Me caen muy mal las personas a las que les preguntás cortésmente: "¿Tu nombre era?" y te responden "Es; todavía no me morí".
Como el ojete, me caen.
(42) rispostas |
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| desaforismos avorazados |
Luego de una exhaustiva investigación y tras cruzar los resultados de varias encuestas, una famosa consultora cuyo nombre no daré, ha dado a conocer algunos datos sobre la gran red social Facebook, que resultan inquietantes. Comparto la primicia con los lectores de Peinate:
leer lo que falta de: 26 llamativos porcentajes sobre Facebook…
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Siempre que hago este recorrido siento que viajo hacia el origen de mi sexualidad. Me pongo a pensar en posturas, mañas, berretines. Es como si este trayecto desembocara en el pasado, en una evocación que sabe a siesta de iniciaciones con erecciones contundentes.
Había un tango que decía:
Vuelvo a la tapera
donde me enseñaste a ser hombre,
la parra apoyada sobre rayos de sol
y yo resbalando con vos
bajo las hojas negras de la siesta.
Creo que lo escribió Cadícamo. Qué poesía tiene el tango, la puta. Aunque para cantor yo lo elijo a Goyeneche. El Polaco tenía los huevos como dos garrafas de quince. Hay una anécdota que contaba mi abuelo, que lo había ido a ver a no sé qué club en Buenos Aires. Recién terminaba de cantar Garúa — “una hilera de focos lustra el asfalto con su luz mortecina”— y estaba acodado sobre un bafle empinando una botellita de agua mineral finamente gasificada (andaba jodido de la acidez, el Polaco).
Un tipo se le acercó y le dijo:
—Para mí que te hacés el compadrito en el escenario, pero en realidad te gusta que te pechen los vagones.
leer lo que falta de: Tango que sangrás jalea…
Videos raros, huevadas hilarantes, casos curiosos, recomendaciones infaltables. Como dicen los árabes, “queda medio como el culo poner dos noticias de uno mismo en el blog”, así que para mitigar los efectos nocivos del autobombo y evitar la demagogia, voy a hacerme el que compilo links clásicos para una semana que recién comienza y de paso, cañazo.
Estas son las cosas que suelo recomendar a los que se inician en el mundo de Internet. Tengo una carpetita en el navegador que dice, de hecho, “cosas para gente que se inicia en el mundo de Internet”.
No sé si todos los links están buenos o si son viejos y ya todos los conocen, la idea es perder un poco el tiempo y que los que pasen por acá dejen un vínculo raro para compartir. Después de todo, para eso se inventó la Red.
leer lo que falta de: Links para ver cuando estás al pedo…
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Me inclino por los paseos al alba. No porque crea en la mítica romántica del amanecer como musa inspiradora, o en el comienzo del día como una metáfora: lo hago porque a esta hora es cuando menos chorean.
“Chorear” es, además de un verbo argentino que se conjuga con revólver o cuchillo, una actividad que resulta más productiva al amparo de las sombras. Por alguna razón, tipo siete, siete y media de la mañana, las posibilidades de acabar entre la pistola y la pared entregando la billetera, se reducen considerablemente. Mi barrio vuelve a ser un barrio normal cuando amanece.
Anoto en mi libretita:
—Muy pocos árboles en las veredas. El jacarandá tiene olor a pata.
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Cosas que llegan por mail y nunca sé adónde ponerlas…
leer lo que falta de: ¿Habrá vuelto?…
Ahora estoy en una camilla esperando que haga efecto la inyección. Es una mezcla de drogas y corticoides que me ha dejado un cachete del culo duro como una piedra.
—En diez minutos vas a sentir que estás jugando al TEG con Gandhi —me dijo el enfermero con una sonrisa bobalicona.
Tengo la desagradable sospecha de que la jeringa pasó la carne y el hueso para clavarse en la tabla. Fue una colocación desganada y rutinaria, un pinchazo al voleo, como si la intramuscular fuera un dardo arrojado al pasar sobre la pared sucia de un bar. Han dejado la puerta de la salita abierta y la gente que espera en el pasillo me mira los cachetes del culo, donde un bollito de algodón hace equilibrio mientras yo estoy remachado a una tabla. Le pedí al enfermero que me diera vuelta, pero no me hizo caso. Estar boca abajo es como tener la médula espinal exhibida en un telgopor para mariposas, engrampada con agujas.
