Una oficina céntrica con ventanas que dejan pasar las campanadas del Monserrat y los martillazos de una obra. Un mediodía cálido de comienzos de abril;
Emanuel y algunas ideas sobre el panorama de escritura local y su búsqueda:
"No creo en la escritura como felicidad, pero sí como una excelente manera de preguntarme sobre la felicidad".
"Estudiar Letras no sirve para aprender a escribir pero sí sirve para aprender a leer".
"Mi máxima intención respecto de la escritura es que me ayude a entender algunas cosas".
"La mayor pérdida de tiempo en la literatura es la ingenuidad".
"Apuesto a la exigencia de estar lúcido".
"No creo que cualquiera pueda ser un escritor pero tampoco creo que cualquiera pueda ser un jugador de fútbol".
"Los Greenpeace de la literatura me rompen las bolas".