Peinate que viene gente


La inexplicable motivación de los gorles

Nadie recordaba quién los había bautizado “gorles”. El nombre quedó. Tenían cara de pez, ojos saltones y bocas grandes que nunca se cerraban. Eran resistentes, comían poco y sólo necesitaban agua. Se turnaban para apilar las piedras bajo el látigo que, cada tanto y con pereza, subía hacia el cielo y bajaba para marcarles la espalda.

Los bloques eran blancos y grandes, muy pesados. Había que acomodarlos sobre una mezcla que secaba rápido, por lo que la precisión y la fuerza no se divorciaban nunca.

El procedimiento se repetía mecánicamente sin interrupciones, aunque los accidentes ocurrían a cada rato. A veces las manos desnudas de los gorles, entumecidas por el esfuerzo, simplemente se abrían y la piedra aterrizaba en un ángulo poco feliz sobre el empeine o los dedos del pie.

Los que se golpeaban eran rápidamente reemplazados por miembros de otras cuadrillas que esperaban la orden.

El carro, tirado por un caballo escuálido, aguardaba bajo la sombra mezquina de un árbol. Era el transporte hacia la ciudad; en él partían los que se rompían los huesos o se abrían la carne.

Pero el mayor inconveniente para los gorles no eran los bloques, sino los muchachotes de la barriada que comenzaba del otro lado del río. Eran hombres corpulentos, mozos de carga muchos de ellos, que luego de jornadas criminales volvían a sus casas con las camisas arremangadas a emborracharse con violencia. Y no les gustaba lo que ocurría del otro lado del río donde sus mujeres lavaban la ropa.

A los hombres les molestaba el muro tanto como los monstruos pálidos y resbalosos que hacían la tarea.

Y el muro crecía igual, indiferente al odio irracional. Y los gorles se limitaban a ir de aquí para allá con sus espaldas dobladas cargando las piedras, en silencio.

Otra ventaja: los gorles rara vez hablaban.

A los hombres les gustaba odiarlos, eso le daba sentido a sus vidas. Detestaban los ruidos que hacían los gorles, los taparrabos que usaban, las canciones sincopadas e infantiles que entonaban para eludir la monotonía de la tarea.

A veces uno de los mozos de carga se paraba en la orilla opuesta del lecho y comenzaba a insultarlos.

Los gorles tenían órdenes de no responder, pero la provocación los ponía belicosos, a pesar de que no entendían el idioma. Entonces cada tanto alguno dejaba caer la piedra y descendía gruñendo por la pendiente suave hasta el lecho barroso. Y el mozo de la orilla opuesta se desprendía la camisa y también bajaba.

Los combates captaban la atención de todos, porque se esgrimían técnicas y artimañas antagónicas. El resto, desde orillas opuestas, alentaba a los representantes de cada bando.

Los mozos de carga eran hábiles pugilistas que enseguida se llevaban los puños al mentón y se ponían en guardia. O, cuando estaban ya muy borrachos, simplemente saltaban sobre el adversario para tumbarlo. Los gorles se limitaban a resistir los golpes que sonaban como palazos sobre un tambor, hasta que se presentaba la oportunidad de rodear al mozo con los brazos y así asfixiarlo o fracturarle el espinazo.

La pelea terminaba cuando alguno de los dos contrincantes ya no podía levantar la cabeza del barro. Los gemidos, las patadas y los insultos retumbaban desde el corazón cenagoso del riachuelo.

A veces había mordidas. Merced a que los mozos peleaban borrachos, resistían más, eran indiferentes al dolor de las quebraduras, a los ojos fuera de las cuencas, a los dientes que acababan rodando calientes y resbalosos sobre la lengua tras un codazo.

Cuando la pelea terminaba, un par de miembros del grupo perdedor recogía al muerto y lo llevaba hacia el caserío o hacia el carro, dependiendo del bando. Después los mozos retrocedían y se quedaban jadeando en la puerta de sus casas y los gorles volvían a la obra y al látigo, como si nada hubiera ocurrido.

Para la construcción del muro se conseguían mejores resultados atacando la hilera en grupos de tres: mientras dos gorles iban en busca de los bloques que descansaban en una pila irregular, el otro removía la mezcla gris con una pala.

Un montículo de arena en forma de volcán en miniatura contenía en su interior la amalgama en su punto justo de humedad. Cuando los dos cargadores se aproximaban, el tercero recogía una porción chirle y la depositaba sobre las piedras que ya había colocadas. Luego sus compañeros llegaban hasta la hilera y posaban el bloque con suavidad mientras, entre los tres, revisaban que la piedra no moviera el hilo que había tensado sobre la fila.

Cuando caía la noche, los gorles dormían apiñados, formando un plafón de cuerpos pálidos entreverados. A la luz de las antorchas se podía apreciar la respiración entrecortada.

