Peinate que viene gente


El pururú del diablo

Me gusta imaginar dos escenas en el living hipotético de la familia King. En la primera, todos arrojan pantuflas y pururú a la pantalla del tele de cien pulgadas, abucheando las adaptaciones criminales de sus libros al cine (It, La ventana secreta, o El cazador de sueños). En la segunda, todos brindan con granadina y felicitan al patriarca porque un buen libro se ha convertido en una buena película (El Resplandor, Misery, Cuenta conmigo, Milagros inesperados y Sueños de libertad).

Sus lectores somos obsesivos y estamos unidos al autor por un vínculo psiquiátrico.

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Máxima informática

Si no salió en las primeras cinco páginas que tira Google, es que lo estás buscando mal.

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Dos historias verdaderas y una que no lo es

Alguien empezó a gritar pidiendo un médico. Eso despabiló a Carlos, que estaba medio dormido sobre la reposera. Unos segundos antes restregaba sus pies cubiertos de arena, contento de hallarse bajo la sombra de los sauces en aquella parte del río. Tras meses de guardias asesinas y sueños interrumpidos por el alboroto de las ambulancias, ese descanso serrano le venía muy bien.

A su lado, en el suelo, había un libro de histología abierto en carpa junto a un termo con agua caliente. Tuvo que incorporarse cuando entre las voces de algarabía veraniega se coló el pedido de auxilio.

Él era médico. Recién recibido, pero médico al fin.

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Gol

En el colegio de mi hija sortearon una pelota del Mundial. El esférico descansa en este momento en el living de la casa del único padre al que no le gusta el fútbol.

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Actitud Peinate 36


El poder de la síntesis, 83 ejemplos gráficos

Quienes mejor manejan la síntesis, al parecer, son los publicistas. Tras años de entrenamiento en el arte de comprimir un mensaje, el resultado son piezas gráficas que trascienden a veces la marca que promocionan. Esos anuncios que cruzamos en la calle, que esperan al dorso de las notas que hojeamos en las revistas, se valen de la exageración, la emotividad y el humor para hacernos ver las cosas de otra manera. Volvemos al rubro de las compilaciones, ya no para revisar ejemplos impactantes de publicidades perturbadoras, si no para compilar postales de simpatía…

(este post puede contener imágenes que afecten la sensibilidad de alguien)

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600 palabras sobre las teorías paternales

Antes de que naciera nuestra primera hija, yo engrosaba la burda lista de padres primerizos arrogantes. Era uno más de esos neuróticos que enuncian máximas tozudas de crianza: “mi hijo dormirá en su habitación desde la primera noche”, o “que llore hasta que reviente, mis tiempos son tan importantes como los suyos”, o “jamás renunciaré a la intimidad de la pareja”.

Por aquellos días, la repetición de estos conjuros idiotas parecía suficiente para salvarme de un futuro incierto de lustrar con el culo, una vez por semana, un diván: de verdad pensaba que el resto de los padres eran medio boludos si no podían doblegar la vigorosa resistencia de los infantes.

Antes del parto, caramba, yo era invencible.

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On the rocks

Para buscar hielo había que subir, apoyando las manos en los muslos, hasta la casa. Estaban al final de una pendiente pronunciada, en dos sillas enfrentadas al lago, desde donde bebían contemplando el atardecer. Era una playita privada, en la superficie del agua se quebraba el reflejo de las montañas.

Felipe y el Coco, sin ganas de trepar como cabras a cada rato, se habían armado de una heladera portátil.

El cielo derramaba tonos dorados sobre la coronilla de las sierras. Frente a ellos se abría la bahía con casas repartidas a lo largo de la costa. La mayoría estaban construidas en terrenos que acababan en rampas para hacer descender las lanchas y los veleros. Felipe fue el primero que tuvo ganas de mear.

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Los libros no conocen los días

"Pocas cosas marcan tanto a un lector como el primer libro que realmente se abre camino hasta su corazón. Aquellas primeras imágenes, el eco de esas palabras que creemos haber dejado atrás, nos acompañan toda la vida y esculpen un palacio en nuestra memoria al que, tarde o temprano —no importa cuántos libros leamos, cuántos mundos descubramos, cuánto aprendamos u olvidemos—, vamos a regresar".

