…exactamente un año, yo estaba sentado en esta misma silla, y habíamos acordado un pacto con mi chica: ante la más mínima señal, levantaríamos los bolsos, nos meteríamos al auto y mejoraríamos el tiempo de los ensayos que hicimos para llegar al hospital.
Yo había prometido recordar las tres cosas que tenía que llevar y no ponerme a observar boludeces en voz alta, tales como “¿seremos la única pareja que va camino al hospital en este momento, en esta ciudad?”.
En un año pueden pasar tantas cosas.
Sin ir más lejos, hace un año tu madre se convirtió en una mamushka y de adentro saliste vos, cosa que me pareció una de las experiencias más extrañas, una de esas cosas que no se pueden olvidar jamás.
Contrariando los pronósticos, tu llegada nos sorprendió dando vueltas como dos boludos en la peatonal, en uno de los pocos días en los que pudimos burlar el reposo absoluto.
Me prometí que no iba a soltar en este saludo cosas demasiado poéticas con respecto a tu primer cumpleaños, así que no temas, las metáforas están maniatadas y en penitencia hasta terminar.
No sé qué voy a regalarte, ya te lo había dicho antes, pero eso no me preocupa tanto como saber si recordarás algo de todos estos primeros años de fotografías y videos con el celular, de todas estas mañanas musicales, de todas estas mamaderas a la siesta que caen vencidas a un costado con la música de los títulos de los Backyardigans (unos dibujazos, increíbles, cuando seas grandes te los vuelvo a mostrar). leer lo que falta de: Y hace un año……
Peinate que viene gente la tiene más grande con WordPress - Plantilla basada en GimpStyle de Horacito y configurada lascivamente por José, que la tocó y se fue.
Entradas y Comentarios feeds.
XHTML y CSS válidos.