Del otro lado del río, los mozos cantaban y se burlaban. Les parecía una afrenta que los gorles no intentaran escapar, que se entregaran con tanta pasividad al sueño.

Sospechaban que sólo aguantaban el tormento de la tarea para, de vez en cuando, bajar al lecho del río para medirse con ellos.

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  1. 1

    Comentario de diego un 11 agosto 2011, tipo 21:53


    Una especie de Club de la Pelea de la Tierra Media de Tolkien. Me cagó de gusto José. slds. diego


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  2. 2

    Comentario de Despeinada un 11 agosto 2011, tipo 23:19


    Si hubieras mencionado “gorlas”, te pediría que no obviaras el Droit de seigneur

    a falta de Face… (y) Guta!


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  3. 3

    Comentario de Despeinada un 11 agosto 2011, tipo 23:23


    PD
    (para los que no lo saben (y) era la manera antigua en Messenger de poner el simbolito de pulgar hacia arriba desde el teclado, no uno de esos símbolos eróticos que circulan por ahí).

    Dios, hasta en cosas de interneses estoy vieja….XD


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  4. 4

    Comentario de fechi_cba un 12 agosto 2011, tipo 9:42


    HA BUENO TE LO PEDI POR FACE Y ESCRIBISTE EN PEINATE! TE LO VOY A EXIGIR MAS SEGUIDO, COMO SIEMPRE ME TRANSPORTASTEA ESE MUNDO FANTASTICO Y ME LOS IMAGINE CUAL PELICULA DE SPIELBERG JA
    UN ABRAZO ENORME JOSE, UN GENIO.


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  5. 5

    Comentario de Viejo un 12 agosto 2011, tipo 10:17


    Los gorles me los imagino exactamente como los profundos, “Deep Ones” de H.P. Lovecraft. Lo que sí quedan varias preguntas abiertas; para qué era el muro que estaban construyendo y quiénes latigueaban a los gorles? qué tipo de jornadas criminales tenían los mozos de carga? Qué era lo que hacían? Por qué la bronca más allá de la simple ‘bronca a lo extraño’? En fin, me gustó mucho, me hizo acordar a “crónicas marcianas”, no por la temática sino por el formato.

    Un abrazo!


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  6. 6

    Comentario de eli un 12 agosto 2011, tipo 10:48


    me encantó! me imaginé tipo Sumeria, con Nippur de Lagash, tipo reo si los hay..
    Se me vinieron los recuerdos de las historias de Dartagnan, Nippur, aun hoy me parecen incréibles esos guiones y las ilustraciones.
    Buenísimo tu relato, me transportaste..beso


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  7. 7

    Comentario de Patricia Nasello un 12 agosto 2011, tipo 14:39


    clap clap clap

    …aunque no necesites mis aplausos, por aquí se ha nombrado a Tolkien, Bradbury, Lovecraft, sin duda estás en muy buena compañía!

    Un abrazo


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  8. 8

    Comentario de Pancho un 12 agosto 2011, tipo 16:37


    Fantástico, Playo. Realmente fantástico, gracias.

    Dan ganas de conocer todo lo previo, todo el trasfondo y todo lo por venir.

    Expláyese, Playo, y desarrolle el concepto. La gilada estará muy agradecida :D


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  9. 9

    Comentario de Ric un 12 agosto 2011, tipo 17:20


    Lo dijo @Pancho, y @Viejo

    Se puede crear algo más extenso de esta idea.

    Promete mucho.

    La imagen es lo empañadamente seductora como para continuar curiosiando el contexto

    Esclavismo y abyección! como promete.


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  10. 10

    Comentario de Ric un 12 agosto 2011, tipo 17:23


    PD: se puede continuar la historia sin dejar de ser inexplicable la motivación de lo gorles


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  11. 11

    Comentario de José Playo un 12 agosto 2011, tipo 17:29


    @Despeinada: estuve ahí por una letra. Zás.

    @diego: gracias, diegol. Abrazo.


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  12. 12

    Comentario de José Playo un 12 agosto 2011, tipo 17:32


    @fechi_cba: soy muy gauchito, ¿viste? Gracias y abrazo.

    @Viejo: a mí también me quedaron dudas al respecto. Rompo un poco la magia y te cuento que, originalmente, este cuento era más largo y hablaba de un origen fantástico de la construcción de La Cañada (adjunto link para los que no son de Córdoba y no saben que La Cañada es un río entubado en piedra que cruza la ciudad como una línea caprichosa).


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  13. 13

    Comentario de José Playo un 12 agosto 2011, tipo 17:34


    @eli: Nippur de Lagash ha sido, es y será una de las cosas que más me acercaron a la literatura (por ponerle un nombre a la pasión por escribir cosas). Yo quería vivir en Sumeria, ser amigo de Ur-el y pelear contra el hijo de puta de Lugal-Zaggizzi. Qué tiempos…

    @Patricia Nasello: epa. ¡Gracias!


