
Anoche cené de parado en una esquina, asediado por gente sin techo que me pedía papafritas y cigarrillos. Llovía, así que me refugié bajo un alero a fumar y a pensar que todas las postales de este país eran una gran mentira.
Compré en un supermercado paquistaní un pack de cervezas y me las fui tomando mientras veía cómo la gente que regresaba al hogar se mezclaba con los que salen descontrolados y con sed de fiesta.
Cuando las latas se terminaron, volví al hotel, que está dentro de una galería. El portón estaba cerrado y flanqueaban la entrada un nutrido grupo de negros que no sabían español.
-Voy al hotel del fondo, hermano; no me la hagás tan larga, si vuplé.
Los negros se apiadaron y me abrieron. El viejo conserje con el que jugaba a Dígalo con mímica ya no estaba, y en su lugar había una mulata con ganas de practicar el inglés.
Por fin conseguí una toalla.
Dormí un sueño inquieto, repleto de voces que se colaban por las paredes, gente que puteaba en francés y niños que lloraban como si los estuvieran faenando. Desperté esta mañana sin saber quién era ni porqué estaba ahí, así que me lavé la boca, armé el bolso y salí huyendo, con la preocupante sospecha de que un día más en este país era una equivocación.
Caminé sin rumbo por avenidas lluviosas hasta que encontré un café medio barato y me senté.
En la mesa del lado había una francesa gordita muy simpática con ganas de practicar su español, así que en un periquete me llenó el mapa del metro con indicaciones. Me tranquilizó que insistiera tanto con que no estaba ni cerca del corazón de París, así que pagué y me sumergí en la estación, decidido a encontrar el mundo que me prometía la Wikipedia.
Toda ciudad grande tiene un culo y yo me había instalado en él. Ese era el problema. Varias paradas después, salí al París que hasta el momento me estaba vedado, el de las postales, el que tenemos todos anclado en el imaginario.
Recién entonces saqué la cámara del bolso y empecé a disparar. Cayeron en la redada los monumentos, las callejuelas, los edificios barrocos. Este lugar soporta con un diseño posmoderno y sofisticado, el peso de cientos de años de historia.

Trepé empujando viejas alemanas a un bus turístico y me pegué una paseada bastante aleccionadora por los principales monumentos y lugares. En efecto, de haber seguido en el otro barrio, hoy estaría en algún portal llorando como los chicos.

Hice un pequeño video en el Museo del Louvre, y me tomé dos o tres fotos con cara de lobo marino debajo de la Torre Eiffel.
Me llevo algunos datos vagos sobre cada lugar, pero también la certeza de que más que eso no puede hacerse en tan poco tiempo.
Bajé del bus con las manos solidificadas por el frío y me metí en el primer café que encontré. Ahora tengo que ubicar nuevo alojamiento y apearme de este mochilón que me pesa como un cristiano al hombro.

Esta noche quiero conocer Saint-Germain-des-Prés. Ha mejorado sensiblemente la experiencia y se avecinan nuevas exploraciones. Me pone contento haberme encontrado con la gordita de boina.
Merci bocú, Flavia.
Increíble lo que rinden un par de rayones sobre un mapa cuando estás lejos de casa.
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Trackback de BlogESfera.com — un 31 marzo 2011, tipo 13:15
Informaci�n de BlogESfera.com……
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Comentario de Federico Gauffin — un 31 marzo 2011, tipo 13:36
¡Bien ahí, cordobé! ¡¡Esa es la Pagrís que todos queremos descubrir!!
Comentario de Jose F — un 31 marzo 2011, tipo 13:39
Jose, Saint-Germain-des-Prés es espectacular, y Notre Damme increible…
Comete unos de esos conos de masa arabe que son buenisimos y baratos, remata despues con un panqueque de nutella al paso, tambien accesibles…
Comentario de sandylikesand — un 31 marzo 2011, tipo 14:07
Ufff! menos mal… ya me estaba largando a llorar yo también, eras como un personaje de Dickens, pero en París! ;)
Comentario de Fledermaus — un 31 marzo 2011, tipo 16:01
¡José!. Andá al cementerio, dicen que la tumba de Morrison y Wilde son algo para ver antes de morirse (aunque suene irónico).
Lindo post.
Comentario de paula — un 1 abril 2011, tipo 11:27
hola josé!
disfruto mucho de tus relatos viajeros! no sé que más ponerte…eso… que me gusta como y lo que escribís :)
Comentario de Camilo — un 1 abril 2011, tipo 21:22
Noooooo!!!
No José… espero que las desventuras de tus relatos sean algunas licencias literarias, porque si estas a punto de renegar de Pagris, es para ponerte una zapatería en el culo (te suena?, jejeje)
Como siempre José, seguía los ponjas con Nikon Digitales y robate un mapa del hotel y segui a los monumentos que estan mas grandes en el mapa.
Si en el mapa está mas grande, entonces es digno de verse. Alejate de la loma del ocote y seguí los consejos de Jose F. Comete unas Pitas, (ojo con el chiste fácil) o tambien se llaman Gyros… como un cono de carne, con papas fritas, 4 mangos y te deja pupudo.
Abrazo grande y espero que la pases BARBARO!