Un señor viejito que tropieza en la calle, ¿cae de maduro?
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| desaforismos avorazados |
Llegué a la guardia caminando como Frankenstein, saqué número y esperé. Pronto me llamaron, entregué el carné y me fui a buscar el consultorio, perdido en un pasillo atestado de gente hecha mierda. Ubiqué una butaca libre para acomodarme. A mi lado había una chica joven en silla de ruedas. Estaba con el marido, que le sobaba los hombros. La chica sostenía la cabeza con una de sus manos y con la otra se golpeaba el muslo. Le decía a su pareja:
—No te banco, Javier. No te banco.
A mi lado había una señora con olor a naftalina. Intentó dos veces darme conversación, pero después de haber dormido un par de horas con la espalda hecha un nudo, no suelo responder muy bien.
leer lo que falta de: Crónica de endrogada matinal…
Tomó con delicadeza la pelusa de su ombligo y la observó. Con la otra mano quitó los pelos negros que habían salido con ella, después la puso en un frasco de vidrio del armario. Se bañaba cada tres días con exactitud, tiempo calculado para que la pelusa creciera obteniendo el tamaño adecuado. Había descubierto que en menos días no tomaba consistencia y, pasado ese lapso, la pelusa disminuía en volumen y se apelmazaba.
Tres días hacían falta para estacionarla.
Tenía siete frascos con bollitos de todos colores. Ruly, con más de ciento cincuenta kilos de humanidad, estaba obsesionado con las pelusas… y con las mujeres. Pensaba que la única manera de entender lo segundo era coleccionar revistas porno. Su favorita era Piernas de Infarto.
leer lo que falta de: Algo tuyo…
Las niñas duermen. El interés por la lectura ha comenzado a dar sus frutos: no conciben entregarse al sueño sin antes escuchar alguna historia. Tienen, claro, sus preferencias. Lulú está obsesionada ahora con La Bella y la Bestia y a Niki le fascina un cuento que se llama La verdadera historia de los tres cerditos y el lobo (el lobo cuenta su verdad y despeja las dudas: hizo lo que hizo, no porque es un terrible hijo de puta, sino porque no puede pelear contra su instinto).
Si no escuchan cada renglón, cada frase, no se relajan. Y sus ojitos vagan por el techo mientras le ponen imágenes a las palabras. Después, satisfechas, se duermen.
Siempre me ha interesado la relación que las personas tenemos con el sueño. Así como algunos gozan del privilegio de una actividad onírica prolífica, otros entendemos esto como un trámite. A excepción de las contadas ocasiones en las que nos perturba la materialización vívida de una teta o el fatídico brete (casi pongo bretel) de una pesadilla, hay un montón de nosotros que casi no soñamos nada.
Yo, por ejemplo, sólo sueño con tres cosas: una casa que no existe, una conversación con un muerto y algo que no me animaré a escribir nunca.
leer lo que falta de: Dormir y soñar…
De acuerdo al estudio de un montón de científicos que se pusieron a hacer encuestas, cálculos y exceles, estas son las diez cosas que ocurrirán con Facebook en los próximos años:
1) Eventualmente, se superará la capacidad de cinco mil amigos por persona. Al pedo, pero se superará.
2) Facebook cotizará en bolsa como ninguna otra empresa: habrá clínicas para rehabilitación de facebookers (feizbuqueros) y haremos manifestaciones céntricas porque Facebook paga bajos sueldos, no arregla los baches de las calles hechas mierda y el transporte y la educación dan ocote.
3) Facebook sacará un navegador, un sistema operativo, un GPS, una línea de vibradores y una marca de fasos. Google irá en picada y terminará siendo como Altavista, Audiogalaxy o CJ.
leer lo que falta de: Diez predicciones científicas sobre Facebook…
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A las cuatro de la mañana mi hermano me despertó sacudiéndome los hombros. Me pedía entre susurros que no levantara la voz. Me despabilé de inmediato, pero él seguía zamarreándome como si estuviera electrocutado. Tuve que empujarlo para que me soltara. Me senté en la cama y lo miré:
—¿Qué pasa, boludo?
—Hay alguien abajo.
El miedo de Pablo me contagió enseguida. Fue como si el exudado gélido de su temor me salpicara en la oscuridad. Empecé a bajar de la cama:
—¿Y el papá?
—Bajó también, pero todavía no volvió.
leer lo que falta de: Madrugadas impredecibles…
Peinate que viene gente la tiene más grande con WordPress - Plantilla basada en GimpStyle de Horacito y configurada lascivamente por José, que la tocó y se fue.
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