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  14. 14

    Comentario de José Playo un 12 agosto 2011, tipo 17:36


    @Pancho: si algún día me animo, como le decía a Viejo más arriba, terminaré de arreglar la fábula. Gracias por los ánimos. Abrazo grande.

    @Ric: es una mixtura rarísima. Lo mismo que a Pancho y a Viejo. Me tienta que haya gustado, la verdad es que no le tenía mucha fe, lo sentía demasiado serio. Gracias.


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  15. 15

    Comentario de José Playo un 12 agosto 2011, tipo 17:37


    @Ric: totalmente de acuerdo.


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  16. 16

    Comentario de vagina way un 12 agosto 2011, tipo 17:57


    Muy bueno shallow!
    Así que a la cañada la construyeron los croatas? ja ja los que se habrán enfrentado serían los mozos de Güemes…
    Please poné más!!


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  17. 17

    Comentario de vagina way un 12 agosto 2011, tipo 17:59


    Asi


    Reply to this comment

  18. 18

    Comentario de José Playo un 12 agosto 2011, tipo 18:38


    @vagina way: me quedé con una duda existencial, ¿qué es “shallow”?


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  19. 19

    Comentario de Pancho un 13 agosto 2011, tipo 7:26


    @José Playo: “Culiáu” en polaco :)


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  20. 20

    Comentario de Nacho un 15 agosto 2011, tipo 14:05


    ¡¡Aplausos de pie y con ovación, José!!

    Me encantó. Me imaginé a los mozos todos corpulentos, reunidos en círculos, de brazos cruzados exponiendo sus grandes bíceps, decidiendo quién iría a perpetuar la “sesión de mofa” de la fecha.

    ¡¡Pobres gorles!! Me dio penita.

    Muy buen cuento, como siempre.

    Abrazo desde Bs. As.


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  21. 21

    Comentario de ELROBER un 15 agosto 2011, tipo 18:18


    LOR GORLES SOMOS ESA INMENSA MAYORIA DE KIRCHNERISTAS CORDOBESES QUE NO NOS ANIMAMOS A DECIR QUE LO SOMOS Y DEBEMOS, A SUFRIR LAS CRITICAS DESPIADADS QUE SE LE HACE A NUESTRA PRESIDENTA EN ESTA CIUDAD Y EN ESTA PROVINCIA, SOMOS LA MIERDA OFICIALISTA. Y NUESTRO SILENCIO SE COMPENSA CON NUESTROS VOTOS, QUE SILENCIOSAMENTE, UNA VEZ CADA TANTO. PODEMOS REGALARLE A ELLA, LO QUE COSTRUÍMOS ES LA NACIÓN, O UNA ILUSIÓN DE ELLA, SI TE FIJAS BIEN, LAS PIEDRAS SON CELESTES DEL LADO DE ABAJO, LOS MUCHACHOTES SON LOS DE SIEMPRE, LOS FACHOS Y GORILAS QUE NUNCA FALTAN. DENNOS LÁTIGO, ACÁ NOS VAMOS A QUEDAR HASTA OCTUBRE, NUESTRA PRÓXIMA BAJADA AL RÍO.


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  22. 22

    Comentario de pedro un 19 agosto 2011, tipo 2:04


    Antes de leer que se trataba de una idea sobre La Cañada me imaginaba la historia alrededor del Suquía. No le erré por mucho.
    Pensé que tenía que estar muy fumado para que se me ocurra eso, pero después de leer lo que escribió @Elrober acá arriba, creo que había sido un palito de la selva lo que me fumé…
    Salute.


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  23. 23

    Comentario de José Playo un 19 agosto 2011, tipo 16:04


    @Pancho: ja. Buenísimo.

    @Nacho: qué bueno que haya pegado. Me pone contento. Abrazo.


    Reply to this comment

  24. 24

    Comentario de José Playo un 19 agosto 2011, tipo 16:06


    @ELROBER: mierda, le buscaste la vuelta con toda, Robert. Qué loco. Abrazos.

    @pedro: me hiciste reír con la última parte del comentario. La primera me deja pensando cómo funcionará este texto para los que no conocen La Cañada y la descripción no los lleva para ese lado. Qué loco.


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  25. 25

    Comentario de elrober un 19 agosto 2011, tipo 17:56


    y sin fumar nada!!! todo sea por que me contestes una de mil culiau!! jijjijiji


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  26. 26

    Comentario de elrober un 19 agosto 2011, tipo 18:39


    abrazos, compré Orsai por vos y era todo ya publicado, ponte las pilas con ese libro de inéditos, gilipollas


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