A esto se ha resumido mi última semana, a mirar estrellitas de dolor y a escaparme de la cama por la madrugada para intentar acomodar los huesos de otra manera.
—No hace falta una placa —dijo el médico la primera vez que me vio—. Es una contractura que no se trató a tiempo. Tome esto y haga reposo.
Desde hace una semana trago antiinflamatorios como si fueran caramelos. La primera caja era de unos gordos verdes y brillantes, después me pasé a unos naranjitas medio dulzones, y por último arremetí contra unos azules muy pequeños. Estos últimos me dejaron el hígado hecho puré. Además de andar por la vida como Frankenstein, me la paso vomitando como un cosaco en una despedida de solteros:
—¿Fuma?
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vocè tambén poide esculhar al autor falando el audio:
Se um lugar cálido, la vegetaçau ê tupida y agreste. As garotas caminan bambeando os culiños en um atardecer com solciño benevolente. Pronto será na noite. Ela viene toda disposta, me clava la sua mirada en los míos ojiños:
—¿Qué aconteçao? —le pregunto.
—Ao vida es una caixina du sorpresas —risponde mentras me tiende la mano.
Me dejo arrastrar por el suo corpo quenchi, la sua piel e una seda perigrosa y el mar nos traga entre sous labios espumoshos. Tem poca teta, pero si as pessoas tiveram que escolher la mais bella da la praia, ela ganaría de acá a la China. Nao solo de tetas vive el garoto; el suo culo ê la prueba.
—¿Você lê hace al sexo nal agua? —me pregunta.
Gostosa va flotando hasta unas rocas qasoman entre os mèdanos y me da a escolher cual de seus peciños beishar premero.
leer lo que falta de: Os mèdanos…
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[…] si viene un auto de frente con las luces altas, tenés que mirar fijo la línea amarilla de la banquina que está a la derecha para no encandilarte —explicó Bela.
Yaco miró la pampa anochecida y desierta por la ventanilla. Si algo le caía mal era mantener una conversación forzada; cumplir con el ritual del acompañante le resultaba una responsabilidad insoportable.
—¿Y cómo sabés a qué distancia está un auto que viene de frente? —retomó ella—: mientras veas que las luces no se le separen, lo tenés lejos; cuando empezás a distinguir los dos focos es porque se acerca.
Él se limitó a mirar el parabrisas. Le gustaba ver la ruta metiéndose debajo del auto mientras la línea blanca parpadeaba incansable hasta que aparecían las franjas amarillas. Por la banquina les galopaba al costado una hilera discontinua de matorrales que se encendían por un segundo antes de desaparecer. Tenía ganas de mear, pero se mantuvo en silencio.
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La parte de arriba de este blog ha sufrido en carne propia mis infantiles incursiones con el Photoshop: lo intervine pocas veces, pero siempre muy convencido de que lo que estaba haciendo quedaba bastante como la mona. Sin embargo, muy de vez en cuando aparecía alguna composición que me gustaba y sobrevivía mis aburrimientos con solemnidad (si mal no recuerdo, la que estaba hasta hace un rato batió todos los récords de permanencia; cuatro meses y chirola). Mientras confeccionaba una nueva versión del header (la imagen que va arriba) encontré una carpeta con varios trajecitos que ya no uso. La idea de compilarlos no es muy original, pero la intención de ponerse retro es lo que vale.
leer lo que falta de: Cositas en la cabeza…
Vuelve esta romántica sección que hacía como un año que no publicaba. Los nuevos visitantes del blog podrán encontrar antecedentes acá y acá (como para que vean de qué iba el juego). Estuve chequeando las catorce ediciones de este divertimento en la vieja versión de Peinate y creo que, para recuperar el espíritu, vamos a resucitarla cada tanto.
Pista para esta versión dosmilnueve:
*Hay demasiados escritores y muy pocos músicos*
¿Nombre? ¿Por qué es conocido?
Peinate que viene gente la tiene más grande con WordPress - Plantilla basada en GimpStyle de Horacito y configurada lascivamente por José, que la tocó y se fue.
Entradas y Comentarios feeds.
XHTML y CSS válidos.