La inexplicable motivación de los gorles

Nadie recordaba quién los había bautizado “gorles”. El nombre quedó. Tenían cara de pez, ojos saltones y bocas grandes que nunca se cerraban. Eran resistentes, comían poco y sólo necesitaban agua. Se turnaban para apilar las piedras bajo el látigo que, cada tanto y con pereza, subía hacia el...