Carlos Ruiz Zafón.



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Alguien tiene que hacerlo

El auto está detenido en medio de la noche. Bareb, al volante, mira el mundo difuso del otro lado del parabrisas. Los separan del exterior un par de arcos sucios que las escobillas dibujan sobre el vidrio, dejando un rastro grasoso de vísceras de insectos.

Brrrí, brrrá.

Con cada barrido el semáforo se funde con las luces de freno de los autos. En el asiento del acompañante va Buteler con su enfisema. Ahora que esta ceremonia vial e inútil los ha demorado en esa esquina, aprovecha para desempañar su ventanilla. Bareb se pregunta qué estará pensando el viejo Buteler que contempla las trenzas furiosas de agua corriendo paralelas a la vereda, antes de ser devoradas por las bocas de tormenta.

—Qué noche fulera —dice Buteler.

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Escribíme y decíme Marta

Si llegara a cambiar de sexo tendría que sacarme un correo: joseplayo@shemale.com

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900 palabras sobre los cuentos de hadas

Tengo una tía que me llama muchas veces por teléfono. Es de esos familiares que recordás siempre por sus pellizcones desfigurantes en los cachetes y los besos recargados de rush de la infancia. Mi tía, desde que tengo uso de razón, me llama invariablemente para mi cumpleaños o para decirme qué es lo que tengo que escribir. Es lo más parecido a un agente literario:

—Josecito, no seas boludo —me dice—, escribite un Harry Potter o un Código Da Vinci, que te vas a llenar de plata.

En su más íntima convicción, en su fantasía sobre el mundo de la escritura, mi tía piensa que yo no me hago rico escribiendo porque prefiero estar al pedo. Para ella el camino del éxito es una línea recta de sacrificios que desemboca en un premio, trabajar sólo para triunfar.

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Actitud Peinate 35


Publicidad de alto impacto

La publicidad creativa es, de alguna manera, una apuesta a romper moldes, a descolocar al espectador y a seducir al ojo desprevenido. Sin embargo, los trabajos de algunas de las agencias más audaces trascienden cánones y se enlodan en el dudoso fango del buen gusto. A continuación, un breve review por las piezas del mundillo internacional de 2009 y 2010 que fueron censuradas o generaron polémica.

El post contiene imágenes que pueden afectar la sensibilidad de la gente. Se recomienda discreción (Ver también publicidades gráficas agresivas 1 y dos).

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El poeta que fumaba

Teodoro publicó un poemario en una editorial independiente y después le hicieron una nota en una radio fm antes de que se lo tragara el anonimato para siempre. “Una escritura sensual, vibrante. Y nos vamos a las efemérides”, dijo el locutor.

Ahora toco el timbre de su casa en Alta Córdoba. Soy el emisario de una tallerista que no quiere entre sus alumnos a gente que escriba “raro”. Me paga para ir a decirles que lo que hacen “no se ajusta a las políticas discursivas del taller”.

Es un trabajo cruel, pero me dan algo de dinero para viáticos y puedo acomodar las entrevistas a mi antojo.

Teodoro trabaja de mozo en un restorán de la calle Olmos y sólo puede juntarse conmigo después de las seis de la tarde. Dice que los patrones lo tienen harto y que aprovecha para tomar revancha con la sociedad “sirviendo porciones de venganza en bandeja”.

Esa declaración me causa escalofríos. Yo he comido varias veces en el restorán donde trabaja.

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Mis amigos mueren los lunes

Barcelona debe quedar ahora mucho más lejos que antes. La vaga idea que me hacía de la ciudad está en este momento cubierta por un velo opaco, por una secuencia que se reitera imaginariamente: mi amigo va ganándole tramos a una calle desierta de noche y por su cabeza pasan rostros, planes, sensaciones. Cualquier cosa menos la posibilidad de tropezar con la muerte.

Mis amigos mueren los lunes.

No me hacen para nada feliz estas bajas en el ejército que imagino a diario combatiendo contra la imbecilidad, no me hace ninguna gracia que mis compañeros de batalla caigan en una trinchera que jamás voy a conocer personalmente.

A todos los que íbamos en tu mochila, Seba, a todos los que somos parte de la sucursal de tus afectos, de tu conquista, no nos hace gracia.

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Actitud Peinate 34



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