cual ya me gaste una fortuna en cel.
Y lo mas triste es que vivo en una ciudad de 40.000 avitantes y mi negocio está justo en frente de las oficinas de telecom…
un abrazo…